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Dibujante de The Economist que ilustró el proceso constitucional chileno: “Di opciones más neutrales, pero se fueron por la más dura”

Dibujante de The Economist que ilustró el proceso constitucional chileno: “Di opciones más neutrales, pero se fueron por la más dura”

Luca D’Urbino ha realizado más de 30 portadas para el semanario británico y la semana pasada ilustró un artículo sobre la propuesta de Nueva Constitución chilena con un rollo de papel higiénico, que se hizo viral. Aquí cuenta que recibió una serie de críticas en redes sociales.

Por: Mateo Navas | Publicado: Sábado 16 de julio de 2022 a las 21:00
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Luca D’Urbino se demoró menos de seis horas en ilustrar el proceso constitucional chileno para The Economist. Lo hizo a contrarreloj, en Milán, donde tiene instalado su estudio de diseño gráfico. Tuvo, según recuerda, poco tiempo para crear la imagen, pero eso no le impidió dibujar algo que captara la atención de los lectores.

Fue simple, con pocos colores, pero con un mensaje provocador: un papel higiénico con letras y un timbre, y con un título que decía “los votantes chilenos deberían rechazar el nuevo borrador constitucional”.

Su ilustración fue, quizás, el golpe final del lapidario informe de la revista con sede en Londres, la cual calificó el proceso constituyente chileno como “una lista de deseos izquierdista fiscalmente irresponsable” que está “llena de lenguaje confuso que garantiza décadas de disputas sobre lo que realmente significa”.

La imagen se viralizó en redes sociales y fue ampliamente repudiada por algunos sectores del Apruebo, pero también del Rechazo.

“Recibí mensajes de desconocidos que se quejaban de la ilustración, diciendo que era irrespetuosa”, dice desde Lipsí, una pequeña isla en Grecia cercana a Turquía . “Yo no soy un caricaturista, no hago dibujos divertidos con una opinión atrás. Yo ilustro un artículo. Así que la opinión no es mi opinión, solo estoy visualizando lo que está escrito ahí”.

De hecho, afirma, no sabía que Chile tenía un proceso constitucional en curso. “No tenía idea hasta que recibí el informe del The Economist”, dice. Y agrega: “Así que por supuesto no me informé sobre el contenido. Solo me basé en lo que el artículo quería transmitir. Es la primera vez que dibujo sobre Chile”.

A su juicio, las críticas son recurrentes porque las notas en The Economist no están firmadas, solo las ilustraciones. “Entonces puedes buscarme y quejarte conmigo. Yo digo, ‘OK, esa es tu opinión. Pero tienes que quejarte con los economistas, yo solo hago los dibujos‘”.

D’Urbino, que ha diseñado cientos de imágenes para The Economist y ha trabajado para medios como The Wall Street Journal, Barrons, Die Zeit, Internazionale, La Repubblica y L’Express, repasa acá su carrera, reflexiona sobre la actualidad, la corrección política y entrega detalles de sus portadas más icónicas.

El concurso del NYT

D’Urbino comenzó dibujando en el colegio “como cualquier niño introvertido”, dice. “Después en la secundaria tuve que elegir una especificación: ciencias, arte o estudios clásicos. Me fui por ciencias, pero era malo en matemáticas. Me aburría mucho, así que cada día dibujaba más”, cuenta.

En la universidad entró a Diseño Industrial. “Tampoco me gustó, me di cuenta de que no era mi camino. Igual me gradué y luego me matriculé en una universidad pequeña, de unas 200 personas, para estudiar ilustración”.

“Lo mejor de esa escuela”, recuerda, “era que podías participar de concursos. Una vez llegó el director de arte del The New York Times, nos dejó un brief sobre un reportaje y propusimos una ilustración. Terminé ganando: publiqué mi primera ilustración en un diario. Eso fue en 2013”.

-¿De qué se trataba?
-Se llamaba Brilliant Blunders y era sobre los errores cometidos por científicos a lo largo de la historia. Por ejemplo, los tropiezos que tuvo Albert Einstein antes de llegar a la teoría de la relatividad. Entonces dibujé una ruleta y en vez de una pelota, puse un átomo (ver imagen).

The New York Times - Luca D’Urbino

“Ganar el concurso fue muy alentador, por supuesto, pero pasaron cuatro años para dedicarme 100% a lo que estoy haciendo ahora”, recuerda.

En 2017 publicó su primer dibujo para The Economist, y desde ahí no ha parado su vínculo con la revista inglesa. Su primera ilustración fue un emprendedor que usaba cáscaras de huevo como un material de construcción. “Empezaron dándome un trabajo de vez en cuando, luego uno al mes, después uno a la semana y llegué a hacer tres a la semana”, indica.

Amenazas a las 4 am

D’Urbino realiza aproximadamente 250 ilustraciones al año. “Mi récord fue más de 300 en 2020 por la pandemia, había mucho trabajo y poca diversión”, dice. Ese año, además, creó diversas piezas que luego ganaron concursos internacionales. Hasta ahora, ha sido galardonado por la Sociedad de Ilustradores de Nueva York y de Londres.

-Hablar sobre las portadas del The Economist nos obliga a tocar el tema de la corrección política…
-Es algo que te preguntas cuando haces este tipo de trabajo. Realmente creo que los límites cambian con el tiempo. Imagínate Charlie Hebdo: lo que era un límite hace 50 años ya no lo es ahora. Y lo que era aceptable hace 50 años tampoco lo es. Quiero decir, está bien no usar ciertas palabras, pero al mismo tiempo no sabes dónde vas a terminar. Imagínate Italia… habría que quitar el Coliseo Romano porque fue construido por esclavos.

-¿Recibes muchas críticas por tus ilustraciones?
-No recibo muchas. Depende del tema. A veces sí, especialmente cuando se trata de China o Rusia, porque ahí las personas se enfadan muy fácilmente. Hace años hice una ilustración sobre Taiwán y China y la gente empezó a discutir bajo mi post en mandarín, así que no lo entendí.

-¿Te auto-impones ciertos límites éticos?
-Si alguien viene y me da un artículo sobre la inexistencia del Holocausto, no lo haría, porque no quiero asociar mi nombre con eso. Pero como este es un ambiente de trabajo muy rápido, realmente no tienes tiempo de revisar todos los temas. Así que, quizás, te toque ilustrar artículos en los que no estás siempre de acuerdo. Es parte del trabajo y está bien.

-¿Has sentido miedo antes de publicar una ilustración?
-Pasé un par de sustos con una ilustración sobre China. En febrero de 2020 dibujé un virus en medio de la plaza de Tiananmen con tanques. Alguien me llamó a las 4 de la mañana desde China, y no respondí. Al día siguiente el mismo número me envió un texto diciendo “vamos a matar a tu madre”. Pero por suerte no pasó nada.

May, Merkel, Brexit y Trump

El ilustrador italiano dice que crear una imagen es como contar un chiste. “Debe ser algo instintivo, algo rápido”, aclara. “Mientras más chistes hagas con tus amigos en una comida, mejor saldrán. Con los dibujos es lo mismo”, agrega.

Las funciones de las ilustraciones, a su juicio, son tres: la estética, la de acompañamiento (cuando se trata de un texto denso que necesita de “algo bonito para alegrarlo”), y la publicitaria. “La idea es que pases por la calle y te llame la atención la revista. La gente juzga los libros por su portada”, indica.

Generalmente, dice, no recibe instrucciones específicas por parte de los editores de The Economist, sino que le mandan solo el texto. “Propongo tres bocetos diferentes para que puedan decidir”.

Es por eso, señala, que no es necesario conocer a cabalidad un tema antes de ilustrarlo. “Siempre leo el texto, después junto dos elementos que no tienen conexión pero que son fáciles de entender. Por ejemplo, todos saben que es imposible escribir una constitución en un papel higiénico, pero entrega un mensaje”.

Para las portadas, dice, el proceso es distinto. “He hecho más de 30 para The Economist, pero he dibujado más de 60. Muchas veces le piden a tres diseñadores y se quedan con la mejor”, confiesa.

¿Cuáles ha hecho? Ha ilustrado a Theresa May, Angela Merkel, la guerra tarifaria entre Estados Unidos y China, el Covid-19 y el Brexit. En esta, de hecho, también utilizó un papel higiénico y la acompañó con un provocador título: “Por qué suave es mejor”.

La menor cantidad de veces le dicen qué dibujo hacer. “Recuerdo que hice una portada para las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, cuando Donald Trump era presidente. Los demócratas habían ganado, entonces querían a Trump arriba de un burro, que es el símbolo demócrata, pero al revés”.

Del papiro al papel higiénico

La semana pasada, y tal como en la mayoría de sus trabajos, Luca D’Urbino les entregó cuatro opciones a los periodistas y ejecutivos del The Economist para retratar el proceso constituyente chileno: un papiro con muchos párrafos (para representar lo maximalista del texto); otra con dos imágenes de una carta magna con un puño levantado (haciendo un guiño a los derechos sociales). Y la última, el papel higiénico.

“Di opciones mucho más neutrales, pero se fueron por la imagen más dura”, recuerda. El diseñador italiano agrega que si hubieran elegido cualquiera de las otras, “nadie me hubiera mandado un mensaje diciendo ‘cómo te atreves’”.

“Alguien me escribió: ‘¿Quién eres tú para hablar de esto?’ Y estoy de acuerdo con ellos. ¿A quién le importa lo que yo piense? Yo no soy un experto en política, no se trata de lo que yo crea”, dice. “Tengo entendido que la constitución anterior fue escrita durante la dictadura de Augusto Pinochet. Entonces yo digo que el proceso de cambiarla es genial. Pero al mismo tiempo, no estoy informado, entonces no puedo opinar”.


Romeo y Julieta





-¿Tienes una ilustración favorita?
-Es una pregunta muy difícil. Le tengo mucho cariño a una imagen que, curiosamente, no fue por encargo. Me desperté una mañana y la dibujé, algo que casi nunca sucede. Se trata de Romeo y Julieta. Ella, en vez de estar en una torre, está en un teléfono. Romeo, por otra parte, está abajo, hincado, representando un “like”. Habla del amor digital. Con esta ilustración gané varios premios. Entonces estoy apegado a ella en un nivel emocional.

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