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Una carrera política que no fue y expertise en conflictos societarios: quién es Gonzalo Guerrero, el presidente de SQM

Una carrera política que no fue y expertise en conflictos societarios: quién es Gonzalo Guerrero, el presidente de SQM

Ungido como timonel de la minera en 2022, ha tenido que cumplir un inesperado rol protagónico frente a la embestida de Tianqi que está en contra de los términos del acuerdo al que arribó la minera con Codelco para dar continuidad al negocio del litio en el Salar de Atacama.

Por: Azucena González | Publicado: Sábado 15 de junio de 2024 a las 21:00
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Abogado de profesión, hace ya tiempo que Gonzalo Guerrero Yamamoto no ejerce en el bufete Guerrero & Asociados que por años comandó, pero que cerró, absorto en las diversísimas labores que ha emprendido en su rol de timonel de SQM, sucediendo a Alberto Salas en dicho cargo. 

Se propuso vincular a la minera con las comunidades del salar; con la Sofofa -y salió electo como consejero con la segunda mayoría en el gremio industrial-; con Icare como director; y habla en foros abiertamente de su interés en que la compañía busque hacer las cosas mejor, según repitió -por ejemplo- este martes, invitado en uno de los encuentros ETM que propicia Daniel Daccarett. 

Ahora, está teniendo que hacer frente a un nuevo flanco por SQM. Y es que si Ricardo Ramos, el gerente general de la firma, ha sido la cara visible y protagonista de la dura negociación sellada con Codelco el último día de mayo para prorrogar las operaciones de litio que la minera desarrolla en el Salar de Atacama por tres décadas más -del 2031 al 2060-, a Guerrero le ha tocado en el frente interno asumir la defensa del acuerdo.

Esto, tras los públicos cuestionamientos y acciones ante el regulador que ha emprendido la firma china Tianqi, poseedora del 22% de SQM, que ha recriminado los términos de dicho deal, pidiendo que sea votado en junta de accionistas (ver recuadro). 

Guerrero tiene experiencia en estas lides, pues sin quererlo, la vida profesional lo llevó a “especializarse” en conflictos societarios. 
 

San Miguel, RN, Acción por el Cambio, frustrada carrera política

Gonzalo Guerrero Yamamoto, 50 años, es el hijo mayor, de dos, que tuvo Francisco Guerrero Novoa, un médico de la Universidad de Chile, especialista broncopulmonar y en UCI, quien venía de una familia muy de esfuerzo, dado que su padre había fallecido.

 Luego Guerrero Novoa se casó joven, de 18 años, por lo que tuvo que combinar desde muy temprano sus estudios con diversas actividades que le reportaran ingresos.

Repartía cuentas de luz y de gas, fue salvavidas en playas, y en los años ‘70 comenzó un negocio importando jeans de marca desde Mendoza, lo que de alguna forma marcó el rumbo emprendedor que seguiría Guerrero Novoa en su vida laboral venidera que, desde el punto de vista económico, mejoró sólo tras recibirse de médico. Además, la abuela paterna de Gonzalo tenía un almacén de abarrotes y confites.

Guerrero Yamamoto creció en San Miguel, y estudió en un colegio subvencionado, el Instituto Miguel León Prado, época desde la que se despertó su vocación política, entrando a Renovación Nacional como premilitante ya en la época de colegio, en 1988, llegó incluso a ser presidente de los secundarios de RN, y después, para las elecciones de fines de 1989, vicepresidente de los secundarios por Hernán Büchi, con quien coincidentemente se encontraría décadas más tarde en la mesa de SQM.

Y fue esa vocación política la que lo llevó a estudiar Derecho en la Universidad de Chile, avizorando una futura carrera en este ámbito, a la vez que tenía claro que no seguiría los pasos de su padre en la medicina, porque simplemente no tenía la vocación.

Entró a militar a RN a inicios de los años ‘90, pero estando en la Casa de Bello se produjo un giro en su pensamiento político, pues se alejó de aquel partido y formó su propio movimiento en la Escuela de Derecho: Acción por el Cambio, que seguía un ideario de derecha mucho más liberal que los partidos que representaban a esta ala del arco político de entonces, y que llegó a congregar a otros estudiantes que años después harían carrera en el Ministerio Público: Cristián Paredes, quien fue fiscal de La Araucanía, y los fiscales Felipe Sepúlveda y Juan Pablo Araya, ambos persecutores en la actualidad del bullado Caso Audio. 

Pero luego del éxito inicial y de ganar elecciones en todos los cursos, Acción por el Cambio, con Gonzalo Guerrero a la cabeza, sufrió una derrota en las elecciones del centro de alumnos, donde iba aliado al PS: terminó derrotado por la lista PPD -DC, un revés tan grande para una candidatura que se daba por ganadora, que llevó a Guerrero a desechar la carrera política, y a enfocarse en su futuro como abogado, dicen cercanos de esos años.

Partió como procurador en el estudio Espina Hinzpeter Zepeda, y luego emigró al estudio Hermosilla y Cía, que en ese entonces congregaba a Nurieldín y sus hijos Luis y Juan Pablo Hermosilla, y trabajó como procurador de Juan Domingo Acosta en ese bufete. 
De ascendencia japonesa, fue el bisabuelo de Gonzalo Guerrero quien emigró a Chile a inicios del siglo XX, llegando a desarrollar negocios tan emblemáticos como los recorridos de microbuses Ovalle Negrete, hoy ya desaparecidos.
 

Calderón, los conflictos en Salcobrand y Oro Blanco

Tras dar su examen de grado, Guerrero decidó apoyar a su padre en IntegraMédica, la red de salud ambulatoria que había creado de cero en 1994 con un grupo de médicos, más Darío Calderón, el llamado grupo G8, que en 2010 venderían al grupo Cruz Blanca, cuando éste era parte de la dupla Linzor Capital y el Grupo Said. 

Llegó a trabajar como fiscal desde los inicios y hasta su venta, salvo por un período en que -dado el ingreso de General Electric Capital a la propiedad de IntegraMédica- Guerrero trabajó y llegó a ser incluso socio de Darío Calderón, en Calderón y Cía, abogado que tenía una muy cercana relación con el padre de Gonzalo Guerrero, pues un concuñado de éste, Alex Chadud, médico, había trabajado con él. En ese bufete conoció a la también abogada María José Calderón, hija de Darío, con quien se casaría años más tarde, transformándose en el único yerno de Calderón.

Fue en ese estudio en que se involucró en un conflicto societario de proporciones en 2005, el caso Salcobrand, una pugna cuyos protagonistas fueron las familias dueñas en aquel momento de la farmacéutica: Alejandro Weinstein y las familias Colodro y Selman. El estudio Calderón -Darío Calderón, Gabriel Cáceres y Gonzalo Guerrero- por Weinstein. ¿Al frente? Eduardo Bitran, exvicepresidente ejecutivo de Corfo y director de Codelco en la actualidad, y el estudio Vergara Labarca, que representaba a los Colodro. 

Pese a estar en veredas enfrentadas en ese litigio, fue en la interacción con los abogados de Vergara Labarca que Guerrero empezó a ser recomendado y en alguna medida se fue “especializando” en tomar directorios donde hubiera pugnas societarias.

Fue secretario del directorio de Santo Tomás, y director de Asfaltos Chilenos y de Vantrust, y en 2013 arribó a la mesa de Oro Blanco, dada esta experiencia en empresas complejas. Un año antes había explotado el bullado “Caso Cascadas”, donde Moneda llevaba la voz cantante en acusaciones contra Julio Ponce en torno a la existencia de un esquema de compra y venta de acciones en las cascadas que -a ojos del timonel de Moneda, Pablo Echeverría- habían perjudicado a los minoritarios. 

La relación de Guerrero con el Grupo Pampa lo llevó al siguiente paso: Kowa, la sociedad nipona inversora de SQM, que posee el 2,2% de esta compañía según la última memoria anual, y que es un histórico inversor cercano a Ponce en la minera no metálica.

Como por exigencia de la hoy CMF, Kowa y Ponce tuvieron que eliminar su acuerdo de actuación conjunta, la nipona vio en Guerrero su opción para instalar a un director en SQM como su representante, en 2016, un hecho en el que también influyó la ascendencia japonesa de Guerrero, pues su bisabuelo, Shimisabro Yamamoto, fue un migrante que llegó a Chile después de la I Guerra Mundial, se casó con una chilena y llegó a desarrollar negocios tan emblemáticos como los recorridos de microbuses Ovalle Negrete, hoy desaparecidos. 
 

Bajan participación en Sanasalud

En el plano de los negocios familiares, tras salir de IntegraMédica, los Guerrero volvieron al rubro salud, primero en Perú, con SMA Clínica Internacional, una sociedad en participaciones 70% para el grupo local Brescia y 30% para los chilenos, que llegó a tener cuatro clínicas ubicadas en los MallPlaza de ese país, negocio del que salieron en 2018, vendiendo su parte.

Luego en Chile, ya superado el período de cláusula de no competencia, los Guerrero se embarcaron en otro proyecto, Sanasalud, una red de tres centros médicos -en Pedro de Valdivia, Buin y Clínica San Antonio, en esa ciudad-, más seis centros dentales, en sociedad con la familia de Fernando Izquierdo Menéndez y en la cual sus hijos Agustín y Fernando Izquierdo Etchebarne participan del directorio.

Si bien la sociedad partió en partes iguales, a fines de 2023 y tras dos aumentos de capital que diluyeron a los Guerrero, hoy la sociedad está en relaciones 80% para los Izquierdo y 20% para los Guerrero, aunque éstos conservan un call que pueden activar para volver a aumentar participación.  

En su faceta más personal, Gonzalo Guerrero es admirador del ajedrez y de la estrategia tras esta actividad, de la lectura -sobre todo de historia- y del fútbol, y fue director de Palestino. Tiene un solo hermano menor, Xavier Guerrero Yamamoto, un ingeniero de la UAI avecindado en Bélgica, y quien ha dedicado buena parte de su carrera al emprendimiento y a la industria audiovisual y cinematográfica, destacando su trabajo con Alejandro Jodorowsky.

Contactado para este artículo, Gonzalo Guerrero no se pronunció. 


¿Qué pasa si hubiera derecho a retiro para Tianqi?
Bajo una tensa calma -a la espera de que la CMF se pronuncie sobre la pretensión que puso sobre la mesa Tianqi-, una de las interpretaciones tras la pugna interna en SQM es que Tianqi emprendió este camino ya que busca que el acuerdo se vote en junta, pues pese a que no tendría los votos para echarlo abajo, sí le generaría derecho a retiro.

Y ahí los caminos legales que se abren son: o pagar por parte de SQM el valor de las acciones, de acuerdo con la ley de sociedades anónimas -el equivalente al precio promedio ponderado de las transacciones bursátiles de las acciones en los seis meses precedentes al día de la publicación del acuerdo desaprobatorio que motiva el retiro-; o si no hay fondos, se anula la decisión que da origen al retiro. O sea, en este escenario se caería el acuerdo SQM - Codelco.

Esta interpretación apunta a que Tianqi ve con desazón que tras haber invertido más de US$ 4.066 millones por ingresar a SQM en 2018, lejos de “acercarse” al litio, se aleja de él, quedando en una sociedad que produciría fertilizantes. Todos estos años, desde que ingresó a SQM le han pesado las cláusulas de libre competencia que le impiden tener a representantes de Tianqi en el directorio de la minera, entre otras restricciones. Y ahora cuando expiren esas cláusulas, el negocio del litio se iría hacia una sociedad filial, que estará controlada por Codelco.

La contracara es que jurídicamente el acuerdo, en los términos en que se diseñó -que SQM Salar sea la continuadora tras la fusión con Tarar, la sociedad de Codelco para viabilizar el acuerdo-, da continuidad operativa en el salar, pues de lo contrario, una nueva sociedad hubiera tenido que emprender nuevos permisos ambientales.

Y si bien Grupo Pampa tuvo que aceptar una restricción que le impedirá a Julio Ponce participar del directorio de la nueva filial combinada con Codelco que albergará el negocio del litio -es una cláusula innominada, pero que prohíbe el acceso al directorio a quienes hayan sido directores de SQM o de Codelco por 10 años-, sí podría volver a SQM en 2031, cuando expire la actual restricción negociada en 2017 por Eduardo Bitran. Y los hijos Ponce Pinochet, y su hermano Eugenio Ponce, sí podrían participar de la nueva compañía filial, aún sin nombre.

Otra de las condiciones del acuerdo es la consulta indígena, un tema que no pinta tampoco nada fácil de concordar, dado el desacuerdo entre comunidades del Salar de Atacama -18 en total, cinco en la zona sur del salar-, y donde las más cercanas a la operación minera apuntan a obtener más retribuciones que las comunidades más alejadas, mientras éstas creen que el reparto debiera ser equitativo.

En este tema técnicamente es Corfo, como arrendador de las pertenencias mineras, quien deberá liderar las tratativas, pero se prevé que sea visto colaborativamente con SQM y Codelco, de avanzar el acuerdo. Un tema en el que Guerrero tiene camino avanzado, pues parte importante de su gestión como timonel de SQM la ha dedicado a relacionarse con las comunidades, yendo por ejemplo infinidad de veces al canal Lickan TV, para conversar con miembros de comunidades licanantay. Allí enfrentaba abiertamente los temas candentes que preocupan a los habitantes del salar: agua, aportes a las comunidades y patrimonio, entre otros.

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