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Poesía, feminismo y política de centro: los otros mundos de Rosario Navarro

Poesía, feminismo y política de centro: los otros mundos de Rosario Navarro

Navarro, dicen en el gremio, decidió correr por el cargo sin que se lo pidieran. Lo hizo por una convicción propia, explican, aunque ya en tiempos de Larraín Matte -que presidió la entidad entre 2017 y 2021, con ella en el comité ejecutivo- algunos consejeros le sugirieron que se postulara.

Por: Equipo DF MAS | Publicado: Sábado 21 de enero de 2023 a las 21:00
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“No lo olvides, somos solo gotas pero juntos hacemos un mar”. Así terminó Rosario Navarro (47) una reflexión sobre la escasez hídrica. Lo hizo sentada frente al mar de Puerto Montt, al cierre de una instancia de debate a la que convocó a miembros de la industria, de la academia, la ciencia y el sector público. “Pocos elementos son tan inspiradores y tendentes al cambio como el agua”, aseguró.

“Pensemos en eso un momento: cuando la temperatura es extrema, el agua puede convertirse en hielo o en vapor. No dudará tampoco en cambiar de forma dependiendo de dónde se halle. Será un vaso si está en su interior, será insignificante si queda contenida en la grieta de una roca, recuperará su inmensidad si vuelve al océano y se convertirá en alimento si un ser vivo está sediento y la necesita. Maleable, fuerte, indómita y dadora de vida”. 

El extracto, que posteó Navarro en noviembre en Idemax, la consultora de innovación y transformación -con presencia en Chile y México- de la cual es socia, simboliza de alguna forma el estilo de la hoy única candidata para presidir la Sofofa: humanista, colegiado y dialogante. 

“Ella siempre quiso presentarse con un equipo”, sostiene Bernardo Larraín, antiguo líder del gremio. Pues bien, el lunes, la mayor de los siete hijos del fundador de Sonda, Andrés Navarro, anunció su candidatura a través de una carta que firmó junto a los consejeros Oscar Hasbún (gerente general de CSAV, ejecutivo clave del grupo Luksic) y Gonzalo Said (miembro del clan Said Handal, accionistas de Embotelladora Andina), quienes la acompañarían como vicepresidentes en el periodo 2023-25. 

Navarro, dicen en el gremio, decidió correr por el cargo sin que se lo pidieran. Lo hizo por una convicción propia, explican, aunque ya en tiempos de Larraín Matte -que presidió la entidad entre 2017 y 2021, con ella en el comité ejecutivo- algunos consejeros le sugirieron que se postulara. “Pero ese no era el momento”, relata una persona que la conoce de cerca.

Ahora se sentía más preparada. “Todo se gatilla porque le dicen que es buena para el cargo, y para tirarse al río tenía que ver estratégicamente si iba a tener apoyo. Así que no es una decisión impulsiva”, relata la misma fuente. 

Fue en diciembre que tomó la decisión, y comenzó a tantear cuánta agua había: tenía la suficiente como para lanzarse. Comentó su interés a sus más cercanos en la colectividad y les pidió mantener reserva mientras ella armaba un equipo. El fin de semana pasado canceló su partida a Zapallar para quedarse en Santiago afinando los últimos detalles. Y el lunes a las 8:30 envió la misiva a los consejeros junto a Hasbún y Said, a los que conoce a través de la Fundación Generación Empresarial (FGE) y ha definido en privado como “cracks”. 
 

Arte, poesía y plantas

De primeras, el liderazgo de Navarro es opuesto, o a lo menos muy diferente, al de la actual cabeza del gremio, Richard Von Appen, cuyo estilo es más formal y tradicional. La aspirante, comentan quienes la conocen, es enérgica, muy activa, de risa fuerte. “Tiene mucho humor, infinidad de intereses y se atreve a todo”, relata una persona de su familia. Es amante de las plantas -tiene un invernadero en su casa-, le gusta caminar escuchando audiolibros de temas de innovación, tecnologías y biografías; leer novelas en Kindle y meditar. Es feminista y participa en las marchas de pañuelo verde junto a su hija mayor. 
Su lado humanista lo formó en Estética, licenciatura que estudió tras dos años en Bachillerato en Humanidades y otros dos en Historia en la UC. Dicen que vibra con el arte -como espectadora- y con la música. Su marido, el poeta Sergio Coddou, no solo escribe poesías y ensayos, sino además toca guitarra, “algo de batería” y piano. Juntos suelen visitar exposiciones y cocinar.

Políticamente, “es bastante de centro, un poco más tirado a la izquierda”, explican en su entorno, “como Andrés (Navarro, su padre)”. Incluso, en algún momento se autodenominó “Bacheletista extrema”. “Voté por ella. Y en el gobierno uno, hasta salí a la calle. Me encanta Bachelet, como figura, como mujer. Pero en su segundo gobierno fui más crítica”, aseguró en 2019 en Revista Capital.

Recién salida de la universidad, Rosario trabajó en la galería de arte A+D, y luego se sumó al equipo de vida social de la Revista Cosas. De ahí se fue a la Universidad Andrés Bello al área de comunicaciones y desarrollo web, y luego a marketing. Tras nueve años en el plantel, cuando su madre enfermó de cáncer, “Ito” -como la llaman sus conocidos- entró primero al directorio de los colegios Dunalastair a reemplazar a su padre y luego hizo su ingreso a la mesa directiva de Sonda. “Cuando Andrés quiso empezar a delegar sus cosas, ella le dijo, ‘yo feliz lo tomo’”, relata un familiar. Y añade: “Ellos conversan mucho, son súper cercanos”. 

Han pasado 10 años de ese momento. Hoy Rosario Navarro, además de ser vicepresidenta de Sonda, es directora suplente de Lipigas, directora de Comunidad Mujer, socia de Idemax, miembro de la junta directiva de CSIRO Chile (Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth-Australia), miembro de consejo de negocios de Apec, directora de Dunalastair y consejera de la Sofofa. En el gremio además dirige la Corporación Educacional -que nació bajo el alero de Larraín Matte-, participa en el Sofofa Hub y en el Comité de desarrollo sostenible empresarial. “No es la típica consejera que va una vez al mes. Ella es súper comprometida”, dice el expresidente de los industriales y fundador de Pivotes, Bernardo Larraín. 
 

¿Refundar?

Fue en 2017, siendo ya VP de Sonda, cuando Bernardo Larraín la llamó para que se sumara como consejera a la Sofofa. Se habían conocido tiempo atrás: Rosario pololeó con el hermano de Larraín Matte, Jorge. Con los años se fueron cruzando en encuentros empresariales, coincidieron en la Fundación Chile y en Icare. 

Bernardo Larraín explica: “Sería equivocado decir que Rosario se va a dedicar a refundar. Ella tiene respeto a la trayectoria. Sin duda va a ser un giro, pero con continuidad a la gestión actual, construyendo sobre liderazgos anteriores”. Y agrega: “En el debate público no todo es número. Ese background del mundo más humanista va a ser un elemento diferenciador. Además que ella tiene una destacada trayectoria empresarial”. 

Otros consejeros comentan que ven con buenos ojos la combinación de las nuevas temáticas que Navarro aportará -le apasiona la tecnología y la sustentabilidad-, su empatía, con los conocimientos ejecutivos de Hasbún y las conexiones empresariales de Said. Pero como en todo, también hay voces críticas: en sectores más conservadores de la Sofofa hay quienes creen que “no están los tiempos para dar giros ni transformaciones”. O, a lo menos, hay quienes le complicarán ese desafío.

Los principales retos que enfrentaría como timonel serían, por una parte, participar y aportar a la discusión pública en las reformas tributaria, de pensiones, laboral y la nueva Constitución. Y por otra, promover la evolución de las compañías a través de la mejora de estándares y prácticas. Además, temas como el proyecto del ministro Nicolas Grau de impulsar una cuota de 40% de mujeres en directorios de empresas abiertas estarán en la agenda: Navarro ha abogado por las cuotas, sin embargo, en su gremio no hay consenso. 

Con todo, Rosario Navarro sería la primera mujer en liderar la Sofofa desde su creación en 1883. Aunque faltando cuatro meses para la elección, todo puede pasar. 

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