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Punto de partida

Vinolia: El giro del nuevo señor del vino

Vinolia: El giro del nuevo señor del vino

Andrés Villaseca es uno de los principales consultores en transporte del país. Entre otros desafíos, tuvo a cargo la solución vial del Costanera Center. Luego, cuenta, aplicó la ingeniería en el rubro gastronómico y lanzó el restaurante Vinolia, dedicado al mundo del vino. La pasó mal con la pandemia, pero ya tiene en carpeta exportar su modelo de negocio.

Por: José Troncoso | Publicado: Domingo 28 de febrero de 2021 a las 12:10
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“Recuerdo el día de la apertura, cuando todo el mundo esperaba un desastre vial y el proyecto funcionó a la perfección; fue un momento inolvidable”, dice Andrés Villaseca, socio de la consultora Urbano Proyectos, que tuvo a cargo todo el plan de mitigación vial de la megaobra del grupo Cencosud, controlado por Horst Paulmann. Junto a su socio Iván Muñoz, hoy la firma juega en las ligas mayores a nivel latinoamericano de empresas de ingeniería urbana. 

Tras 30 años en el rubro, Villaseca decidió darle una vuelta de tuerca a su vida y apostó por el rubro gastronómico. Aplicó, cuenta, todos sus conocimientos de ingeniería en su Restaurant y Centro de Catas Vinolia, ubicado en Vitacura. Pudo sobrellevar –no con pocas dificultades- la pandemia, y ya prepara un plan que involucra exportar el modelo de su negocio a Lima y Buenos Aires por medio de franquicias.

Fue durante su penúltimo año de la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Chile (1986), cuando Villaseca advirtió que el gran problema que tendría el país en el corto plazo, sería la movilidad urbana. “Hice mi última práctica en una empresa consultora de transporte y me enfrenté a las herramientas que usa esta disciplina para abordar los respectivos análisis, y quedé realmente muy sorprendido. Era ingeniería con profundo uso de matemáticas”, afirma.

Con el tiempo se independizó, y ya lleva más de tres décadas en el rubro junto a su socio Iván Muñoz. Incluso, iniciaron operaciones en Perú, a través de la empresa NeoUrbe. Aunque lo más difícil que les tocó enfrentar fue desarrollar la mitigación vial del Costanera Center en Providencia, otro reto mucho más complejo ha sido lo que él define como la progresiva dificultad burocrática. “Hoy en día el tiempo medio para aprobar un proyecto de tamaño intermedio es superior a los 12 meses. No es sostenible este estado de cosas si queremos retomar tasas de crecimiento cercanas al 4%”, señala.

Con todo su bagaje en el mundo de la mitigación vial, el ingeniero decidió aprovechar todos sus conocimientos y, esta vez, usarlos en el mundo de los restaurantes

“Siempre supuse, y hoy me queda más claro que nunca, que un restaurant tiene al menos dos almas. Por un lado, todo lo referente al mundo de la creatividad relacionado con la experiencia propiamente tal y, por otro lado, un mundo de ingeniería de procesos muy profundo y sofisticado, para que la promesa que se les hace a los clientes pueda realmente ser traspasada a la realidad”, cuenta.

Dice que unido a lo anterior, está su gran gusto por la comida y por los buenos vinos, pero por sobre todo, afirma, el deseo de no terminar el trabajo y partir como robot a su casa a ver TV y luego dormir para esperar el día siguiente. “Esa es mi motivación y llamado a todos, que es crear un espacio de tiempo mucho más dinámico entre el trabajo y la hora de dormir”, señala.

El Covid-19 fue un gran lomo de toro que tuvo que sortear. “La pandemia nos tuvo siete meses cerrados. En este tiempo aprovechamos de mejorar procesos internos, y hoy podemos asegurar que nos hemos convertido en una alternativa muy atractiva en el mundo del Enoturismo”, destaca. “Han sido varias noches de desvelo y de dudas existenciales, y eso ha renovado el enorme respeto que tengo hacia los empresarios”, añade.

Cuenta que su objetivo es convertir su restaurante en un centro cultural y de recreación en torno al vino, donde se promuevan las costumbres chilenas. 

Está tan convencido de su modelo de negocio que está sobre la mesa sumar nuevas sedes con el modelo de franquicias. “Originalmente se pensó abrir un local en el barrio Lastarria, situación del todo descartada por el momento, y las ubicaciones que se mantienen en análisis permanente son Lima y Buenos Aires”, adelanta.

El emprendimiento campestre de la familia Longueira

Tomás y Alejandro Longueira están a cargo del negocio familiar que tiene cuatro aristas: paisajismo, producción de compost a partir de residuos de la cosecha de champiñones, viveros y traslado de árboles adultos.

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