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Cultura

Nuestro centro: la iniciativa que va al rescate de los barrios de Santiago

Nuestro centro: la iniciativa que va al rescate de los barrios de Santiago

No es una campaña política, es territorial. Una iniciativa gremial y plataforma ciudadana que agrupa a cinco barrios del centro de la ciudad con la intención de generar actividades y reactivar la vida social, gastronómica, comercial y cultural. La preside Francisca Fernández, de la fuente de soda Blasco, y la integran además el publicista Javier Sanfeliú y los empresarios gastronómicos Marcelo Cicali, Álvaro Jadue y la familia Siri, entre otros.

Por: Sofía García-Huidobro | Publicado: Sábado 25 de diciembre de 2021 a las 04:00
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"Con cariño, para que surja el valor de lo cotidiano. Porque reconectarnos nos sana. Tenemos que asegurarnos que mañana existan nuevos recuerdos, los más importantes, los que vendrán, los de los jóvenes. Volvamos a nuestro centro”.

Estas son algunas de las frases del Manifiesto Nuestro Centro, un clip de casi dos minutos que muestra imágenes de cinco barrios céntricos: Bellavista, Lastarria, Plaza Italia, Bellas Artes y Bustamante. También es un vistazo a sus habitantes y sus locatarios, porque ese es el espíritu de esta agrupación: invitar a la gente a recuperar la vida que los últimos dos años se ha visto particularmente perjudicada por la crisis social y posterior pandemia.

El video puede verse en www.nuestrocentro.cl, plataforma que a partir de los primeros días de enero funcionará como medio de comunicación de la federación gremial que impulsa la campaña #Volvamosanuestrocentro.

Patrimonio humano
Su presidenta es Francisca Fernández (45). Ella es dueña de Blasco, fuente de soda ubicada en la explanada a la salida del metro Baquedano, a un costado del Teatro de la Universidad de Chile, y epicentro del estallido social.

Francisca es oriunda de Catapilco, V Región, pero lleva más de 25 viviendo en la capital. En 2005 abrió, junto a su marido, un local en Alameda con la calle Irene Morales (a metros de Plaza Italia), y en 2012, tras vender esa ubicación, se instalaron en la explanada.

Les fue bien, tanto así que Blasco no daba abasto y decidieron buscar una segunda sede vecina que funcionara como bar y restaurant. Llevaban poco más de un año operando a dos puertas y empezando a recuperar la inversión, cuando llegó el 18 de octubre de 2019.

Lo que partió como jornadas intensas de protestas se transformaron en semanas y meses de estar literalmente en la primera línea. Fernández señala que era fácil distinguir a los manifestantes de los que se dedicaban a realizar desmanes.

“Nos quedamos aquí todos los días porque teníamos que proteger el local. Tenía mucho miedo, pero era la única manera de no perder nuestro sustento. Al que no le toca vivirlo, no sabe lo que es estar en medio de una guerra, que por lo demás no tenía nada que ver con las demandas sociales”, recuerda.

Estuvieron ese tiempo a media cortina, cada día era incierto, y decidieron sellar uno de sus dos bares porque no podían cuidar ambos. Perdieron casi un 90% del personal entre renuncias y despidos.

Se agruparon con algunos vecinos y pidieron ayuda a distintas autoridades. Querían ser escuchados, que se condenara la violencia y se organizaran posibles ayudas. Así se fueron conociendo con representantes de otros barrios aledaños como Lastarria, Bellavista, Bustamante y Bellas Artes.

Entonces fue el turno del 15 de marzo de 2020 y la pandemia. Blasco cerró completamente durante tres meses, luego intentaron activar los despachos a domicilio y retiro en local, pero no les fue bien.

“Este es un barrio de fuentes de soda, esa es nuestra identidad gastronómica. Nuestra clientela es gente que pasa por aquí, no las App, muchos ni tenían redes sociales”. Menciona a otros locatarios emblemáticos del sector como la familia Siri de la Antigua Fuente y Lucio Torres de La Terraza.

En abril de 2020 Francisca convocó a una reunión gremial con ayuda de la Cámara de Comercio de Santiago y de la misma organización de Providencia. Fue una instancia por Zoom. Las cifras eran -y siguen siendo- dramáticas; se calcula que en este tiempo se han perdido 7 mil puestos de trabajo en la zona y cientos de locales han cerrado.

De a poco fueron levantando ayuda financiera para la reactivación a través de fondos otorgados por Sercotec. Y también sumaron aliados, como las juntas de vecinos.

“Como comerciantes quisimos aportar a la recuperación de estos barrios, que hace un año estaban destruidos, mostrando a su gente. Su patrimonio humano. Que la ciudadanía conozca quiénes son los emprendedores y los pequeños servicios como la reparadora de calzado, la óptica, la tostaduría".

"Esta crisis, hay que rescatar, nos ayudó para conocernos mejor y los vecinos se cuadraron con nosotros, fueron los únicos clientes que tuvimos durante meses. Con esta unión y esperanza se está reactivando la zona”, apunta Francisca.

Como organización esperan que el nuevo gobierno que asume en marzo los apoye también en esta cruzada, impidiendo que vuelvan a ocurrir actos vandálicos.

“Es una responsabilidad muy grande, pero las voces unidas suenan más fuertes”, señala la dueña de Blasco respecto de estar a la cabeza de esta organización que acaba de adquirir personalidad jurídica. El cargo lo obtuvo por votación de los miembros de la federación y dura dos años.

La campaña
El creativo detrás de la campaña Nuestro Centro es Javier Sanfeliú. El publicista y creador de contenido fue invitado por su amigo Marcelo Cicali, dueño del Bar Liguria y presidente de la Cámara de Comercio de Providencia, a una de las reuniones de esta naciente agrupación gremial.

“Ha sido muy emocionante el proceso. Hace 10 meses lo estaban pasando realmente mal, estaban todos preocupados, unos lloraban, otros querían irse. Y de a poco fue surgiendo esa palabra que hoy está tan usada: esperanza”, dice Sanfeliú.

La idea es que este movimiento pueda comunicar sus actividades y dar a conocer su contenido a través de la plataforma www.nuestrocentro.cl, además de sus respectivas redes sociales. Un referente es la publicación TimeOut, guía de panoramas que existe en más de 300 ciudades.

Otra inspiración es el plan de recuperación urbana que impulsó el exalcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, durante los años ‘80, convirtiendo al Born, un barrio que estaba contaminado por el narcotráfico y la delincuencia, en uno de los polos turísticos de la ciudad.

“Al centro lo tiene que rescatar la ciudadanía en su conjunto. Y vamos a necesitar el apoyo de todo el mundo, público y privado”, insiste. Un equipo de cuatro personas trabaja en el contenido audiovisual, la producción de eventos y difusión de Nuestro centro. Cada uno de estos cinco barrios, señala, tiene su propia identidad y a partir de esa base se organizarán diversos eventos, ferias, tocatas.

El sábado pasado ya se les sumó espontáneamente Diego Matte, director del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC), con una presentación navideña a cargo de la Sinfónica Nacional, gratuita y al aire libre, en Plaza Italia.

También hubo una instancia previa al lanzamiento de la campaña #Volvamosanuestrocentro, una feria organizada por Sernatur y una feria navideña de la municipalidad de Providencia. Así, esperan los miembros de la organización, se van sumando otras instituciones como los municipios, además de la Gobernación.

El retorno a los espacios públicos se está dando de manera espontánea, dice Sanfeliú, pero esta campaña viene a acompañar y empujar ese proceso. “En lo profesional, es un caso de estudio muy interesante, pero en lo humano es todavía más relevante. Hay que ponerle épica para transmitirlo, porque se generó un espíritu muy bonito. Tiene que volver a florecer el centro. La gente necesita sentir que están sucediendo cosas positivas”, apunta.

Zonas de sacrificio
“Ha sido la persona que nos ha ayudado a mantenernos unidos”, dice Francisca Fernández en alusión a Álvaro Jadue, su compañero gremial y presidente de la asociación del barrio Bellavista. A él se suman Carlos Arellano representando a Bustamante, Alfonso Molina a Lastarria, Francisco Barraza a Bellas Artes y Carlo Siri a Plaza Italia. Jadue además es director general de Patio Bellavista.

“Ha sido una travesía bien larga. Una iniciativa de barrios que hemos sido una verdadera zona de sacrificio. Nos juntamos en esta campaña para apelar a los sentimientos, para reconectarnos con el sentido de pertenencia a la historia de nuestra ciudad”, dice el dirigente y empresario.

Álvaro Jadue en el Patio Bellavista

Se explaya respecto a los costos y consecuencias de estos últimos dos años, pero hace hincapié en el futuro y recalca, con entusiasmo, que la gente volvió a Bellavista con un ánimo festivo post pandemia. Destaca además la importancia de ocupar los espacios vandalizados con actividades sociales y familiares.

“Hoy queremos trabajar en paz y con calma. No ha sido fácil organizarse porque muchos no están dispuestos a hacer trabajo gremial. Están dedicados de cuerpo y alma a salvar sus negocios, se entiende", explica.

Y agrega que "uno de mis roles era mantener esa esperanza de volver a ser el centro de la vida social, turística y cultural. Si desaparecían los negocios iba a costar recuperar la zona. Somos supervivientes”.

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