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Cultura

Edita, una vida kafkiana a la pantalla

Edita, una vida kafkiana a la pantalla

Edita se llama el documental que Pamela Pollak estrena este 23 de marzo en salas Miradoc. Es la historia de su tía abuela, una mujer checa-judía que llegó a Chile escapando del holocausto para luego volver al lado soviético europeo durante la Guerra Fría. Un relato íntimo y familiar pero que habla también de política, feminismo y salud mental

Por: Por Sofía García-Huidobro | Publicado: Viernes 10 de marzo de 2023 a las 16:00
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“¿Tienes un pariente incómodo?”, pregunta Pamela Pollak Aguiló durante la entrevista. Se trata de una interrogante retórica, porque lo más probable es que en todas las familias exista algún integrante díscolo. En el caso de la realizadora es su tía abuela Edita Rindler, a quien no conoció, pero cuya figura era una presencia lejana, un mito familiar.

Un viaje de su tío Jarda a Pucón en 1987 con una cámara VHS y las cenizas de su madre, además de 500 cartas rescatadas del entretecho de la casa de su tía, fueron las primeras pistas que la motivaron a abrir una investigación de 11 años que hoy ve la luz en forma de documental. 

La cinta reconstruye la historia de su familia paterna. Pamela proviene de una acomodada familia checa judía, que con el avance del antisemitismo en Europa y en vísperas de la II Guerra Mundial, decidieron emigrar a Sudamérica.

Los primeros fueron sus abuelos, Guillermo Pollak y su esposa Catalina Rindler, quienes llegaron a Chile en 1938, después de un paso por Argentina. Aquí decidieron instalarse en Pucón, un pequeño pueblo a orillas del Lago Villarrica. Años después serían los dueños y creadores del emblemático hotel Antumalal. Al poco tiempo se les unieron los padres de Catalina y su hermana, Edita Rindler.

Esta última había estudiado en la prestigiosa escuela Bauhaus (hasta que Hitler ordenó su cierre en 1933). Era una mujer moderna, vanguardista, revolucionaria y trotskista. Luego de pasar un tiempo en Pucón y alarmada por la llegada de algunos alemanes nazis al sur de nuestro país, quiso involucrarse en los sucesos internacionales y se trasladó a Valdivia.

Allí trabajó con el abogado Humberto Mewes (más adelante contralor general de la República) ayudándolo a generar un proceso para desarticular redes de nazis durante la guerra. Escuchaban las noticias que transmitía la radio BBC de Londres y luego transcribían la información para un diario local de izquierda de Edgardo Mewes, hijo de su jefe. 

Cuando comenzó la Guerra Fría y el gobierno de Gabriel González Videla proclamó la llamada Ley maldita que permitía perseguir a los comunistas, Edita tomó la decisión de volver a Checoslovaquia y se instaló del lado soviético. Como le cuenta a su familia en una carta, se embarcó con un recuerdo de Chile en su vientre. Allá dio a luz a su hijo Jaromir.

La historia continúa de manera trágica con una seguidilla de crisis de salud mental, encarcelamientos y hospitalizaciones en manicomios, además de una precaria economía y un clima político donde Edita, como trostkista, se fue sintiendo cada vez más perseguida por el régimen estalinista, hasta su muerte en 1985. El documental narra estos sucesos a través de las cartas que reconstituyen su historia y el testimonio de su hijo Jarda (sobrenombre de Jaromir).

Edita Rindler, la tía abuela que inspira el documental de Pollak.
  
Armar un puzle 
Nacida y criada en Pucón, Pamela Pollak terminó su educación en Santiago y comenzó una carrera como maquilladora profesional de cine. “He trabajado por más de 30 años para las películas de otros”, dice en un Zoom desde el sur, donde volvió a vivir hace unos cuatro años y estableció su propia productora Pollak Films.
Pamela Pollak, guionista y directora de Edita.

Cuenta que tardíamente decidió estudiar cine documental, y se dio cuenta de que ella también tenía una historia que contar. O más de una. En 2011 aprovechó la invitación de una amiga que vivía en Berlín para viajar y contactar a su tío Jarda. Le planteó que quería saber más de su vida y una primera aproximación registrada con una pequeña filmadora se transformó en una conversación hasta las 3 de la mañana. Él le mencionó por primera vez la existencia de correspondencia entre Edita y su familia en Chile durante décadas. 

De vuelta del viaje, Pamela le preguntó a su tía si sus abuelos, ya fallecidos, habrían guardado algo. Efectivamente ella tenía en su entretecho una caja con más de 500 cartas que salvó de ser quemadas, pero que no había revisado. Entonces comenzó un exhaustivo trabajo de lectura y clasificación. Contactó a una checa que vive en Chile para transcribir una serie de cartas, proceso que tomó más de un año.

En paralelo arrancó la también ardua labor de postular a fondos, al principio sin buenos resultados, hasta que en 2016 obtuvo un Corfo y un fondo audiovisual para escritura de guion. Con esos recursos viajó a Europa junto a un camarógrafo y un productor, a reunirse nuevamente con Jarda y recorrer los distintos lugares donde vivió su tía: partieron por la Bauhaus en Alemania, también visitaron locaciones en Budapest y en Praga.

“Allá la comunidad judía está súper organizada y mantienen un archivo muy completo de los periodos totalitarios, el nazi y el comunista. Recopilamos información que estaba en checo, alemán, español, húngaro. Un verdadero puzle”, cuenta.

Armar el rompecabezas y encontrar un punto de vista para el documental, además del financiamiento necesario para sacarlo adelante, se transformó en una verdadera obsesión que ocupó todo el tiempo que le quedaba cuando no estaba trabajando en rodajes como maquilladora (Pollak ha sido nominada en los premios Goya y ganó un premio Pedro Sienna por el maquillaje de la película El Cristo ciego). 


Una mujer extemporánea
Además de todo el trabajo de documentación que requirió la realización de la cinta, la realizadora se adentró también en otros terrenos, comenta. “Fui a una médium, a una grafóloga para analizar las cartas, a sesiones de constelaciones familiares. Fue una investigación que también salió de la biblioteca y llegó incluso a lo esotérico”, afirma.

Durante este camino parte de su familia la alentó, pero otros cuestionaron su labor: “’¿Para qué?’ ‘Es tan doloroso’. ‘Pasado, pisado’, ‘Si los abuelos no quisieron hablar del tema, ¿por qué tú?’”, opinaron algunos. En cambio, sus dos padres, aún vivos, la han apoyado durante todo el proceso. 

“Hay una redención del personaje, mi intención es volver a ubicar a Edita dentro del retrato familiar del que fue excluida. Ella fue una mujer extemporánea, que nació fuera de época. Era de ideas políticas fuertes, no era sumisa. ¿Tienes un pariente incómodo?”, pregunta Pamela y habla del carácter de reparación familiar que también cumple la película.

No es sencillo para ella juzgar si su familia abandonó a su tía en el desamparo porque ella vivía del otro lado de la Cortina de Hierro, entonces la comunicación no era sencilla. Como la propia Edita plantea en las cartas, la correspondencia, que en esos años (de 1970 a 1985) viajaba desde un régimen comunista a la dictadura chilena, posiblemente sí era revisada e intervenida y no eran ideas paranoides, como fue diagnosticada en algún momento.

“La vida de ella es totalmente kafkiana, una mala decisión tras otra. Encarna a Kafka y el absurdo”, concluye Pamela, también en alusión a su procedencia checa. 

El proyecto de esta película, que se estrena el 23 de marzo en salas Miradoc y luego tendrá su estreno digital, tiene también una dimensión de género. “Siento que esta reconstrucción es femenina. En muchos aspectos. El equipo de producción tiene a muchas mujeres. Incluso en la Bauhaus, con lo vanguardista que fue, había mucho machismo. Walter Gropius postulaba que las mujeres pensaban en dos dimensiones y los hombres en tres. Y cuando mi abuelo decidió hacer el Antumalal optó por un arquitecto hombre y no su cuñada Edita. En una familia donde tradicionalmente la creatividad venía de los hombres, ahora aparecen las mujeres. Eso me da mucha satisfacción. Edita me ha acompañado en este proceso, se me aparece en sueños, se transformó en alguien importante en mi vida”.

Edita
Dirección: Pamela Pollak. Guion: Pamela Pollak, Pepe Torres, Jarda Rindler, Coti Donoso. Producción: Pamela Pollak, Cristóbal Sotomayor, Jaromir Rindler, María Carolina Ojalvo. Fotografía: Alejandro Peralta. Edición: Coti Donoso, Titi Viera-Gallo. Sonido: Nadine Voullième, Mauricio Molina. Música: Subhira.

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