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Güil, el grupo de startups que mueve a Kaufmann

Güil, el grupo de startups que mueve a Kaufmann

En el piso 11 de un edificio en Hendaya, más de 30 emprendedores trabajan con la ilusión de transformar la industria de la movilidad. Los reclutó Kaufmann, firma que por estos días termina de ajustar su área de venture capital.

Por: María José López | Publicado: Domingo 30 de mayo de 2021 a las 04:00
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El nombre viene de un juego de dos anglicismos: “rueda” (wheel), y “voluntad” (will).
 
Conceptos que apuntan a la historia y al futuro de la empresa y que, fusionados, dieron vida a Güil en 2020, la filial de venture capital de Kaufmann, firma que fue fundada hace 70 años para comercializar vehículos, buses y camiones Mercedes Benz en Chile.
 
El slogan de esta nueva compañía habla de la épica que inspira al grupo de 8 startups que hasta ahora componen la iniciativa: “There is nothing imposible for those who güil try” (no hay nada imposible para aquellos que lo intentan).

Esta es la historia de cómo Kaufmann se subió al carro.

El arranque: ser más que fierros

Son las 10 de la mañana de un jueves de mayo y en el piso 11 de un edificio en Hendaya se oye desorden.

Un grupo de 13 emprendedores -entre los 35 y 40 años- se desplaza por la planta libre -con paredes de ladrillo a la vista, amplios mesones de madera compartidos, puertas amarillas y negras- antes de sentarse a posar para la foto de este artículo. Llegaron a este cowork del IF el año pasado, cuando en plena pandemia el grupo Kaufmann comenzó a dar forma a Güil Mobility Ventures, firma que nace con un propósito concreto.

Lo explica su coordinador general, Bruno Serrano (35): “ser una máquina de creación de empresas que apunten a Latinoamérica y que tengan a Chile como piloto”.
Todo esto parte hace más de una década. En concreto, en 2010, cuando Lionel Kaufmann (42) -es director de la compañía que fue fundada en los ´50 en Chile, e hijo de su controlador, Cristóbal Kaufmann- viajó a San Francisco, Estados Unidos, a cursar un Executive Program en la Singularity University. En Silicon Valley la onda de innovación y emprendimiento le pegó fuerte. Y a la vuelta quiso darle un empujón a la empresa que creó su abuelo, Walter Kaufmann. “Con ese viaje abrimos los ojos de los que pasaba afuera”, comentó él -ingeniero comercial y socio del centro de innovación y emprendimiento IF- a Revista Capital en 2017.

En 2014, con la llegada de Rodrigo Gómez como controller corporativo, la compañía hizo un reenfoque estructural: analizaron cómo eran sus negocios hasta entonces (vender autos a personas, buses a empresas de transporte, camiones a forestales, vans a mineras) y cómo querían que fuera. Así, concluyeron que más que comercializar “fierros” y arreglarlos, su propósito debía enfocarse en la movilidad. Gómez empezó a estudiar las novedades de la industria en el mundo y se encontró con el carsharing: inspirados en la alemana Car2Go y la gringa Zipcar, y tras una inversión de US$ 2 millones, en 2016 parte Awto, estrenando así el sistema de vehículos compartidos en Chile.

Fue el punto de partida de una nueva era para Kaufmann. “Es el primer negocio que no tiene nada que ver con vender Mercedes Benz”, especifica Bruno Serrano. A cinco años del lanzamiento, están presentes en 310 estaciones en Chile, su flota es de 450 vehículos y, dicen, están cerca de su punto de equilibrio.

El mapa: darle forma

A principios de 2019 Kaufmann dio un segundo paso: invirtió en PasajeBus, aplicación que lanzó en Chile el empresario de origen indio Amit Sodami, para cotizar precios de buses. Fue el punto de inflexión.

Después de esa experiencia, señala Serrano, el directorio de Kaufmann concluyó: “Hagamos esto de forma constante y seria, con presupuesto fijo, no sólo como algo excepcional.

Está claro que el negocio de autos va a decaer y los próximos 50 años esta industria no será la misma”.

Corría octubre del 2019 y las primeras ruedas de Güil comenzaron a rodar: se fijó que su propósito sería apoyar emprendimientos que tuvieran que ver con la movilidad en general.
Vino el estallido, luego la pandemia, y entonces la filial tomó forma: Kaufmann le pidió a un head hunter que busque a un ejecutivo para encabezar esta misión.

El trayecto: crear de cero e invertir

Bruno Serrano (MBA de la Nova School of Business and Economics, de Lisboa) llegó de Portugal a Santiago hace 12 años, enamorado de una chilena. Aquí, a través de Innspiral -firma de innovación donde fue socio de Iván Vera- colaboró con más de 20 empresas y proyectos en etapa cero.

Ese perfil enganchó a Kaufmann. Una vez dentro, comenzó a bucear referencias internacionales para sacar ideas de plataformas que podían estar relacionadas a lo que soñaban para Güil.

En abril de 2020 lo ajustaron a dos modelos: company builder y corporate venture capital. El primero -una incubadora- consiste en crear nuevas empresas desde cero, y el segundo -una aceleradora-, aportar capital a otras ya existentes.

Para el giro de company builder, explica Serrano, decidieron partir con dos emprendedores por startup. El requisito para fichar a los postulantes, es que lleven 10 años emprendiendo.

La primera fase de trabajo -bautizada “Discovery”- se extiende por 2 meses, tiempo en el que deben encontrar la oportunidad de un nuevo negocio. Si pasan de etapa, se les da presupuesto y se suman 2 nuevos emprendedores.

Entonces, durante 4 meses deben desarrollar un producto mínimo viable.

Paso siguiente, y por 5 meses, se desarrolla el product market fit, lo que implica testear el producto.

Los 11 meses que vienen se denominan “desarrollo escalable”: la preparación para que la startup escale al mundo.


 
Kaufmann destina hasta US$ 1 millón por equipo y el plan contempla que a los 22 meses, dejan de destinarles dinero: la nueva empresa debe autofinanciarse y salir a levantar capital en fondos de inversión.
En esta área de incubación, hay actualmente 4 startups en el portafolio. Además de Awto, están: 2 bak, que se armó como sistema de devolución de productos en el retail; Circular, firma de logística de packing retornable (entre otras cosas devuelve bolsas a Cornershop y Rappi); +Bus, que busca profesionalizar la operación de buses en regiones; y Evsy, cuyo fin es ayudar a empresas que quieran incorporar vehículos eléctricos.

Del cuarteto hay 2 que este 2021 empezaron rondas de financiamiento con inversionistas externos al grupo Kaufmann: Awto, para expandirse a Brasil y/o Colombia; y 2 bak, para escalar a nivel nacional e iniciar internacionalización.

El área de Corporate Venture de Güil, por su parte, está en etapa más inicial. Este mes concluye su proceso de reclutamiento de equipo, talentos expertos en venture capital que tendrán como misión fichar entre 3 y 4 startups para invertir ahí entre US$ 0,5 y US$ 1,5 millones.

La primera inversión está contemplada para agosto y, según cuenta Serrano “anualmente esperamos crear 5 empresas en el company builder e invertir en 5 firmas en el venture capital”.
Güil ya toma forma: sumando ambas áreas, hay más de 30 emprendedores contratados directamente, y 60 si se consideran todas las startups.

El despegue: de Latam al mundo

“Hay dos aspectos muy importantes en Güil -asegura Serrano-: generar impacto social y medioambiental, y tener las antenas abiertas globalmente”.

Entonces precisa: “Creamos e invertimos en el desarrollo de extraordinarias soluciones de movilidad desde Latinoamérica al mundo”. Para no quedarse sólo en el propósito, este año crearon un directorio internacional.

La mesa quedó compuesta por tres miembros externos al grupo: la española Paloma Tejada, ejecutiva con larga trayectoria en BBVA; la estadounidense Lisa Gansky, fundadora de Mesh Ventures; y Rodrigo Edwards (socio de Idemax). Y, por la empresa, Rodrigo Gómez, Alexander Köhler (gerente general de Kaufmann), Lionel y su primo Max Kaufmann, como representantes de fundadores. Su misión es hacer seguimiento en el proceso de desarrollo en las fases de las startups. Junto a eso, quieren participar en un fondo de inversión internacional, de EE.UU. o Europa.

“Y así acceder al networking del ecosistema global”, enfatiza Serrano.

Lisa Gansky, desde su casa en San Francisco, cuenta que se ha dedicado por décadas al emprendimiento: fue cofundadora de Global Network Navigator (GNN), sitio web que fue adquirido por America Online (AOL). También fue cofundadora de Ofoto, una empresa de fotografía digital que vendió a Kodak, donde trabajó hasta que, confiesa, “me aburrí”.

“He estado en empresas grandes y pequeñas. Ambas tienen una curva en la que deben unirse: las primeras en un momento dicen, “no gasto más”; mientras que las segundas señalan “si no me dan capital no puedo seguir”. Cuando ambas situaciones se topan en una cima, se genera un ecosistema que es riquísimo, y que es a lo que apunta Kaufmann ahora. Esta empresa tomó la decisión de dar el paso, invertir y junto a las nuevas firmas, evolucionar en conjunto”.

En este tiempo Gansky conoció a los dueños de la compañía: “Valoro la importancia que le da Lionel en impulsar la llegada de más mujeres a este directorio e incentivar la multiculturalidad”.

“Así es que tanto yo, como Paloma y Kiran Jain (emprendedora de India, experta en ciudades inteligentes, quien asesora al directorio), representamos la nueva era. Este es solo el comienzo”, remata.

Las torres de alta tensión que sacuden Melipilla

La empresa Eletrans II está a cargo del proyecto y enfrenta una serie de acusaciones ambientales que podrían afectar el negocio. Además, la conocida familia Lombardi busca revocar la RCA y se querelló por estafa contra dos altos ejecutivos que trabajaron en la compañía.

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