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Plumas x plumas

Cristóbal Otero y Jorge Atria, la dupla tributaria que inspira al futuro gobierno

Cristóbal Otero y Jorge Atria, la dupla tributaria que inspira al futuro gobierno

El economista Cristóbal Otero y el sociólogo Jorge Atria han colaborado con el equipo económico de Gabriel Boric. De hecho, en el libro que recién presentaron, Impuestos justos para el Chile que viene, hay cinco capítulos con ideas que el nuevo gobierno considera en su programa.

Por: Juan Pablo Silva | Publicado: Sábado 1 de enero de 2022 a las 21:00
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Cristóbal Otero conoció a Gabriel Boric en 2012, cuando fue presidente del centro de estudiantes de Ingeniería Comercial de la PUC por el movimiento de centroizquierda Nueva Acción Universitaria (NAU), mismo año que el presidente electo lideraba la FECH.

Aunque es más cercano a Giorgio Jackson, mantuvo la relación con el magallánico estos años. Durante un tiempo militó en Revolución Democrática, pero renunció al partido y decidió dedicarse a la academia. Una de sus últimas investigaciones fue sobre los efectos de la ley de etiquetados a cinco años de su implementación.

Además, durante los momentos más críticos de la pandemia estuvo en un grupo de WhatsApp con el presidente electo en el que mandaban insumos para la discusión pública; una de las propuestas de Otero, que planteaba que se le mantenga el 75% del sueldo a los trabajadores en Chile, fue recomendada por Boric en Twitter, “les recomiendo al seco @cristobalotero, economista con quien hemos estado trabajando propuestas para enfrentar esta crisis”, escribió.

A pesar de estar viviendo en Estados Unidos para la campaña de Apruebo Dignidad, estuvo colaborando en el área técnica del programa económico, específicamente en la comisión de la reforma tributaria y principalmente en las subcomisiones de impuesto a la renta y anti evasión.

El economista de la PUC, magíster en filosofía de la LSE y hoy candidato a doctor en economía en la Universidad de California, Berkeley -donde uno de sus asesores es el actual premio Nobel, David Card- cree que uno de los grandes problemas de Chile es la desigualdad.

Por otro lado, el doctor en sociología de la Freie Universität Berlín, Jorge Atria (JA), tiene experiencia escribiendo sobre impuestos, y también participó en las propuestas para reducir la evasión y elusión.

El magíster en sociología de la UC ha editado otros dos libros y es director del proyecto fondecyt Nuestros Impuestos, plataforma que busca “ser una herramienta para facilitar el acceso ciudadano a información sobre el sistema tributario chileno y el modo como se relaciona con nuestra vida cotidiana”. Además es investigador asociado del Centro de estudios de conflicto y cohesión social (COES).

“Si el gobierno de Gabriel logra recaudar cinco puntos durante el periodo, vamos a estar en el promedio OCDE, es decir, no es una locura. Es una meta factible y bastante razonable”, plantea Otero.

Otero y Atria se conocieron por casualidad. Un amigo del economista los presentó y fue ahí que escuchó por primera vez el término sociología fiscal, área de interés de Atria. Ambos coincidían en la idea de que es importante democratizar el debate sobre los impuestos e incluir áreas de las ciencias sociales a la discusión, que esta no solo sea económica y esté representada por una elite.

Dado que viene un debate tributario importante este 2022 -el Presidente electo anunció que buscará recaudar cinco puntos del PIB en una reforma tributaria- decidieron editar Impuestos justos para el Chile que viene, un libro de casi 400 páginas que abarca distintos aspectos del debate impositivo desde la mirada de expertos de diversas disciplinas, como sociólogos, abogados, cientistas políticos o filósofos.

El ex director del SII Michel Jorrat; el ex ministro de medioambiente Marcelo Mena, y la directora ejecutiva del Observatorio fiscal, Jeannette von Wolffersdorff, además de miembros del equipo económico de la candidatura de Gabriel Boric, como el mismo Otero, Maite Gambardella, George Lambeth, Ignacio Flores y Damián Vergara, son algunos de los que abordan el tema en el escrito.

- En el libro plantean que debe haber un pacto social que dé validez a este pacto fiscal (impuestos), pero últimamente se han visto pocos acuerdos. ¿Existe este pacto social hoy?

-JA: Estamos en un contexto en que hay un pacto social que está resquebrajado, y esto se ha visto reflejado en los últimos años. Hay experiencia de pandemia, de estallido, de ollas comunes y pobreza, y más atrás, de alta desigualdad en todo sentido. Y diría que una forma en que eso se observa como pacto social resquebrajado es en un pacto fiscal resquebrajado. Entonces hay una necesidad de repensar este pacto para entender cómo nos podemos relacionar entre individuos, con menores desigualdades, con más respeto, con más dignidad.

-CO: Se tiende a pensar que pacto social y pacto fiscal son independientes, pero la verdad es que el pacto fiscal cristaliza los anhelos y preferencias del pacto social.  Uno de nuestros objetivos con el libro es democratizar el debate: que no solamente sea visto como algo técnico, y donde solamente las elites tengan una voz, sino que sea un debate en que sea la ciudadanía quien defina cuánto hay que recaudar y cómo se redistribuye la carga fiscal.

Súper ricos

-El programa de Gabriel Boric busca recaudar cinco puntos del PIB en su periodo. Bachelet quiso recaudar tres puntos y logró poco más de 1,5. ¿Por qué pasó esto, y por qué no le pasaría al nuevo gobierno?

-CO: Una cosa es cómo entra la reforma al Congreso y la otra es cómo sale. Entró buscando recaudar tres puntos, pero no salió así. Por eso en el libro tenemos un capítulo del proceso político de pasar una reforma tributaria, los intereses en juego (cap. VIII).

Si el gobierno de Gabriel logra recaudar cinco puntos durante el periodo, vamos a estar en el promedio OCDE. Es decir, de alguna forma, no es una locura, sino que simplemente nos permite ponernos en el promedio de estos países. Esto muestra que es una meta factible y bastante razonable.

-En el libro se plantea que hay un predominio del impuesto al consumo, que es regresivo en Chile. ¿Qué medidas se pueden tomar para revertir esto?

-CO: El gran desafío que tiene Chile hoy, en términos de a qué grupo aumentarle los impuestos, es aumentar la tributación de los ingresos del capital. Ese va ser uno de los desafíos de la nueva administración. Sobre los instrumentos, se ha planteado el impuesto a la riqueza, que hay que ver si es lo suficientemente eficiente para recaudar lo que se dice que va a recaudar.

Pero creo que no es bueno enamorarse de los instrumentos, a mí me parece que el impuesto a la riqueza es una muy buena idea, pero también estoy abierto a otros instrumentos que puedan hacer tributar los ingresos del capital de mejor manera.

-El impuesto a la riqueza ha recaudado en promedio 0,1%, y hay países que lo han derogado. El programa de Gabriel Boric pretende recaudar 1,5%, ¿Por qué se insiste en una herramienta que ha demostrado no ser eficiente con el objetivo de recaudación que busca?

-CO: Como en todos los instrumentos, depende del diseño. Últimamente ha habido un revival sobre este impuesto, justamente por la dificultad de hacer tributar los ingresos del capital. En mi perspectiva, el impuesto a la riqueza -y así lo demuestran distintas investigaciones de Saez, Zucman o Piketty- sería efectivo, por ejemplo, en hacer tributar a los ingresos del capital y disminuir la desigualdad de riqueza en el mediano y largo plazo, si es que se diseña bien.

Impuesto óptimo

-En el libro hablan del impuesto óptimo (que logra aumentar la recaudación sin impactar en el crecimiento). ¿Tiene el nuevo gobierno este objetivo de lograr un impuesto óptimo? ¿Cómo hacerlo?

-CO: El objetivo debe ser el proceso de una recaudación democrática lo más amplia posible. Cuánto recaudar y quién paga qué, debe definirlo la ciudadanía y no los grupos de interés. Y en base a ese objetivo, la meta es que nos pongamos de acuerdo, y definamos las herramientas.

-JA: Cada país ha encontrado fórmulas distintas para sus sistemas tributarios, no hay ningún sistema tributario igual a otro en el mundo, entonces eso muestra la importancia de los acuerdos sociales, políticos y valoraciones en cada sociedad. Habiendo dicho eso, el sistema tributario chileno es regresivo, empeora la distribución de ingresos después de que opera.

El libro es una invitación a pensar cómo en el siglo XXI podemos lograr, con las tecnologías que existen, con los conocimientos y evidencias, tomar este sistema tributario para mejorarlo y encontrar aspectos que le permitan al Estado recaudar mejor y con ello entregar más opciones de bienestar para la sociedad chilena.

-¿No habrá que partir por una educación sobre impuestos, por qué pagarlos, y mostrar ciertas señales en el Estado de que se está haciendo un buen uso de los recursos?

-JA: Es importante que el Estado chileno dé ejemplos de eficiencia, y lo ha hecho. Por ejemplo, si uno ve la focalización del gasto social, se ve que en el decil más pobre sistemáticamente los ingresos monetarios se doblan cuando uno ve el efecto de los subsidios.

También está el ejemplo de las vacunas, que Chile destaque hoy a nivel mundial por la cantidad de vacunas puestas, tiene que ver con un compromiso fiscal completo que demuestra mucha eficiencia desde el primer eslabón, que es el Presidente, hasta el nivel más local que tiene que ver con los Cesfam y todos los centros de salud locales. Señales hay, y esto debería avalar que más recursos podrían ser usados eficientemente.

-CO: Lo que se debería hacer en Chile es que al mismo tiempo se pueda modernizar el Estado y mejorar la eficiencia del gasto, y aumentar impuestos. No son ideas excluyentes. ¿Hay espacio para aumentar los impuestos hoy en Chile? Yo creo que la respuesta es sí. Si te comparas con Portugal, tienes que retroceder a 1990 para recién encontrar una carga fiscal similar a lo que tiene Chile hoy.

Si se ve el promedio OCDE, uno ve que hay espacios para aumentar los impuestos, lo que no implica que no haya espacio para modernizar el Estado. Lo segundo tiene que ver con qué se entiende por impuestos. En general han sido vistos como algo simplemente técnico y contribución al fisco, pero hay una concepción política de los impuestos, que en este minuto es la participación de los individuos en una red de contribuciones y beneficios como parte de una comunidad política.

-Así como hay impuestos bajo el promedio OCDE, hay otros en los que Chile está por sobre la media, como el corporativo (27% versus 23%)...

-JA: Hoy hay un reconocimiento de que Chile necesita generar gastos adicionales para las necesidades que tiene. Hasta la candidatura de Sichel propuso recaudar tres puntos. A medida que las sociedades van avanzando, se requieren más gastos públicos, y esto tiene que ver con el aumento de la carga tributaria. Lo importante es entender cuál es el trasfondo de estas necesidades -salud, vivienda, pensiones, etc.- y cuando uno tiene en cuenta la magnitud de éstas, entiende la magnitud de recursos adicionales. Esto es un factor bastante consensuado a nivel país.

CO: Generalmente se dice que si subimos la tasa de impuesto corporativo vamos a ahuyentar la inversión. Yo creo que efectivamente los impuestos son un elemento que tienen los inversionistas en consideración, pero no es lo único. La infraestructura, tecnología, estabilidad política y económica, o la calificación de la fuerza laboral son mucho más importantes que un punto más o uno menos en la tasa de impuesto corporativo. Esa es la invitación que uno tiene que tener en mente con estos debates: cuál es el Chile que queremos construir en torno a todas estas variables que son relevantes para la ciudadanía y los inversionistas.

Ricardo Montero y Hernán Larraín en la semana clave del acuerdo de Sistema Político en la Convención

"Hay un acuerdo de base que es claro para todas y todos, que es de un presidencialismo atenuado y un bicameralismo asimétrico, y dentro de eso hay que afinar detalles", sostiene Montero. " Si uno tuviera que observar las posiciones originales, quien terminó más cerca del resultado final, yo diría que fue el PC, que tenía desde el principio la idea del presidencialismo con un sistema unicameral", responde Larraín. Aquí dos visiones opuestas del acuerdo político.

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