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Personaje

El estilo del cerebro de la reforma previsional que incomoda a las AFP

El estilo del cerebro de la reforma previsional que incomoda a las AFP

Christian Larraín, subsecretario de Previsión Social, es quien está liderando el proyecto. Con trayectoria lejos del mundo político, el economista se ha juntado con representantes de todos los partidos, con la CPC, la CUT y organismos internacionales. Pero con las AFP ha mantenido una relación distante -y tirante- dicen algunos.

Por: Nicolás Durante | Publicado: Sábado 24 de septiembre de 2022 a las 21:00
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“Conversemos como si ustedes creyeran que va a ganar el Apruebo, y nosotros como si fuese a ganar el Rechazo”. Eso les dijo el subsecretario de Previsión Social, Christian Larraín Pizarro, a los representantes de la CPC liderados por Juan Sutil y Fernando Alvear, meses antes del plebiscito para trabajar en una reforma previsional, la que finalmente ingresará al Congreso en octubre. 

El tema no ha sido fácil para Larraín, un ingeniero comercial de la Universidad de Chile y magíster en Economía de la Université Catholique de Louvain-La-Neuve de 62 años, cuyos trabajos anteriores siempre habían sido técnicos.

Ha sido consultor de más de 15 países, del BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el PNUD de la ONU, y en Chile parte de la Comisión Bravo para reformar el sistema previsional. También integró el Consejo Consultivo Previsional y entre 2017 y 2020 fue vicepresidente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). 

Pasearse por el Congreso conversando con políticos es nuevo para él. Durante septiembre comenzó a tener diálogos con parlamentarios pero no para negociar, lo primero que quería hacer era mostrar cuál era el diagnóstico del gobierno, y el modelo de solución. 

Del oficialismo ha conversado con Diego Ibáñez, Gael Yeomans, Ricardo Lagos Weber y Gastón Saavedra, entre otros. Además, en el gobierno sus grandes aliados son su jefa directa, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara y el de Hacienda, Mario Marcel. También ha tenido estrecho contacto con los dos ministros de la Segpres que han pasado por la administración Boric, Giorgio Jackson y ahora Ana Lya Uriarte. La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, también ha sido parte del despliegue del subsecretario Larraín.

En cuanto a la oposición, ha mantenido conversaciones con los UDI Jorge Alessandri y Cristián Labbé, mientras que con RN han sido los diputados Frank Sauerbaum, Ximena Ossandón y Eduardo Durán sus interlocutores. 

Con el Partido de la Gente también ha tenido encuentros, en particular con el diputado Rubén Oyarzo. Con el único conglomerado que no se ha juntado -pero no lo descarta, dicen en su entorno- es con el Partido Republicano. 

“Él está muy convencido de su diagnóstico y de su solución. Se nota entusiasmado, pero no veo mucho espacio para cambiar la reforma y parece que el gobierno no ha entendido que después de la derrota en el plebiscito tiene que renegociar y entender que en las fuerzas en el Congreso no tiene mayoría”, dice Sauerbaum, de RN. 

Quienes han conversado con el subsecretario dicen que está a gusto con este rol y que al ser nuevo, es un desafío. “El más relevante en mi carrera”, ha comentado. El Presidente Gabiel Boric en persona le planteó cuando llegó que la reforma previsional no podía ser algo testimonial, como pasó con las segundas administraciones de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. ‘De aquí sale sí o sí una reforma’, enfatizó el mandatario. 

Tejo muy pasado o pragmatismo

Respecto a cómo el resultado del plebiscito movió la reforma del gobierno, hay dos versiones. Una dice que aunque los puntos más importantes no serán moderados, la apuesta es presentar la reforma con “el tejo muy pasado”, y pedir más de lo que podría aprobarse en el Congreso. 

La otra versión indica que Larraín desde que llegó al gobierno hizo un ejercicio de pragmatismo y realidad. Copiar a rajatabla el programa de gobierno donde se proponía pasar a un sistema de reparto, que las AFP dejen de existir, y alejar a los privados del sistema de previsión social, era imposible. Esto, considerando la composición del Congreso, y las dos coaliciones que hay en el gobierno (PC-Frente Amplio y Socialismo Democrático).

Por eso, tras reunirse con emisarios de la OCDE, el Banco Mundial y el BID, indicó que la dirección de la reforma va a ser tener un sistema previsional mixto, pero en serio. Hoy lo que hay es un pilar contributivo privado (el 10%) y un pilar solidario pagado por impuestos. Al incorporar una parte de la contribución obligatoria a un sistema solidario, hace que el sistema sea verdaderamente mixto.

De hecho, en su presentación de más de 50 páginas y que dura cerca de una hora y media, muestra una tabla donde el 83% de los países de la OCDE tienen este pilar contributivo solidario, que hoy en Chile no existe. 

“Él ha dicho que la discusión pequeña de cuánto porcentaje se va para allá, y cuánto para acá, no es su motivación. Lo que quiere es sentar las bases de un real sistema mixto, con un rol claro del sector privado y del público. Y eso lo ha dicho a todo el mundo, aunque no todo el mundo queda feliz con esa explicación, pero él no está preocupado de ser popular”, cuenta un parlamentario del Frente Amplio. 

Para el trabajo técnico y parlamentario, Larraín se ha apoyado en sus asesores. En particular en el economista Marco Morales, doctor en Economía de la Universidad de Boston; Andras Uthoff, doctor en Economía de la Universidad de California.

María José Becerra, jefa de estudios de la Subsecretaría de Previsión Social, que es economista de la Universidad de Chile, con especialización en desarrollo económico de la London School of Economics; y Natalia Arena Muñoz, abogada de la Universidad de Chile. También se ha reunido con técnicos de todo el espectro político, y con autoridades del gobierno anterior. 

La molestia de las AFP 

No todos están contentos en cómo Larraín ha llevado adelante la negociación de la reforma. En particular las AFP han mostrado en privado su molestia con la actitud que ha tomado la autoridad. “Él nos ha dicho en la cara que no está negociando con nosotros”, cuenta un alto ejecutivo. Además, las reuniones con ellos han sido acotadas (menos de cinco), y hace meses que no los recibe.

Y es que Larraín desde que asumió en marzo dejó en claro que su mandato era cambiar el modelo, no mantenerlo ni hacerle cambios paramétricos (subir cotización y edad de jubilación), como propone la industria. Por eso, escuchar más o menos a las AFP no es su foco. 

Las AFP además tienen claro que su negocio se verá afectado profundamente. Dentro de los datos que ha entregado Larraín está la rentabilidad del sistema. Por ejemplo, ha dicho que en 2021 las AFP ganaron por comisiones y encaje US$ 1.040 millones, mientras que los costos fueron de US$ 470 millones. Eso da un margen de 120% a favor de las gestoras. 

Y de esos costos, solo el 6% lo han usado en gestión de inversiones, su principal tarea en la reforma que presentará el proyecto. En gastos para las inversiones de su propio bolsillo, las AFP gastaron el año pasado del orden de US$ 34 millones, mientras que otros US$ 660 millones salieron para pagar comisiones indirectas para otros gestores de inversión (las mal llamadas comisiones fantasmas), pero este último monto lo pagan los fondos de pensión, no las AFP. 

“Hoy el principal negocio de las AFP está en cuidar los recursos, no solo la inversión, en dar una buena experiencia al cliente, pero eso Larraín no lo entiende y le hemos dicho que con sacar a las AFP del soporte del sistema, no va a mejorar las pensiones, que es el problema de fondo”, explica el ejecutivo de una gestora. 

Por ejemplo, varios recuerdan que cuando el Presidente Gabriel Boric fue a Estados Unidos y Canadá en junio, encomendó a Larraín reunirse con los controladores extranjeros de las AFP, como Principal (Cuprum), Prudential (Habitat) y Metlife (Provida). 

Quienes asistieron a esas citas dicen que fueron breves -algunos hablan de que duraron 20 minutos- y en ellas Larraín escuchó las preocupaciones de la industria, pero en ningún momento dejó espacio para que los accionistas entendieran que sus opiniones iban a cambiar en algo el diseño de la reforma. 

Otros comentan en reserva que el estilo de Larraín no es de escuchar, sino de contar lo que está pensando el gobierno, más que abrirse a negociar o cambiar algo de su solución al diagnóstico. La apuesta de las AFP es involucrarse en la discusión en el Congreso, donde ven la única esperanza de modificar algo. Con el gobierno ya no hay caso, dicen. 

Lo que más le duele a las AFP es la separación de la industria que hará el gobierno. Ya no serán ellas las encargadas de recolectar las cotizaciones y pagar las pensiones ni hacer de soporte del sistema, porque eso pasaría a un ente estatal. “Al sacarles el rol de soporte del sistema y dejarlas solo en las inversiones, abriendo además ese mundo, pierden su poder de mercado”, explican en el sector. 

En algo que concuerdan en el entorno del subsecretario es que ha conversado más con parlamentarios, la CPC y la Central Unitaria de Trabajadores, que con las AFP. “Así viene la mano, ese mensaje ya lo entendieron en Chile y en Estados Unidos”, cuenta el representante de un accionista de AFP.

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