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Cultura

Néstor Cantillana saca la voz

Néstor Cantillana saca la voz

El reconocido actor de teatro, cine y televisión acaba de debutar en un musical. Cuenta que en su preparación para "Casi normales" debió ampliar el registro de su voz hacia notas más agudas y más graves. También significó encontrarse con un tema -la salud mental- que es el central de esta obra y que él conoce bien por una situación familiar. Cantar no le es ajeno: lo hizo de niño en un coro evangélico y también años después en una banda de rock.

Por: Patricio De la Paz | Publicado: Viernes 20 de octubre de 2023 a las 10:45
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Si el actor Néstor Cantillana (48) echa la memoria lo más atrás posible y piensa en su primer recuerdo con el canto, la imagen es la siguiente: él, apenas un niño, cantando en un templo evangélico de Santiago al que lo llevaban cada domingo su madre y su abuela, las mujeres que lo criaron. Ellas, que profesaban esa religión, también pertenecían al coro. Así que el asunto era un panorama en familia.  

“Pero después, a los 12, 13 años, yo tenía problemas con la fe y con levantarme el domingo temprano para la iglesia. No fui más y se cerró esa etapa de canto”, dice sentado en un café de Providencia, un par de horas antes de subirse nuevamente al escenario del Teatro Municipal de Las Condes para participar en Casi normales, el primer musical de su vida. Lo que, en su caso, no es lo mismo que decir que es la primera vez que se anima a cantar. A sacar su voz. Hay más antecedentes en esa ruta. 

Cuando dejó atrás el canto unido a la religión, y ya como alumno de enseñanza media en un liceo en Curicó, Cantillana formó una banda de rock con dos compañeros. Ellos se encargaban de la guitarra y el bajo; y él ponía la voz. “Hacíamos covers de los Doors y de Santana, todo así medio setentero”, recuerda. 

“Pero después, a los 12, 13 años, yo tenía problemas con la fe y con levantarme el domingo temprano para la iglesia. No fui más y se cerró esa etapa de canto”, dice sentado en un café de Providencia.

Se vino a estudiar a Santiago, a la Escuela de Teatro de Fernando González, y dejó la banda en pausa. Luego empezó a participar con éxito en teatro, en cine, en televisión; a ser reconocido con premios. Pasaron 15 años hasta que un día se encontró en la calle con esos compañeros de colegio, los de la guitarra y el bajo, y decidieron que retomarían el grupo. Se unió otro actor, Pablo Schwarz, quien se encargó de la batería. Bautizaron a la banda como Maraca. Además de covers, empezaron a tocar temas propios. Cantillana, además de cantar y encargarse eventualmente de los teclados, escribía las letras. 

“Lo pasábamos bien, un espacio creativo, de libertad, de felicidad. No teníamos ninguna pretensión de ser famosos, sólo disfrutar. Muchas veces ni siquiera ganamos plata, pero era puro placer”, dice. En 2009 sacaron un disco, el único. Pocos años después, en 2012, dieron su último concierto: fue en Matucana 100 a beneficio de un amigo enfermo. “Ya no teníamos tiempo. Yo no podía seguir. Tenía dos hijos, trabajaba muchas horas en teleseries”, reconoce. La banda bajó la cortina.

El primer musical

Hace un año y ocho meses Néstor Cantillana se fue a vivir a Valdivia junto a su mujer, la actriz Macarena Teke, y sus hijos Lautaro y Santiago. Querían priorizar una buena calidad de vida. Allá estaba, viendo cómo armar nuevos desafíos laborales, cuando en marzo pasado lo invitaron a participar en uno de los roles protagónicos del musical Casi normales, el mismo que se estrenó con éxito en 2008 en el teatro Arena Stage en Washington, luego se trasladó a Broadway y fue reconocido con un Pulitzer. 

“Yo antes había visto un par de musicales, porque amigos habían participado. Pero nunca fui muy fan ni tampoco nadie me había llamado para hacer uno. Cuando me llegó esta invitación, me junté con ellos para agradecerles y decirles que no podía hacerlo porque vivo en Valdivia”, explica. Pero le dieron facilidades con los ensayos. Algunos serían grupales en Santiago y otros en solitario desde Valdivia, conectado por Zoom con el director musical. 

También le interesó la historia, que trata de salud mental. De cómo una persona que tiene problemas con eso impacta de manera inevitable a toda la familia. Le hizo sentido. “Es una obra que a mí me toca mucho. Mi mamá tiene depresión bipolar, igual que la protagonista. Yo conozco de lo que estamos hablando”, dice. 

Así que aceptó. Y empezó entonces una rutina que mantiene hasta hoy dividida entre dos lugares: su casa en Valdivia y un pequeño departamento que le arriendan por Airbnb en Santiago.

Salir de la comodidad

- Para este musical tuviste que ampliar tu registro vocal. ¿Cómo fue eso?

- Tuve que hacer harto entrenamiento vocal. Yo partí con un registro más o menos acotado y con el director musical tuve que ampliar el registro para abajo y para arriba; llegar a notas más altas, más agudas, y notas más bajas, más graves, que mi registro normal. 

- ¿Qué costó más: romper tu barrera hacia arriba o hacia abajo?

- Hacia lo alto. Mi voz es más hacia los bajos. Soy más barítono. Pero aprendí que para poder correr el cerco hacia arriba hay que correrlo para abajo también. Por un tema de aparato respiratorio, de aire. Lo que haces es enseñarle al cuerpo que para bajar tiene que relajar y una vez que ya tiene esa musculatura aprendida vas hacia arriba, sin apretar, sin tensar. Cuando tenía una banda y las canciones las hacíamos nosotros, si no llegaba a una nota alta simplemente bajaba un tono y listo; no me hacía problema.

“Es una obra que a mí me toca mucho. Mi mamá tiene depresión bipolar, igual que la protagonista. Yo conozco de lo que estamos hablando”, dice.

- O sea, este musical te sacó de tu zona de comodidad vocal.

- Totalmente. Hubo muchos momentos en que estaba asustado pensando que no llegaba. Pero fue un proceso súper amoroso, cuidado y muy bien dirigido. 

Cantar otra vez

Las funciones de Casi normales terminan el 19 de noviembre. ¿Y después de hacer un primer musical qué sigue? Néstor Cantillana es honesto: “Por lo pronto, irme a Valdivia en el cortísimo plazo y recuperar el tiempo allá. Bajar un cambio la intensidad. He extrañado mucho a mi familia”.

- ¿Intentarías un nuevo musical?

- Me voy a incorporar al elenco de la película de Sebastián Lelio, que es una película musical. Hice una audición y quedé. Voy a cantar, claro, pero como un personaje medio en tecla de humor. Así que vuelvo a esto. Me entusiasma sobre todo trabajar con Lelio, somos amigos, lo admiro mucho. 

"Me voy a incorporar al elenco de la película de Sebastián Lelio, que es una película musical. Hice una audición y quedé. Voy a cantar, claro, pero como un personaje medio en tecla de humor"

- Y en lo personal, más allá del trabajo, ¿se despertaron las ganas de seguir cantando?

- Se despierta algo, pero sobre todo se despierta el canto como otra posibilidad expresiva de comunicación, de llegar al otro a través de la voz. Pero no sé, tampoco tengo tiempo ni energía para armar una banda y retomar. 

Cantillana piensa un momento. Ordena posiblemente sueños futuros. Y dice: “Me encantaría tener un coqueteo musical con una pequeña banda en Valdivia. Pero más en la onda de la Patti Smith o Bob Dylan, cuando había músicos que tocaban y alguno empezaba a decir poemas, una cosa más performática. Un poco lo que hizo Gonzalo y Los Asistentes con Zurita. Ese mundo es súper bonito”.

¿A quiénes beneficiará la nueva ciclovía metropolitana?

Respuesta rápida: a todo Santiago. El número de ciclistas sólo crece y con ello, la urgencia por adaptar la ciudad a las bicicletas. El último y más ambicioso proyecto en este sentido es la nueva ciclovía metropolitana, una ruta de alto estándar que comenzará a construirse este año y que será la más larga del país.

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