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El irreverente Richard Quest: sus análisis desde una azotea en Santiago

El irreverente Richard Quest: sus análisis desde una azotea en Santiago
El histriónico presentador y editor general de CNN Business estuvo grabando sus programas en Chile esta semana. Cree que Donald Trump está rompiendo los límites de la racionalidad, que Elon Musk está usando a X como un arma política, que la IA está pasando por una etapa parecida a la burbuja puntocom. Y en todo ese escenario, cree que los puntos débiles de Chile ya están más que identificados.
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Richard Quest es de esas personas que acumuló tanta fama como para hacer de su propio nombre una marca, lo que le permite tener dos programas televisivos que se emiten por la señal internacional de CNN y que fueron bautizados con su apellido. Tanta fama como para que uno de esos programas sea una serie que ya arrastra ocho temporadas y que se trata de él conociendo un país distinto cada mes.
Quest’s World of Wonder (o “El mundo maravilloso de Quest”) es lo que lo trajo a Chile esta semana. Sin embargo, viajando por el mundo no puede descuidar su otro show, Quest Means Business (o “Quest significa negocios”), que debe salir al aire cada tarde en las pantallas de CNN.
Es por eso que el pasado martes, en la azotea de un edificio de cuatro pisos en Presidente Errázuriz, su equipo improvisó un set televisivo rodeado de ventiladores para grabar el programa.
“¡Horrible día en los mercados!”, grita con un marcado acento británico y una efusión que supera a la de cualquier animador de bingo. “Hermosas montañas”, agrega, apuntando a la cordillera, con la que muestra a sus televidentes que está transmitiendo desde Chile.
“¡Horrible día en los mercados!”, grita con un marcado acento británico y una efusión que supera a la de cualquier animador de bingo. “Hermosas montañas”, agrega, apuntando a la cordillera, con la que muestra a sus televidentes que está transmitiendo desde Chile.
Quest es más que un rostro. Es el editor general de CNN Business en el mundo. Se licenció en Derecho por la Universidad de Leeds, fue corresponsal de la BBC por 12 años y con CNN ha liderado coberturas que van desde el Brexit hasta la muerte de Michael Jackson. Y tiene su propia explicación de por qué los días están tan horribles en los mercados.
“Hay dos cosas que están pasando al mismo tiempo”, comienza. Para su análisis necesita papel y lápiz, así que me arrebata de las manos la pauta de preguntas que estoy usando para la entrevista y se pone a trazar líneas encima de ella. “Tienes las políticas de Donald Trump, la incertidumbre. Al mismo tiempo, tienes preocupaciones sobre la IA (inteligencia artificial), sobre su rentabilidad”.
Lo compara con la burbuja de las puntocom en los ‘90: “Todos sabíamos que internet iba a ser grande, pero no sabíamos que la rentabilidad no estaba allí (...) Y eso pasando con la IA, el mercado empezó a decir: ‘Espera, estos precios no se pueden justificar’. Estaba empezando a olerse. Y viene esto (Trump) y lo revienta por completo. Cuando ves el mercado cayendo así, es porque estos dos factores se alimentan entre sí”.
Donald Trump y sus aranceles son la conversación obligada. En eso se centró el programa de Quest, para el cual sus productores se esforzaron en que desfilaran invitados que contaron cómo se ve a Chile desde Chile. Cada cierto rato hace sonar una campana de mesa (con la que aparece en la foto), que se ha convertido en uno de sus sellos. Pasaron por el programa el CEO de Antofagasta Minerals -la minera del Grupo Luksic-, Iván Arriagada; la ex jefa de asesores del Presidente Boric, Lucía Dammert; y después probó sándwiches con el fundador de Chicken Love You, Felipe Sánchez.
“Creo que, en general, la gente en este país sabe que su economía es mejor (a la del resto de la región) y que hay dinámicas en ella que son diferentes. Pero tampoco quieren arruinarlo, porque… ¿quiénes son sus vecinos?”, pregunta Quest.
-Argentina, Perú, Bolivia.
-¡Todas economías magníficas, bastiones de la maltrecha rectitud fiscal!
Para el presentador, eso sí, un gran riesgo para Chile es su polarización. Que se hayan rechazado dos propuestas constitucionales, que el país continúe como un péndulo, balanceándose de un lado a otro. “Simplemente no pueden ponerse de acuerdo y encontrar un terreno común para acordar una tercera vía”.
Y el otro gran riesgo es, de nuevo, Trump: “La realidad es que si decide ir contra Chile, sentirán los efectos. Son pequeños, quieren mantener la visa Waiver. Según el ejecutivo del cobre (Arriagada), pueden soportar los aranceles porque es una gran industria y está diversificada. No lo comparto del todo. Así que están muy centrados en lo que necesitan mantener, pero eso también significa que la administración Trump sabe dónde golpearlos”.
“La realidad es que si decide ir contra chile, van a sentirán los efectos (...) la administración trump sabe dónde golpearlos”.
Qué quiere Trump
- ¿Pero cuáles son los argumentos racionales detrás de lo que está haciendo Trump?
- No hay ninguno.
- ¿No tiene ninguno?
- O sea, los hay, el problema es que entran en conflicto con la racionalidad en sí. Está bien, quieres aranceles para mejorar el comercio con ciertos países, pero no vas y fastidias a tus aliados y a todo el mundo. Está luchando contra todo el mundo en este momento.
- Wall Street se ha estado desplomando, ¿por qué Trump sigue con esto?
- Una teoría es que él cree que el dolor a corto plazo vale la pena. Yo creo que es eso lo que él piensa, que pasaremos por esto y que después se verán los beneficios. Que eso pasó con Thatcher, con Reagan, que las cosas empeoraron antes de mejorar.
Quest cree que Trump puede tener un as bajo la manga y, si la situación llega a un punto realmente crítico, él simplemente cambie sus políticas y haga que el mercado de valores vuelva a subir.
“Pero, enfrentémoslo. El tratado con Canadá y México (USMCA), ante el que ahora está en contra, fue negociado por él mismo. Trump negoció el USMCA. Y ahora dice que se han estado comiendo su almuerzo, lo que lleva a la gente a decir, bueno, ¿qué quieres realmente?”, señala.
- Dijo que Trump podría revertir sus medidas, ¿ve que está perdiendo apoyo?
- No sabemos todavía, muy pronto.
- ¿El apoyo de los empresarios?
- Yo creo que los empresarios están pensando, ¿qué mierda hago ahora?. Creo que hay empresarios que dicen: “Esto no es para lo que firmamos”. Pero también están pensando: “No lo voy a hacer enojar, porque si lo hago, mi empresa podría estar en investigaciones federales durante años, podría perder mis contratos con el gobierno”.
La dupla Trump-Musk
Cuando termina de grabar su programa, Quest se toma 15 minutos para instalarse junto a su equipo a enrollar cables y preocuparse de que no se pierda ninguna pieza de las cámaras ni ningún adaptador de esos que necesitan para grabar en cualquier lugar del mundo. Después pasarán por Londres, antes de volver a Nueva York.
- Con Trump también hay una cercanía entre el poder político y el económico. El hombre más rico del mundo tiene una oficina en la Casa Blanca, ¿lo ve como una parte de este puzzle?
- Sí. Y no voy a decir nada que no haya dicho al aire. Está mal, está muy mal. No es que crea que Elon Musk no tiene el derecho a formar parte del gobierno, pero va en contra de cada regla relativa a los conflictos de interés que existe. ¿Cómo puedes tener en la Casa Blanca al hombre más millonario del mundo, que tiene contratos con la NASA, cuyos cohetes han explotado? ¿Qué agencia gubernamental va a ir en contra de una empresa de Musk sabiendo la posición en la que está? Hay una razón por la cual hemos tenido 250 años de reglas.
- ¿Y es un fenómeno que ve repetirse en el resto del mundo?
- Nada como esto. Siempre hemos tenido empresarios tomando roles políticos, pero esto está en una liga diferente. Tienes al Presidente haciendo anuncios de autos para Tesla en el jardín de la Casa Blanca.
- ¿Qué riesgos ve?
- Están difuminando los límites. El estado de derecho, en su forma más simple, significa que todo el mundo es igual ante la ley. Eso es lo más sencillo. También significa que todo el mundo cumple la ley, que hay directrices y guías para tu comportamiento. Que no desobedeces a los jueces, que no tienes conflictos de intereses, que no eres juez, jurado y verdugo a la vez. Que hay ciertas reglas en la sociedad que tienes que seguir, que son las reglas de la justicia. Y Donald Trump está desafiando el estado de derecho, que es algo que se remonta a la Carta Magna, a la fundación de los EEUU.
¿Y la prensa? ¿Y la gente?
La discusión también se ha dado en torno a qué pasará con los medios de comunicación. Sobre todo cuando Jeff Bezos anunció que el Washington Post dejaría de publicar en sus páginas de opinión artículos que tuviesen puntos de vista opuestos a “las libertades personales y el libre mercado”.
Quest subraya que Bezos está en todo su derecho de hacerlo. Es dueño del diario. Sin embargo, también lamenta que rompa con toda la tradición de ese mismo periódico. “Está todo diseñado para desviar la agenda de temas difíciles y socialmente inaceptables para el Presidente. Si Jeff Bezos quiere crear un periódico para celebrar el capitalismo y el libre mercado, que creo que es lo que quiere hacer, ¿es el Washington Post el adecuado? Porque no se trataba de eso. Pero bueno, es su periódico. El problema es, ¿por qué no lo hizo hace cinco años y ahora sí?”.
- ¿Es lo mismo que está haciendo Musk con X (ex Twitter)?
- No, no, no. Hay una diferencia aquí. Elon Musk ha convertido X en un pozo de alcantarilla, ha quitado todas las barandas, basta con mirar el feed. Y lo está usando como un arma política. Ahora, de nuevo, él es el dueño, ya no es una compañía pública. Puede hacer lo que quiera.
- Pero, ¿cómo impacta a la industria de los medios, en la que usted está? Puede ser un tema repetitivo…
- No, no lo es. Porque no lo sabemos. Hay diferentes fuerzas en juego, algunas de ellas son muy peligrosas, pero no tenemos control sobre ellas. La gente usando las redes sociales, dejando de informarse en la televisión. Es el cambio de los tiempos y tenemos que adaptarnos. Cómo va a salir, nadie lo sabe. De todas formas, siempre hemos tenido grandes empresarios de los medios. Randolph Hearst en los diarios, Lord Rothermere, los Rothschild, la familia Graham, el New York Times es una empresa pública, pero todavía está dominado por los Sulzberger. Aunque Twitter (X) es una escala completamente diferente.
- Y todo este escenario, ¿ya lo ve impactando en los consumidores, en los ciudadanos comunes?
- Por supuesto, totalmente. Si el mercado cae un 10% es tentador creer que no te afecta, pero… ¡Holly!
Quest le pide a una de sus colegas, Holly, que se acerque y procede a hacer una clase de economía básica. Conversa con ella de su pensión y de sus próximos gastos.
“Está esa idea de que el mercado es un juego de los hombres ricos. No lo es, sobre todo en EEUU, que tiene un vínculo directo entre los mercados y la gente común, mayor que en cualquier otra parte del mundo (...) Holly tiene que resolver su jubilación, tiene que pedir un préstamo para hacer una muy hermosa ampliación en su casa”, dice.
Y agrega: “Podría decir hasta el cansancio. Invierte a largo plazo y estarás bien, a largo plazo. Pero todo esto ya no es cíclico. Es una locura”.
Terminada la entrevista, Quest sigue masticando la conversación mientras baja cuatro pisos de escaleras.
“No puedo repetir lo suficiente esto, pero lo que estamos viviendo, es gigante”.