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Punto de partida

La startup chilena de electroestimulación que prepara su aterrizaje en EEUU

La startup chilena de electroestimulación que prepara su aterrizaje en EEUU

Los socios de Trainfes crearon en 2016 un dispositivo con cables y sensores que se conectan a la piel y que estimulan partes del cuerpo afectadas por accidentes medulares. Lograron captar la atención de #Amarena – la oficina de venture capital de Patricia Angelini – Invexor y CORFO de que el sistema era efectivo para la rehabilitación. Ahora, preparan su postulación a la FDA para instalarse en el mercado norteamericano en 2023.

Por: Mateo Navas | Publicado: Sábado 27 de agosto de 2022 a las 21:00
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En un fin de semana de julio de 2019 Macarena Larraín -41 años, ingeniera y maratonista- sufrió un accidente cerebro vascular mientras corría entre Concón y Reñaca. El ACV la dejó internada durante una semana en la UCI y con la mitad izquierda de su cuerpo totalmente paralizada. Al salir tuvo que comenzar un largo proceso de rehabilitación con kinesiólogos, fonoaudiólogos, terapeutas y fisiólogos.

Una de las partes fundamentales de su tratamiento fueron las sesiones de electroestimulación de Trainfes, una startup chilena que permite realizar este tipo de terapias a través de un pequeño dispositivo controlado con una app para el celular.

En otras palabras, se trata de un aparato con cables y sensores que se conectan a la piel y que liberan ondas que estimulan partes del cuerpo afectadas por accidentes medulares.

Después de dos años de tratamiento, Macarena Larraín completó los 42 kilómetros de la Maratón de Santiago.

Esta es la historia del dispositivo que la ayudó a cruzar la meta. 

El prototipo primitivo

A Luis Campos le gusta decir que los orígenes de Trainfes comenzaron mucho antes que el inicio oficial de la empresa. “Todo partió en 2005, en una clase de kinesiología donde vimos cómo tratar a los pacientes con lesiones medulares. Nos decían que el objetivo era que volvieran a ser funcionales, pero luego de eso no había mucho más que ofrecerles”, recuerda.

“Era frustrante. Yo pensaba: ‘Cómo no le podemos ofrecer más a los pacientes, cómo no hay ninguna alternativa’. Entonces me fui a la biblioteca y empecé a buscar papers. Y encontré que había una técnica que se basaba en la inyección de un estímulo eléctrico en el músculo para hacerlo funcionar”, enfatiza.

Y sin saberlo, cuenta, nació la primera idea de lo que sería, años después, Trainfes.

Con lo que leyó en la biblioteca se acercó a su hermano Moisés, que estudiaba Ingeniería Civil Biomédica en la Universidad de Concepción, y que lo ayudó a construir los primeros circuitos eléctricos de un prototipo. Finalmente armó un electroestimulador con cables y sensores. La idea terminó siendo su proyecto de tesis, pero como la mayoría de éstos, quedó botado al egresar de la carrera de kinesiología.

Pero en 2013, juntos, desempolvaron la idea. Postularon a un capital semilla de la UDD y ganaron su primer fondo. “Trainfes siguió avanzando muy lento porque le inyectaba recursos de mi sueldo para seguir experimentando. Pero eso no era suficiente como para que éste creciera al nivel que necesitábamos”, afirma Luis. “Empezamos a mejorar el producto y en paralelo postulamos a diversos programas Corfo”, complementa su hermano Moisés, quien hoy es gerente general de la empresa.

En 2016, luego de diferentes concursos, contrataron al primer empleado de la firma, y que hoy también es cofundador: Sebastián Mardones, un ingeniero civil electrónico que venía desde la industria minera y que llegó a ordenar el proceso productivo de la firma.

“El prototipo era bien primitivo. Le poníamos play y un paciente que no podía mover su pierna lograba ponerse en pie con la estimulación externa y mantenerse ahí por el tiempo que estuviera programado. También podía hacer un patrón más complejo, como por ejemplo extender el brazo, o tomar algo y llevarlo a la boca”, cuenta Mardones.

Valle de la muerte

Sus primeros proyectos fueron en el Hospital Félix Bulnes. “Tratamos a pacientes que llegaban en silla de ruedas con el diagnóstico de lesión medular completa. Pero tras entrenar, entrenar y entrenar, los resultados demostraban que habían quedado algunas fibras indemnes”, cuenta Moisés. “Lo que hicimos con esta tecnología fue entrenar al máximo esas pocas neuronas que iban quedando, y finalmente muchos de esos pacientes lograron caminar nuevamente”.

Las reacciones de los usuarios, cuentan los fundadores, han sido de las cosas más sorprendentes del proceso. “Muchos empiezan a llorar, porque mueven extremidades que estuvieron muertas durante mucho tiempo”, indica el gerente general. “Aunque en una etapa inicial el movimiento sea inducido por un estimulador externo, ven una esperanza”.

Pero hasta ese momento, rememora Sebastián Mardones, Trainfes no era un negocio. “Vendíamos muy poco, estábamos enfocados en solo desarrollar”.

Moisés, por su parte, dice que la situación financiera era muy delicada: “Estábamos pasando por uno de los valles de la muerte y nos estábamos quedando sin financiamiento. En ese minuto dejé el otro trabajo que tenía y dije: ‘Si no me dedico 100% a esto, no vamos a crecer nunca con la velocidad que requiere en una startup’. Nos miramos y dijimos que aunque quebráramos en dos semanas más, por lo menos le habíamos cambiado la vida a decenas de personas”.

Fue ahí cuando decidieron sumar al último cofundador de la compañía: Matías Hosiasson, un ingeniero industrial PUC a quien Moisés conoció en un viaje a Silicon Valley. Él se haría cargo de conseguir clientes y generar ingresos. En otras palabras, conviertir a Trainfes en un negocio.

“Me llamó Moisés y me dijo que la tecnología estaba funcionando súper bien, pero que en la parte financiera teníamos la cagada. Entré con 200 millones en negativo”, recuerda el actual gerente de finanzas (CFO).

Invexor y Teletón

La principal tarea de Hosiasson fue liderar el primer levantamiento de capital de la compañía. Lograron recaudar US$ 1,4 millones de Invexor Capital, un VC que ha apostado por startups como Phage Lab, Políglota y Hey Foodie. “Eso cambió un poco nuestra mirada. Ya no era un proyecto, sino que era una empresa: teníamos un directorio, distintas áreas y nuevos trabajadores”, indica el CFO.

El financiamiento lo ocuparon para llevar a cabo uno de los principales proyectos hasta la fecha: implementar un proyecto piloto de electroestimulación funcional en distintos centros de la Teletón. La idea, explica Moisés, era desarrollar “un terapeuta virtual que permitía al terapeuta ‘real’ hacer la planificación para cada usuario a través de una aplicación. Ahí le entregaba el paso a paso de lo que tenía que hacer durante el día, semana e incluso el mes completo”. Y agrega: “Esto iba recopilando métricas para poder ir viendo la evolución y tener la ruta más óptima para llegar al máximo potencial de rehabilitación”.

El proyecto funcionó. “Los pacientes tuvieron un 95% de adherencia. Parte del éxito fue porque Teletón cambió el switch y se dio cuenta de que la rehabilitación no es solo presencial, sino que también remota”, explica Hosiasson.

Este año se expandirán a los 14 centros de la fundación a lo largo de Chile, por lo que aumentará la cantidad de pacientes que podrán efectuar terapias a distancia.

“You guys are ahead of the curve”

Actualmente el modelo de negocios de Trainfes se compone de distintas aristas. Por un lado, generar alianzas con instituciones (como la Teletón), y por otro, tratar directamente con el usuario final. A muchos de ellos los capacitan para que se puedan llevar parte del proceso a sus propias casas, guiado por profesionales de la compañía. También tienen un centro de rehabilitación e investigación ubicado en Las Condes.

“Abordamos casos de pacientes con daños en el sistema nervioso central que han tenido una lesión medular, secuelas de accidente cerebrovascular, entre otros. Estos son más de 30.000 al año en Chile. Pero la verdad es que a nivel global es un 2% de la población. Es un mercado gigantesco de US$ 720 millones solo en Estados Unidos”, establece Moisés Campos.

“Nosotros no estamos entregando una tecnología, queremos cambiar la forma en que se hace la neuro-rehabilitación. Y eso no es solamente sobre los electrodos y sensores, sino sobre el qué hacemos para que el paciente tenga una rehabilitación todos los días”, dice Hosiasson.

En julio Moisés Campos y Matías Hosiasson viajaron a Estados Unidos para preparar su aterrizaje en Norteamérica. Es el mercado, según el gerente general, que tiene más desarrollada esta industria. El objetivo de la gira fue llegar a acuerdos para desarrollar protocolos clínicos de tele-rehabilitación en conjunto con partners clave en el rubro biomédico.

Para eso, a principios de año, concretaron otra ronda de financiamiento que lideró Amarena, el brazo de VC de Patricia Angelini. “Vieron el potencial y que podíamos cambiar la vida de las personas, podíamos contribuir a la sociedad”, afirma Campos.

En Estados Unidos se reunieron con las principales instituciones de rehabilitación en el mundo: el Shirley Ryan AbilityLab en Chicago y el Spaulding Center en Boston. “Les interesa adoptar mucho nuestra tecnología. Nos dijeron: ‘You guys are ahead of the curve’ (chicos, ustedes están a la vanguardia).

“Ellos están acostumbrados a que muchos lleguen con un prototipo, pero nosotros ya tenemos un producto validado por miles de pacientes en Chile. Se sorprendieron mucho”, indica Hosiasson.

¿Y cuál es la hoja de ruta ahora? Preparar el aterrizaje en Estados Unidos para 2023. Para eso, deberán realizar dos trámites clave: postular a la FDA y preparar los documentos para ingresar a Medicare, el programa de cobertura de seguridad social administrado por el gobierno de Estados Unidos. “Estamos con el acelerador al máximo. Ojalá para mediados de 2023 empezar a comercializar allá”, adelanta el CFO.

“Estamos marcando el precedente de que en Chile se puede desarrollar alta tecnología y que la industria médica no está solo en Suiza, Estados Unidos o Inglaterra. En Chile tenemos las capacidades, las competencias y los cerebros, así que estamos marcando una ruta para que otras startups puedan contribuir a nivel global en este ecosistema”, reflexiona Moisés Campos.

Los emprendedores que crearon la primera carnicería en base a plantas

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