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Sebastián Piñera en primera persona: las anécdotas menos conocidas del exmandatario

Sebastián Piñera en primera persona: las anécdotas menos conocidas del exmandatario

Durante su carrera como empresario, senador y Presidente, Sebastián Piñera compartió detalles de su vida privada y entregó luces sobre sus facetas como estudiante, hombre de negocios, padre y político. Lo hizo en conversaciones informales, entrevistas e incluso en libros. Acá, luego de revisar ese material, va una recopilación de las anécdotas menos conocidas del exmandatario contadas en su propia voz.

Por: Equipo DF MAS | Publicado: Sábado 10 de febrero de 2024 a las 21:00
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“Todos queremos ser más queridos”

“Nunca me he sentido abatido, debilitado, deprimido. Quizás hay algo en mi ADN o que heredé de mis padres, y algo que tiene que ver con estar sentado en este escritorio que te da una fuerza y una visión muy necesaria para ser Presidente.

Me acuerdo que entre nosotros nos costaba expresar sentimientos porque era un ambiente de mucha ironía, de mucho humor, y nuestra madre nos decía que los hombres no lloran... Eso se me quedó marcado. De hecho, recuerdo que cuando a uno lo pateaba una polola, el mayor dolor era enfrentar a los hermanos que le iban a hacer bullying... Pero yo he ido aprendiendo con los años a expresar mejor mis sentimientos. Todos queremos ser más queridos. Yo no podría vivir esta vida sin amor, ni sin humor”. (Capital, 2013)

“Nos hicimos una pequeña fortuna”

“En el período de estudiante universitario me iba a Estados Unidos a pasar el verano con mis padres. Eso nos daba la oportunidad de trabajar. Un día fuimos (con Pablo, su hermano) a una tienda de artefactos eléctricos, musicales y electrónicos muy conocida en Nueva York. Era la noche de Navidad y nos encontramos con el dueño de la tienda y nos dijo que iba a aprovechar los meses de enero y febrero para cambiarse a otra tienda que quedaba a unas 10 cuadras de distancia".

Le preguntamos cómo iba a hacer la mudanza. ‘Estoy pensando en contratar una empresa’, nos dijo. Y con mi hermano le dijimos: ‘¿Sabe? Nosotros somos la empresa, nosotros vamos a cambiarlo’. Compramos un diablo de carga y así empezamos. Llegábamos todos los días a las 6 de la mañana y nos íbamos como a las 12 de la noche, y lo único que hacíamos era cargar refrigeradores, televisores, hornos y equipos de música en los carros que habíamos comprado. Me acuerdo que el negocio estaba en la calle 42 y se estaba mudando a la 32, por tanto, había que recorrer 10 cuadras por la Quinta Avenida, arrastrándolo todo en medio del frío del invierno estadounidense.

Trabajamos mucho, pero nos pagaban muy bien. Algo así como 100 dólares diarios por cabeza, lo que para nosotros era una fortuna, pero para el dueño de la tienda era la décima parte de lo que le habría costado hacerlo con una empresa tradicional. Nos dedicamos a ello desde el día de Pascua hasta el 10 de marzo, cuando teníamos que volver a Chile por las clases.

Así nos hicimos una pequeña fortuna. Creo que ganamos unos ocho mil dólares para cada uno, y en Chile, especialmente desde que ganó Allende, el dólar estaba por las nubes. Con esa plata tuvimos la oportunidad de hacer muchas cosas. Me compré un autito, un Fiat 600, y podíamos irnos a esquiar o a Viña del Mar y convidar a nuestros amigos”. (Conversando con Sebastián Piñera. Mauricio Rojas, Ediciones La Tercera, 2014)

“¿Quién es monedita de oro en la vida para caerles bien a todos?”

“Yo no me considero pesado. Pero ¿quién es monedita de oro en la vida para caerles bien a todos? Yo no. Yo solamente le digo tallas o pesadeces a la gente que quiero y estimo. Y es verdad que a veces debiera tener más filtro. Créame que estoy aprendiendo".

Pero hay una regla: usted a una mujer linda le puede decir que está fea. Pero no le puede decir eso a una mujer fea. A una mujer, de una muy buena forma, se le puede decir que está gorda. Pero no se lo vaya a decir a una gorda. Así es que yo siempre trato de hacer mis bromas en la parte fuerte y no en las partes débiles de mis amigos. Pero igual las sensibilidades son tan distintas: lo que para uno puede ser una cosa divertida y simpática, para otro puede ser una cosa tremenda. Nunca he ido al psicólogo. Y mi mujer dice que si yo hubiera ido, ella se habría ahorrado muchas sesiones y mis hijos también. Cada uno es como es, y yo prefiero solucionar mis problemas de otra forma”. (Capital, 2017)

“Éramos los más ricos y los más pobres del mundo”

“Cuando decidí casarme no me quedó otra que salir con unos amigos a los barrios ricos de Boston donde los jueves la gente sacaba a la calle los muebles y otros enseres que querían regalar. De esa manera recogí una cama, un sofá y un set de ollas. Estábamos ya casados y Cecilia me dice: ‘¿Y estas ollas?’.

Entonces le conté que las había recogido de la calle y le bajó un ataque de espanto. Me dijo que al menos íbamos a comer en ollas nuevas y propias. Las tiró a la basura y salió a comprar. En esa época mi beca, la Fulbright, era de 300 dólares al mes y pagábamos 150 dólares de arriendo, 10 dólares de luz, otros 10 de gas. Dejábamos un sobre con 20 dólares semanales para comer y nos sobraban unos 10: cinco para la Cecilia y cinco para mí. Y éramos los más ricos y los más pobres del mundo.

Pobres porque vivíamos con 300 dólares que no alcanzaban para mucho y ricos porque no nos faltaba nada. Hasta nos compramos un auto Chevrolet Bel Air que costó 50 dólares, y cuando nos fuimos, dos años después, lo vendimos al doble. Ese Chevrolet fue lo más fiel que tuvimos en nuestra estadía, porque nunca nos dejó botados, aunque era bastante viejo, de los años ‘60.

Además, en la universidad teníamos acceso a todo: a la biblioteca, al gimnasio, a las conferencias, a los premios Nobel. Venían siempre a la universidad tantas figuras mundiales a dar charlas que nos sentíamos en el centro del mundo". (Conversando con Sebastián Piñera. Mauricio Rojas, Ediciones La Tercera, 2014)

“No me podía ofrecer más que 70 mil dólares”

En 1976, mientras Sebastián Piñera preparaba su tesis doctoral, uno de sus profesores en Harvard, Richard Musgrave, fue contratado por el gobierno de Bolivia para dirigir una misión económica. Como no sabía español, contactó al entonces estudiante para que fuera su ayudante.

“Bolivia el año ’76 era un país extraordinariamente pobre, con muy poca institucionalidad y, por tanto, trabajamos intensamente. Nos tocó recorrer mucho las provincias o regiones. Y me acuerdo que cuando estaba a punto de partir fui donde el profesor Musgrave para ver la parte económica, ya que nunca habíamos hablado de plata.

Había pensado cobrarle 10 mil dólares por los tres meses que iba a durar la misión, que era mucha plata. Y voy donde él y me dice: ‘Bueno, no hemos discutido la parte económica, ¿qué piensa usted?’. Y yo le iba a decir 10 mil, pero por esas cosas intuitivas le dije: ‘Lo que usted encuentre razonable, yo lo encuentro razonable’. Él me explicó entonces que desgraciadamente no teníamos mucho presupuesto porque Bolivia era un país muy pobre y que por ello las compensaciones de esta misión no eran muchas y que no me podía ofrecer más que 70 mil dólares...” (Conversando con Sebastián Piñera. Mauricio Rojas, Ediciones La Tercera, 2014)

“El verdadero empresario es el que sueña con ser algún día cabeza de león”

“Definir si uno quiere ser cola de león o cabeza de ratón, empleado o empresario… Y el verdadero empresario es el que sueña con ser algún día cabeza de león. Se corren riesgos no por la plata, simplemente, sino por ganar enormes grados de libertad, la más grande satisfacción empresarial.

Llamé por teléfono a (Carlos Alberto) Délano y le dije que hiciéramos un paréntesis en medio de la noche oscura. Y lo invité a él, su mujer y a Fabio Valdés con la suya, a Estados Unidos y México. 10 mil dólares los usé para el viaje y con los otros 10 mil compré contratos de futuro de cobre… Tres cosas teníamos entonces en común: estábamos viajando, sin ningún peso, y ninguna de nuestras mujeres sabía qué tan mal estábamos”. (Capital, 1996)

“Nunca tuve un quiebre con Evelyn Matthei”

“Nunca tuve un quiebre en lo personal con Evelyn Matthei, si bien nos enfrentamos brutalmente. Había una cercanía muy grande. Fui profesor de ella, y a partir de ahí, durante 12 años, donde me movía por cuestiones de trabajo, ella se movía conmigo. Tenemos una amistad muy cercana.

Fíjese que ella trabajaba conmigo en Bancard en los tiempos del plebiscito y había un programa de televisión en Canal 13, De cara al país -donde ocurrió lo del famoso dedo de Lagos-, en el que los partidos podían dar a conocer sus puntos de vista, y cuando le tocó a Renovación Nacional, Allamand, que era muy amigo mío, me preguntó cómo lo hacíamos. Él quería ir con Jarpa y Cardemil, pero propuse a alguien más joven, mujer. Y esa persona era Evelyn Matthei. Allamand no la conocía y le conté de quien en ese momento era subgerente de turismo de Bancard. Ella fue al programa y, para hacer el cuento corto, ahí se dio a conocer”. (Conversando con Sebastián Piñera. Mauricio Rojas, Ediciones La Tercera, 2014)

“¡Me encanta la aventura!”

“He comido en los mejores restaurantes, pero también muchas pizzas en las esquinas. Una vez viajé a Nueva York con Nacho Guerrero y convidamos a nuestras señoras y a nuestros hijos al mejor restaurante del mundo en esa ciudad. Se prepararon mucho. Pescamos un taxi y fuimos a una esquina muy famosa que se llama Joe´s Pizza. Cuando llegaron no lo podían creer. Pero cuando se comieron ese slice, se dieron cuenta de que era increíble, mejor que cualquiera.

Cuando más me relajo es con la familia, los amigos y con la aventura. ¡Me encanta la aventura! Me gusta explorar nuevos horizontes y en eso mis hijos han sido grandes compañeros. Hemos subido montañas, hemos bajado ríos en balsas, hemos hecho excursiones, buceo, muchas cosas. Yo he tenido muchos porrazos en mi vida. Y he aprendido que nunca hay que rendirse. Lo que yo sé es que en mi vida espero jubilar solamente cuando me metan dentro del cajón, y no antes”. (Capital, 2017)

“De lo bueno, mucho”

“Cuando se escriba la historia, y se va a escribir, yo espero que, junto con nuestros defectos y errores, que tenemos todos, se reconozca que fuimos luchadores y no nos dejamos quebrar en tiempos muy difíciles y logramos conducir a nuestro país. A veces los chilenos, o los medios de comunicación, usan un lente grande para lo malo, pero la vida es un equilibrio de lo bueno y lo malo. Ojalá de lo bueno, mucho. Y de lo malo, poco. Yo soy un agradecido y me siento orgulloso de los chilenos”. (Las caras de la Moneda, Canal 13, marzo 2022)

 

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