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Política

Pablo Longueira: “Peor que este Gobierno puede ser uno de derecha sin saber qué tiene que hacer”

Pablo Longueira: “Peor que este Gobierno puede ser uno de derecha sin saber qué tiene que hacer”

“Ni con pistola vuelvo”, dice Pablo Longueira respecto de un hipotético regreso a la primera línea política. En esta entrevista, se muestra crítico del rumbo que ha tomado la derecha. Y mira el liderazgo de Evelyn Matthei.

Por: Paula A. Valenzuela M. | Publicado: Sábado 6 de julio de 2024 a las 21:00
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Pablo Longueira lleva 10 años fuera de la política y hace cuatro que dejó su militancia en la UDI. El exministro es crítico sobre el rumbo que ha tomado su sector, pero no se queda sólo en esos reparos por la prensa. Casi a diario habla con autoridades o candidatos, cuenta.

Y tiene unos 25 grupos de WhatsApp por los que se mantiene informado de las decisiones partidarias. “No hay autoridad que no me haya llamado para pedirme un consejo. Me pasa con jóvenes que quieren ser candidatos y que ven con angustia la situación de la derecha”, comenta en esta entrevista con DF MAS. 

¿No le dan ganas de volver? “Ni con pistola vuelvo”, dice taxativo sobre si piensa algún día regresar a esa primera línea que abandonó en 2013, cuando renunció sorpresivamente a ese triunfo presidencial que obtuvo en la primaria de la Alianza. “No es bueno que vuelva, y ahora hago lo que debo: tratar que los que conducen, hagan las cosas razonablemente bien”.

- Pero no está conforme con esas conducciones, a veces aparece en una que otra carta en los diarios manifestando su preocupación por el estado y el rumbo de la UDI y la centroderecha…
- Me preocupa la crisis política por la que atraviesa el país. No puede haber un buen gobierno y una buena oposición con más de 20 partidos políticos en el Congreso y, como no hay liderazgo político para revertir esta situación, esto se seguirá profundizando. Obviamente esta crisis también afecta a Chile Vamos y por eso cada vez es más irrelevante. Esto se agrava por el tremendo financiamiento que reciben hoy los partidos. Siempre hay gente que manejará por décadas la marca histórica de un partido que fueron fuertes e influyentes, pero que son unos cascarones vacíos. 

- ¿Cae más en esa irrelevancia Chile Vamos al mostrarse sin capacidad de acuerdo en la negociación municipal?
- Claro, se muestra una incapacidad política enorme. Y eso ocurre porque los partidos ponen sus intereses por sobre el bien común. 

- ¿Y cuán compleja ve esa negociación municipal? Chile Vamos vive un escenario inédito: está por primera vez concordando espacios con un partido más a su derecha fuera de coalición y con dos fuerzas de centro.
- Es inaceptable que Chile Vamos continúe con la política de “el que tiene, mantiene”. Una derecha conectada con el país de hoy debiera haber hecho primarias en todas las comunas del país. Si un alcalde no quiere ir a una primaria, hay que bajarlo. Eso es inaceptable. Lo mismo debió haber hecho en todas las gobernaciones del país. Es tan absurdo que incluso ahora se dice que para participar en una primaria presidencial hay que marcar dos dígitos en las encuestas.

- Lo de los dos dígitos lo dice por la condición que señaló María José Hoffmann con la irrupción presidencial de Rodolfo Carter…
- Sí, me da vergüenza. 

- Decían que no se hacía primarias en todo el país porque había riesgo de una baja convocatoria y, por tanto, llegar desgastados a octubre...
- En las escasas primarias que hubo participó mucho más la derecha. Mire La Florida, entonces, eso es una justificación para no abrir espacios.

- ¿No hay que desdramatizar que no se llegue a un acuerdo municipal?
- Lo lamentaría profundamente. Como siempre he sostenido, las elecciones generan energías políticas. El plebiscito del Sí y el No, de 1988, dejó instalada una energía que sólo logramos romperla en la campaña de Joaquín Lavín con Ricardo Lagos. Ya la tremenda votación del Rechazo del plebiscito de la Constitución refundacional de 62% versus 38% se ha debilitado, porque no se ha tenido la capacidad de liderar un referente más amplio con sectores de la exConcertación.

- Pero esa responsabilidad de no haber capitalizado ese triunfo, ¿es sólo de Chile Vamos, o también del centro?
- Pueden tenerla, lo desconozco. Pero pasa que el plebiscito del Rechazo tiene una importancia vital: quedó una energía tal que hubo una gran oportunidad para convertirnos en la nueva Concertación, pero no lo hicieron, Chile Vamos debió haber reestructurado una coalición política con ellos, pero de nuevo hubo incapacidad política. 

- Claro, no lograron alinear ni en el Congreso...
- No, nada. Pero podemos retomar ese 62% en una primaria presidencial. 

- El análisis es que la centroderecha no está ofreciendo una alternativa nítida del país que quiere construir en un próximo gobierno. ¿Cómo lo ve?
- Les he preguntado a muchos para qué quieren ganar el gobierno el próximo año. No salen de una respuesta obvia: “Para sacar a los que están”. Eso no es suficiente. Peor que este gobierno puede ser uno de derecha sin saber qué tiene que hacer. Hay que refundar muchas instituciones que están tremendamente debilitadas. Hay que refundar nuestra economía para que volvamos a crecer al 4-5%. Esa es una tarea titánica, comparable con lo que hicieron los Chicagos en el gobierno militar.

- Hoy existe un trabajo programático desde centros de estudio como la Fundación Jaime Guzmán, el Instituto Libertad, Horizontal e Idea País…
- Leo muchas iniciativas de esos institutos, pero de qué sirve si cuando presentan un proyecto inconstitucional para repartir el 10% de los fondos previsionales votan a favor o cuando en agosto de 2022 votan otra ley para seguir con las tarifas eléctricas congeladas… Eso, por poner sólo dos ejemplos.

- ¿Ve posible la construcción de un relato común de la centroderecha si ni siquiera hay diagnóstico común sobre el estallido?
- El único relato de la centroderecha es buscar un propósito común para los chilenos. Una conexión con ese Chile profundo que votó por el Rechazo y quiere volver a sentirse orgulloso de su país. La derecha debe invitar a los chilenos a cumplir un sueño. La centroderecha debe volver a cautivar a los jóvenes más talentosos a que se dediquen al servicio público. Eso sólo lo lograremos si son parte de la construcción del país que sueñan los chilenos. Todos queremos un país más justo. De esa premisa busquemos y estudiemos cómo construimos ese sueño oculto de los chilenos.    

- Hugo Herrera ha dicho que falta una contundencia ideológica de la centroderecha. ¿Eso no imposibilita ese sueño del que se habla?
- Comparto con Hugo Herrera en que no existe, es parte del desafío. Debe haber una centroderecha comprometida sobre a quién representa hoy en Chile. Tenemos que resolver qué representamos, qué vamos a defender, tenemos que ser coherentes en torno a un paraguas ideológico. 

“El Piñerismo desapareció”

 - La UDI fue cuestionada por su resultado en las primarias, prácticamente la directiva no se anotó triunfos significativos. Perdió Lo Barnechea -quedó en manos de RN en la primaria- y en La Florida la mesa no apostó por la carta del alcalde Carter. ¿Qué tan decidor es el resultado de cara a octubre?
- Estos resultados no me sorprenden. Antes de eso hubo una señal mucho más potente. La UDI que hace tan sólo 15 años se convirtió en el partido más grande del país, que había penetrado todo el mundo popular chileno, no fue capaz de llevar lista de concejales propios, como lo ha hecho el Partido Republicano y RN. Tuvo que aliarse con Evópoli. En la elección de concejales -donde se medirán las fuerzas de los partidos al menos de Chile Vamos-, el orden será Partido Republicano, RN y UDI-Evópoli.

- Ernesto Silva propuso la fusión en un partido único, ¿lo comparte?
- Unirse por unirse no tiene sentido. Tal vez el único error político que al menos yo le conocí a Jaime Guzmán, fue cuando disolvió la UDI para que nos sumáramos a la creación de RN. La derecha tradicional no estaba preparada para incorporar a ese mundo popular que habíamos formado. Al poco tiempo lo expulsaron y tuvimos que desafiliarnos y volver a constituir la UDI cuando ya estaba aprobada la ley de partidos políticos.

- ¿Chile Vamos puede vivir un escenario similar respecto al Partido Republicano de lo que enfrenta el Socialismo Democrático con el Frente Amplio?
- Lamentablemente ése es un escenario que podría ocurrir. Pero por causas distintas y no comparables. El Frente Amplio, junto al PC, sustituyó a la Concertación. Le dieron la espalda a su máximo líder Ricardo Lagos. Con ello sepultaron a la socialdemocracia. Terminaron con esa izquierda democrática que no necesitaba autodefinirse como democrática, como ocurre ahora, que supo incluso aliarse con la DC, a pesar que ésta impulsó un gobierno militar el año 73. Desde esa traición dejaron de defender la tremenda obra que hicieron durante sus cuatro gobiernos. El que no defiende lo que hizo en política es sustituido.

Ahora el socialismo que se tiene que autodefinir como Socialismo Democrático para que no los comparen con los partidos no democráticos de la alianza de gobierno, es un apéndice del FA-PC. Debo reconocer que Lagos en esa oportunidad cometió un profundo error al bajarse porque el PS no lo apoyó. Debió seguir como abanderado del PPD y tarde o temprano se hubiese impuesto. Eso hubiese evitado la desaparición de la Concertación.

En la derecha podría pasar lo anterior por la inesperada muerte del Presidente Piñera. El “Piñerismo”, si es que existió en algún momento después de sus dos gobiernos, hoy desapareció. Por lo tanto, ese vacío que deja su muerte podría permitir que Republicanos desplace a Chile Vamos. Ya lo logró en la segunda convención y creo que le ganarán en la elección de concejales a los otros partidos de Chile Vamos.

- ¿Por qué Matthei no podría llenar ese vacío?
- Nadie llena el vacío de un muerto. Cuando asesinaron a Jaime Guzmán, nosotros nos fuimos a la casa de Jovino Novoa y los más cercanos, que éramos 10 o 12, tomamos varias decisiones: continuar con el proyecto de Jaime, dijimos “el terrorismo no nos va a ganar”. De una u otra manera, repartimos el liderazgo de Guzmán, formamos un equipo de gente para tomar el proyecto, porque Guzmán no creó el Guzmanismo, sino el gremialismo, un ideario político. Nadie reemplaza a quien falleció; no es exigible, de hecho.
 

El desafío de una primaria amplia

 - Evelyn Matthei está encumbrada en sondeos, ¿puede llegar a la primera vuelta cuando aún restan más de 500 días?
- Los que aspiran a ser Presidentes deben tener la capacidad para sortear todos los obstáculos de una carrera larga. Evelyn, al igual que todos los que lo quieran, deberán pasarlos. Creo que el próximo Presidente será el que gane la primaria que organice Chile Vamos, siempre y cuando ésta sea amplia e incluya a Demócratas y Amarillos; una primaria del 62% del Rechazo.

Afortunadamente José Antonio Kast ya señaló que irá directamente a la primera vuelta. Eso permite una primaria de la derecha y el centro. El centro está huérfano, hay que captarlo junto con Amarillos y Demócratas. Si se hacen bien las cosas, creo que de ahí saldrá el futuro Presidente.

- Usted dice que Matthei debería ir a esta primaria con Rodolfo Carter… 
- Por cierto y no sólo con Carter. Lo más probable es que RN quiera tener una candidatura si obtiene algún alcalde ganador que se haya catapultado en la municipal. ¿Qué pasaría si RN mantiene la Municipalidad de Puente Alto con Karla Rubilar? No concibo una presidencial sin primaria amplia. Si no la hacen, no hay ninguna opción de ser gobierno. La competencia es la esencia de la democracia. 

- Criteria arrojó una caída de Kast (13% a 8%) y Michelle Bachelet queda bien aspecta. ¿En qué inciden esos números a esta altura del camino?
- Falta mucho camino por recorrer. No me parece que uno pueda sacar alguna conclusión relevante con esos guarismos que me señala. Hay que ver si surgirán alternativas presidenciales en la elección municipal. Siempre he creído que del mundo oficialista las opciones estarán entre Tomás Vodanovic, Michelle Bachelet y Carolina Tohá. El único que creo que podría ser muy competitivo es el alcalde de Maipú si sacara una votación muy significativa a nivel nacional. A Boric no le conviene que el candidato provenga del Frente Amplio para sus intenciones de volver a ser Presidente; creo que se jugarán por figuras ex Concertación como Bachelet y/o Tohá.

- ¿Por qué a Boric no le conviene?
- Siempre ha sido un dilema de todos los Presidentes... intentan no dejar delfines. Y alguien que tiene la edad de él, no lo deja de pensar. Para sus pretensiones corre riesgo de no volver si deja a alguien de su grupo fundacional, porque puede terminar en un desastre. 

- ¿Cuánto pueden afectar a Matthei los resultados de octubre? ¿En qué pie quedaría si por ejemplo el Partido Republicano se posiciona como la principal fuerza opositora, como usted pronostica?
- Sí, el Partido Republicano será el principal partido de la oposición. Pero eso no pone en riesgo la elección presidencial del que gane una primaria amplia como la que describo aquí. Es al revés, ayuda a ganar. La derecha, después de muchas décadas de que el centro fuese copado por el Partido Radical y después por la DC, puede quedarse con el centro. Sin Republicanos y una candidatura de Kast creo que se complica el escenario presidencial. En todo caso, no comparto el optimismo de la derecha que cree que gana a todo evento la presidencial. Es una muy mala señal que, estando en la pole position para ganar el próximo año, no existan candidatos competitivos en tantas comunas relevantes políticamente.

- ¿Cuáles comunas?
- Maipú, Recoleta. Los partidos han puesto figuras, pero es evidente que no hay nadie ahí con más trayectoria política. Pudahuel también es una. Siempre decimos: el que gana el balcón de Santiago esa noche la gente queda con la sensación de que ganó... 

- Pero en Santiago está Mario Desbordes, ¿no lo ve bien?
- Me hubiera gustado Sebastián Sichel. Soy muy amigo de Mario, pero Sichel era una carta más competitiva. Les dije: “Si no somos capaces como derecha de sacar a una alcaldesa comunista en Santiago, que ha sido por lejos la peor alcaldesa luego del retorno de la democracia, ¿por qué vamos a ganar al año siguiente? ¿sólo porque el Gobierno es malo? El Gobierno no es peor que el de Santiago”.

- Esta semana el Partido Republicano sorprendió en Maipú con Enrique Bassaletti, general (R) de Carabineros, como su carta...
- Me pareció extraordinario. Hay muchos que saben que cuando ganó Boric les dije que el siguiente sería Vodanovic. Como no tenía candidato competitivo podía alzarse con una votación nacional y lo convertirían en su candidato. Con esta noticia más opciones tienen Bachelet o Tohá. Ya no tienen tiempo para levantar otras opciones. No les queda mucho tiempo.

- ¿Cómo ha visto la irrupción de Rodolfo Carter? Matthei dijo que no lo veía prendiendo y lo catalogó de “efectista”…
- Yo conozco de potrillo a los tres candidatos que han manifestado interés en una candidatura presidencial. Evelyn, Rodolfo y José Antonio son todos grandes candidatos a la Presidencia. Ojalá se sume Ximena Rincón y uno de Amarillos. Todos distintos, todos se necesitan. Y ojalá no caigan en las descalificaciones personales.

- ¿Ve en Carter un proyecto más nítido de centroderecha que en Matthei?
- La Florida es la quintaesencia de nuestra clase media. Un alcalde que tiene esa solidez en los principios de la derecha, teniendo esa experiencia, es una tremenda contribución.

“¿A qué le temen?”: Las esquirlas que dejó Rodolfo Carter en Chile Vamos

Aunque más de una vez el alcalde ha manifestado sus aspiraciones presidenciales, este martes -con el aplastante triunfo de su “delfín” en La Florida- anunció que busca competir en una primaria presidencial de Chile Vamos que, hasta esta semana, no se avizoraban en el sector. Su irrupción llega en un momento complejo electoral para la UDI y cuando RN parecía haberse rendido a la idea de un presidenciable propio.

Palabras, énfasis y extensión del discurso presidencial: qué dicen los datos duros

La tercera cuenta pública de Gabriel Boric se sometió a un profundo análisis de DecideChile, plataforma de inteligencia política de Unholster, que determinó los énfasis, extensión y conceptos más utilizados por el mandatario. “Proyecto”, “ley” y “personas” fueron las palabras más repetidas, mientras que el principal énfasis fue infancia, algo inédito desde el retorno a la democracia.

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