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Las alertas que preocupan a franceses dueños de Aguas Andinas

Las alertas que preocupan a franceses dueños de Aguas Andinas

La presión de invertir para enfrentar la sequía y un reciente cambio de dueños finales, tiene atenta a la sanitaria chilena. A todo eso hay que sumarle cambios que se podrían venir sobre los derechos de agua y las concesiones a privados, así como cambios regulatorios que incorpore el nuevo Gobierno de la mano del Congreso.

Por: Nicolás Durante - Ilustración: Ignacio Schiefelbein | Publicado: Sábado 7 de mayo de 2022 a las 21:00
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Las empresas sanitarias, por lo general, son inversiones tranquilas y “defensivas” en una cartera de acciones, en Chile además ultra reguladas y estables. Pero el panorama está cambiando, y Aguas Andinas lo está sintiendo. 

Es la Convención Constitucional y los cambios que puedan aplicar a los derechos de agua, más medidas del Gobierno por congelar precios de servicios básicos, como una forma de frenar la inflación, lo que más preocupa al directorio de la firma controlada por Veolia, la francesa que compró a su connacional Suez, cuya operación se terminó en febrero de este año y creó una gigante que factura más de US$ 39 mil millones anuales y emplea a 230 mil personas en el mundo. 

El directorio chileno ha tenido una serie de charlas, reuniones e informes de lo que está ocurriendo a nivel de cambios regulatorios. Porque eso ya ha empezado a pesar en su mochila financiera. 

Aguas Andinas está en un proceso de inversiones en infraestructura de más de US$ 300 millones para enfrentar la sequía de la Región Metropolitana, y cuenta con un nivel de deudas de más de $ 1.153 mil millones. 

Esta semana, Fitch le mantuvo la clasificación AA+, pero advirtió por las presiones de endeudamiento.

“No es probable una acción de clasificación positiva, ya que no se vislumbra en el mediano plazo una mejoría relevante en el perfil crediticio de Aguas Andinas, debido al nivel de endeudamiento ajustado actual de Aguas Andinas, y su plan fuerte de inversiones y distribución de dividendos en el mediano plazo”, dijo la clasificadora. 

En opinión de Fitch, “la modificación reciente del código de aguas impactaría positivamente en la industria sanitaria ya que pone énfasis en la prioridad del consumo de agua para el consumo humano, además de mejorar las condiciones para un manejo integrado de cuencas. Lo anterior favorece las condiciones de seguridad de abastecimiento de las empresas sanitarias. Por su parte, la reciente aprobación de la Ley de Servicios Básicos permite regularizar las deudas impagas de clientes de consumo promedio de hasta 15 metros cúbicos, y ofrece subsidios a los consumidores para el pago de dichas cuentas. Dicha ley también termina con la suspensión de los cortes de servicio a cuentas impagas”, apuntó. 

De hecho, aunque las utilidades en 2021 llegaron a $ 100.645 millones, subiendo 2% respecto a 2020, tuvo que hacer provisión por deudores incobrables por $ 15.695 millones. Asimismo, el año pasado tuvieron que comprar más agua para poder mantener el suministro de la RM estable. 

A nivel de caja, al 31 de diciembre de 2021, tenía un saldo de $ 163 mil millones, invertidos principalmente en depósitos bancarios y fondos mutuos. Según Fitch, este monto cubre con holgura a las obligaciones financieras de corto plazo a nivel consolidado: debe pagar $ 25 mil millones de bonos, $ 10 mil millones de créditos bancarios y $ 34 mil millones de aportes financieros reembolsables.

La tormenta perfecta

Marta Colet llegó en abril de 2019 a hacerse cargo de la gerencia general de Aguas Andinas, en reemplazo de Narciso Berberana, quien se quedó en el directorio de la sanitaria. Desde que llegó desde Barcelona, a la licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA de ESADE y de la Universidad Politécnica de Cataluña, le ha tocado enfrentar complejos momentos. 

Aunque algunas fuentes del sector indican que Colet podría dejar pronto el cargo en Chile, tras el cambio de propiedad de Suez, es algo que ella misma ha descartado en lo inmediato, aunque el directorio o los nuevos dueños podrían tomar una decisión diferente en ese sentido. 

De todas formas, la evaluación que tienen de Colet es positiva. Según fuentes, dicen que a la ejecutiva le tocó hacerse indirectamente cargo a los meses de que llegó de la crisis en Osorno, que tuvo a la ciudad por semanas sin agua potable.

Aunque Essal era filial de Aguas Andinas, y tenía su propio directorio y ejecutivos, Colet fue clave en tratar rápido la crisis. Luego, le han tocado los años más intensos de sequía en la zona central del país y ha convencido al directorio de hacer potentes inversiones a pesar de las presiones financieras por las deudas de la compañía. 

Y ahora, con cambios regulatorios en la Convención y el nuevo Gobierno y Congreso, se le ha visto tratar los asuntos con calma y buena actitud. 

“Es matea, siempre está tranquila y es de cabeza ordenada, racional”, dice una fuente. 

Colet, además, ha renovado a buena parte de la plana ejecutiva de la empresa, con varios cambios internos de personas que llevaban años en la empresa. Solo este año, asumieron nuevos gerentes de compras, proyectos de transformación, gestión y contabilidad, y comunicaciones. 

Quien también ha enfrentado complejos momentos es el presidente del directorio, Claudio Muñoz, ejecutivo que llegó justamente tras la renuncia de Guillermo Pickering, por la crisis de Osorno. El ex Telefónica se encargó de vender Essal, lo que se concretó en 2020, al fondo canadiense Algonquin Power & Utilities Corp, por US$ 92 millones en 2020.

Sus buenas relaciones políticas transversales y su racionalidad para analizar el acontecer nacional son lo que más destacan en la mesa. Eso sí, fuentes de la industria creen que la principal sanitaria del país -tienen el 40% del mercado- debería salir a hablar más fuerte teniendo una serie de cambios en el horizonte que podrían afectar la rentabilidad de la compañía. 

Este año fue ratificado en el cargo, y se comunica constantemente con los dueños franceses. 

Los nuevos dueños

Cuando la Corfo decidió en 2011 vender 30% de las acciones que tenía en Aguas Andinas y quedarse solo con el 5%, los Cúneo, Luksic y Bethia entraron a la firma, así como las AFP. 

Hoy, todos tienen a alguien en el directorio. Los Cúneo a Giorgianna Cuneo y en Inversiones Aguas Metropolitanas (la sociedad controladora en Chile de Aguas Andinas) a Alberto Muchnick, uno de los principales asesores de la familia.

Luksic puso a Rodrigo Manubens; y Gonzalo Rojas, por Bethia, es director suplente. El Estado, en tanto, tiene a Alberto Arellano en la mesa. También están Loreto Silva y Jorge Manent, además del ex gerente Narciso Berberana. 

Desde octubre de 2020 que ha sido noticioso para las sociedades aguas arriba de Aguas Andinas. La controladora formal es Aguas Barcelona (Agbar), la que a su vez era controlada por la francesa Suez.

Su principal competidora gala Veolia, inició un proceso de compra de la empresa, primero adquiriendo la participación de Engie y luego en febrero de 2021 lanzando una OPA hostil para hacerse con el control de la firma, comprando la parte de otros privados y el Estado francés en la sanitaria. 

Tras meses de discusiones por el precio, finalmente Veolia se quedó con el control de Suez (más del 80% de las acciones) en más de 12.000 millones de euros, y con ello aguas abajo con Aguas Andinas. 

Hasta el momento, cuentan fuentes, el balance de la sanitaria chilena es bueno. Es una empresa que tiene sanos indicadores financieros, y que esté regulada su tarifa y derechos de agua asegurados es una gran tranquilidad y la valoración del directorio y la plana ejecutiva es buena. 

Sin embargo, los cambios regulatorios en Chile los tiene atentos y han seguido de cerca el acontecer nacional. Hasta ahora, la decisión es quedarse en el país, a pesar de los cambios regulatorios. Mal que mal, tanto Suez como Veolia participan en varios lugares en el mundo en el sector sanitario, y en todos ellos han enfrentado cada cierto tiempo cambios regulatorios. 

“Que una empresa como una sanitaria tenga cambios regulatorios, es algo normal, esperable. Debería pasar algo muy terrible en la Convención o en el Congreso, como para que la empresa decida tomar las maletas e irse”, dice una fuente de la industria.  

Lo que sí preocupa a nivel local y en la matriz, es el encarecimiento del crédito para financiar las operaciones e inversiones. Al haber Chile sufrido un alza en el riesgo país, además de una banca nacional mucho más restrictiva, han tenido que salir a emitir deuda en Europa, con precios más altos. 

Ampliar el rubro

En 2020, el grupo Veolia suministró en el mundo agua potable a 95 millones de personas y servicio de alcantarillado a otros 62 millones, produjo cerca de 43 millones de megavatios hora de energía y trató 47 millones de toneladas métricas de residuos.

Aunque en Chile la firma francesa ya tenía operaciones a nivel industrial y de salud, así como en reciclaje, con la compra de Aguas Andinas podrían hacer sinergias entre ambos negocios. 

Fuentes conocedoras dicen que una de las alternativas es que Veolia amplíe sus rubros de acción, teniendo ahora acceso a Aguas Andinas. Así, por ejemplo, no se descarta que Veolia genere energía en las plantas de Aguas Andinas, o trate las aguas grises de la Región Metropolitana, generando negocios alternativos al solo suministro de agua potable. 

Según los estados financieros de la francesa, en Latinoamérica, Veolia opera en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Perú, México, Ecuador y Panamá. En 2019, adquirió empresas que operan en el sector de los residuos peligrosos, y en particular de desechos médicos, en Ecuador y Chile.

Con la fusión con Suez, “en la zona de Iberia y Latinoamérica (España, Portugal, Latinoamérica) las actividades de la europea se ven impulsadas por las actividades municipales de agua en España (Agbar), hídricas reguladas en Chile (Aguas Andinas), así como contratos municipales de agua y actividades de servicios para la industrias mineras y petroleras en Colombia, México y Perú”, expresó. 

Solo el año pasado, sin integrar los resultados de Aguas Andinas, los ingresos en 2021 en Latinoamérica aumentaron un 14%. Ahora habrá que ver cuánto y cómo después de la tormenta regulatoria y de inversiones millonarias, aporta la sanitaria chilena a los balances de la francesa. 

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