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Monseñor Fernando Chomalí, tras robo a Lavandería21: “La inclusión laboral aún es muy frágil en Chile”

Monseñor Fernando Chomalí, tras robo a Lavandería21: “La inclusión laboral aún es muy frágil en Chile”
Esta semana comenzó con la lamentable noticia del acto delictual que afectó al local ubicado en Concepción donde trabajan jóvenes y adultos con Síndrome de Down. El arzobispo de Concepción, e impulsor de la iniciativa, cuenta sobre la experiencia inclusiva de estos ocho años y las muestras de apoyo que han recibido tras el asalto.
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“Entraron a robar a la Lavandería 21, que da trabajo a 18 personas con Síndrome de Down. El robo es cuantioso en lo material, pero no nos robaron el sueño de seguir en la senda de la incluión. Ayúdennos. Adelante!”.
Así fue el tuiteo del Arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, tras encontrar el local desmantelado el lunes por la mañana. Ropa de clientes, computadores, camionetas y una lavadora fueron algunos de los bienes robados, además de una reja que los delincuentes rompieron para ingresar.
Así, en desorden y con especies sustraídas, amanecieron las dependencias de la lavandería el lunes por la mañana.
El 7 de septiembre la lavandería penquista, ubicada en Manuel Rodríguez 917, celebró su octavo aniversario con una ceremonia donde participaron miembros del directorio, empresas colaboradoras y el equipo completo de trabajadores que repartieron premios a los mejores compañeros y empleados destacados.
La iniciativa del Arzobispado de la Santísima Concepción fue creada por el propio Chomalí y promueve la inclusión laboral de jóvenes y adultos con Síndrome de Down, de ahí su nombre y logo, en alusión a la trisomía 21.
“La experiencia ha sido muy positiva, porque comenzamos con 10 jóvenes el año 2014 y en este momento hay 30 trabajando tanto en la lavandería como en otras instituciones, entre las cuales destaco nuestra Cafetería 440 y el Invernadero Simón de Cirene. Con todo es un inicio, porque la inclusión laboral aún es muy frágil en Chile. Estamos en deuda con ellos”, señala el sacerdote.
Respecto de los trabajadores de Lavandería 21, destaca sus cualidades: “Estos jóvenes llegan a la hora, adoran su trabajo y la lavandería y dan mucha alegría. No faltan nunca porque allí encontraron un lugar donde desarrollar sus habilidades, destrezas y los dones que Dios les ha regalado”.
Explica que generalmente los empleados se desempeñan durante un par de años en la lavandería y una vez que ya conocen sus capacidades y habilidades van siendo derivados a distintos empleos, para dar espacio a otros. “La lista de espera que tenemos de postulantes es muy grande”.
-¿Costó ganarse la confianza de los clientes?
Muchas personas pensaban que la lavandería era un garage oscuro con dos máquinas domésticas de lavado. Cuando vieron un edificio grande, con máquinas industriales del mejor nivel y con alta tecnología, comprendieron que era un proyecto serio que entrega un servicio de calidad comparable a las otras lavanderías de la región.
Chomalí cuenta que luego del robo del fin de semana han recibido diversas muestras de apoyo e incluso donaciones.
“Tenemos esperanza que seguiremos adelante. Menos mal que lo robado lo vamos a recuperar, porque nos han ofrecido ayuda. Lo importante es que no hubo heridos. Los trabajadores sintieron un gran impacto inicial. Les dije que no era el momento para lamentarse, sino para dar soluciones. Una vez hechas las pericias de la fiscalía nos pusimos a reparar lo dañado y ya estamos operando. El sueño de dar trabajo lo tenemos más vivo que nunca y con el trabajo de todos lo convertimos en realidad, día a día”.
Las autoridades de la región valoran mucho este proyecto, señala el arzobispo, y esta semana recibieron visitas del gobernador, la delegada presidencial y Seremi que fueron a saludarlos y ofrecer su colaboración. “Aunque la mejor forma de ayudar es llevando ropa para que haya empleo. Ellos quieren trabajar, no que les regalen su sueldo”, apunta.
Lavandería 21 no es el único emprendimiento con inclusión social que mantienen y adelanta que ya están pensando en posibilidades para dar trabajo a personas del espectro autista. Destaca Cafetería 440, también en Concepción y atendida por personas con síndrome de Down.
“Es un oasis de buen café, cultura y fraternidad en medio de una ciudad grande. Es muy valorada por la comunidad. También tenemos un invernadero y estamos proyectando hacer una cafetería en Lota y en Coronel. Soy un convencido de que el trabajo es la clave de la cuestión social y estos emprendimientos son una muestra de ello. Nunca nos han faltado clientes ni recursos cuando se ha tratado de hacer inversiones. Tenemos que pensar en la rentabilidad no solo en términos económicos, sino también en términos sociales y sicológicos. Estos son proyectos que dan mucha esperanza y eso tiene un valor incalculable, especialmente en estos tiempos”.