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Las primeras horas de Román Blanco a la cabeza de Santander Chile

Las primeras horas de Román Blanco a la cabeza de Santander Chile

El ejecutivo, que pasó por EEUU, Brasil, Colombia y Puerto Rico, llega al país empoderado por la mismísima Ana Botín. El objetivo es iniciar una nueva etapa que mantenga al banco español en el podio del mercado.

Por: Nicolás Durante | Publicado: Sábado 6 de agosto de 2022 a las 21:00
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El Monasterio de Santa Comba de Naves, en la ciudad de Orense en Galicia, España, llevaba 90 años sembrado de maleza y abandono. 

Hasta que en 2016 el pueblo se enteró de que había un comprador, un banquero que representó al Banco Santander en Estados Unidos, en Colombia, en Brasil y que prometía restaurar el templo, traer de vuelta la imagen de San Benito y un cuadro de Santa Comba, abrir una parte a la comunidad y la otra como hotel, siempre manteniendo la fachada del edificio que data del año 888. 

El nuevo dueño se llamaba Román Blanco Reinosa, había nacido en 1964 en el pueblo de Sendelle, en la ciudad de Pontevedra también en Galicia y luego de numerosas conversaciones con los vecinos, con las autoridades religiosas y municipales, pudo concretar la compra.  

58 años después de que nació y siete desde que se convirtió en dueño del monasterio, Román Blanco entró a primera hora de este lunes 1 de agosto al edificio de la calle Bandera en el número 140, ahora investido como gerente general y country head del Banco Santander en Chile. 

Quienes lo vieron en las primeras horas del lunes cuentan que pasillo por el que pasaba se detenía ceremoniosamente, extendía la mano y se presentaba: “Hola, soy Román Blanco, el nuevo gerente y country head del banco”, decía. 

Lunes y martes reuniones intensas con la plana mayor, el miércoles una junta con 30 gerentes zonales y territoriales y el jueves un avión rumbo al sur, marcan la primera semana del recién llegado a chile.
Demoró varios minutos en cruzar el puente que atraviesa la calle Bandera hasta tomar el ascensor a su oficina. Y esa dinámica la repitió todos los días, hasta que el jueves por la tarde tomó un avión rumbo a Puerto Montt a reunirse con los agentes de la zona sur del país del banco. 

Blanco, que es ingeniero civil de la Universidad de Cantabria y MBA por la Universidad Carnegie Mellon, entró en el Santander en 2004 y no se separó de él nunca más, asume dos cargos en uno. Reemplazará a Claudio Melandri como country head, quien llevaba ocupando una década dicho cargo, y a Miguel Mata como gerente general. 

Eso quiere decir, en la práctica, que será el mandamás tanto en la operación diaria de la firma, como en la relación estratégica con Boadilla del Monte en España, donde está la casa matriz del Santander. 

En el mercado llamó la atención que Melandri, un ejecutivo bien evaluado en la banca, haya salido del puesto de country head. Y aunque algunos lo leyeron como una intervención directa de la matriz en Chile, una de sus operaciones clave en Sudamérica, la decisión habría sido conversada con Melandri, quien seguirá siendo el presidente del directorio del banco, aunque tendrá menos poder ejecutivo que hasta hoy con la dupla que hacía con Mata. 

Además, recalcan fuentes de la firma, en el banco es normal ir rotando y moviendo el rol de country head entre el presidente del directorio y el gerente general. 

Ana Botín, la influyente presidenta de Banco Santander España, aplaudió su arribo por LinkedIn. 

“Quiero dar la bienvenida a Román, quien, con una trayectoria de 18 años en Santander, es de sobra conocido por todos. Tiene una gran experiencia internacional: empezó en Brasil hace 18 años, ha sido country head del Grupo en Colombia, Puerto Rico, Estados Unidos y desde finales de 2015 ha ejercido como responsable de la unidad de Región Andina y Uruguay. Estoy segura de que Román hará un gran trabajo en beneficio de nuestros equipos, nuestros clientes, y el conjunto de la sociedad chilena. Para ello, seguirá contando con el consejo y la experiencia de Claudio (Melandri). Os deseo mucho éxito a ambos”.

En 2015, fue la misma Botín quien removió a Blanco como máximo ejecutivo en Estados Unidos porque, según reportó Wall Street Journal, el banco no cumplió con ciertos criterios cualitativos exigidos por la autoridad regulatoria del sistema financiero estadounidense. 

“Santander fulmina al responsable de EEUU para arreglar sus problemas con la Fed”, tituló el diario español El Confidencial, dando cuenta que Blanco sería reemplazado por el ex JP Morgan, Scott Powell. 

Ahora, en Chile, el ejecutivo acostumbrado a batallar con regulaciones complejas y países latinoamericanos en constante cambio de las reglas del juego, viene con los desafíos claros. 
 

Los primeros días 

El miércoles, Blanco se movió hasta la avenida Quilín, en Peñalolén. En el Club de campo del Banco Santander se reunió con unas 30 personas responsables de las unidades territoriales y zonales. Abrió el encuentro Pedro Orellana, el gerente de la División Comercial del Banco. 

Orellana es un viejo conocido de Blanco. El chileno trabajó con el español en Colombia, cuando fue vicepresidente de la unidad de retail y Blanco era el CEO del país cafetero, por lo que fue uno de los primeros que recibió al nuevo jefe en Chile. 

En la cita del miércoles luego habló Gonzalo Cousiño, gerente de la red de sucursales, antes de darle el paso a Blanco, quien se presentó y reiteró los objetivos que él traía al banco. “Ser el mejor banco”, dicen que repitió unas 10 veces. 

Además de enfocarse en los clientes y mantener los índices de fidelidad y preocuparse por los trabajadores del banco, Blanco les dijo que “me importa mucho ser un banco grande, pero me importa más ser el mejor no solo entre nuestros competidores chilenos, sino también dentro del Grupo Santander”. 

Lunes y martes se dedicó a reunirse con la plana mayor del banco, donde ahora será el quinto extranjero. Hay dos argentinos y dos españoles más, el resto son chilenos. 

Quienes presenciaron esas reuniones cuentan que la primera parte de las citas no las dedicó a preguntar por indicadores ni metas, sino que les pedía a los ejecutivos hacer una presentación personal. Quería saber quiénes eran, cuáles eran sus pasatiempos, cómo estaba su familia. 

Las metas del banco, que aportó con US$ 395 millones de las utilidades al resultado global del Santander, representando el 20% de las ganancias que tuvo Sudamérica, son seguir enfrentando la desaceleración económica que atraviesa el país y todos los cambios regulatorios en ciernes que afectan de una u otra manera la operación.
 
Eso, además de seguir profundizando en la digitalización y enfrentando la competencia que las fintech le han hecho a la banca tradicional en Chile y el mundo. Ya tienen 1,3 millones de clientes en Superdigital, la solución fintech del banco, y Getnet, su propia red que le compite a Transbank, ya tiene 111 mil POS en la calle, y se ha quedado con 20% de la torta del mercado. 

Abraham, Ricardo e Ilan: las tres generaciones Senerman que intentan salvar un imperio

La bomba estalló el miércoles en la tarde cuando se anunció que Sencorp entraba en un proceso de reorganización judicial para evitar la quiebra. Desde ese día, Ricardo e Ilan Senerman trabajan junto a los abogados de Carey y los asesores financieros de Asset, para aunar miradas con los acreedores y lograr salvar la compañía que creó su abuelo, el arquitecto Abraham Senerman, hace 60 años. Esta es la historia de una semana frenética y del estilo de las tres generaciones Senerman.

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