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Se disparan los impagos de arriendo

Se disparan los impagos de arriendo

El cierre de negocios, el aumento del desempleo y la escasa oferta habitacional están elevando el impago de alquileres. A eso se suma el ruido de posibles medidas de protección para los morosos.

Por: DF MAS | Publicado: Domingo 18 de julio de 2021 a las 04:00
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De la mano de la pandemia y sus consecuencias económicas y laborales, el impago de los arriendos sigue creciendo. Hay cada vez más preocupación entre los propietarios de viviendas, mientras la oferta de casas y departamentos se estrecha cada día y en el Congreso se debate un proyecto de ley que prohíbe el alza del canon mensual y protege al arrendatario mientras dure el estado de excepción constitucional de catástrofe.

Según cifras de la Corte Suprema, son más de 15 mil los juicios por arrendamiento que se presentan al año y solo una de cada cuatro demandas termina todo el proceso. Además, son cerca de 60 mil las familias dueñas de inmuebles que denuncian a quien les alquila su bien raíz y piden que se los devuelva.

Aunque no hay cifras oficiales acerca de los impagos durante el estado de alarma, basta una mirada a las redes sociales, cartas a los medios y columnas de opinión para observar que las incidencias por impago de alquiler suman y siguen.

Sin embargo, a los impagos hay que sumarle dos factores más: durante el segundo trimestre de 2021 la oferta de arriendo de casas y departamentos ha caído considerablemente mientras que la demanda por los mismos ha vivido el proceso inverso, mostrando claros signos de reactivación y mejores precios.

Según el Informe Trimestral de Viviendas de portalinmobiliario.com, durante abril, mayo y junio de 2021 la oferta de arriendo de casas -medida en relación con la cantidad de avisos que se publican en su sitio- cayó 61,2%, la más alta desde 2007, mientras que en los departamentos el retroceso fue de 10,8% en cuanto a los departamentos. Para los expertos esto es una buena señal, debido a que implica que no se está acumulando stock.

Según cifras del mismo portal, los contactos promedio de las propiedades que están en arriendo en el sitio aumentaron considerablemente con relación al año anterior. Hay más gente mirando y cotizando: hasta dos veces y media más en departamento y hasta cuatro veces en casas.

Hoy además existe temor, sobre todo entre los pequeños inversionistas, de que las ideas de proteger a los inquilinos morosos terminen por afectarlos directamente, sobre todo si se tiene en cuenta que parte importante de las unidades en alquiler que hay en Chile son de particulares que tienen en esos bienes una forma de poder complementar sus ingresos. Estos son sus testimonios:

Carlo Díaz (43): “Tuve que amedrentarlos”

“En 2018 arrendábamos una casa de mi mamá en Puente Alto. Los arrendatarios dejaron de pagar. Yo vivo en Maipú  y recorria casi 50 kilómetros de ida y vuelta, para ir a cobrarles, porque no contestaban el  teléfono. La deuda final fue de $ 2 millones en luz y $ 700 mil en agua, además de $ 4 millones en arriendo.

Mi familia necesitaba ese dinero para el tratamiento de mi mamá, que está diagnosticada con Alzheimer en etapa final. El juicio para recuperar la casa se demoraba tres años, entonces tuve que amendrentarlos. Si bien ya recuperé la casa y estamos más normalizados, tenemos otra casa con problemas de pago desde 2018, pero aquí no había contrato de por medio, porque eran familiares, así que puse una denuncia por apropiación indebida.

Javier Reyes (46): “Me cobraban $ 17 millones por abandonar mi propiedad”

“Tengo una casa en Huechuraba arrendada con contrato y todo, pero al momento de querer recuperarla empezaron los problemas. Primero con los plazos y luego me llegó un mail de un abogado demandando una restitución de los valores para las mejoras que el arrendatario había hecho, algo de lo que nunca me avisaron ni pideron permiso. Según el arrendatario las mejoras sumaban $ 14 millones, los cuales agregando la garantía y otras cosas más sumaban cerca de $ 17 millones como requisito para abandonar mi propiedad.

El 20 de agosto demandé. Me dejaron de pagar y llevamos casi un año en estas condiciones. Ahora con el estado de excepción, que va a durar 90 días más, se paraliza todo hasta septiembre. Esta persona llegó a mi casa en 2007 y yo le mandé la carta de término de contrato en junio de 2020. Entonces les cobraba $ 450 mil mensuales, a pesar de que hoy en día se arrienda en $ 700 mil.

Roxana Álvarez (43): “Estoy cada vez más endeudada”

“Tuve que arrendar mi departamento, porque sufría de violencia intrafamiliar. En enero de 2018 me fui a vivir a la casa de mi actual pareja en Talca, y en abril de ese año arrendé mi departamento en Renca a una señorita que tenía un niñito. Se lo arrendé porque ella no tenía dónde vivir y pareció confiable. Pero ella solo pagó unos meses, hasta agosto. Jamás pagó agua y la luz la ha pagado de vez en cuando. En septiembre de ese año le mandé una carta de aviso para que dejara mi casa por el motivo de no pago de gastos comunes y de arriendo, a lo cual me dijo que no se iba a ir porque no tenía dónde irse. Y ahí empezó mi calvario.

De luz y agua me debe casi $ 600 mil. Como ella es sola, no gasta tanto en eso, pero de arriendo me debe casi $ 11 millones, y yo con ese dinero pagaba una deuda bancaria que tengo y hasta el día de hoy no he podido pagarla. A lo mejor me pueden embargar, porque ya debo más de $ 5 millones. Además, mi departamento tiene prohibición de venta de 15 años y tampoco lo puedo vender, porque recién llevo 11. Todo ha ido de mal en peor”.

Javier Villablanca (40): “Los dentistas no pagaron”

“Ahora último me estoy dedicando solamente a la renta de mis propiedades. La mayoría las administro arrendando por día, tipo Airbnb, pero hay otras que se arriendan por contrato mensual. Tengo tres de estas últimas, y con una de ellas tuve el problema. Eran unos dentistas que tenían una clínica odontológica. Veníamos con problemas desde el estallido social, y finalmente terminaron yéndose sin pagarme todo. Quedaron debiéndome unos $ 8 millones entre gastos comunes y rentas no pagadas.

La propiedad queda en Providencia. Entre el estallido social y la pandemia me pidieron descuentos. Más que pedírmelos, me los impusieron. El tema es que después tampoco cumplieron y se fueron. Pagaron solo el 50% en los meses de junio, julio y agosto de 2020 hasta que el contrato finalmente venció en noviembre.

Me pidieron si se podían quedar un mes más, y después otro mes más y eso se extendió hasta mayo de este año, en donde en los últimos dos meses no pagaron nada entre gastos comunes y rentas. La ley nos deja bastante descubiertos a los propietarios porque yo estuve consultando con abogados y me dijeron que tratar de meterse a juicio en plena pandemia no me iba a llevar a ningún lado. Me iban a ganar igual”.

 

Felipe Caballero (37): “Nos terminamos comprando otra casa“

“En Lo Barnechea, un matrimonio se había separado. Había una orden judicial del Tribunal de Familia que decía que la casa o se vendía o se remataba, entonces el dueño, que era el hombre, la tenía que vender. Pero en la casa vivía la mujer, con sus dos hijos, una hermana y su mamá. La casa nos la mostró esta señora. Fue súper amable. La compramos, firmamos la promesa y pagamos. La inscribimos a mi nombre y llegado el momento en que quería irme a la casa, en septiembre de 2019, me dice no, que no se iba a ir. Si bien no fue arrendataria como tal, la señora que estaba viviendo ahí simplemente no se quiso ir y tampoco pagó ningún tipo de arriendo.  

Entramos inmediatamente en juicio y me demoré un año y ocho meses en sacarla. Me dejó como $ 2 millones en deudas por servicios básicos. Me la entregaron en abril y en reparaciones gasté $ 5 millones. Nuestra idea era usarla para nosotros, para vivir. Vendimos nuestra anterior casa, nos compramos esta otra y nos pillamos con esta sorpresa. Nos tuvimos que separar: mi señora y mis hijos se fueron con mis suegros y yo me fui a donde mis papás. Después llegó el estallido social y la pandemia, así que arrendamos una casa hasta que, finalmente, como no teníamos para cuándo tener una solución, nos terminamos comprando otra. Remodelé la casa y ahora la voy a arrendar”.


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