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Portabilidad financiera: las claves para cambiarse de banco

Portabilidad financiera: las claves para cambiarse de banco

El ejercicio oportuno de este derecho requiere identificar el momento adecuado, las intenciones del prestamista y el propio perfil, entre otros.

Por: Benjamín Pescio | Publicado: Miércoles 4 de mayo de 2022 a las 16:00
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La inquietud por cambiarse de banco es algo que muchos han experimentado. Esta surge cuando, por ejemplo, el cliente percibe que está pagando costos innecesarios o al tomar consciencia de que nunca ha invertido tiempo en comparar las distintas ofertas del mercado.

La portabilidad es un derecho legal en Chile, lo que significa que el ciudadano cuenta con el apoyo del Estado si desea cambiarse de proveedor financiero.

Pero las ofertas pueden esconder también algunas condiciones que a primera vista no se ven tan claras (la famosa “letra chica”), arriesgando al usuario a gastar tiempo y energía por un cambio que tal vez le reporte nulos beneficios o incluso lo deje en una peor situación.

Es por eso que es fundamental conocer todos los detalles de este proceso antes de concretar un cambio de institución financiera, ya que esto puede afectar a cobros de mantención y pagos de créditos hipotecarios.

Factores relevantes

¿Cuándo conviene cambiarse de banco? Según el CEO de Neatpagos, Nicolás Chacón, hay tres puntos clave. En primer lugar, “cuando los costos de mantención y costos de los productos son altos. Hoy la oferta es grande y los precios atractivos”, explica.

En segundo lugar, apunta a la atención al cliente por parte del ejecutivo o plataforma de soporte. “Si tienes un problema y nadie lo soluciona, es momento de mirar para el lado”, dice Chacón.

El tercer punto tiene que ver con la experiencia digital. “Algunas plataformas son súper difíciles de entender y cuesta mucho usarlas en el celular. En esos casos vale la pena buscar mejoras en la usabilidad”, sostiene el ejecutivo.

Hernán Calderón, presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus), indica que el usuario debe poner su atención no solo en el valor de la cuota y el plazo, sino también en las comisiones y seguros asociados.

“Además es importante informarse si el crédito será en UF o pesos, cuotas fijas o cuotas variables, tasa fija o variable”, agrega.

Matías Lazcano, country manager de Destácame, sostiene que lo más importante es la persona, su realidad y el uso que le da a la entidad financiera.

“Si es solo cuenta vista, entonces debiera enfocarse en el costo de administración y mantención de la cuenta. Si usa tarjeta de crédito, debiera enfocarse en las tasas de interés de las cuotas, los beneficios de cuotas sin interés y beneficios adicionales”, dice el ejecutivo.

Las indicaciones de Lazcano prosiguen: “Si se usan herramientas de ahorro e inversión básicas, hay que fijarse en las tasas de interés y flexibilidad para realizar depósitos a plazo. Si se invierte en fondos mutuos, se debe verificar el perfil de los fondos disponibles y comparar los comportamientos en el último tiempo para ver si hay alternativas acordes al perfil de riesgo”.

Casas y plazos

Cuando hay un crédito hipotecario involucrado, la decisión correcta dependerá de las condiciones actuales del préstamo (tasa, monto, plazo, etc.) y la oferta de tasas actuales del mercado, comenta el director ejecutivo de RSA Gestión Inmobiliaria, Raúl Saldivia.

Esta oportunidad de cambio actualmente se apoya en el proceso de portabilidad financiera que establece la ley 21.236. “Permite poder cambiarse de institución financiera de manera más rápida y a un menor costo de lo que significaba el anterior proceso de refinanciamiento”, explica.

Teniendo esto en cuenta, la recomendación que ofrece Saldivia es la siguiente: si se lleva poco tiempo pagando la hipoteca y se obtuvo a una tasa mayor a la que ofrece el mercado actualmente, vale la pena cambiarse. Si queda un saldo menor, probablemente no conviene.

Por último, el socio de PKF Chile, Héctor Osorio, aconseja en términos generales poner la atención sobre lo que el banco quiere y su relación con el usuario. “¿Qué implica conocer nuestro banco? Saber cuál es su visión de largo plazo respecto de sus clientes y, en ese sentido, qué tanto está dispuesto a apoyarnos más allá de nuestra contingencia puntual”, dice el economista.

“Efectivamente, hay bancos que solo miran el corto plazo, miran la posibilidad de hacer una colocación en condiciones ventajosas; y hay otros que apuestan a desarrollar clientes y mantenerlos a futuro. El principal consejo es que conozcamos a nuestro banco para identificar si la relación que ellos esperan tener con nosotros efectivamente puede clasificarse o entenderse como una relación de largo plazo”, concluye Osorio.

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