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¿Cómo cierra el comité político este 2020?

¿Cómo cierra el comité político este 2020?

El perfil del gabinete político actual poco y nada tiene que ver con el que Sebastián Piñera comenzó su gobierno. ¿Cuánto pesa cada uno? ¿A quién escucha más el Presidente?

Por: María José Gutiérrez | Publicado: Sábado 26 de diciembre de 2020 a las 04:00
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En marzo de 2018, el primer comité político del Presidente Sebastián Piñera lo conformaban Andrés Chadwick en Interior, Gonzalo Blumel en Segpres, Cecilia Pérez en Segegob, Felipe Larraín en Hacienda y Alfredo Moreno en Desarrollo Social.

El de ahora -compuesto por Rodrigo Delgado, Cristián Monckeberg, Jaime Bellolio, Ignacio Briones y Karla Rubilar- es más liberal y más joven, con las virtudes y defectos que eso significa. ¿Cuánto pesa cada uno? ¿A quién escucha más el Presidente?

El lunes, el ministro del Interior Rodrigo Delgado llegó al aeropuerto de Santiago para observar en terreno el trabajo de la brigada canina biodetectora de Covid-19. La pauta fue idea suya: parte del sello de su gestión es ser un ministro ciudadano, menos duro que sus antecesores.

El perfil tiene defensores y detractores dentro del propio oficialismo. Quienes lo defienden, dicen que ese estilo tiene que ver con el momento político que le toca enfrentar: a sus tres antecesores les tocó “bailar con la fea” -explica una persona del ministerio- en medio del estallido social y las permanentes amenazas de acusaciones constitucionales. Delgado, en cambio asumió el 4 de noviembre, post plebiscito, cuando los ánimos estaban algo más calmos. “Viene a darle una imagen más blanda al cargo. Y eso la gente lo ha valorado”, dice una fuente de Palacio. En la última encuesta Cadem, su aprobación subió 6 puntos (a 50%). 

Los más “republicanos” -que esperan que ese ministerio tenga un perfil fuerte-, consideran que pautas como la de los perros son light y que con tanta aparición pública “se está volviendo irrelevante”. Un exasesor de Piñera lo sintetiza: “Era un buen alcalde, pero que termine siendo Ministro del Interior solo habla de la debilidad del Gobierno. En tiempos de Chadwick, pasaban por su oficina los parlamentarios, los directores de medios, los ministros, etc. Eso hoy es impensado”. 

Sin embargo, hay un dato relevante: la próxima elección es municipal. Y es ahí donde el ministro tiene su conexión y contactos, enfatizan  en el entorno del exedil de La Florida. “Ese es el mundo político que hoy es más valorado”, añaden. 

A diferencia de sus antecesores cuya prioridad era política y parlamentarista, la de Delgado está principalmente en los temas de orden público y seguridad, siempre con la mirada desde los territorios. Por eso, explican en su entorno, cuando este martes se enteró de la balacera de Maipú, instruyó a la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, que fuera al lugar a levantar más antecedentes y a las 7:30 de la mañana del miércoles se reunió con la alcadesa Kathy Barriga durante una hora y media. “Haber sido alcalde le facilitó tener una reunión rápida y entender las necesidades de la comuna”, dicen en su círculo. 

¿Cuánto lo escucha Piñera? No se puede comparar con los primeros dos ministros del Interior por el nivel de confianza del Presidente con ellos. Dicho eso, “Delgado era un alcalde que levantaba la voz. No tiene carácter débil. Al contrario, plantea sus ideas al Mandatario”, advierten en el piñerismo. ¿En qué quedan esas ideas? Solo Piñera sabe. 

Dicen que no se planificó así, sino que es algo que se dio de manera natural. Hoy, Jaime Bellolio (UDI) es uno de los ministros más cercanos a Sebastián Piñera. Hablan a diario, generalmente en la oficina del Mandatario -es común verlo llegar a su puerta y decir: “Presidente, deme 5 minutos”-. Fuera del horario laboral, hablan constantemente por teléfono: llamadas cortas y eficientes. 

Tras seis años y medio como diputado, Bellolio le ha impregnado a su rol de vocero un marcado perfil político, con una comunicación muy activa en las redes sociales. “Él es quien pone el pecho a las balas”, cuentan funcionarios de la administración Piñera. “Cuando hay que salir a defender al Gobierno o a ‘pegarle’ a la oposición, él lo plantea, y Delgado dice, ‘dale hazlo tú’”, ejemplifica una asesora del oficialismo, “no es porque (el ministro del Interior) no quiera meterse, sino porque su agenda está en otros temas”, agrega. 

En las reuniones del comité de los lunes, Bellolio es quien encabeza las discusiones más ideológicas, mientras que el ministro de la Segpres, Cristián Monckeberg, también exdiputado, aporta lo pragmático y se encarga de la gestión. El resto del grupo opina sobre temas sectoriales. 

En los últimos días el vocero calificó de “maniobra electoral” el proyecto de ley que busca permitir un tercer retiro de fondos de pensión; fue enfático en señalar que “en Chile no existen presos políticos” frente al proyecto sobre indultos para los presos del 18-O, y ha tenido que salir a aclarar el Plan Paso a Paso y el Bono Navidad en más de una ocasión. 

“El Presidente escucha mucho a Bellolio”, establece una alta fuente de Gobierno. Pero también a Alfredo Moreno, Juan Carlos Jobet, Andrés Allamand e Ignacio Briones”, agrega. Otro experto en política añade: “Jaime es un muy buen comunicador... pero de un Gobierno que nadie quiere escuchar”.

Los que trabajan con él aseguran que nada lo estresa ni lo pone nervioso. El ministro de la Segpres ha sido foco de críticas en el último tiempo: no solo porque estuvo a punto de dejar el cargo para intentar liderar RN -cuestión que no prosperó-, sino también porque no logró ordenar al oficialismo ante los retiros de las AFP. ¿Por qué? De haber estado en el Parlamento, dicen quienes lo conocen, es probable que el hoy ministro hubiese estado a favor de la medida. Es muy cercano a Mario Desbordes, y a la vez, su mujer, la diputada Paulina Núñez, está en esa misma línea en Renovación Nacional. “Eso le genera tensión”, comenta un miembro de Palacio. 

Su rol de asesor político de Piñera, más que de contenidos, es de “realidad”: “Aquí faltan estos votos, aquí no se puede”, explica una persona que ha participado en reuniones con él. “Es muy pragmático, sabe lo que se puede conseguir y lo que no. Eso sí, dice muy rápido ‘no se puede’, cuando podría insistir”, agrega otra persona de La Moneda. “Eso significa que se ve a Jaime (Bellolio) más jugado, defendiendo más al Presidente, y a Cristián más enfocado en lo legislativo. Ahí los dos hacen una dupla”, añaden.

Pese a los recientes rumores de su salida, ha dicho a Piñera que su plan es quedarse en el cargo hasta que termine el Gobierno. Aunque nada es seguro. 

“Los únicos dos ministros importantes son Briones y Paris”, dice un antiguo asesor del Gobierno. Briones, que aterrizó en Teatinos 120 tres días después del estallido del 18-O tuvo una “luna de miel” con la oposición que duró alrededor de seis meses. Ese primer tiempo, en dupla con el exministro de Interior, Gonzalo Blumel, marcaron un cambio en la estrategia hasta entonces del Gobierno: una mano más dialogante y flexible que sus antecesores. Pero en mayo -cuarentena en Santiago de por medio- comenzaron a criticarle su posición “dura” a la hora de entregar recursos. Pese a ello, en La Moneda su figura permanecía fuerte. 

La salida de su par en Interior, reconocen en Palacio, lo hizo perder fuerzas. “Blumel lo ayudaba harto, se les veía juntos varias horas en la oficina, incluso hacían llamadas a parlamentarios juntos”, relata una persona que ha trabajado con él. 

Vino entonces el primer retiro del 10%, y el proyecto de la oposición para hacer un segundo. Ahí el ministro elaboró una estrategia -que planeó al detalle durante tres meses- para frenar la iniciativa en el Tribunal Constitucional (TC) y en paralelo presentó un proyecto de ley que permitiera el retiro pero con más limitaciones. Le costó, pero convenció a Piñera de la jugada. La decisión de este lunes del Tribunal le dio la razón, y con eso se fortaleció su imagen. “El triunfo más significativo que ha tenido este Gobierno –que no tiene el control de la agenda- fue lo del TC. Y eso fue de Briones”, resume un reconocido consultor político. “Eso al final demuestra cuánto pesa”, agrega.

Mientras Jaime Mañalich estuvo a cargo del Ministerio de Salud, hay consenso en Presidencia de que Karla Rubilar, entonces vocera del Gobierno, jugó un rol importante en contrapesar al médico. El 4 de junio asumió en el Ministerio de Desarrollo Social, en reemplazo de Cristián Monckeberg que no alcanzó a cumplir dos meses en el puesto.

Desde entonces, pese a que ha tenido aciertos políticos -como la aprobación de los escaños indígena la semana pasada- en el piñerismo dicen que hoy el Presidente prácticamente no le consulta en temas políticos. "Se le pide la opinión en los temas exclusivos de su cartera", explican.

Rubilar empuja con fuerza en las las reuniones con el Mandatario temas de diversidad sexual y el asunto indígena. Y fue clave para que hubiera flexibilidad en el Gobierno en los escaños para los pueblos originarios, reconocen desde La Moneda.

Desde el círculo de la médica, en tanto, explican que en este cargo ve menos a Piñera, sin embargo, sigue teniendo una relación fluida con él, "sin intermediarios". "Lo que ella busca más que estar haciendo anuncios vistosos es ejecutar", agregan. "Yo soy Karla en acción", se le escucha repetir a diario.

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