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La columna de J.J.Jinks: Un camino

La columna de J.J.Jinks: Un camino

El éxito de la vacunación puede mostrar un camino hacia lo que los chilenos esperan de su Estado. Un Estado eficiente y que los trate en forma equitativa y con dignidad, palabra manoseada, pero no por ello la vamos a castigar.

Por: DF MAS | Publicado: Domingo 14 de marzo de 2021 a las 04:00
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Hay pocas cosas que nos hagan sentir mejor a los chilenos que el reconocimiento internacional, y el exitoso proceso de vacunación desplegado por el gobierno nos ha llenado de artículos de prensa y reportajes de televisión donde alaban lo que es un gran logro para el país.

Podemos ver, compartir, retuitear durante horas los gráficos que nos muestran como el país que más vacunas puso en la última semana a nivel mundial como porcentaje de la población, la comparación apabullante con nuestros vecinos, el haber superado a Estados Unidos en el porcentaje de la población vacunada y múltiples variables de lo mismo. Una de las gracias de las estadísticas es que se pueden mirar de múltiples formas y colores.

Sin duda que el tener a un 25% de la población con al menos una dosis de la vacuna es esperanzador para empezar a vislumbrar el cierre de un período que ha traído tanto dolor, desgaste psicológico y penurias económicas. Un valor importante que ha traído este proceso es devolvernos a los chilenos algo de la confianza perdida en nuestra crisis institucional. Hemos experimentado que nuestro Estado puede hacer las cosas bien y donde nos podemos sentir orgullosos. No es solo la eficacia con que se consiguieron las vacunas y la logística lo que ha funcionado bien en este caso, pues hay elementos intangibles especialmente valiosos.

Todos los chilenos hemos sido tratados de igual forma independiente de quienes seamos y de nuestras capacidades de influencia. Un ciudadano de Vitacura ha recibido el mismo trato que uno de San Ramón, lo que es evidentemente justo, pero sabemos que no es lo habitual. El Presidente se vacunó cuando le correspondía de acuerdo a su edad. Un gesto que puede considerarse una exageración, pero que toma relevancia al compararse con los escándalos de corruptela asociados a vacunatorios vip en Argentina y Perú.

El éxito de la vacunación puede mostrar un camino hacia lo que los chilenos esperan de su Estado. Un Estado eficiente y que los trate en forma equitativa y con dignidad, palabra manoseada, pero no por ello la vamos a castigar. Hay otros ejemplos, nuestro Banco Central es un lujo, el Servicio de Impuestos Internos funciona en forma impecable, nuestras elecciones son ejemplares, Metro es una empresa modelo como compañía pública. No hacemos todo mal.

El Estado es demasiado importante en la vida de muchos chilenos como para permitirnos que no funcione bien. Durante años la discusión política entre derecha e izquierda ha estado centrada en el tamaño e injerencia del Estado en la economía. Una discusión que termina siendo vacía cuando los colegios municipales entregan mala educación y las personas tienen que esperar meses para ser atendidas por la salud pública.

La nueva Constitución es una oportunidad única para intentar que nuestro Estado funcione adecuadamente. La tarea es difícil y desafiante, pero es el único camino para que las personas perciban un real cambio a partir del cambio constitucional. La pega hay que hacerla eso sí, y no sirve un listado de derechos si no se pueden ejecutar. No podemos ser como Harry y Meghan que deciden no continuar con sus obligaciones como miembros de la Corona británica y se quejan frente al mundo de que les corten los beneficios. Así no funciona la vida en la Tierra ni para ellos ni para nosotros.

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Para ser justos con ambos candidatos que puntean las encuestas, ninguno de los dos por lo menos en términos personales merece el apelativo de extremo. Uno podrá o no compartir sus ideas, pero ambos parecen ser convencidos demócratas y bienintencionados. El problema es que hay cada deschavetado en sus círculos cercanos y para qué decir entre sus adherentes anónimos.

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