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Punto de partida

La feria que revolucionará el mercado gastronómico chileno

La feria que revolucionará el mercado gastronómico chileno

Tras dos años dándole forma -y con paralización por la pandemia-, los socios de Mastica Pablo Lamarca y Mari Gálmez, están listos para abrir las puertas del nuevo lugar en que se emplazará la feria gastronómica que crearon en 2015.

Por: Isabel Ovalle | Publicado: Domingo 1 de noviembre de 2020 a las 04:00
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La amplificación de Mastica, la feria gastronómica que los arquitectos Mari Galmez y Pablo Lamarca crearon en 2015 para dar la bienvenida a cada nueva estación funciona como una plataforma de encuentro gastronómico con el objetivo de celebrar en torno a la comida. “Uno festeja un cumpleaños, un aniversario o simplemente volverse a reunir con los amigos en familia en torno a la buena mesa”, comenta Lamarca.

En colaboración con proveedores locales y a través de un sistema de comercio justo hace dos años vienen arreglando una histórica casona colonial ubicada en la plaza San Enrique que le arriendan a la municipalidad de Lo Barnechea. Pese a que la pandemia los hizo paralizar el proyecto y “las vieron verde”, están listos para abrir el próximo jueves el restaurante y el jardín en uno de los espacios comunes que dispone los 5.000 mts2 que tiene el lugar.

Para sus creadores la actual paralización de las actividades producto del Covid-19 fue una oportunidad para pensar y redefinir el proyecto. Por el momento aplazaron la inauguración de todo el complejo para marzo y trabajan para ser el primer espacio público multiprogramático en Chile.

Masticar una idea

“Viví un par de años en Australia y ahí me di cuenta de que la gente usaba los espacios públicos abiertos para reunirse y compartir y cuando llegué a Chile me percaté de que la mayoría de este tipo de eventos se hacían en carpas cerradas con un formato de pago de entradas y sin mucha onda”, comenta el arquitecto y socio de Mastica.

Desde ese minuto junto a su amiga y compañera de trabajo de la universidad Andrés Bello, Mari Galmez, estuvieron atentos a distintos artículos de la prensa internacional, que planteaban cómo se empezaban a reformular los servicios de gastronomía y entretención pública y la necesidad de proveer también un espacio para emprendedores.

Con esta idea en la cabeza, decidieron visitar experiencias del tipo en Holanda e Inglaterra. “Masticamos la idea, le dimos vuelta, conversamos harto con la Mari sobre cuál iba a ser nuestra propuesta de valor y nos dimos cuenta de que lo que queríamos era fomentar la idea de reunirse en torno a la buena mesa”.

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A partir de las experiencias recogidas, crearon en 2015 Mercado Mastica, una feria que daba la bienvenida a cada estación a la que asistían en promedio más de 18 mil personas por evento. El capital inicial lo pusieron sus fundadores y consistió en 25 millones de pesos por medio de un crédito de consumo.

“Esta fue una idea que quisimos que fuera creciendo de manera orgánica por eso nunca tuvimos el interés de tener inversionistas externos”. Peugeot funciona como auspiciador de un auto que les permite ir a los mercados y ferias locales a comprar frutas, verduras, flores y trasladar mesas y sillas. Todo a pulso.

El negocio de celebrar

El 2018, dice Pablo, fue un año de aprendizaje. Decidieron alejarse del carácter nómade e itinerante de la feria e inauguraron Botánica, un pequeño local en la calle O´Brien que ofrecía elaboradas propuestas de brunch y almuerzos. Todos 100% orgánicos. “La verdad es que nos equivocamos porque lo que queríamos era convocar a mucha gente y ese espacio reducía la experiencia a un horario y aforo y no iba en nuestra línea. Pero de esos errores se aprende y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que apostar por un espacio multiprogramático extenso podía ser la jugada de Mastica”.

A los pocos meses de haber cerrado el restaurante, los contactó Aldo Sabat director ejecutivo de la corporación cultural Lo Barnechea para proponerles reactivar la casona de la Plaza San Enrique que además tiene mucha conectividad con la comunidad del Arrayán y los pueblos de montaña cercanos a Santiago. “Vimos ahí la posibilidad de crear un polo gastronómico de carácter familiar y revitalizara esa zona que estaba botada”, señala Lamarca.

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Dos años tardaron en dejar lista la casa. Al ser arquitectos, los fundadores supieron reutilizar todo el material que había en la casa sin la necesidad de contratar otros expertos. Con una cuadrilla de 6 empleados dieron forma a este espacio que consta de un gran mercado, tiendas, florería, un restaurant, un teatro con capacidad para 270 personas gestionado por la corporación cultural para el desarrollo de la comuna, una sala de exposiciones, una heladería y un huerto donde se podrá comprar desde los insumos más básicos hasta productos orgánicos de emprendedores de la familia Mastica de todo Chile: incluye productos para comer hasta artículos de diseño relacionados a la buena mesa.

El modelo de negocio y rentabilidad de Mastica no está en el corte de tickets o entradas como habitualmente sucede en este tipo de ferias, ni del arriendo de espacios para foodtrucks, si no que en lo que se venda en el restaurante y las tiendas además del servicio de delivery.

“Un pilar fundamental de nuestro negocio es lograr precios justos y estamos trabajando en la tecnología que nos permita que la última milla sea una experiencia personalizada y única,” adelanta Lamarca.

Además, crearon un sistema de membresía con el cual por $10.990 se puede tener un 25% de descuento en todos los productos del mercado, de la tienda y algunos días de la semana descuento en el restaurant y jardín.

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Por la crisis sanitaria que arrastró el Covid-19 irán abriendo este espacio de a poco. Primero lo harán con el jardín y restaurant, florería y heladería. “Creemos que este año nos ha faltado celebrar y abrazarnos”, haciendo referencia a una serie de protocolos pandémicos que ya han implementado como el aforo de máximo 170 personas, una entrada y salida independiente, cubiertos desechables y el menú en formato QR para evitar el máximo contacto posible. En marzo se abrirá el resto del proyecto.

Sus fundadores confían que hay Mastica para rato.

El emprendimiento campestre de la familia Longueira

Tomás y Alejandro Longueira están a cargo del negocio familiar que tiene cuatro aristas: paisajismo, producción de compost a partir de residuos de la cosecha de champiñones, viveros y traslado de árboles adultos.

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