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Punto de partida

¿Es posible tokenizar una vivienda? Ellos creen que sí

¿Es posible tokenizar una vivienda? Ellos creen que sí

Un grupo de 18 emprendedores chilenos se unió para fundar Wbuild, un Amazon inmobiliario donde cualquiera puede invertir desde US$ 50 en una propiedad, en distintas partes del mundo. Dos claves: blockchain y web 3.0. Esto es lo que tienen en mente.

Por: María José Gutiérrez - Foto: Verónica Ortiz | Publicado: Sábado 11 de junio de 2022 a las 21:00
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La condición era que los 18 cofundadores pusieran el mismo monto de inversión, porque lo que hay detrás es una forma de hacer empresa “en comunidad”: una comunidad que va a permitir dar acceso a inversiones inmobiliarias a cualquier persona y que el día de mañana -dicen- les permitirá poder decidir las características de un desarrollo y también ser parte de la misma empresa. 

Entre esos 18 están Ignacio Canals, fundador de Migrante; Nathalie Wilk, creadora de Culotte; y las hermanas Daniela y Javiera Albarrán, cofundadoras de Puripop. Todos son miembros de un grupo llamado Chile Exponencial en la red social Discord (especial para armar proyectos blockchain).

En esa plataforma se originó la startup Wbuild, que acaban de lanzar y que describen como “un Amazon de inversiones inmobiliarias”. 

Por estos días están trabajando en la tecnología del marketplace para ofrecer una primera propiedad en agosto: una casa en EEUU, cuyo valor está entre los US$ 300 mil y US$ 400 mil, a la que se podrá invertir a través de tokens desde US$ 50. 

“Cualquier persona sin importar su origen, su raza, la nacionalidad, el colegio al que fue, va a tener las mismas condiciones que el inmobiliario más grande de Chile”, explica Daniel Pardo, CEO y fundador de la empresa. 

Pardo, ingeniero comercial de profesión, colombiano de origen y exsubsecretario de Turismo en el primer gobierno de Piñera, dice que si hay algo que tiene claro es que en el mercado inmobiliario todo se trata de la oportunidad. Y que son pocos los que tienen acceso a ellas. 

“Un inversionista compra un terreno, llama a una inmobiliaria para hacer el desarrollo de un edificio, hay un fee de venta. Ésta llama a una constructora, que obtiene otro fee (....) cuando el edificio sale a la venta, ya hay una fila de fees que se llevó un montón de gente, algo valioso y correcto porque corrieron riesgos que yo no corrí. Pero aun así, no tuve acceso a la oportunidad”, explica. 

Con Wbuild, asegura, primero “bajas el ticket y das acceso” al tokenizar (o fraccionar en acciones) una propiedad; segundo, “le das liquidez”, porque ese token se puede vender en cualquier momento. Y tercero, añade, “elimina los costos de intermediarios”: no hay pagos a notarías, ni trámites administrativos. 

El Club

Antes de dar con la idea, Daniel Pardo creó un club de inversiones inmobiliarias. Sabía que para acceder a buenas oportunidades, hacerlo a escala era fundamental. Entonces juntó a 10 amigos y familiares, en Chile y Colombia, y los invitó a un fondo que apostara por distintas alternativas, de modo que el riesgo y los costos se dividieran entre todos.

Al momento de estructurarlo se enfrentó a preguntas como “¿qué pasa si al tercer año me quiero salir? ¿Los otros nueve me tienen que comprar? ¿A qué precio?” 

Dos de los desarrollos donde se meterían se cayeron -entre el estallido social y la pandemia-, así que el millón de dólares levantado fue devuelto a los aportantes. Y el club quedó en nada. 

Pardo estaba metido en el mundo blockchain y web 3.0, y se empezó a dar cuenta de que ahí estaba la solución: en la descentralización de las decisiones del poder, y en que todos puedan ser dueños de una empresa. 

Pimponeó el diseño con un par de amigos, y creó un grupo de WhatsApp de 10 personas. Ese grupo mutó a Discord, donde hoy participan 120 miembros, entre ellos el abogado Andrés Carey, fundador de la legaltech Script, que vive en Nueva York, donde está estudiando programación. “Las empresas del futuro van a ser comunitarias”, le dijo.

Necesitaban reclutar por una parte a expertos en real estate para encontrar buenas oportunidades; a conocedores de tecnología y las criptomonedas; a gente del mundo financiero-legal; y a constructores de comunidades. Así llegaron a los 18, de los cuales solo dos trabajan full time en Wbuild: Pardo y la diseñadora Isidora Valdés, Chief Community Officer. 

Los demás, explica el CEO, estarían dispuestos a sumarse a medida que le haga sentido a la comunidad. En febrero aportaron capital pre semilla, y echaron a andar la empresa. 

“La comunidad es la fuerza”

Wbuild es el marketplace que conecta las propiedades con los compradores. ¿Cómo funciona? Se ofrece un proyecto durante un tiempo acotado -un mes, por ejemplo- y si el crowdfunding alcanza el total, éste se vende. 

Se constituye una sociedad dueña del activo y a través de los tokens, los inversionistas pasan a tener acciones de la propiedad. La idea, explican, es que se puedan invertir distintos montos -desde los US$ 50- en diferentes propiedades, tanto en Chile como en otras partes del mundo. 

De hecho, la primera que se ofrecerá está en EEUU, porque ese país tiene una regulación clara de las criptomonedas, explica Pardo. Son propiedades para la renta, por lo que todos los meses el inversionista recibe el porcentaje equivalente al arriendo del bien. 

“Ya nos han llamado inmobiliarias para vender sus desarrollos: una de Brasil, dos de EEUU, una de Colombia y otras de Chile”, adelanta el ingeniero. 

A futuro, la plataforma pretende también transar participación en las inmobiliarias y eventualmente en la misma startup. “Queremos cambiar la forma en que se construye el mundo. La comunidad es la fuerza. ¿Por qué no hacer un edificio e invitar a los vecinos a invertir en él 10% de los tokens? ¿O por qué no invitamos a los obreros a que a través de un plan de incentivos de la constructora puedan invertir $ 10.000, o  $ 20.000 y ser co-dueños?”, señala. 

Y añade: “A futuro podrías comprar una vivienda, pagar la mitad de ella y tokenizar la otra mitad, o hacer una hipoteca inversa: cuando una pareja de ancianos tiene una propiedad, ¿por qué no tokenizarla?”

En el mundo existen “dos o tres” empresas que están haciendo algo similar. La más grande se llama RealT, basada en Boca Raton, Florida, EEUU, que ha vendido alrededor de 200 casas tokenizadas. “Esta es una tecnología que va a cambiar el mundo. La apuesta es quién lo hace mejor”, dice Pardo. 


Quiénes están detrás:

Además de Daniel Pardo -dueño de un hotel en Cartagena de Indias- e Isidora Valdés, fundadora de Goose Design Studio, hay otros 16 cofundadores de WBuild: Cristián Feres, arquitecto de información (IT) regional en CCU; Andrés Carey, fundador de Script; Gregorio Sepúlveda, gerente Patio Capitales en Grupo Patio; Ignacio Canals, socio de Lemontech y Migrante; Aníbal Cortés, cofundador de Civix Real Estate; Nathalie Wilk, fundadora de Culotte; Mario Basaure, exdirector de Buda.com; Diego Garáfulic, fundador de Get System Technologies; Daniela y Javiera Albarrán, cofundadoras de Puri Snacks; Martín Weinstein, socio de W6 Real Estate en EEUU; Sebastián Brown, socio de la Exportadora Pocuro; Francisco Matte, director comercial en Crystal Lagoons; Cristóbal Ayub, socio en BST Corp; Matías Gormáz, jefe de mercados globales HSBC Bank Chile y Daniel Guajardo, cofundador de Dentalink e Instagantt.

Entre viñas y olas: la apuesta verde de Nicolás Sutil

Nicolás Sutil Condon, el segundo de los cuatro hijos del presidente de la CPC, preside Top Wine Group, matriz de la empresa vitivinícola familiar. Llegó a la firma en 2019, y desde entonces se propuso darle un giro ecológico a la firma, lo que incluyó, entre otras cosas, un agresivo cambio de imagen, eliminar herbicidas y sumarse a la iniciativa 1% for the Planet, creada por el fundador de Patagonia, que compromete un porcentaje de ventas a organizaciones medioambientales. La primera donación, US$ 8.000, se concretó en 2021 y la destinó a la Fundación Punta de Lobos, del empresario Nicholas Davis. Adelanta que la segunda superará los US$ 25 mil.

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