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La crisis que atraviesa el gremio de camioneros: entre la inseguridad y la escasa mano de obra

La crisis que atraviesa el gremio de camioneros: entre la inseguridad y la escasa mano de obra

Cada vez es más complejo encontrar choferes para camiones. En Chile, según los cálculos de la industria, faltan entre 15 y 20 mil conductores, una tendencia que se repite en otras latitudes: en EEUU el déficit es de 80 mil y en Inglaterra llega a 100 mil.

Por: Antonieta de la Fuente | Publicado: Sábado 19 de febrero de 2022 a las 21:00
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Byron Castillo, el camionero asesinado la semana pasada cuando viajaba por la carretera que conecta Antofagasta y Mejillones, era una anomalía dentro del rubro de conductores de carga pesada. Con solo 25 años, se escapaba del promedio de edad que hoy tienen los choferes que trabajan en Chile y que va desde los 45 a los 75 años.

El caso de Byron era especial: su padre fue camionero toda la vida y también su abuelo, por lo que a la hora de buscar un oficio, le resultó natural decidirse por la vida nómade del transporte de carga. Le gustaba estar al volante y los camiones eran su pasión.

Quizás por eso su muerte dolió tanto entre sus compañeros de ruta. Su juventud y el hecho de que solo dos días antes se había enterado que sería padre, hizo aún más difícil de tolerar que fuera él la primera víctima del fenómeno de violencia que se viene incubando en el norte de Chile desde hace al menos un año.

La inseguridad en las carreteras y la vida errante del chofer de camiones está ahuyentando a los conductores. Muchos han salido del rubro para dedicarse a otras actividades menos riesgosas y en las que puedan llegar a dormir a sus casas.

Según datos de la industria, hoy faltan entre 15 y 20 mil camioneros en Chile. Una cifra que preocupa a los dirigentes del rubro. Cada día es más difícil encontrar choferes y sobre todo jóvenes que quieran dedicarse a esta actividad.

“Falta capital humano en las carreteras. Y estamos tratando de reencantar a los jóvenes con esta actividad. Por eso fue tan penosa la muerte de Byron, porque fue un mal mensaje en momentos en que necesitamos que gente más joven entre al rubro”, dice Mauricio Perrot, presidente de Chile Transporte.

La juventud no quiere trabajar en esto porque no están dispuestos a no llegar a su casa en 15 días. Prefieren ser colectiveros, ganar plata y quedarse en la casa. No quieren este sacrificio, quiere la vida más fácil. Porque desgraciadamente esta pega es para los que les gusta”, relata Marcos Vásquez, de 63 años, chofer de la empresa Santa Caterina, quien lleva 45 años en ruta.

Los conductores están envejeciendo, además, es que cada vez es más difícil encontrar mano de obra que esté al día con las nuevas tecnologías que se implementan para hacer más eficiente la cadena logística: la media de edad en el rubro es de 49 años.

Estrés en la cadena de abastecimiento

En Chile, el 95% de la carga se transporta vía terrestre a través de un camión, una actividad que genera el 5% del PIB nacional.

El auge de la última milla provocó un cambio en el modelo de negocio de la logística. “La gente quiere el producto final en su casa y eso ha cambiado las reglas del juego”, asegura.

A eso se suma un aumento en el consumo por el crecimiento post pandemia y las ayudas económicas. “La pandemia generó un desajuste económico que gatilló un crecimiento y mayor consumo. Y falta mano de obra para hacerle frente”, agrega el gerente de desarrollo de Chile Transporte, Carlos Salazar.

La escasez de conductores está complicando la cadena de suministro en todo el mundo. En Estados Unidos faltan 80 mil conductores, una cifra récord, según datos de la Asociación Estadounidense de Camiones (ATA, por sus siglas en inglés). Y el déficit aumentó 30% desde el inicio de la pandemia.

Mientras que en Inglaterra, la Road Haulage Association calcula que faltan unos 100 mil. Muchos han decidido dejar la actividad a causa del Brexit.

Insultos y balazos

Ser camionero siempre ha sido jugar con la muerte, dicen los choferes que se dedican a este negocio. El riesgo de accidentes de tránsito está siempre presente. Pero la seguridad en las carreteras producto de la violencia en el sur y por el efecto de las olas de inmigrantes ilegales en el norte, son hoy el principal factor de preocupación.

“El norte es peligroso porque la gente está circulando por la orilla de la carretera. Uno tenía la conciencia de los accidentes de tránsito, pero ahora se han sumado las cosas hechas por el hombre: patadas, insultos, balazos, culatazos. Antes era en el sur y ahora también el norte”, dice Larry Sepúlveda, dirigente del Sindicato Intermpresa de Trabajadores de Transporte Terrestre (Sitssfor), quien lleva años recorriendo Chile desde Arica a Punta Arenas.

Como si fuera poco, la pandemia provocó un antes y un después en la vida de los conductores. El transporte de carga fue de esas actividades que no pudieron detenerse. Pero el día a día del chofer empeoró notablemente. Las picadas de siempre donde paraban a almorzar estaban cerradas, tampoco podían usar los baños de los servicentros y estaban mucho más expuestos al virus.

“Tuvimos varios fallecidos desde Sitrach (Sindicato Profesional Interempresa de Choferes de Camiones), que representa entre un 6% a 7% de la mano de obra que hay en el país”, cuentra José Sandoval, presidente de la Federación Nacional de Conductores de Buses y Camiones (Fenasicoch).

Ahí comenzó el éxodo hacia otras actividades.

“El sacrificio de las familias y los riesgos asociados a los ataques en las carreteras han creado las condiciones propicias para que el conductor busque otras formas de ganarse la vida, como Uber u otro emprendimiento”, explica Salazar.

Otros, decidieron migrar hacia la minería. “Ellos están ocupando mucha mano de obra de transporte y estas empresa trabajan por faenas con contratos 15 por 7 o 10 x 5. Y a muchos conductores les acomoda tener sueldo fijo y trabajar la mitad del mes”, dice Sepúlveda.

¿Cuánto ganan?

Aunque los sueldos han ido al alza para intentar retener a los conductores y conquistar a los más jóvenes, no es suficiente para atraer más mano de obra al transporte de carga. “Hoy un conductor gana alrededor de $1,2 millones líquido. De ahí parte”, explica Salazar.

Este aumento está afectando el costo total del transporte, como lo reflejan las cifras del Boletín Estadístico del INE que registra las variaciones de esta actividad. En 2021, el Indice de Costos del Transporte se incrementó en 20,4% respecto del año anterior. El combustible y el recurso humano explicaron la mayor parte del alza.

Para conquistar a las nuevas generaciones, Chile Transporte está intentando encontrar soluciones a través de las universidades.

La sangre del país

Lo que ocurrió el fin de semana pasado, cuando varios gremios de camiones cortaron las vías para protestar por la falta de seguridad luego del asesinato de Byron Castillo muestra claramente el poder que tiene este gremio. El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, tuvo que actuar rápido. Y en tiempo récord, anunció el estado de excepción para las provincias de Arica, Parinacota, Tamarugal, y Loa.

“No queremos ser los matones del barrio, queremos solucionar los problemas. Pero siempre pensando en la seguridad. Y estamos complicados por la seguridad, por eso no tenemos conductores”, dice Mauricio Perrot de Chile Transporte, gremio que no adhiere a lo recurrentes paros de la industria.

Ocho horas es el tiempo que demora un hospital en quedarse sin oxígeno cuando se para la cadena de abastecimiento terrestre en Chile. En el caso de las materias primas de diferentes industrias son 15 horas para que se termine el stock con que cuentan las fábricas, y en los supermercados unas 20 horas para que empiece a haber desabastecimiento de alimentos.

Por lo mismo, más allá de los tacos y atochamientos en las carreteras, el poder de los camioneros radica en que son la sangre del país. Si dejan de circular, todo empieza a colapsar.

Esto explica por qué cada vez que tienen alguna demanda, ya sea de seguridad, alza de combustibles, entre otras, su poder de presión es tan fuerte que obliga a los gobiernos de turno a negociar y tratar de encontrar acuerdos.

Las alertas que preocupan a franceses dueños de Aguas Andinas

La presión de invertir para enfrentar la sequía y un reciente cambio de dueños finales, tiene atenta a la sanitaria chilena. A todo eso hay que sumarle cambios que se podrían venir sobre los derechos de agua y las concesiones a privados, así como cambios regulatorios que incorpore el nuevo Gobierno de la mano del Congreso.

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