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Las razones por las que Viña del Mar está reemplazando a Valparaíso como capital regional

Las razones por las que Viña del Mar está reemplazando a Valparaíso como capital regional

Fundación P!ensa, en colaboración con EFE Trenes de Chile, lanzaron la propuesta “Radiografía urbana de la ciudad de Valparaíso”. El estudio analiza cuatro razones que explican el deterioro de la comuna.

Por: Emilia Larrain | Publicado: Lunes 27 de septiembre de 2021 a las 11:41
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Para Diego Bravo (32) caminar por las calles de su Valparaíso natal es un viaje nostálgico y un poco desolador, dice. Malos olores, cables de electricidad enredados que cruzan los postes de luz, calles en mal estado... El joven se pregunta: ¿Dónde quedó el que históricamente fue un centro urbano con un barrio financiero, zonas comerciales y el principal puerto de Chile?

Ignacio Aravena y Maximiliano Duarte se preguntaron lo mismo. Los investigadores de la Fundación P!ensa realizaron un estudio, en colaboración con EFE trenes, que comenzó en marzo de este año y duró hasta finales de agosto. La “Radiografía urbana de la ciudad de Valparaíso” entrega datos y análisis que dan cuenta de cómo Viña del Mar se ha transformado en la capital regional, reemplazando al gran Valparaíso que, por distintos motivos, se ha ido deteriorando con el tiempo.

El estudio se centra en cuatro ejes: demografía y sociedad, desarrollo urbano, conectividad y transporte público, y desarrollo económico. La idea, dicen los expertos, es crear conciencia en los actores políticos, económicos y sociales de la comuna, para que puedan devolver a Valparaíso al sitial que históricamente le pertenece.

Problema de vivienda

El estudio concluye que en las últimas décadas Valparaíso prácticamente no ha crecido en términos demográficos. El poco crecimiento y la baja movilidad de los habitantes, en comparación a sus comunas vecinas, son síntomas de una ciudad que ha ido perdiendo protagonismo, concluyen los autores.

Por ejemplo, la población de Viña del Mar aumentó aproximadamente un 15% entre el 2002 y 2017, mientras que, durante ese mismo periodo el crecimiento en Valparaíso alcanzó 7%. Este dato también revela que Valparaíso es la comuna con más arraigo de la zona. Lo que se traduce en que la mayoría de sus habitantes nacieron ahí, especialmente en los cerros.

Tal es el caso de Mónica Moreno (54), presidenta de la junta de vecinos número 12 de Alto las Torres, del cerro Rocuant. Ella fue una de las primeras personas en nacer dentro del mismo campamento, y desde entonces no se ha movido de ahí. 

Mónica explica que las comunidades de las poblaciones están abandonadas. Dice que el campamento en el cual vive en conjunto con casi 300 familias, no tiene pavimentación, urbanización, agua potable ni alcantarillado. “Es una lucha constante para todos los vecinos”, expresa Mónica.

Maximiliano Duarte, uno de los encargados del estudio, explica que una de las mayores complejidades del declive porteño es la falta de sintonía entre la magnitud de las necesidades y sus soluciones.

Valparaíso es la comuna con mayor demanda habitacional, pero es la que menos construye. Dicho en simple, “muchos porteños que sienten un profundo arraigo con su ciudad eventualmente deberán emigrar para alcanzar mejores condiciones de vida. Eso es una tragedia”.

Esta idea se sustenta en el mercado inmobiliario de cada comuna. En Valparaíso el mercado de departamentos ha ido disminuyendo al compararse con sus comunas vecinas. Por ejemplo el 2020 en Viña del Mar se dieron permisos para construir departamentos sobre más de 1.5 millones de m2. Mientras que, en Valparaíso, ese mismo año solo se repartieron premios para construir sobre un millón de m2.

Lo anterior constata que las clases medias están siendo desplazadas desde Valparaíso hacia sus afueras y, en segundo lugar, evidencia que la falta de gestión de viviendas sociales repercute en la concentración de campamentos.

Diego Bravo plantea que este es un asunto evidente en Valparaíso: cientos de vecinos hacen vida en las dos ciudades, especialmente aquellos que residen en Valparaíso, pero que deben viajar a trabajar a Viña. Tal es su caso Él es encargado de comunicaciones de distintas instituciones, como talleres escolares y orquestas de ambas comunas. Por lo mismo comenta que está constantemente viajando de un lugar a otro. Pero lo mismo concluye que “todos los que trabajan en Viña terminan migrando”.

Por ello el estudio establece que Viña se ha convertido en la capital regional, siendo la comuna donde se produce el encuentro entre las distintas clases sociales por su alta densidad comercial y económica. Un contraste con la realidad porteña, donde se evidencia falta de desarrollo urbano e inmobiliario.

Conectividad y empleo

El estudio explica que el mismo sistema de transporte público genera una segregación que beneficia a usuarios de grupos más altos, pues no presenta una adecuada intermodalidad ni integración completa de los sistemas (microbuses, trolleybuses, ascensores y una línea de metro tren). Quienes viven en el centro de la comuna destinan una mayor proporción de viajes hacia Viña del Mar que los habitantes de los cerros. Este análisis da cuenta de que aquellos con mayores ingresos viajan más hacia Viña del Mar.

Mónica cree que este problema tiene que ver principalmente con la mala conectividad que existe entre el centro de la comuna y los cerros. Explica que las calles de la población Alto las Torres no están pavimentadas y por lo tanto ninguna de las cuatro micros disponibles para la zona tiene buenos accesos a la población. “Entonces si no podemos salir fácilmente del campamento, menos podemos salir de Valparaíso”, añade.

Aquellas personas que viajan a Viña y que tienen un ingreso mayor o igual a un millón de pesos representan casi el 6% de esos viajes. Mientras que aquellos que tienen un ingreso igual o menor a 80 mil pesos solo constituyen el 0,7% de los viajes que se realizan a Viña.

Este fenómeno demuestra cómo la Ciudad Jardín se ha asentado como polo de desarrollo comercial, sugiriendo que en esa comuna hay mayor oferta de empleos bien pagados, jugando el rol de una capital, pero sin serlo.

Así mismo lo explica Catalina Dib (35), quien vive en Valparaíso hace cuatro años en el cerro Miraflores, una de las zonas porteñas centrales. Comenta que es muy difícil encontrar trabajo en la comuna y que la industria está muy reducida al turismo y al puerto. “No hay mucho trabajo y encontrar pega no es fácil. Para eso es mejor irse a Viña”, explica.

Desde el punto de vista económico de la región, lo primero que llama la atención es el estancamiento del empleo en Valparaíso. Esto se explica en la fuerte contracción de la actividad de transporte y comercio a partir del año 2009 y 2015, siendo de las pocas actividades que han decrecido en la zona durante la última década pero que son calificadas como poco competitivas a nivel regional.

El desafío

De todas formas, aquellas actividades que sí son competitivas, como almacenamiento, muestran un decaimiento en sus tasas de empleo, lo que implica que dejarán de tener la ventaja de antaño en el mediano plazo.

En este sentido, Duarte explica que no todo está perdido. Valparaíso tiene atributos que la hacen sumamente atractiva pero que no son lo suficientemente explotados.

La ciudad alberga a tres de las diez mejores universidades del país y tiene importantes clústeres de innovación y negocios. A esto se le suma el atractivo cultural y turístico propio de una comuna.

“Quizás el gran desafío de las autoridades está en articular instancias de colaboración público-privadas para cumplir objetivos compartidos. Esa es la clave. Ya es tiempo de entender que estamos todos arriba del mismo barco. O remamos juntos o nos hundimos”, agrega el abogado. 

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