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Personaje

Constanza Santa María: “Siempre tuve la bala pasada de estar en el canal público”

Constanza Santa María: “Siempre tuve la bala pasada de estar en el canal público”

Tras 25 años en Canal 13 la periodista aterriza en TVN, donde a partir de hoy conducirá el noticiero central y el programa político Estado Nacional. Además se sumará a la radio Concierto, donde tendrá un programa todas las mañanas.

Por: María José Gutiérrez | Publicado: Domingo 28 de febrero de 2021 a las 04:00
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La primera conversación fue hace dos años. Marcela Abusleme, entonces directora de prensa de TVN, llamó a Constanza Santa María (47), rostro ancla de Canal 13, para llevársela a Bellavista 0990. "Yo siempre estaba con la bala pasada de estar en el canal público. Pero todavía no era el momento", comenta ahora sentada en el patio del edificio de TVN. Son casi las 7 de la tarde del miércoles. La conductora se prepara para debutar la noche del domingo -primero en el noticiero central junto a Iván Núñez, y luego en Estado Nacional con Matías del Río-, luego de 25 años trabajando en la estación universitaria.

- ¿Por qué esta vez decidiste partir?
Fue un momento en que dije "necesito hacer un cambio". Ya hice todo lo que tenía que hacer en Canal 13 -uno siempre puede hacer más, lo puede hacer mejor y todo eso- pero tenía la necesidad de otro desafío. Tuve que hacer un proceso de desapego y decir "soy capaz".

-¿Qué te atrajo de la propuesta?
El director de prensa actual, Alfredo Ramírez, trabajó conmigo en Canal 13, Cristián Steffens (editor general) también. Los conozco muchísimo, y estaban hace un rato haciendo cambios en la manera de cubrir las noticias que me parecía interesante. Con ellos hablamos de cómo enfrentar y hacerse cargo de todo el proceso que viene, de las elecciones, de ser un lugar de debate, de entender. Yo creo que la primera función de la TV pública es ser el lugar de la información, del diálogo en momentos como el que estamos enfrentando hoy en el país. Los canales privados pueden en la práctica hacer lo que quieran y nadie puede decirles mucho, pero el canal público es el que tiene que representar toda la diversidad de Chile.

- Precisamente el 13 está enarbolando la bandera de la diversidad. A fines de año sacó una campaña que impulsó Max Luksic con Álvaro Ballero...
Puede ser, pero no hablo solo como de un tipo de diversidad, me da la impresión que eso tiene que ver con las minorías sexuales. Es algo que, obviamente, deberían hacer todos los canales, pero el que tiene el rol es este.

En noviembre pasado informó la decisión a la directiva del canal de Andrónico Luksic, sin vuelta atrás.

- Hay versiones que dicen que tu salida respondería también a que Canal 13 quería un perfil más "suave" en este año tan político. Y que por lo mismo antes saliste de Mesa Central...
¿Quién dice eso? (ríe). Habría que preguntárselo a ellos. A mí nunca me dijeron nada.

Antes de que la noticia se filtrara, se la comunicó a su equipo. "La cantidad de muestras de cariño que recibí de personas con la que tal vez no me vea fuera del canal, pero que has visto durante 20 años todos los días, desde técnicos, camarógrafos, en los estudios... que conocen a mis niños de chicos, de grandes, te han visto con pena, alegría, éxitos, fracasos...

Fue difícil despedirme, di muchos abrazos, lloré mucho, me da pena hasta el día de hoy. Y supongo que siempre me va a dar pena, porque es una etapa que se cierra. En ningún lugar he estado más que en ese, y no voy a estar probablemente.

- ¿Cómo va a ser competir contra ellos ahora?
Es como cuando los jugadores de fútbol se cambian la camiseta. El cariño va a estar siempre, pero soy profesional y estoy con la camiseta de TVN. Más que ganar -todos queremos ganar- quiero hacer el mejor noticiario de la TV abierta.

- El noticiero del 13 está en cuarto lugar y el de TVN tercero. ¿Cómo crees que se estaban haciendo las cosas allá?
No quiero emitir ningún juicio de la administración de Canal 13. Sería muy poco leal. Y en ese sentido tengo solo los mejores deseos para todo el equipo que se saca la mugre.

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Llegó por primera vez al edificio de TVN el lunes 15 de febrero. Nerviosa, como quien se cambia de colegio en tercero medio, dice. Pero gracias a que su hermana nueve años menor, la actriz Antonia Santa María, trabajó durante 10 años en la estación, tenía el "camino pavimentado" con la gente del canal. A medida que se fue adentrando en el edificio se comenzó a cruzar con personas que habían trabajado con ella en el 13.

Había planificado viajar con sus hijos durante el mes y medio de vacaciones -el 31 de diciembre fue su último día en la radio T13 y el canal-, pero el 2 de enero Sophie, su hija mayor, tuvo un accidente doméstico que con los días se fue complicando y la obligó a estar en reposo desde entonces, en Santiago. "Mirando el lado positivo, he tenido la posibilidad de estar con ella 24/7, y ella ahora está bien, así que me siento tranquila de venir a trabajar", relata.

Toma un trago de agua con gas. Son las 8 de la tarde. Constanza Santa María está impecablemente maquillada. El día partió con pautas, siguió con fotos y ensayos. A las 6 terminó el de Estado Nacional. Con ese equipo tiene un chat -que integran María Octavia Rivas; Rodrigo Álvarez, el editor; Cristian Weinborn, el jefe; y Del Río- donde han estado conversando permanentemente las pautas, entrevistados y panelistas para el estreno.

"Esos programas necesitan un prereporteo que es importante: llamadas por teléfono, juntarse, tomarse un café... en eso uno puede aportar mucho, y eso aporta también en las noticias después", dice. "Parte de lo que me entusiasmó es que hay una propuesta integral de enfrentar este año decisivo", añade.

Por estos días está afinando y cuadrando su agenda para el año. En un principio, dejará a sus  hijos en el colegio a las 7:15; de 8 a 10 estará en la radio Concierto, donde conducirá Mañana será otro día con el periodista Andrés Vial, de ahí pasará "en algún momento" al canal. Pretende ir a buscarlos al colegio a la 1:30 y a partir de las 4:30 instalarse de vuelta en Bellavista a armar la pauta, revisar las notas, escribir los guiones, ver gráficas y ensayar. Día por medio, además hará un noticiario de 45 minutos para el canal 24H a las 7 de la tarde. Y luego conducirá el central con Núñez de 9 a 10:30 de la noche.

Eso en el papel. La periodista además quiere hacer reportajes y entrevistas durante las horas libres. Y mantener el entrenamiento físico que realiza tres veces a la semana.

- ¿Qué sello quieres darle a tu conducción?
Hoy TVN está haciendo un súper buen trabajo en la cantidad de información que entrega, diferentes puntos de vista, relevancia, la cobertura de noticias internacionales, las secciones, la forma de entregar la información. Me vengo a sumar a eso y me gustaría hacer una conducción que no sea solo leer las noticias.

- ¿Opinar?
No, TVN no tiene por qué hacer eso, creo que hay otras instancias. Pero quiero hacer coberturas en terreno, entrevistas afuera o adentro, reportear, tener diferentes roles. Siempre he pensado que uno como periodista no puede encerrarse en un estudio, porque eso termina desconectándote de lo que está pasando afuera.

- ¿Hay rostros de noticias que están desconectados?
No me atrevería a decir, pero hay conductores que no van a terreno. Eso sí cada vez hay menos porque la situación exige otra cosa. Tienes que ser capaz de salir adelante sin pauta, hacer cada vez más cosas en vivo que no estén tan estructuradas. Y eso hace que las cosas sean más cercanas.

- Se te critica que interrumpes mucho a los entrevistados...
¡Pero hoy no interrumpo nada comparado a hace 15 años! Cuando miro esas entrevistas digo ¡cómo no se paraba el invitado y se iba! Con la madurez de los años tienes cierta tranquilidad. La entrevista es un arte, depende del entrevistado y hay algunos a los que puedes enfrentar más frontales y otros les vas a sacar más información si eres más acogedora y más cercana. La gracia no es ser la más dura, ni la más pesada.

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Para estar al día, Constanza Santa María lee a diario El Mercurio -y lo subraya-, además de La Tercera y Diario Financiero. "Pasa" por el NY Times y The Guardian, escucha radio cada vez que está arriba del auto, y cuando alguien recomienda una lectura en Twitter la anota y luego la busca.

- No tienes redes sociales, ¿por qué?
No, pero sé cómo mirar (ríe). Me pasa que tendría que ponerme a trabajar extra para tuitear algo súper informado, que no lo hayan dicho... Solo pensarlo me da estrés.

- ¿Tienes un tema con la exposición o es para protegerte de los ataques de las RRSS? El año pasado te funaron luego de una entrevista al senador Felipe Harboe donde dijiste que en Francia había más casos de lesiones oculares y ahí eso no era tema... Se dijo que minimizaste las violaciones a los DDHH...
Uno sabe que está expuesto y el cuestionamiento que uno tiene es ¿me equivoqué en algo, hice una pregunta que no tenía que hacer? Pero el nivel de relevancia que se le da a las opiniones en Twitter es totalmente sobredimensionado. Es un grupo de poder, un grupo de interés. Ahora, siempre las críticas me han importado, seria súper cínico decir que no, las tomo y cuando he tenido que pedir disculpas por algo, lo hago. Con la cantidad de horas que estoy al aire obvio que me puedo equivocar y me he equivocado muchas veces. Pero duele cuando son de una agresividad que no comprendo.

Pero también como no tengo RRSS, me opero un poco de esa rabia, de esa agresividad, que no es critica, son ataques. Y creo también que se confunde el trending topic con "el gran tema de Chile es este". Pero independiente de lo que pasó, me fascina este trabajo. Sé que estamos en un momento súper cuestionados los periodistas porque los medios son lugares de poder, así se ven. Hay que asumir ese cuestionamiento y aprender a transitar en este nuevo Chile, que no me asusta, me parece que está bien que estemos en este debate en que vamos a redefinir las relaciones de poder. Y como medios tenemos que saber subirnos a esa micro.

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Llegó a la televisión casi por casualidad. Estudió periodismo porque le gustaba escribir. Era matea -sacó puntaje nacional en la PAA de matemáticas- y hasta tercer año estuvo a punto de dejar la carrera para dedicarse a la música, cuenta. Como no sabía en qué especializarse, lo hizo en prensa escrita y TV. Y cuando llegó la hora de hacer la práctica, la llamaron del 13. Se quedó dos años. Hasta que para la "primera crisis del canal, después de épocas gloriosas de don Eleodoro (Rodríguez Matte)", la echaron, junto con todos los profesionales que habían entrado en el último tiempo. Ahí se fue a El Mercurio, a trabajar al cuerpo de reportajes de Economía y Negocios.

- Hay un mito tuyo en El Mercurio...
¿Que dormí en el escritorio? Es verdad (ríe). En un cierre; todos los cierres yo era la última que me iba, sufría, lloraba porque sentía que era demasiada información y no alcanzaba -siempre he tenido ese problema y se ríen de mí, porque tengo que hacer un reportaje de 10 mil y entrego 30. Tengo problemas de enamorarme de todo lo que reporteo-. Un viernes estaba muerta de cansancio, ya se habían ido todos y me acosté abajo del escritorio y me tapé con una chaqueta. Me desperté el sábado con la señora del aseo que estaba pasando la aspiradora, casi le dio un ataque al corazón. Es la época que recuerdo más sufrida. Me acuerdo de que mis amigas me iban a buscar al diario para salir y yo "me tienen que esperar que termine el reportaje", lavándome el pelo y pegándome una ducha por partes en el baño de la redacción. Pero aprendí un kilo.

Al año la volvió a llamar Jorge Cabezas. No lo pensó. "Encontré que el poder de la tele era maravilloso y contar historias en la TV era increíble, así que me fui. Y no salí más", recuerda.

Entremedio se fue a EEUU a estudiar un magister en periodismo televisivo en Columbia, trabajó un año en CNN en Español en Nueva York y fue corresponsal para el canal en Holanda durante dos años. "Nunca me fui. Hasta ahora".

- Ahora vienen las lágrimas.
Nooo, estoy feliz, cero nostalgia. Hice todo lo que podía hacer en Canal 13, aprendí todo lo que pude, le di mi vida a ese canal y estoy súper orgullosa, pero es momento de otra cosa. Estoy llena de energía.

- Ha habido una fuga de rostros del 13. Antes se fue Monserrat Álvarez a CHV, Diana Bolocco a Mega... Se dice que Max Luksic no está dispuesto a tener rostros y pagar por ellos.
Tendrías que preguntárselo a él. Pero si uno mira la industria, cada vez hay más movimientos. Es poca la gente que lleva 25 años. Después de Mario Kreutzberger, yo era la más vieja de Canal 13.

- Eras parte de la marca Canal 13.
Es que tal vez eso dejó de ser así. Ahora soy TVN, estoy feliz de estar acá y le toca el turno a otros.

¿Estás de acuerdo con la censura de Twitter a Donald Trump?
-A mí la censura no me gusta y creo que la libertad de expresión está ante todo. Pero creo también que estás en una red social donde hay ciertos códigos, hay límites que no se pueden sobrepasar, como el llamado a la violencia, el ataque directo, así como en un medio uno no puede difamar a alguien o atentar contra su honra. Pero, ¿a Trump lo censuran igual a otra gente -menos relevante, con menos seguidores, que esta en un país chico- que pueda estar incitando a la violencia? Yo creo que no. Reglas parejas para todos. Si no, los dueños de las RRSS deciden qué se publica y qué no. Es demasiado fácil caer en la manipulación.

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