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Personaje

La obsesión por los datos de Antonio Díaz-Araujo

La obsesión por los datos de Antonio Díaz-Araujo

De nacionalidad chileno-brasileña, lleva 20 años emprendiendo en tecnología y big data, tanto en Palo Alto como en Chile. En 2008 fundó junto a sus socios y ex compañeros de la U. de Chile -Cristóbal Huneeus y Sebastián Acuña- Unholster, empresa que se dedica al desarrollo de software y data science y que tiene entre sus proyectos más exitosos la plataforma electoral Decide Chile.

Por: María José López - Fotos: Verónica Ortíz | Publicado: Sábado 23 de septiembre de 2023 a las 21:00
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Nada indica, al entrar a la antigua -y remodelada- casa en la comuna de Ñuñoa donde se instaló Unholster hace cinco años, que este espacio es el centro de operaciones de una oficina de inteligencia artificial, data science y desarrollo de software.

Esta residencia setentera más bien parece una galería de arte. En total, distribuidas en las 20 paredes de la construcción de dos pisos y un gran patio deben haber cerca de 70 obras de artistas chilenos (incluso en los baños). entre ellos Matta, Matilde Pérez y Bororo.

La residencia la decoran además enormes plantas interiores (también, incluidos los baños); ficus lyrata y helechos que parecen estallar de las tinas. No hay rincón sin detalle: en el pasillo central se ve un gran mesón con grandes frascos de vidrio con frutos secos, refrigeradores con latas de bebidas, cafeteras y recipientes con chocolates mini Toblerone.

En la sala de reuniones de los socios de Unholster -Cristóbal Huneeus, Sebastián Acuña, Gonzalo Madariaga, Moisés Crisóstomo y Antonio Díaz Araujo- hay un sofá, un sillón de cuero y al lado, un tornamesa con un parlante.

“La regla es que no haya nada que no podría estar en nuestra casa”, explicará más adelante Díaz-Araujo. En esa sala también hay una pantalla en el muro, para exhibición de resultados de análisis predictivos y de datos más recientes. 

Uno de los últimos trabajos llegó a sus manos en agosto a través de una licitación que publicó el Ministerio de Justicia, a la que ellos postularon en junio: aportar con tecnología al Plan Nacional de Búsqueda que impulsó la administración Boric.

“Tenemos una persona que monitorea mercado público diariamente y ahí nos enteramos de esta oferta”, explica Antonio Díaz-Araujo, gerente general de la empresa.

“Confección de una plataforma de búsqueda de personas y trazabilidad de los posibles lugares donde se detuvo a personas en la época dictatorial. La plataforma albergará toda la información oficial, judicial o pública, tanto del Ministerio como del Poder Judicial o de cualquier otra fuente oficial o no oficial, respecto a las violaciones de los derechos humanos cometidos en ese periodo”, se lee en la licitación que, a su vez detalla que su costo de esta primera etapa será entre 1.000 y 2.000 UTM (entre $ 63 y $ 126 millones).

“Esta etapa es de puro diseño, si la comparo con la construcción de una casa, estamos en la fase de los planos de arquitectura. Lo que se viene después es la construcción propiamente tal, pero eso no tiene que ver con la licitación”, aclara.
 

El mapa del holocausto 

En noviembre del año pasado, recuerda Díaz-Araujo, su socio Cristóbal Hunneus, director de Data Science de Unholster, entró a su oficina con la revista The Economist en la mano. La publicación británica había elaborado un mapa con las víctimas del holocausto de Auschwitz.

“‘Deberíamos hacerlo con el Informe Rettig’, me propuso. Y estuvimos los dos de acuerdo, ‘¿cómo no vamos a ser capaces de hacer lo mismo?’”, señala. Y así partió la iniciativa que desarrollaron en conjunto con La Tercera -“Chile Visualizado: el mapa de las víctimas en dictadura”-, plataforma que, con datos de los informes de las Comisiones de Verdad, buscó dar visibilidad a los más de tres mil casos de ejecutados y detenidos desaparecidos entre 1973 y 1990, georreferenciándolos en un mapa de Chile.

”Ese fue el punto inicial. Y cuando aparece la licitación dijimos ‘ya hicimos esto, vamos a participar’”, señala. 

- ¿Cuán factible es el Plan de Búsqueda? Hay quienes lo plantean como un proyecto muy relevante, pero simbólico.
- En particular nosotros veremos cuáles son los caminos más factibles de unir información y cuáles no. Pero de lo que he visto hasta ahora, la incorporación de tecnología e inteligencia artificial ayudará a unir un trabajo que no era humanamente posible. No sería tan dubitativo en si vamos a lograr avances o no, yo creo que se van a lograr, hay mucha información -testimonios, Informe Rettig, entre otros-, que no ha sido digitalizada y que verá la luz de una forma distinta, porque vamos a ser capaces de mirarla como datos.

Son pocos los desafíos que existen en el mundo en los que se debe trabajar con información no estructurada de una época no digital, y que uno deba agregar tecnología para hacerla trazable y unir una pieza con otra. Ese tipo de problemas son muy atractivos.
Hay al menos 166 mil familiares directos de víctimas que entregaron su testimonio en los informes Valech.
Más allá de la tarea técnica, el ingeniero civil reconoce que en esta misión hay un ingrediente emocional que lo convierte en “el trabajo más importante que hemos enfrentado”.

“El contexto del Plan Nacional de Búsqueda toca un punto histórico en Chile que es imposible abstraerse.
Desarrollar una plataforma que ayude a eso, claramente tiene un componente distinto, incluso en la mística que se genera dentro de la organización. Acá uno está tocando heridas muy profundas, y en ningún caso diría que todo el mundo va a tener la respuesta que busca, pero trataremos de decir ‘esto es lo que sabemos’. Una meta esencial es la trazabilidad y armar las trayectorias: esta persona partió en este lugar, pasó por estos puntos y se le vio por última vez aquí. Por ello hay una presión mucho mayor respecto a un software cualquiera. Y por algo yo estoy directamente involucrado en el proyecto”, comenta.

Lo mismo harán sus socios. Y dice que no es raro toparse con escépticos: “Lidiamos con eso todo el día”.

“¿Por qué en 2023 aún hay una herida abierta?”, se pregunta Díaz-Araujo. Y responde al mismo tiempo: “En Unholster estamos obsesionados con los datos en general, y para dimensionar lo que significa este drama hicimos un ejercicio en que buscamos rastrear la descendencia de las víctimas que entregaron su testimonio en los informes Valech (a partir del rut y cruce de información pública)”. 

Los resultados, que hasta ahora ninguna entidad había obtenido, los sorprendieron: hoy en Chile existen al menos 63.122 hijos e hijas; 41.435 nietos y nietas; 1.867 bisnietos y bisnietas.

Y eso es sólo tomando la línea de descendencia directa. Si sumamos hermanos, son 43.359 y los cónyuges son 16.403. “Por lo tanto hay al menos 166.000 familiares directos de personas que fueron torturadas y vivieron para contarlo. Imaginemos el universo de familias tocadas por la tragedia de perder a un ser querido que fue asesinado, no saber dónde está. Es una brutalidad que no se limita sólo a la víctima, hay familias atrás. Y no es una percepción; es la voz de los datos”.

La historia con la U. de Chile

“Es inneglable que mi propia historia ha influido en la inquietud por este proyecto”, reflexiona Antonio Díaz-Araujo, cuyo acento revela varios de sus 47 años fuera de Chile. Hijo del ex subsecretario de Economía de Ricardo Lagos, Álvaro Díaz, y de la socióloga brasileña, Fátima Araujo, nació en Costa Rica, donde su padre, ex MIR, se exilió en 1973. Más tarde se mudaron a París, y luego a Sao Paulo, ciudades donde Díaz-Araujo creció y estudió. 

“Crecí en una familia muy crítica, intelectual. Mis papás tienen doctorados y había discusiones abiertas. Crecí en forma muy liberal”. Eso mismo, dirá después, influyó en la relación con sus socios de Unholster.

Antonio es el segundo de cinco hermanos. El menor, Gabriel, quien siguió sus pasos en Beauchef, murió hace cinco años tras ser impactado por un auto, cuando era estudiante de Ingeniería Eléctrica. “Ha sido muy tremendo, muy fuerte para nosotros, para los papás. Teníamos una diferencia de 16 años... él quería trabajar conmigo”.

Por esto, por los vínculos que ahí generó, la Casa de Bello tiene un gran significado en su vida. “Es donde conocí a mi esposa, donde estudió mi suegro. Hay una historia con la Escuela bien profunda. Y es la mejor formación que he tenido en mi vida”, dice.
Ahí también conoció a sus socios. 
 

Desenfundar

En 2002 se mudó a Estados Unidos para abrir una oficina de minería de datos en Palo Alto, California. Junto a otros inversionistas levantó capital y abrió IQG, empresa de optimización de campañas de marketing con altos volúmenes de datos. Lograron trabajar con Yahoo -en ese tiempo el titán de las puntocom- y Microsoft.

Fue en ese tiempo cuando unió sus dos apellidos: después de pasar muchas veces por el control de seguridad secundario (Secondary Security Screening Selection) escribió una carta al departamento de Estado y le recomendaron comprar los pasajes con sus dos apellidos porque había muchos “Antonio Díaz” siendo buscados por el gobierno. Desde ese momento empezó a usarlo así.
4 millones de usuarios han navegado por Decide Chile en las últimas elecciones.
En 2010 junto a Sebastián Acuña abrieron una subsidiaria en Chile, la cual, en un comienzo, funcionó como un hub de desarrollo de software que se exportaba a EEUU. En paralelo vendieron IQG a WPP, la agencia de publicidad más grande del mundo, la cual invirtió, inicialmente, US$ 5 millones.

“En 2013 la WPP dice que no le interesa la operación en Chile y yo la compro. Y hacemos socios a los que eran gerentes en ese entonces: Sebastián Acuña y Gonzalo Madariaga”, rememora. A esta nueva empresa la llamaron Unholster, cuyo significado en inglés es “desenfundar”. Sin saberlo, es lo que buscarían hacer en el futuro. Porque al principio su objetivo era desarrollar aplicaciones móviles.

Al poco tiempo, y como en Chile el boom por las apps aún no llegaba, “volvimos a hacer lo que hacíamos antes con nuestra startup que formamos en Estados Unidos: optimización de grandes volúmenes de datos para marketing”. “La gracia es que hacíamos Big Data cuando aún no existía el concepto big data”, explica. 

2013 fue un año clave para Unholster. Para las elecciones presidenciales y parlamentarias se propusieron innovar en otro campo y junto a Cristóbal Huneeus -quien se une formalmente al equipo en 2018- desarrollaron la que es hoy su vertiente más política, la plataforma Decide Chile, cuyo fin es informar los resultados de las elecciones en tiempo real y mantener una base histórica de los datos electorales en el país.

“Si bien entre los socios tenemos posturas ideológicas distintas, nuestra cultura es muy abierta a la crítica, por eso creo que entre nososotros nos llevamos tan bien. Nuestra formación crítica nos ha permitido desarrollar productos, como Decide Chile, que partió siendo un hobby que se transformó en una autoridad de datos”, dice.

4 millones de usuarios navegan en la plataforma para cada elección, “cosa que me ha impresionado profundamente, jamás creí que nuestros usuarios se interesarían en política ni que pasarían 12 minutos conectados”. Es el subproducto más exitoso de Unholster. “De los que se conocen, porque hay otros que todavía no ven la luz y otros que son confidenciales”, adelanta Antonio Díaz-Araujo.

En Unholster ya acumulan 100 clientes nacionales y 20 de afuera (varias startups de EEUU). Hoy trabajan 62 personas, la mayoría ingenieros civiles eléctricos en computación y matemáticos (cerca de 20 de ellos ya se han ido a las gigantes tecnologicas en Silicon Valley, como Twitter, Google Meta y Amazon).
Promedio ventas anuales de Unholster de los últimos 3 años: $ 3 mil millones.
También hay un gran equipo de diseñadores. En 2019 la firma creó el departamento de Comunicaciones -a cargo de Alicia Hamilton y con la asesoría de Ana María Gálmez, a quien conoció mientras estudiaba el PADE en el ESE Business School de la Universidad de los Andes-, y el de Arte. “Es el corazón de Unholster. El diseño es clave para el desarrollo de un software. Por eso siempre voy con alguien de ese equipo a las reuniones”, reconoce.

La estética es tan relevante para el ingeniero, que él mismo se encargó del rediseño y planificación de espacios de la casa de Unholster, trabajo que tardó ocho meses junto al diseñador Cristián Segovia.

“La oficina es un canal de venta excepcional porque saca un poco del contexto. El propósito de tener arte es que los colaboradores estén expuestos a cosas bonitas. Y el que tengamos plantas también tiene un significado: ¿Cómo no vamos a tener un ambiente con mucha vegetación alrededor de nosotros? Y la elección de sillas, los escritorios, es porque queremos que tengan el mejor equipamiento para poder trabajar y poder ser ojalá lo más productivos posible mientras estén con nosotros”.

La casa de Ñuñoa suele convertirse en el epicentro de lo que él llama una “fiesta electoral” que se produce para cada elección. “Venimos con nuestras familias, niños, hacemos un asado y vemos los resultados juntos”, asegura. Más de uno metido en su computador analizando los datos de la jornada, otro dando entrevistas a medios para entender lo que hay detrás de los votos, y alguno encerrado en el estudio que tienen para grabar podcasts, comentando la información que han extraído. 


No se vende
En los últimos años se han acercado cuatro empresas consultoras y desarrolladoras de software y productos interesadas en comprar Unholster o ingresar a la propiedad. En esas conversaciones, que no llegaron a puerto porque los socios decidieron no aceptar las propuestas, las partes interesadas valorizaban la empresa entre dos a cuatro veces las ventas de Unholster.

Fit Metrics, lo que viene
Los gadgets que usa Antonio Díaz-Araujo dan pistas de uno de sus proyectos. Tiene el Oura Ring, un reloj Apple, una cinta magnética en su canilla y otra que usa en el pecho cuando juega pádel.

Fit Metrics es la iniciativa que prepara desde hace un año y, dice, “busca centralizar toda la información que estos aparatos capturan de ti”. El objetivo es ofrecerlo a profesionales de la salud, para que cuenten con mediciones que van desde el sueño a la glicemia de sus pacientes.

“Un ejemplo: los doctores que reciben a personas que quieren perder peso, no tienen toda la información de sus pacientes en todo momento. Y sí podrían tener esos datos en todo momento. En eso estamos”.
"Este  ojo dice mucho", bromea el ingeniero mientras posa frente al mural pintado en el jardín de la casa Unholster. 

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