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​​Axel Christensen: “La UF es un héroe y villano a la vez”

​​Axel Christensen: “La UF es un héroe y villano a la vez”

El director de Estrategia de Inversiones para América Latina de BlackRock analiza la contingencia macroeconómica de Chile, Estados Unidos y Europa. “El tipo de cambio ha experimentado movimientos que no estábamos acostumbrados a ver”, dice sobre el dólar.

Por: Mateo Navas | Publicado: Miércoles 17 de agosto de 2022 a las 13:21
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“En un reciente informe del Fondo Monetario Internacional se muestra que nuestro país está observando crecimientos -tanto para este año como para el siguiente- bastante por debajo del promedio de la región, e incluso por debajo de países con los que Chile solía mostrar cifras superiores, como Brasil y Argentina. Pero es posible que esta sea una situación solo temporal”, dice desde Miami Axel Christensen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina de BlackRock.

Una situación igual de complicada, añade el economista, es el aumento del costo de la vida: “Hoy la inflación en Chile está más cerca de cifras que uno solía ver en Brasil y no tanto en los países con los que nos comparábamos, como Colombia o Perú”.

Donde sí existen buenas noticias -por ahora- es en las cifras de largo plazo, como el endeudamiento y la pobreza. De hecho, el alto ejecutivo de BlackRock afirma que “si bien nuestra situación de deuda pública ha aumentado, seguimos siendo de los países con menor nivel de endeudamiento en la región, lo que permite que Chile siga manteniendo una clasificación de riesgo positiva”.

Acá, Christensen desmenuza los principales desafíos del país en materia macroeconómica y analiza la situación de Estados Unidos y Europa. “Hay que tomar los datos con cautela”, advierte sobre ambos mercados.

“La UF anima a que la gente siga invirtiendo”

-La UF se demoró más de 13 años en pasar de $ 20.000 a $ 30.000. Pero de $ 30.000 a
$ 34.000 se va a demorar solo un año. Por esto y otras razones, ha crecido la crítica a esta unidad de valor…
-Nosotros recientemente publicamos un documento donde recomendamos tener una presencia mayor de bonos indexados a la inflación, lo que equivaldría a invertir en Chile en un depósito a plazo en UF. Y la razón es porque visualizamos que la inflación, aunque es muy probable que se reduzca en el futuro, probablemente se mantenga más alta que los niveles previos a la pandemia (3%).

Y claro, las críticas que muchas veces se manifiestan en relación a que la UF está subiendo viene de quienes sufren respecto a los costos. Hay muchas cosas que se expresan en la UF, como las propiedades o los planes de salud. Y en muchas ocasiones los sueldos no necesariamente van subiendo en la misma proporción.

Pero si cambiamos esa perspectiva, por ejemplo del lado del ahorro para el pie de la casa, viaje o jubilación, el poder invertir en instrumentos que puedan mantener el poder adquisitivo, la UF es una buena idea.

Entiendo las dificultades que muchas personas están enfrentando para asumir los costos de una UF que ha ido subiendo, pero también hay que considerarla bajo una óptica de que ayuda a mantener los ahorros. Además, anima a que la gente siga invirtiendo.

La UF es un héroe y villano a la vez. Villano para los que tenemos que pagar las cuentas en UF, y héroe para aquellos que quieren ahorrar para distintos objetivos.

-En julio el dólar sobrepasó los $ 1.060, pero la semana pasada bajó de los $ 900, lo que muestra una volatilidad importante. ¿Cómo afecta esto a Chile y cómo las personas se pueden refugiar ante esta tendencia?
-Efectivamente el tipo de cambio ha experimentado movimientos que no estábamos acostumbrados a ver. Si lo comparamos con otras monedas -el peso mexicano por ejemplo, que suele ser una divisa bastante volátil-, ha mostrado una inusual fortaleza. Obviamente influyen diversos factores en la volatilidad del peso chileno.

A escala global el dólar ha logrado un repunte, pero otras monedas, como el euro y el yen, también están bastante debilitadas. Otro factor es el precio del cobre, que se ha ajustado a la baja en función de expectativas bajistas del crecimiento global. Y finalmente está el factor local: ciertamente está la incertidumbre del resultado del plebiscito del 4 de septiembre, independientemente de la opción ganadora.


“Las bolsas son mercados en que los tamaños sí importan”


-El IPSA tuvo buenos resultados el primer semestre a pesar de la desaceleración económica en Chile. ¿Qué piensa al respecto?
-Ha tenido un buen desempeño este año, pero si empiezas a escarbar, ha habido una compañía que ha empujado los resultados (SQM). Entonces si te quedas solo con el dato de la evolución del IPSA puedes pensar que todo el mercado está pasando por un buen momento, y no es así. Si uno no le presta atención al detalle puede llevarse una impresión equivocada, porque los sectores ligados a actividades locales, como la industria inmobiliaria y salud, están reflejando una situación muy diferente.

-¿Y sobre el proyecto que busca fusionar las bolsas de Colombia, Perú y Chile?
-Las bolsas son mercados en que los tamaños sí importan. Y si se unen esas bolsas pueden constituir un peso específico que le puede hacer competencia a los mercados como Brasil y México. Ciertamente es un objetivo importante, pero es una aspiración de larga data. Todavía quedan pasos por dar. No es tan sencillo hacer cambios entre soles y pesos chilenos, no es un mercado tan fluido como el del dólar, por ejemplo.

También hay algunas diferencias tributarias que hacen difícil la integración. Si bien toma tiempo, los beneficios que trae esto son importantes. Precisamente para atraer a compañías que cuando quieran enlistarse en bolsa no tengan que irse a otro lugar. Lo que ha ocurrido en la región es que a muchas firmas no les ha quedado otra que tener que ir directamente a Estados Unidos y ahí recoger inversión, en desmedro de los mercados locales. El desafío es ese, ofrecer una alternativa nueva a las startups, que vean en los mercados locales un buen lugar para buscar financiamiento.

“Brasil está más cerca del camino de salida”

-Sobre la inflación en América Latina hay dos casos interesantes: Brasil, que ya combatió los aumentos por tres meses consecutivos, y Argentina, que mantiene cifras récord en sus IPC. ¿Qué piensa al respecto?
-Son cosas que reflejan cosas estructurales, no precisamente la coyuntura. En el caso de Argentina, es una situación de mucha dificultad. Es una economía que está en una transición, donde la preferencia de los argentinos con respecto a su propia moneda ha ido disminuyendo y ha habido una dolarización de facto. Y precisamente ese apetito por la divisa estadounidense tiene una incidencia en los precios. Es una situación que se ha agravado, pero que está dentro de lo que se ha observado en el último tiempo.

Con Brasil, por otro lado, si uno mira la inflación, ha comenzado a ceder. Las cifras más recientes muestran un tercer mes consecutivo de reducción del IPC local. Siempre con niveles bastante altos, pero que dan una luz alentadora. Lo más importante es que le da un espacio a que su Banco Central pueda dejar de subir la tasa de interés, lo que eventualmente ayudará a que exista un reimpulso de la actividad económica. Al parecer Brasil está más cerca del camino de salida.


“El mercado se está sobre anticipando a que la inflación siga bajando”

-La semana pasada Estados Unidos presentó el IPC de julio y sorprendió al mercado con un 0%. Algunas personas dicen que con estos datos se empieza a acabar el fantasma inflacionario…
-Se requieren por lo menos dos puntos para trazar una línea. Todavía es un antecedente bastante reciente. Y ojo, el IPC de abril fue más bajo que el de marzo, pero luego subió fuerte en mayo. 8% sigue siendo una inflación alta. Hay que remontarse muchos años atrás para llegar a ese tipo de cifras. Todavía queda un largo camino. Es por eso que miramos las cifras con cautela.

-Y además siguen ocurriendo cosas en la geopolítica que pueden seguir afectando las cifras de inflación en EEUU... Sigue la guerra y está la reciente tensión con Taiwán...
-Totalmente de acuerdo. De hecho, si uno desmenuza las cifras conocidas esta semana en EEUU, de donde vienen las disminuciones es principalmente de los combustibles. Pero no basta con eso. Tenemos que ver otras alternativas para que ese 8% regrese al 2%.

-También está el mercado accionario. Julio, de hecho, fue el mejor mes del año para EEUU. Por esto, hay personas que dicen que Wall Street ya empezó la tendencia alcista…
-Preferimos mantenernos en el terreno de la cautela. Es más, recientemente recomendamos una reducción de exposición en los mercados bursátiles de países desarrollados como Estados Unidos. La razón detrás es que a pesar del rebote que hemos visto, no estamos exentos de volver a observar ajustes a la baja. Déjame darte las razones de eso.

Puede ser que el mercado se esté sobre anticipando a que la inflación siga bajando. Pero el riesgo de que las tasas continúen al alza y decepcionen al mercado podría generar una caída en los precios.

Pero no solamente nos estamos enfocando en lo que pasa con la Fed y las tasas de interés, también nos preocupan las proyecciones que están haciendo los analistas respecto al crecimiento de las utilidades de las empresas. Estamos inclinados en que se corrijan a la baja los resultados trimestrales. Y vemos que ese factor no está reflejándose en los precios.

“Las perspectivas son bien complejas para Europa”


-Durante este año muchos expertos criticaron a Europa porque no subía sus tasas. Hace tres semanas nos tocó ver que el Banco Central Europeo las aumentó en 50 puntos base. Por otro lado, Reino Unido contrajo su economía por primera vez desde el comienzo de la pandemia. ¿Qué es lo que está pasando?
-Partamos por la Zona Euro, donde el Banco Central Europeo (BCE) tiene una tarea nada sencilla, porque tiene que reaccionar a inflaciones que, al igual que EEUU, son muy inusuales.

Al mismo tiempo, hay que entender que la guerra en Ucrania ha elevado de manera muy significativa los costos de la energía. Y se prevé que la situación se complique aún más mientras nos acerquemos al invierno, donde la demanda de gas y petróleo irá en aumento.
También los indicadores de confianza han caído en Europa. La gente frente a la inflación, la guerra o la ola de calor, se nota con un ánimo más negativo que en otras partes del mundo . Y esto tiene incidencias en el consumo y decisiones económicas.

Las perspectivas son bien complejas. Nosotros pensamos que el BCE no va a requerir seguir bajando la tasa porque los otros factores son lo suficientemente fuertes como para que desaceleren a la zona euro a una recesión.

Respecto a Reino Unido, si bien el efecto de la guerra en Ucrania es menor, ya venía así por el Brexit, un proceso que generó incertidumbre y un aumento de costos. Y a pesar de que el Banco de Inglaterra comenzó a subir las tasas de interés más temprano que la Fed y el BCE, eso no los ha liberado de la inflación, además de una economía que ya empieza a generar contracciones. O sea, el peor de los dos mundos: una estanflación, es decir, un estancamiento con una inflación muy marcada.

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