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Cultura

El carnaval que se tomará la primera noche del Teatro a Mil

El carnaval que se tomará la primera noche del Teatro a Mil

A cargo del reconocido colectivo La Patogallina, la obra Pachakuna: Guardianes de los Andes se estrenará el 3 de enero. Será el broche con que culminará el día de apertura del Festival Teatro a Mil, uno de los principales eventos culturales del verano. Martín Erazo, director artístico del grupo teatral, cuenta de qué se trata este carnaval callejero -con música, con baile- donde se pasean un puma, un cóndor y una serpiente.

Por: Patricio De la Paz - Foto Verónica Ortíz | Publicado: Viernes 29 de diciembre de 2023 a las 10:35
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Una semana antes del estreno, en la cancha techada de la Escuela Rebeca Matte Bello, en Renca, los encargados de la obra Pachakuna: Guardianes de los Andes se mueven sin pausa. Sueldan estructuras de fierro, usan taladros, cortan goma eva, pegan pedazos de ella con neoprén, terminan de armar estructuras de cuatro metros de alto que se mueven con ruedas. Es difícil adivinarlo en estos momentos, pero esas moles terminarán transformadas en un puma, un cóndor y una serpiente que, revestidos en tonos plateados, serán los protagonistas de esta obra con la que rematará la primera noche del Festival Teatro a Mil, el 3 de enero.

Pero siete días antes de eso, un miércoles en la mañana, aún no se ve nada de eso y aquí nadie parece estresarse demasiado. 

Las indicaciones precisas de qué hacer esta mañana las da Martín Erazo. Es el director artístico del colectivo teatral La Patogallina, responsable de esta obra que es la número 13 de un trabajo sin pausa que realizan desde 1996, con recordadas puestas en escena como El húsar de la muerte, El gramófono o Sin Fronteras. Creaciones reconocidas por su despliegue multimedia, multidisciplinario y transgresor, donde el teatro se mezcla con el circo, con la música, con el cine, con la radio. Con el Festival Teatro a Mil ya son viejos conocidos: desde 2015 han formado parte ininterrumpida de su programación.

“El trabajo de esta obra empezó en marzo con la invitación de Santiago a Mil a crear un pasacalle. Nosotros veníamos con una investigación sobre los pueblos precolombinos que partió con la obra Fuego rojo -luego me quedé más en la cultura andina- y que siguió después con Cauri Pacsa, los niños y El Plomo. Entonces propuse trabajar sobre la trilogía andina, que son el cóndor, la serpiente y el puma; que representan las dimensiones básicas -arriba, abajo y el submundo- del universo o pachakuna”, explica Erazo.

"Entonces propuse trabajar sobre la trilogía andina, que son el cóndor, la serpiente y el puma; que representan las dimensiones básicas -arriba, abajo y el submundo- del universo o pachakuna”, explica Erazo

Como es un pasacalle, una fiesta que irrumpe en la ciudad y se abre a un carnaval, tiene una conformación distinta a las anteriores obras de la compañía. Prácticamente no hay diálogos -excepto las palabras de un ekeko, símbolo andino de la abundancia, que aquí oficia de maestro de ceremonias-, y no hay desarrollo de una trama: es un recorrido callejero, con estos tres animales que regresan a los lugares donde alguna vez fueron venerados y avanzan en medio de música en vivo, una mezcla de electrónica e instrumentos andinos. 

“La música es una reversión, no estamos haciendo folclor. Esto es una mirada urbana de todo este pasado y la música es lo que le da la atmósfera sonora permanente a todo el recorrido”, dice Erazo.

El 4 de diciembre e hizo un adelanto de la obra en el lanzamiento de la programación gratuita de Teatro a Mil.

La catarsis

Las estructuras con los tres animales andinos son movidas por unas 25 personas, que además hacen coreografías. Junto a ellas va una gran pirámide, cubierta de espejos, en cuya cúspide va el músico con la guitarra, los teclados, la percusión. El espectáculo dura una hora y se desplaza por cerca de 10 cuadras.

“Los carnavales lamentablemente fueron prohibidos en Chile a fines del siglo XVIII, principios del XIX, y existían naturalmente en toda la Región Metropolitana. Algunos se mantuvieron en el norte, como los bailes chinos, La Tirana. Aquí los revivimos como un espacio catártico, común, colectivo”, señala Erazo respecto de su nuevo espectáculo. “En el ser humano está la necesidad de hacer cosas colectivas. Se ve cuando se hacen marchas o en el fútbol o en estas fiestas de Año Nuevo”.

“Hemos vivido momentos muy duros desde el estallido, el post estallido, la pandemia; lo cual ha sido bien fuerte -agrega-. Y tenemos olvidado nuestro lado emocional y espiritual. Entonces es bueno volver a estos orígenes, donde uno puede extraer o acercarse a cosas, y decir: ‘oye, sí, podría ser por aquí’, ‘podría ser esto’”.

Por 26 comunas

El recorrido de este carnaval tiene tres detenciones. En la primera, al inicio, el ekeko abre el carnaval y el pasacalle. La segunda es a la mitad, y el ekeko “invita a bailar, pues se irán sumando bailes de cada comuna donde se haga este espectáculo. Nortinos, el tinku, las morenadas”, cuenta Erazo. No serán pocos bailes, porque desde el 3 de enero -cuando la obra se presente en Renca- hasta fin de mes irán itinerando por 26 comunas. En la última parada, al cierre del carnaval, habla el ekeko: “Aquí despedimos el carnaval, hermanos. Los animales viajarán a otro lugar y nos vemos pronto”. 

La idea, señala el director de La Patogallina, es que cada persona vea la obra en la calle y la decodifique a su manera. “En el fondo, un pasacalle es como hacer un dibujo a gran escala, como un mural, que se sostiene en lo que la gente ve en él”.

Pachakuna: Guardianes de los Andes es una coproducción entre La Patogallina y Teatro a Mil. Básicamente, el grupo teatral hace el trabajo creativo y el festival se encarga del financiamiento. ¿Y cuánto cuesta una obra así? Dice Erazo: “No te puedo decir todavía, porque esto aún está en desarrollo, definiendo detalles, viendo algunos insumos. Pero calculo cerca de 50, 60 millones de pesos”. Luego, pone los ojos sobre el trabajo de su grupo y da nuevas indicaciones. Tienen un cóndor, una serpiente y un puma por delante.

El libro que revive la obra del pintor chileno Eduardo Mena

Mena, a secas. Así lo llamaban sus conocidos y es el título del libro que recoge parte de la obra del pintor Eduardo Mena Concha y que acaba de lanzarse junto con una exposición en el Museo Municipal de Bellas Artes Palacio Baburizza, en Valparaíso. Aquí su hermano, el escritor y médico Beltrán Mena,  cuenta sobre la vida y obra del artista.

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