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Bandeja de salida

La columna de J.J.Jinks: Madre

La columna de J.J.Jinks: Madre

No es casualidad por tanto que la derrota estrepitosa de Pablo Iglesias en las elecciones de Madrid, acompañada por la victoria del Partido Popular, haga olitas en nuestro ya encrespado mar político. El anunciado retiro de Iglesias pilla a sus acólitos chilenos también en mal pie. Si en un momento pareció que era solo el requisito de edad lo que privaba a Giorgio Jackson y Gabriel Boric de alcanzar la gloria, hoy el panorama no es precisamente rosado.

Por: La columna de J.J.Jinks | Publicado: Domingo 9 de mayo de 2021 a las 04:00
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La política española siempre ha sido un referente relevante para lo que ocurre por acá. Uno podría desarrollar una tesis razonable de que nuestros acontecimientos suceden con un cierto rezago con respecto a las vicisitudes de la madre patria. Esto rompe con la extendida creencia de nuestra unicidad y de que ciertos fenómenos solo sucederían en Chile. Lamentablemente no somos tan importantes y basta levantar un poco la vista y hojear algunos textos de historia para darse cuenta de que las mareas de los acontecimientos políticos son mucho más globales que locales.

La transición a la democracia en España después de la dictadura de Franco, sin duda, fue un gran referente a la hora de generar pactos y acuerdos en la entonces Concertación por la Democracia, y como ese hay múltiples ejemplos. El último es el surgimiento de nuestro Frente Amplio como una emulación de las propuestas y estilo de Podemos, liderado por Pablo Iglesias.

Gente muy joven vestida en forma informal en toda ocasión, un lenguaje divisivo y unas ideas sobre el funcionamiento de la economía que parecen rescatadas del último cajón de la década del ‘70, han sido el sello tanto en España como acá. A esta altura es casi de mal gusto recordar las simpatías expresadas hacia el experimento venezolano y cómo en el caso de Podemos recibieron financiamiento de Maduro y sus boys.

El surgimiento fue meteórico, en un abrir y cerrar de ojos removieron los cimientos de la izquierda socialdemócrata que se había acomodado con mucha facilidad a los placeres del capitalismo. Ahí estaban Ricardo Lagos y Felipe González como muestras vivientes de que la izquierda se había vendido. Serían estos jóvenes de coleta y chaqueta de cuero los llamados a devolverle su orgullo frente a lo que parecía la derrota inexorable frente a los avances y universalización del libre mercado.

No es casualidad por tanto que la derrota estrepitosa de Pablo Iglesias en las elecciones de Madrid, acompañada por la victoria del Partido Popular, haga olitas en nuestro ya encrespado mar político. El anunciado retiro de Iglesias pilla a sus acólitos chilenos también en mal pie. Si en un momento pareció que era solo el requisito de edad lo que privaba a Giorgio Jackson y Gabriel Boric de alcanzar la gloria, hoy el panorama no es precisamente rosado. Boric apenas marca en las encuestas con su candidatura presidencial y al parecer tendría serias dificultades para conseguir las firmas necesarias para presentarla. lo que sería una fea cicatriz en su carrera política.

Es cierto que no recibe mucha ayuda desde sus propias huestes, donde la presidenta de su partido planteó que no estaba claro si iba a ser finalmente candidato lo que requirió un presuroso desmentido, pero el daño ya estaba hecho. Jackson por su parte parece disfrutar más siendo un trol en redes sociales que ejercer el liderazgo en el hoy alicaído Revolución Democrática, luego de que múltiples figuras políticas abandonaron el barco.

En política no hay derrota definitiva, pero en poco tiempo todo lo que brillaba hoy es opaco y sin gracia. Paradojalmente no fueron las ideas añosas las que les quitaron el beneplácito de la ciudadanía, pero sí pareciera que la gente se aburrió de que la estuvieran sermoneado sobre cómo era la forma correcta de vivir, la especialidad de la casa de estos jóvenes de mirada adusta y poco humor. Para regaños ya tenemos a nuestras madres, no necesitamos a nadie más.

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