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La vacuna AstraZeneca en siete claves: los chimpancés, la eficacia y más

La vacuna AstraZeneca en siete claves: los chimpancés, la eficacia y más

Es la próxima vacuna que se aplicará en Chile, luego de que el ISP dio luz verde a su uso la semana pasada. Las primeras 950 mil dosis llegarán a fines de mes. ¿Cómo se gestó el acuerdo comercial? ¿Cuál fue el resultado del estudio clínico?

Por: María José Gutiérrez | Publicado: Sábado 6 de febrero de 2021 a las 09:00
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Fue a finales de abril cuando el Presidente Sebastián Piñera les encargó a distintos embajadores que indagaran las opciones de vacunas contra el Covid-19 que se estaban desarrollando en sus países. Uno de ellos, David Gallagher.

El diplomático en Reino Unido contactó a Kate Bingham, la mujer a cargo del grupo de trabajo de vacunas del gobierno de Boris Johnson (UK Government's Vaccine Taskforce). Ella y su marido, el político conservador y Secretario financiero del Tesoro, Jesse Norman, son amigos del chileno desde hace años: se ven con frecuencia y suelen intercambiar mails y Whatsapp. En ese entonces, Bingham negociaba con distintos laboratorios acuerdos de compra de casi 400 millones de dosis de potenciales vacunas para su país. En esa pasada puso en contacto a Gallagher con los fabricantes de Janssen-Johnson&Johnson y Oxford-AstraZeneca.

Así, Gallagher llegó al neurocientífico británico Mene Pangalos, vicepresidente ejecutivo de I+D de AstraZeneca, quien -a su vez- resultó ser amigo del ministro de Ciencias Andrés Couve: coincidieron en el postdoctorado en Londres, donde Pangalos fue colaborador del chileno en algunas investigaciones e incluso escribieron papers juntos. El 25 de julio Couve lo contactó directamente por Whatsapp para comentar materias sobre el desarrollo de AstraZeneca: explorar ensayos clínicos y la posible manufactura en Chile. Si bien en el círculo del ministro dicen que eso facilitó el acercamiento de Chile a la vacuna, fue en un tono científico y no parte de la negociación propiamente tal.

Con esa puerta de entrada tomaron la posta el subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales Rodrigo Yáñez y el fiscal del Minsal Jorge Hübner, quienes continuaron la conversación con el equipo a cargo del mercado latinoamericano del laboratorio sueco-británico, específicamente con el argentino Agustín Lamas, Country President Cluster del Cono Sur, y la venezolana Ingrid Servin, Market Access & Government Affairs de AstraZeneca en Chile.

"Más que una cantidad de dosis, lo que nos interesaba privilegiar era que estuvieran disponibles para el primer semestre, porque por otro lado teníamos acuerdos para el segundo semestre de las vacunas de Pfizer y con la alianza Covax", relata Yáñez. Así se acordó la compra de 4 millones de dosis, a 4 dólares cada una, la más barata de las disponibles.

Finalmente, tras varias horas de negociación por Zoom, el 19 de noviembre se firmó el convenio de compraventa anticipada entre la subsecretaría de Salud Pública y la compañía para asegurar las vacunas para el primer semestre de 2021.

"La persona que trabajó acá fue el Presidente Piñera. En ese momento medio mundo estaba diciendo que la vacuna se iba a demorar 5 años y él apareció con este requerimiento súper concreto. Eso hizo la diferencia", dice el embajador en Reino Unido, David Gallagher.

En paralelo, el doctor Sergio Vargas, académico de la U. de Chile, recibió una llamada desde Colombia de IQVIA, la organización internacional de investigación a cargo del ensayo clínico de Oxford-AstraZeneca, preguntándole si quería participar a través de su centro en un estudio clínico Fase III. "No", respondió el médico. "Era un estudio gigante. Me pedían sobre 1.000 pacientes. Ese número a mí me asustó, porque yo estaba acostumbrado a estudios más pequeños. Pero luego lo pensé. 'Esto hay que hacerlo, es una oportunidad para Chile'", recuerda.

Entonces buscó socios: el Hospital San José y al doctor Claudio Núñez, quien había colaborado con Vargas en otras investigaciones. Llamó de vuelta a Colombia diciendo que estaba disponible, pero no recibió respuesta hasta el 28 de julio. Ese día le enviaron un correo electrónico con un disclosure agreement para asegurar la reserva. Al día siguiente respondió un cuestionario sobre las capacidades del centro y su experiencia. Y el 10 de agosto recibió la carta de selección.

De inmediato llamó al Decano de Medicina, Manuel Kukuliján, para contarle y a Luis Escobar, director del Hospital San José, para comenzar a armar la logística. No había cómo meter mil personas en el vacunatorio de la facultad, por lo que decidieron habilitar la cancha de basketbol. Luego se contactó con el argentino Fernando Pollack -que dirigió el estudio de la vacuna Pfizer en Buenos Aires-, quien lo asesoró en la logística. "Yo estaba agotado, y fue clave la ayuda de mi hijo Sergio, que se hizo cargo de la gestión comercial", relata Vargas.

Armaron un equipo de cien personas, entre toma de muestras, visitas a los pacientes, médicos que atienden a los voluntarios, recepción, limpieza, farmacia, randomización, etc.

El 2 de diciembre recibieron la partida, y vacunaron al primero de los 1.222 voluntarios que reclutaron en los siguientes 19 días, la mitad de ellos profesionales de la salud. La primera dosis se les terminó de aplicar el 29 de diciembre y el 29 de enero, la segunda. Pero la investigación sigue en marcha: "Lo que terminó fue el reclutamiento. El seguimiento continúa por 2 años", explica el médico.

Sobre los resultados, señala: "Es una vacuna segura, no hemos tenido ningún efecto adverso que comprometa la vida del paciente, que haya requerido hospitalización, o que haya implicado una reacción alérgica grave. Ha habido efectos absolutamente esperables: dolor en el sitio de vacunación, fiebre, picazón".

Si es que influyó que en Chile sí hicieran los estudios Fase III para cerrar un acuerdo comercial con el fabricante de la vacuna, es algo en lo que no hay claridad. De hecho, los participantes de ambos procesos dicen que no: corren en vía paralela e independiente y con equipos diferentes por ambos lados.

La vacuna se llama AZD 1222 y utiliza como plataforma de vector viral un adenovirus de chimpancés que ha sido modificado genéticamente para contener una parte de la proteína Spike que está en la superficie del virus Sars CoV-2. De esta forma el cuerpo del paciente produce anticuerpos y células de memoria que reconocerán al virus y lo atacarán cuando aparezca.

Esta vacuna fue la primera en ser publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet y fue desarrollada por la británica Sarah Gilbert, profesora de vacunología en la Universidad de Oxford y cofundadora de Vaccitech. A comienzos de 2020, cuando la universidad dio con la molécula, AstraZeneca se le acercó para hacer una alianza de investigación y ayudar en su desarrollo. La compañía se comprometió a fabricar 3 mil millones de dosis a partir del primer semestre de este año y a mantener una política de precios estable -y sin ganancias- mientras dure la pandemia.

El 29 de enero, el ISP dio una autorización de emergencia para su uso en Chile, para ser aplicada en dos dosis sin restricciones de límite de edad, a partir de los 18 años.

Esta semana se anunció que a fines de mes llegarán a Chile las primeras 957.600 dosis (de las 2.65 millones) de AZD 1222 a través de la alianza Covax. Esas vacunas provendrán de Corea del Sur. A fines de marzo o principios de abril, en tanto, llegará el primer embarque de la compra directa al laboratorio, desde México.

El proceso de producción parte en Argentina en el hub biotecnológico mAbxience. Allí se elabora la sustancia activa, que viaja a México, donde termina el proceso de estabilización, fabricación y envasado, en el laboratorio Liomont. El objetivo es producir ahí hasta 250 millones de dosis para toda América Latina.

Se transportarán 500 mil dosis en un vuelo comercial para ser aplicadas en abril, y otras 500 mil en mayo. En junio llegarán 3 millones de dosis en un solo embarque. Si bien aún no está cerrado, lo más probable es que esa vez sea un avión chárter de la FACH el encargado del traslado.

A diferencia de la de Pfizer, esta inoculación no requiere ultracongelado. Se mantiene a temperatura normal de un refrigerador, lo que facilita su manejo y preservación y simplifica su logística. Una vez que las dosis lleguen a Chile, es probable -coinciden los expertos consultados- que en 3 días puedan ser aplicadas a los pacientes.

Debido a que la fabricación de las chilenas se llevará en la región, explican relacionados al laboratorio, es que el problema que tiene en estos momentos la Unión Europea con la firma por el atraso en la entrega de las dosis, "no le pega a Chile", ya que son centros de producción independientes.

AstraZeneca se fundó en 1999 mediante la fusión del laboratorio sueco Astra AB y la farmacéutica británica Zeneca Group. En Chile tiene una oficina ubicada en la calle Isidora Goyenechea, en el barrio El Golf, que funciona desde ese entonces. La operación es parte de la oficina Cono Sur, junto a Argentina y Uruguay, que lidera Agustín Lamas. La sede chilena es encabezada por Ingrid Servin y Guillermo Tron. En total trabajan alrededor de 100 personas que se dividen en tres "therapy áreas": oncología; respiratorio e inmunología (R&I); cardiovascular, renal y metabolismo (CVRM). Servin es quien estará a cargo de coordinar la logística de la vacuna con el gobierno.

Si bien el estudio clínico que lleva a cabo la U. de Chile no comunica al voluntario si éste recibió la vacuna o un placebo, el ciego se abrirá una vez que el paciente tenga la posibilidad de vacunarse oficialmente. "En ese momento el voluntario debe pedir la información de qué recibió, porque no hay datos de que sea bueno vacunarse sobre otra vacuna", explica el doctor Vargas. "Sinovac -la vacuna china que comenzó a aplicarse esta semana en Chile- abrió el ciego a todos los participantes, porque se les ofreció entrar a un estudio diferente al nuestro. Nosotros estamos sometidos a la aprobación definitiva de la FDA y de la EMA (agencia regulatoria europea), porque hay que recordar que lo que existe hasta ahora es una autorización de emergencia", añade.

La delantera en cuanto a la eficacia la tienen Pfizer-BioNTech y Moderna con 95%, y luego la rusa Sputnik V, que esta semana se hizo público en The Lancet que su eficacia es de 92%. Coronavac, la vacuna de origen chino que se está aplicando actualmente en Chile, tiene una eficacia que varía según los tres estudios clínicos fase III que han reportado análisis interinos de eficacia. Turquía reportó un 91%, Indonesia un 65% y en el caso de Brasil, la eficacia fue de un 50,4% para prevenir casos muy leves, 78% para casos leves y 100% para prevenir los casos moderados o graves.

"En rigor, es difícil comparar objetivamente los valores de eficacia cuando se trata de estudios con diseños y criterios distintos: la definición de casos utilizados, el tipo de población objetivo, el momento epidemiológico que se vive en las zonas donde se realizan los estudios, así como la pesquisa de infección por PCR y la población objetiva estudiada. Por lo tanto, hay que ser cauteloso al pretender comparar valores", advierte el doctor Alexis Kalergis, académico UC, director del Instituto Milenio Inmunología e Inmunoterapia de la UC y director del estudio de Sinovac en el país.

En el caso de Oxford-AstraZeneca, la eficacia es de 74% en la primera dosis y sobre el 80% en la segunda. En casos graves, ésta alcanza el 100%. En los últimos días, se publicó un nuevo hallazgo: cuando se administra la segunda dosis con un intervalo más largo, la eficacia aumenta. "Nuestros datos sugieren que debieras estar lo más cerca posible de las 12 semanas para la segunda dosis", dijo Mene Pangalos, vicepresidente ejecutivo de investigación y desarrollo de biofármacos en AstraZeneca.

El científico además aseguró que la vacuna protege contra las variantes del virus y que se observó una reducción del 67% en los contagios después de la primera dosis en los voluntarios de sus estudios en Reino Unido. Se trata de estudios preliminares, pero que dan esperanza.

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