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Por dentro

Pedro Pablo Díaz, ex embajador y amigo de Piñera: “Éramos como hermanos”

Pedro Pablo Díaz, ex embajador y amigo de Piñera: “Éramos como hermanos”

El exrepresentante de Chile en Australia y luego en Portugal, conoció a Sebastián Piñera por sus padres, pero su amistad se consolidó en la época universitaria. Aquí habla de su historia juntos; de la cercana relación con su hija Magdalena, quien fue su jefa de gabinete; de su profunda fe; y de su relación con Cecilia Morel. “(Al enterarnos de su muerte) caímos en una desolación profunda. Con ganas de claudicar y de mandar todo a la cresta. Yo sigo llorando”.

Por: María José López | Publicado: Sábado 10 de febrero de 2024 a las 21:00
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“Sebastián era un hombre de fe profunda. Y de práctica de la fe. Era un hombre de oracción, con doble “c”: oración y acción. Inculcado principalmente por su mamá, la señora Picha.

¿Cómo me dicen a mí? Peter Paul. ¿Y quién me puso así? Su mamá. Cuando ella murió se escribió un librito con testimonios de varias personas. Y el mío dice: ‘Mi madre me puso Pedro Pablo. Y la madre de Sebastián, me puso Peter Paul’. Yo pasé un verano con ellos en Nueva York, cuando el papá de Sebastián era embajador en Naciones Unidas. Éramos cabros chicos. Me llamaron Peter Paul desde ahí.

Sebastián estudió en Bélgica, en Estados Unidos y en Chile. Su padre fue embajador tres años en Bruselas y tres en Nueva York. Egresó del Verbo Divino. Yo, del San Ignacio. Y somos amigos de la vida. Cultivamos una amistad muy profunda. Éramos como hermanos, teníamos muchas cosas en común. La Democracia Cristiana: nuestros padres votaron por Frei Montalva; su papá era embajador de Frei Montalva y el mío trabajó en el Ministerio de Salud. Además, los dos somos católicos, cristianos observantes, y somos de la Católica en el fútbol.

Nos cruzamos en la Universidad Católica, y fue muy fácil elegirnos como compinches. En esa época la casa de mis padres, en Pocuro, estaba medio vacía porque mis hermanos ya estaban fuera. Y Sebastián pasaba temporadas completas con nosotros porque sus padres estaban en Naciones Unidas, y José, su hermano mayor, vivía con su abuela.

Pasábamos mucho tiempo en la Escuela de Economía de la Católica y en las tardes nos íbamos a la casa de nuestras pololas de entonces. Yo tenía una motoneta. Luego él se compró una Citroneta azul. Esto debe haber sido por 1968.

Después Sebastián conoció a la Cecilia y no alcanzaron a pasar siete, ocho meses cuando le pidió matrimonio. Se vino a casar a Chile y se volvió a Estados Unidos. Piñera no es nada sin la Chica. Sebastián no es Sebastián Piñera sin Cecilia Morel 50 años al lado de él.

Cuesta decir lo que te voy a decir: Sebastián puede tener 1 millón de amigos, 2 millones y 3 millones. Pero amigos en la profundidad del ser, eran pocos. Fabio Valdés, el Choclo (Carlos Alberto Délano) y yo. Y se acaba. También José Cox, Nacho Guerrero….

Esta fue la primera vez en 15 años que no paso la última semana de enero y la primera de febrero en Ranco. Por problemas de salud de una nieta, no fui. Y en Ranco volábamos siempre. Anduve ahí tantas veces. La primera vez que se subió con licencia para poder volar con pasajeros, fue conmigo. Yo también soy piloto, pero de avión. Salíamos a volar siempre.

El martes, yo en vez de estar en Ranco, estaba con Fabio Valdés en su campo en Talca. Fui con la Verónica, mi mujer, que es muy amiga de la Ana María Gutiérrez, la mujer de Fabio, íntima amiga de Cecilia Morel también.

Mientras almorzábamos nos llama un hijo de Fabio por teléfono: ‘Se cayó el helicóptero de Sebastián’. Exclamamos nosotros: ‘¿Pero cómo está Sebastián? ¿Quién iba con él? ¿Cuándo? ¿Cómo?’ ‘Hace 10 minutos. Está lloviendo a cántaros aquí. Te voy contando’, nos respondió. ‘Mantennos informados’, le rogamos.

Ahí partió todo: que se cayó, que está muerto, que iba una hija, que no iba. Entonces lo primero que uno tiende, es no creer. ¿No será un fake news? Pero era verdad. Y nos morimos. Caímos en una desolación profunda. Con ganas de claudicar y de mandar todo a la cresta. Yo sigo llorando.

Llamé a la guardia. Al escolta. Y me dice: ‘Efectivamente, don Pedro Pablo, está fallecido y está en la tenencia de Ranco’. ‘Ya Fabito, nos vamos pa allá’. Subimos al auto y antes de partir me llama el capitán de la escolta y me dice ‘Don Pedro Pablo, nos acabamos de ir a Valdivia. Así es que no vaya a Ranco’. Y partimos a las 07:00 del día siguiente a Santiago a esperarlo.

Nos duchamos y nos fuimos al Congreso. Ya estaba mi Maida (su hija Magdalena Díaz, ex jefa de gabinete de Sebastián Piñera). Ella el martes estaba volando a Estados Unidos. Al aterrizar la gente de LATAM le dice que tienen todo organizado, que debe volverse en forma inmediata. ‘¿Por qué?’ pregunta ella. ‘Porque murió el Presidente Piñera’.

Sebastián vio nacer a la Maida. Pero yo vislumbro que le puso el ojo como una mujer que puede trabajar fuerte, cuando ella tenía unos 14 ó 15 años, más o menos. La Maida fue jefa de Juventud de Techo para Chile. También se fue unos meses a vivir a Haití para conocer la pobreza y empaparse del mundo social.

En un evento de Techo para Chile, Sebastián fue invitado. Después nos fuimos a comer un sándwich y ahí la empezó a interrogar. ‘¿Cuántas viviendas vulnerables hay en Arica, en Iquique, en Chañaral?’ Ella respondía. ‘¿Qué entregan ustedes?’ ‘Yo quiero entregar una caja de alimentos que dure un mes por cada vivienda que ustedes entregan’. Nadie supo lo que te estoy contando ahora. Nadie lo supo.

El miércoles, después de la ceremonia tuvimos un encuentro muy lindo. Terminamos Fabio y yo, y una íntima amiga de la Cecilia, acompañándola a su casa. Estaban todos los hijos y nietos. Y ahí es donde uno tiene que estar fuerte y llorar por dentro. Acompañar a Cecilia con todo. Apañar a los niños, son grandotes, pero son cabros que uno conoce de niños y son muy cercanos.

Y apañar a la Pichita. La Pichita es mi hermana menor. La adoro. Imagínate lo golpeada que está. Nos preocuparemos de que esté bien apañada. Es nuestro rol.

¿De José Piñera? Nunca en mi vida he escuchado a Sebastián decir algo peyorativo de su hermano. Algunos garabatos de alguien, sí, pero de su hermano jamás, nunca, nunca. Te lo juro por Dios y por el Padre Hurtado. Él perdonaba con una facilidad brutal, no tenía rencor con nadie. Le podían sacar la cresta y al día siguiente estaba con el gallo trabajando. Era de una resiliencia profunda.

Ahora que está muerto te estoy hablando de sus formas de proceder que eran extraordinariamente positivas. Pero era un ser humano, cometía errores pero pedía perdón y se arrepentía. Él perdonaba a todo el mundo. No tenía rencores con nadie.

Ahora estaba pasando un momento muy feliz. Estaba pasando de la desolación a la consolación. Y no sólo por las encuestas, como dicen los políticos. Es verdad que tuvo un 6% y había pasado el 50%. Eso es un mecanismo que también lo ayuda a la consolación, a no tener rencores, a llamar al Presidente Boric y decirle ‘estoy a su disposición, aquí me tiene Presidente para combatir los incendios’.

Mientras fui embajador de Portugal, Sebastián visitó el Monasterio de Las Hermanas Clarisas. En agosto del 2019. Ahí vivió Santa Jacinta, la pastorcita que recibió la visita de la Virgen de Fátima. Unos tres meses después, recibió la imagen de la Virgen de Fátima en La Moneda. Y él le dijo: ‘Bienvenida Nuestra Señora de Fátima al Palacio de la Moneda’.

Ahora será la Virgen de Fátima quien le dirá: ‘Bienvenido Presidente aquí al cielo. Yo lo conduzco al Padre, deme la mano y vamos adelante’.

Tengo la certeza de que está en el cielo”.

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