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Las cifras tras Open English que se prepara para dar el salto a Europa

Las cifras tras Open English que se prepara para dar el salto a Europa

La pandemia. Millones de personas encerradas, niños sin clases, y la motivación por aprender un idioma nuevo, hizo que la plataforma fundada por el venezolano Andrés Moreno en 2005, creciera en un 125%: en noviembre realizaron más de 400 mil cursos en vivo las 24 horas.

Por: Nicolás Durante | Publicado: Domingo 13 de diciembre de 2020 a las 04:00
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Fue en 2005, en un departamento de estudiante de dos habitaciones, en Caracas, Venezuela. Así nació Open English, la plataforma de aprendizaje de inglés que solo el mes pasado tuvo 400 mil clases en vivo. Y desde la casa.

Andrés Moreno, CEO y fundador de la firma cuenta al otro lado de la pantalla desde Miami que cuando nadie tomaba cursos virtuales, él vio ahí una oportunidad.

“En 2002 había cofundado Optimal, donde dábamos clases de inglés presenciales a ejecutivos de compañías transacionales y traíamos profesores norteamericanos a vivir a América Latina”, relata.

En eso estaba, cuando una conocida plataforma de comunicación le dio una idea para el negocio. “La primera vez que utilicé Skype fue como ¡wow! Me di cuenta de que podríamos tener a expertos en idioma viviendo en cualquier parte del mundo y eso cambiaría muchas cosas: la disponibilidad de un pool de talento global, profesores nativos, y a un costo más bajo. Este servicio podría atraer no sólo a empresas, sino también a personas particulares”, recuerda.

Los primeros siete meses, continúa, su socio Wilmer Sarmiento -ambos son venezolanos- reclutó a 20 programadores que pulularon por su departamento con un único propósito: inventar el producto

Con mil dólares de ahorros, un par de millas de una aerolínea, y “con más coraje del que tendría ahora”, el mismo año que nace la idea se subió a un avión, partió a Silicon Valley, y empezó a conocer a inversionistas ángeles. “Un amigo de un amigo me presentó uno. Pasé dos años levantando los primeros dos millones de dólares”, relata.

Pero necesitaba hacerlo escalable para que fuera exitoso. Y entonces, cuando ni Facebook ni Instagram eran lo que son hoy, apostó por comerciales de televisión. ¿La escenografía? Un fondo blanco y algo de humor. “No teníamos más dinero para pagar otro actor”, asegura.

Así es que fue él quien protagonizó el clásico comercial que los hizo famosos y donde se le ve demostrando sus “destrezas” de idioma: “¿Cómo se dice repollo en inglés?”. “Rechicken”, contesta el alumno en el spot. Hoy, según encuestas propias, 10 de 10 personas de todo el continente conocen la marca Open English. 

Dan clases en vivo cada media hora, casi el 60% de los estudiantes toma programas individuales. Casi 1 millón de estudiantes ha realizado cursos y actualmente cuentan con cerca de 1.300 profesores nativos. En Chile entre febrero y abril de este año las inscripciones aumentaron en un 90%. Y si comparan noviembre de 2019 con el de este año, crecieron 125% aquí.

Chile, junto con Brasil, Colombia y México son los principales mercados de Open English, firma que está evaluada en US$350 millones. 

Esto, claro, apoyado por un aliado impensado: una pandemia global que obligó a todo el mundo a quedarse en casa. 

En todo caso, dicen, “el salto de suscriptores de diciembre a enero siempre ha sido grande. En enero la gente usualmente se levanta con ganas de cumplir su promesa de año nuevo de perder peso, aprender inglés y tantas cosas, y veíamos esa duplicación en demanda. Teníamos los sistemas de infraestructura y el equipo para hacerlo”.

Y en pandemia, la solicitud del servicio Open English Junior, para niños de entre 8 y 14 años, creció como la espuma: hoy tiene una demanda de 3 a 4 veces superior a la época pre pandemia.

El empresario es honesto. No sabe cómo será el mundo sin Covid-19. “Nosotros no creemos que el contacto físico se va a terminar. Pero sí pensamos que el mundo virtual está aquí para quedarse. Y existirán soluciones híbridas en educación”, dice.

De hecho, justo antes de marzo de este año inauguraron los dos primeros centros físicos de aprendizaje en Bogotá, Colombia. “Hay un segmento de estudiantes a los que aún le gustan las clases presenciales. En esas instancias complementan sus actividades virtuales con otras grupales y con profesores en persona”, explica.

Las próximas dos ciudades para implementar ese tipo de formato “mixto” son Santiago y Lima. Ya tienen los lugares vistos -aún no pueden revelarlo-, solo falta obtener los permisos y echarlos a andar.

Eso no es todo. “Estamos preparándonos para llegar a Europa en el corto plazo. Ahí, el inglés es el idioma más consumido y hablado”, cuentan. Eso sí, los plazos dependen de la pandemia: tienen que hacer campañas de marketing y captacion en cada idioma y eso requiere algo de presencial.

Para estos pasos futuros, abrirse a bolsa aún no es opción. “Lo hemos considerado, pero por ahora no tenemos necesidades de capital. Lo consideraríamos si es que hacemos una inversión más grande en el mercado internacional, o expandimos de manera más agresiva los centros físicos, o si hacemos alguna adquisición más grande”, dice al otro lado de la cámara el fundador de Open English, la plataforma que desde el otro lado de la cámara le enseña a miles de personas cómo hablar inglés.

Las acciones de Chang 

“La verdad es que no tengo antecedentes”, dice Andrés Moreno al ser consultado sobre las acciones que tiene Alberto Chang de Open English, y que una corte en EE.UU. autorizó su venta para resarcir a los clientes que estafó.

“Hace dos minutos me hicieron llegar un reporte de un diario chileno, pero no tengo más antecedentes”, agrega Moreno. 

Más tarde, la empresa envió una declaración a DF MAS explicando que: “No podemos hacer comentarios sobre ninguna transacción privada, actual o anticipada, que esté relacionada con la venta de valores entre dos partes independientes que no estén afiliadas con Open English, o su empresa matriz Open Education”.

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