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Personaje

Guillermo Teillier: ¿Cuán irreemplazable es en el PC?

Guillermo Teillier: ¿Cuán irreemplazable es en el PC?

En el Partido Comunista, Guillermo Teillier del Valle era uno de los últimos “héroes” vivos. Internamente se admira su consecuencia política: no salió al exilio tras el golpe militar, vivió la tortura, la prisión, y luego la clandestinidad. El haber sido encargado militar dentro de la Comisión Política en los 80 y apoyado la vía armada en contra del régimen militar (y protagonista en la internación de armas en Carrizal y dando la orden directa de atentar contra la vida de Augusto Pinochet en 1986), lo catapultaron alto en esa órbita.

Por: Andrea Lagos | Publicado: Sábado 2 de septiembre de 2023 a las 21:00
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Lo que está sucediendo hoy también ocurrió en marzo de 2005 cuando murió, de un tumor cerebral, la presidenta del PC, Gladys Marín (63). La líder de un hablar simple, abundante carisma, y sin el lenguaje culto de Volodia Teitelboim ni la chispa chilena de Luis Corvalán -sus antecesores en la dirección del partido-, amplió la base social del PC a punta de trabajo de campo y mediático.

La prensa entonces vaticinaba que la muerte de Gladys Marín era un gran riesgo para la supervivencia del PC. Sin embargo, rápidamente tomó el control del partido un sureño caucásico, alto y de pelo claro, oriundo de Santa Bárbara (Biobío). Era Guillermo Teillier, hasta entonces secretario general del PC. Ese fue el instante en que la partida del juego se modificó.

El triunfo del Partido Comunista ahora no sería testimonial y sólo en las bases, como con Gladys Marín. Teillier, coinciden analistas políticos de distintas tendencias, volteó en 180 grados la estrategia del partido. Fue un máster en táctica y estrategia.

“Lo más notable es que consiguió volver definitivamente al PC que fundó Recabarren hace 101 años. Es decir, a optar por la vía institucional de la política. Fue una organización que se volvía a ocupar de tener poder en términos parlamentarios, de dar la lucha política para conseguir senadores, diputados y alcaldes. Esa es su gran obra”, señala el historiador y académico UDP, Cristián Pérez, experto estudioso de la izquierda chilena.

En 2005, año del fallecimiento de Gladys Marín y el último del gobierno de Ricardo Lagos, habían pasado 15 años desde la recuperación de la democracia, pero aún el PC funcionaba bajo cuerda. Tenía influencia en pobladores, en grupos obreros, en algunos gremios (de profesores, por ejemplo), en jóvenes líderes de las federaciones de estudiantes; pero era una colectividad que pasaba por el lado del poder.

Y aún, monolíticamente, defendía algo poco entendible ya en esos días: a los “socialismos reales”, esos regímenes ya superados por la historia, como los de Cuba, Corea del Norte y Venezuela, entre otros.  

Con todo, Gladys Marín, en vida, había pasado a ser un ícono pop y eso también le otorgaba poder. Su amistad con el escritor Pedro Lemebel, sus rompedoras entrevistas televisivas y de prensa, su historia de amor y de dolor con el marido detenido desaparecido, Jorge Muñoz, y su larguísima enfermedad, la acercaron a la gente. Pronto ya habrá en el mercado dos biografías sobre ella. Una, La sonrisa de Gladys, la publicó el periodista Richard Sandoval en 2022. La nueva está investigándola el español Mario Amorós, biógrafo de Salvador Allende, de Victor Jara y de tantos otros.

Marín, con un PC aislado de las demás fuerzas de izquierda, apoyó las demandas populares en la calle. Entre ellas, la gratuidad en la educación y el fin de las AFP y de las isapres, el soporte a causas identitarias (el feminismo, el ecologismo y el indigenismo), y cuestionó el control del orden público por Carabineros y las Fuerzas Armadas. 

A comienzos de los años ‘70, el Partido Comunista, en el centro del poder de la Unidad Popular, contaba con el 18% del electorado. Al final de la dirección de Marín en 2005, la adhesión era de entre el 3 y el 5%. Hoy tiene más de 45 mil militantes.
 

El pacto

Camilo Escalona era un senador recién electo a comienzos de 2006 y líder del Partido Socialista. Y sobre él y los demás “popes” del socialismo se fue Guillermo Teillier para ganar acceso al voto popular, relata un alto dirigente PS del entorno de Escalona. El sistema binominal electoral de la época sólo permitía la elección de personas respaldadas por las grandes coaliciones. En ese caso eran de la Concertación de centroizquierda (DC, PS, PR y PPD) y de la Alianza por Chile que integraba a las fuerzas de la centroderecha. El PC tenía el camino completamente cerrado.

Lentamente y tras numerosos encuentros con los socialistas, los únicos dispuestos a entregar algo por quebrar la exclusión del PC, Teillier logró el primer trato: que en la elección municipal de 2008 se omitieran candidatos del Partido Socialista en ciertas localidades en pos de la inclusión comunista. Esto le permitió al PC obtener cuatro alcaldías a nivel nacional y 44 concejales. Fue el primer triunfo del santabarbarino profesor de Castellano, egresado de la Universidad de Chile de Temuco. La segunda parte del pacto vino en las parlamentarias del 2009 y allí fueron electos diputados el propio Teillier, Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez.

Terminaba así una exclusión parlamentaria de 36 años. “Dejar su aislamiento político, formar alianzas con partidos de la Concertación, y volver a la arena pública sin abandonar las movilizaciones sociales callejeras, era lo que perseguía Teillier”, asegura un ex alto integrante del Comité Central del Partido Comunista de Chile.

En 2014 la Concertación dejó de existir como tal y los mismos partidos de centroizquierda acogieron al PC como integrante en el mandato Bachelet 2. Esta alianza fue la “Nueva Mayoría”. Después de 41 años, tras el Golpe de septiembre de 1973, el comunismo dejaba de ser oposición. Ministros PC de Michelle Bachelet fueron Claudia Pascual en el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y Marcos Barraza en el Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Ambas, sin duda, relevantes carteras.
 

Sebastián

No perteneció a las dinastías comunistas como los Insunza, los Corvalán, los Teitelboim o los Pascual.  

Tenía 30 años para el Golpe y aún ni siquiera era del partido, sino de las “Jota” (las Juventudes Comunistas). Cuando fue capturado en 1974 dicen que no lo mataron sólo porque en la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea lo que hacían era torturar, más que matar.

Después de interrogatorios y prisión en campos de detenidos, en 1977 Teillier declinó salir al exilio y comenzó a formar parte de la directiva PC en la clandestinidad, adquiriendo la chapa de “Sebastián Larraín”. Quisieron homologar su nuevo nombre a su estampa burguesa.

Su mandato de 18 años (2005-2023) siguió al de su antecesora Gladys Marín. Él dio el golpe para que el PC entrara al juego democrático, a tener representación popular y parlamentaria, y a formar parte influyente del gobierno.
En 1980 el profesor sureño fue designado encargado militar del PC con mando sobre el FPMR, las milicias rodriguistas y otras varias iniciativas de guerra armada anti régimen de Pinochet que el partido mantenía. 

En 1986 llegaron a la bahía atacameña de Carrizal Bajo las armas que Fidel Castro envió desde Cuba para que en Chile ocurriera lo que en el PC y en su brazo armado, el FPMR, tildaron como “el año decisivo”, el que debiera ser el de la “derrota del dictador”.

Por errores de los guerrilleros, la CNI descubrió las toneladas de armamento escondido en el norte. Ese mismo 1986 Teillier dio la orden, siempre lo reconoció, de ultimar a Pinochet mientras éste volvía en caravana de su casa de El Melocotón hacia Santiago. Fue el domingo 7 de septiembre el día en que el FPMR no consiguó terminar con su vida, pero sí con la de cinco de sus escoltas en el atentado. Fue la fallida “Operación siglo XX”.
 

Mordaz

Luis Cuello, jefe de bancada del PC, quita el acento en que Teillier optase solamente por favorecer el florecimiento de la generación joven en el PC (Vallejo, Cariola, Hassler y, antes, Ballesteros). “Él logró potenciar los atributos de cada uno de los cuadros políticos, independientemente de su edad, y cuando identificaba las fortalezas de un cuadro para asumir una tarea, lo potenciaba al 100%”.

Era silencioso, de poco hablar, sereno, inalterable, pero categórico y mordaz. ¿Quién no recuerda cuando recién nombrado el gabinete del Presidente Boric en enero de 2022, Teillier fue consultado por el ministro de Hacienda Mario Marcel y respondió: “No lo conozco”? Nadie en Chile desconocía a Marcel. Venía terminando su presidencia del Banco Central. “Lo que Guillermo hizo fue enviarle un recado a Mario Marcel: que aún no era alguien de su confianza”, dice un ex PC.

Era influyente y escuchado porque él mismo era un gran escuchador. Táctica y estrategia. Así se encumbró a las alturas de la política. En su dureza del “Sebastián Larraín”, también se colaba cariño.

Lo que tenía era el touch social, la capacidad de relacionamiento interpersonal con toda clase de políticos. Y es lo que colaboró a llevar al PC al poder. Hoy es en el gobierno de la administración Boric fuerza relevante junto al socialismo democrático. Lo apuntala tras la caída en desgracia de sectores del Frente Amplio por los escándalos del Caso Convenios. Y están en tres ministerios de importancia, la misma cantidad de carteras que tuvo en tiempos de Allende Gossens.
 

Radical 

Guillermo Teillier tuvo tres actitudes que lo retrotrayeron a su PC interno. La petición de renuncia del Presidente Piñera tras el estallido social de octubre de 2019, la marginación del Acuerdo de Paz de noviembre de ese año que permitiría el inicio del proceso de cambio constitucional, y la justificación de la continuidad de las protestas populares en la Plaza Italia. Un PC no muere, un PC se reformula.

Tiempo después disectó clínicamente la derrota del Apruebo al borrador de la Convención Constituyente el 4 de septiembre (2022) como una mera derrota electoral, más no como “una derrota estratégica”.

Su muerte, derivada de una falla multiorgánica debida a más de un contagio por Covid, tiene al PC en la incertidumbre. Teillier había estado desde hace seis meses casi completamente aislado de la actividad política, pero dos meses antes de fallecer, volvió a operar. Tenía claro que partiría y la situación crítica del gobierno del Presidente Boric, su aliado en el gobierno, lo tenía inquieto; dicen sus cercanos.
 Hoy el PC ocupa tres ministerios relevantes. Igual cantidad de carteras que en el mismísimo gobierno de Salvador Allende.
A través de la ministra vocera Camila Vallejo, su virtual ahijada política, Teillier hizo llegar al gobierno todos los recados que le permitió su alicaída salud. El mismo mandatario, que lo admiraba y estimaba, acudió varias veces a visitarlo al Hospital Clínico de la Universidad de Chile. La última vez, fue dos semanas antes de su muerte, el martes 29 de agosto.
 

Sin el número 1

Como buenos comunistas, no hablan por detrás de la espalda del otro. No hay facciones encontradas, hay mundos que quizá diverjan, pero toda la ropa sucia -si es que existe- se lava en casa. Jamás exhibirían espectáculos como las enconadas elecciones internas de Renovación Nacional o antes las divisiones democratacristianas entre guatones, colorines y chascones, por ejemplo. 

El próximo XXVII Congreso del PC comenzaría en noviembre, aunque aún no es oficial, y recién después de meses de reuniones sobre líneas de acción en las más diversas áreas políticas, será elegido (o elegida) quien sucederá al que declaran que es “insustituible”.

La senadora Claudia Pascual, según un integrante del Comité Central del PC, no está interesada en dirigir el partido por estar volcada en su proyecto familiar. El senador por Coquimbo, Daniel Núñez, carecería de la ambición y de la base social para correr, y Camila Vallejo, ministra en el gobierno (Segogob), queda autoexcluida porque es posible presidenciable.

Los dos finalistas más nítidos para suceder al fallecido exlíder son el exministro de Michelle Bachelet, Marcos Barraza, de 50 años (Ministerio de Desarrollo Social), y hoy jefe de gabinete de la alcaldesa PC en Santiago, Irací Hassler, y el histórico líder pro teillierista y secretario general del partido, Lautaro Carmona (71).

Recién hacia abril del 2024 se conocerá la sucesión en el PC fundado en 1922 y, de ahí en adelante, el partido seguirá su camino, con mayor o menor brillo. A fin de cuentas ¿existe alguien realmente irreemplazable?

La rueda de la historia gira y  siempre llegan nuevos invitados al baile. Recién esta semana la comunista Catalina Lufín (22) se convirtió en la nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech). Nuevos “cuadros” para un Partido Comunista que avanza sin Guillermo Teillier.

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