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Personaje

El desconocido chileno que preside un banco en el Bronx

El desconocido chileno que preside un banco en el Bronx

En enero de 1964, cuando tenía 13 años, Carlos Naudón se subió a un barco en Valparaíso que lo dejó en Estados Unidos. Desde entonces vive en el país del norte. En 2015, luego de 45 años de experiencia en banca, leyes y contabilidad, tomó el liderazgo de Ponce Bank, institución financiera enfocada en comunidades latinas.

Por: Mateo Navas | Publicado: Sábado 3 de junio de 2023 a las 21:00
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Bajo todos los efectos prácticos, Carlos Naudón es presidente y CEO de un banco neoyorquino. Pero a diferencia de sus otros colegas, que tienen oficinas en Wall Street y penthouses en rascacielos con vistas al Central Park, este banquero y abogado chileno ha vivido parte importante de su vida entre el Bronx y Harlem, históricos barrios de Nueva York con una fuerte presencia de latinos.

Sí. Carlos Naudón -72 años, dos hijos, casado- es chileno, aunque lleva casi seis décadas en Estados Unidos. Hace dos semanas visitó Santiago porque, dice, el banco que él preside (Ponce Bank) está evaluando oportunidades de negocio en Latinoamérica. “Hoy todo es global, y si no eres parte de ese sistema, quedas fuera”, comenta al otro lado de la pantalla, desde NY, con un perfecto español.

Mismo idioma que usó en marzo de 2022 para cerrar su discurso en el Nasdaq, cuando la matriz del banco que él preside -Ponce Financial Group- completó su registro en la bolsa. Luego de dirigirse a todos los presentes, el chileno concluyó con un: “Muchas gracias”.

Naudón forma parte de un selecto grupo de presidentes bancarios en Estados Unidos de origen latino. Producto de su bajo perfil, son pocos los que conocen su historia en Chile. Tanto así, que nunca ha aparecido en un diario local. Tampoco hay rastro de él en internet ni de su vínculo con su país natal.

Sin embargo, quizás ahora lo empiecen a sondear: dice que está muy interesado en establecer alianzas comerciales con instituciones chilenas y seguir profundizando las inversiones en fintechs de la región.

De Valparaíso a Wall Street

“En 1963 mi madre (Huguete Rivet) viajó a Estados Unidos para empezar a trabajar en la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore para realizar investigaciones contra el cáncer. Ella no tenía un título universitario, pero trabajaba en la Universidad Católica y llegó hasta Estados Unidos porque un doctor de la PUC tenía vínculos con esa casa de estudios. Yo con mi hermana partimos en enero de 1964 en un barco que salió de Valparaíso. Pasó por el canal de Panamá y llegó a Nueva York. Esto fue poco después de la Crisis de los Misiles de 1962, entonces el mar estaba lleno de barcos de guerra. Un día se echó a perder la maquinaria y nos acercamos a la costa de Cuba. Por suerte lo lograron solucionar antes de que un conflicto escalara. Llegamos el 11 de febrero a Nueva York y había una tormenta de nieve. Nos embarcamos en un Volkswagen de NYC a Baltimore en un viaje que duró muchas horas”.

Carlos Naudón llegó a Estados Unidos a los 13 años, hablando muy poco inglés, pero se las arregló para trabajar y así “ganar unos pesos extra”, dice. Realizó todas las labores que típicamente hace un adolescente en el país del norte: sacó nieve de la entrada de autos de sus vecinos y despachó diarios en bicicleta. “Yo no entendía mucho el idioma. En mi primer día de colegio le pregunté a un compañero cómo se llamaba la profesora y, en vez de darme su nombre, me dijo un garabato. Me mandaron a la oficina del director por insultarla”, rememora. “En esos años no había latinos en esa escuela. Yo era el único. Hoy, en ese mismo colegio el 45% de los estudiantes son de alguna parte de Latinoamérica”.

“Los primeros meses fueron difíciles. Yo no entendía mucho. Además, la cultura norteamericana era muy cerrada, muy distinta a lo que es ahora. Nos encantaba el cilantro y no había, tampoco encontrábamos pescado fresco ni porotos. No teníamos auto y apenas había locomoción colectiva en Baltimore”.

Al egresar del colegio estudió una licenciatura en Economía y computación en la Universidad de Maryland. Ahí participó en el equipo de fútbol, donde logró ganar el campeonato nacional. En paralelo, formó parte del Reserve Officer Training Corps (ROTC), un programa de formación militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para estudiantes universitarios. A diferencia de muchos de sus compañeros, al terminar, no recibió el cargo de subteniente porque fue diagnosticado con asma.

Al egresar de su licenciatura trabajó en Xerox Corporation en Rochester, Nueva York. En esa misma ciudad cursó un MBA. Luego, ejerció por dos años como auditor en PwC. Y entre 1977 y 1984 fue vicepresidente de Savings Account Bank Association en Nueva York. A mediados de los ‘80 se convirtió en abogado, después de egresar de la Brooklyn Law School.

Su graduación de derecho empalmó con una crisis bancaria que lo llevó a cambiar de rubro y fundar, en 1984, su propio estudio jurídico (Allister & Naudon), el cual vendió en 2015. “Ahí estuve 40 años. Me fue muy bien, pagó por muchas cosas”, bromea.

Pero mientras lideraba su estudio, también emprendió una serie de negocios. Dice que fundó 12 empresas: dos quebraron y “muchas” las vendió. ¿La más exitosa? Open Solutions, una firma que otorgaba sistemas informáticos para los bancos que, primero, se abrió a bolsa y años después vendió por US$ 1.700 millones. También creó Banking Spectrum, una editorial bancaria.

“No hay otro banco que entienda las lógicas de una familia latina”

Ponce Bank es una institución que nació en la década de los ‘60 de la mano de inmigrantes de Puerto Rico. Desde sus comienzos se enfocó en trabajar con comunidades latinas, tanto personas naturales, fundaciones y pequeños y medianos negocios. “Jugó un rol clave en un momento donde los bancos no ayudaban a las minorías. En ese tiempo la gente incendiaba edificios para cobrar los seguros”, comenta.

Hoy, explica Naudón, el enfoque está en el financiamiento de negocios. Actualmente son una de las instituciones enfocadas en minorías más grandes de Estados Unidos.

De hecho, en junio del 2022 completaron una colocación privada de US$ 225 millones de acciones preferentes al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos conforme al Programa de Inversión de Capital de Emergencia (ECIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que busca alentar a bancos pequeños y medianos a financiar PYMEs.

Naudón -que practica cinco horas de tenis a la semana, además de sus rutinas periódicas de boxeo- comenzó a trabajar con Ponce Bank en 1984 cuando él debutó con su estudio de abogados. Y en 2014, antes de vender su bufete, le pidieron que asumiera el rol de director. “Al año siguiente me pidieron ser presidente. En ese tiempo era un banco mutual muy dedicado a la comunidad latina. Tenía un tamaño de US$ 700 millones y un capital de US$ 80 millones”, complementa.

“Hicimos un plan de negocios y actualmente nos convertimos en un banco público. Somos una institución de US$ 2,5 billones con US$ 500 millones de capital. Tenemos clientes en todo EEUU y estamos con un interés de expandirnos a Latinoamérica. Acabo de visitar Chile y Uruguay viendo algunas compañías en las que tengo interés para integrar operaciones”.

Al cierre de este reportaje, cada acción de Ponce Financial Group costaba US$ 7,91. En lo que va del año ha caído 16,8%.

“Hay muchas familias que tienen intereses en EEUU y no hay un banco que haga ese tipo de servicios, que entienda las lógicas de una familia latina. Los latinos residentes en EEUU necesitan mucha ayuda, no tienen capacidad económica, pero necesitan créditos para comenzar sus empresas”.

Parte de su interés por la región ya se vio reflejado en la inversión que hicieron en Bamboo Payment Systems, una fintech uruguaya dedicada al negocio de remesas. También cerraron una alianza con SaveBetter, una startup enfocada en depósitos intermediados. Algo similar hicieron con Grain, una app orientada a los usuarios subbancarizados, las minorías y las nuevas generaciones que se incorporan al mercado de los servicios financieros. 

Navegar la ola de la crisis

En Ponce Bank la crisis bancaria que estalló en Estados Unidos a principios de este año no les ha afectado negativamente. De hecho, dice Naudón, ha ocurrido todo lo contrario. “Nosotros tenemos dos tipos de clientes: los de medianos recursos -que no tienen mucho dinero- y los inmigrantes a quienes les ha ido bien y que tienen millones de dólares en sus cuentas”.

“(Para enfrentar la contingencia) a nuestros clientes les demostramos que éramos un banco de US$ 2,5 billones con US$ 500 millones en capital, lo que significaba que estábamos muy fuertes”.

Desde que Silvergate Bank quebró en marzo de 2023, lo siguieron una serie de instituciones como Silicon Valley Bank, Signature Bank y el First Republic. La bancarrota de este último representó el segundo colapso bancario más grande en la historia de Estados Unidos.

“Tuvimos suerte de que gente del Signature Bank viniera a nosotros. Fuimos de los pocos bancos pequeños que aumentaron sus depósitos como resultado de esta crisis. Y eso es porque conocemos a nuestros clientes. Ellos saben que pueden llamar a Carlos Naudón y pueden hablar con él. Hemos tenido mucha suerte. La caída del Signature y First Republic nos ha ayudado. Hoy tenemos más solicitudes de préstamos de los que podemos hacer”, relata.

“Queremos ser uno de los bancos más importantes del mercado latino porque es un mercado que necesita ayuda, requiere recursos financieros”, explica. Y agrega: “Vemos una oportunidad de darle a nuestros accionistas un buen resultado que los mantenga contentos y al mismo tiempo ayudar a las comunidades en que nosotros nos estamos enfocando. Y queremos hacer eso no solamente en Nueva York, sino que por todo Estados Unidos”.

Y remata: “También queremos ser un enlace con Latinoamérica, porque hoy en día todo es global. Y si no eres parte de ese sistema, no vas a ser importante. La idea es estar en una posición relevante en el mundo cambiante”.

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