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Hal Weitzman: “Hay fondos de venture capital que no van a financiar una empresa que no esté constituida en Delaware”

Hal Weitzman: “Hay fondos de venture capital que no van a financiar una empresa que no esté constituida en Delaware”

El periodista y reciente autor de “What’s the Matter with Delaware?” analiza por qué este pequeño estado norteamericano atrae a tantas compañías a nivel mundial. Si bien apunta que la mayoría de las sociedades cumplen con la ley, advierte que existe una falta de transparencia que debilita el sistema financiero.

Por: Mateo Navas | Publicado: Sábado 15 de octubre de 2022 a las 12:00
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Una persona en Delaware demora más tiempo en tramitar una tarjeta de una biblioteca pública que en constituir una empresa. En la primera se solicitan una serie de documentos, como la dirección y la licencia de conducir, mientras que en la segunda, prácticamente nada.

En Delaware hay más empresas que personas (actualmente, según el registro público, existen 1,6 millones de compañías y 989.948 habitantes). Es el segundo estado de Estados Unidos más pequeño y el cuarto con menos población. Sin embargo, juega un rol fundamental en el negocio de las inscripciones, es decir, en la apertura de sociedades corporativas. ¿Por qué? Aparte de su rapidez, permite constituir firmas en completo anonimato, con una carga impositiva baja y con un trámite legal eficiente.

De hecho, una persona común, todos los días, interactúa con un puñado de empresas registradas en este estado, ubicado a un lado de Nueva Jersey: si alguien usó Twitter, compró algo por Amazon, usó su tarjeta de crédito Visa o buscó algo en Google, estuvo utilizando los productos de una compañía basada en Delaware.

Esto no significa, sin embargo, que estas firmas tengan sus oficinas centrales allá. “De hecho, casi ninguna empresa las tiene. Solo su compañía matriz está basada en ese estado por un tema de eficiencia”, puntualiza Hal Weitzman, ex periodista del Financial Times, actual profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago y editor de Chicago Booth Review, la revista de investigación académica que compite con la Harvard Business Review (HBR).

En mayo publicó su nuevo libro: What’s the Matter with Delaware? How the First State Has Favored the Rich, Powerful, and Criminal-and How It Costs Us All (en español ¿Qué pasa con Delaware? Cómo el primer estado ha favorecido a los ricos, poderosos y criminales, y cómo nos cuesta a todos), donde comenta los orígenes de este territorio y aborda casos emblemáticos de lavado de dinero a través de esta jurisdicción, la cual ha estado históricamente bajo la lupa.

“Oficialmente, se puede crear una empresa en media hora. Pero en realidad he oído que si haces una llamada a la persona adecuada, eso puede ser tan rápido como 10 minutos”, agrega.

De Perú a Chicago

Hal Weitzman conoce bien Sudamérica. “Fui corresponsal para el Financial Times durante tres años (entre 2004 y 2007). Estaba basado en Lima, pero me tocó viajar bastante a Santiago. Fue durante la gestión presidencial de Alan García, Michelle Bachelet y Evo Morales, entonces me tocó reportear mucho sobre nacionalismo e impuestos”, señala. “De hecho, publiqué un libro llamado Latin Lessons (2011), no fue exactamente un best seller porque es difícil vender libros sobre América Latina en los Estados Unidos”, ríe.

Luego de su paso por Perú, Weitzman aceptó cubrir negocios en Chicago durante cinco años para el diario británico. Y en 2013 cambió de industria y comenzó su trabajo en la Universidad de Chicago. “Esa fue mi transición, pero nunca dejé mi interés por el periodismo”, indica.

Y justamente eso fue lo que lo llevó a escribir el libro: “Yo estaba al tanto de Delaware. Pero a través de una serie de conversaciones con un editor de la Chicago Press, pensamos que sería interesante investigar qué estaba pasando ahí. Y así fue como surgió este libro”.

Y una de las cosas que más le interesó a Weitzman fue la diversidad de compañías. “Tienes a firmas como Amazon, Tesla o Google, pero también sociedades de una sola persona”, señala. “También están las empresas de un solo uso, es decir, compañías que se establecen para realizar una única operación comercial o financiera”.

¿Pero por qué firmas de todas partes del mundo deciden constituirse en Delaware? Eso es lo que Weitzman decidió investigar y plasmar en un libro que ya tiene a muchos en la comunidad financiera leyendo con atención.

Nacer, crecer y morir

Uno de los principales negocios de Delaware es, justamente, la industria de las incorporaciones. Es por eso que este estado, dice Weitzman, se preocupa de recibir el mayor número de compañías año a año. Y para eso, ofrece una serie de incentivos, como una baja carga impositiva, anonimato, eficiencia y rápidos tribunales para resolver conflictos. También entrega juzgados para que las compañías organicen sus procesos de insolvencia a través del Chapter 11.

“Las empresas van allí para nacer (cuando se registran), casarse (en los procesos de fusiones y adquisiciones), divorciarse (divisiones) y morir (quiebras)”, cuenta Weitzman desde Chicago. De hecho, el operador chileno de proyectos hidroeléctricos Alto Maipo inició su proceso de quiebra en el tribunal de Delaware.

Otro de los beneficios es el tema de los aumentos de capital, especialmente para las startups extranjeras que buscan financiamiento. “Terminaríamos invariablemente en Delaware, porque hay fondos que simplemente no van a financiar una empresa que no esté constituida ahí. Compañías de países con un gran nivel de startups, como Chile o Israel, que quieren obtener financiamiento terminan en Delaware y ni siquiera saben por qué”, apunta.

“La falta de transparencia no le hace bien al sistema financiero”

A pesar de que muchos critican la tendencia de constituir empresas en Delaware (porque tiene una baja tasa impositiva y existe un anonimato respecto a los dueños finales de las sociedades), Weitzman comenta que la gran mayoría de las empresas cumplen con la ley. “Estoy seguro de que muchas firmas registradas en Delaware estarían felices de identificar a sus propietarios”, opina.

A pesar de eso, el periodista agrega que sí es importante discutir sobre la diferencia entre lo legal y lo éticamente correcto. “En la universidad todos aprendemos sobre la diferencia entre la evasión y la elusión de impuestos. Hay una línea muy borrosa entre esos dos tipos de actividades, y los límites son constantemente empujados por abogados, especialmente en Delaware”.

De hecho, enfatiza, “existen muchas entidades corporativas que han sido diseñadas para confundir y oscurecer la propiedad y la actividad real de una sociedad particular. No necesariamente con el objetivo de cometer una actividad delictiva, sino con el objetivo de disuadir una auditoría. Y esa falta de transparencia no es ilegal, pero no le hace bien al sistema financiero”.

“Y todo esto, creo, no está haciendo al sistema financiero más fuerte. Todo lo contrario: lo está debilitando, especialmente en un país como Chile, que se alimenta de un sistema de desigualdad donde los ricos son capaces de vivir en un mundo diferente, donde los impuestos son mucho más bajos y la regulación es mucho más ligera”, señala el periodista.

El hombre a cargo de la autopsia a FTX

JJR III asumió el 11 de noviembre como CEO del alicaído imperio de Sam Bankman-Fried y desde entonces, afirma, se ha dedicado “sin parar” con equipos de diversos bufetes de abogados y una empresa de ciberseguridad para recuperar “activos de los deudores donde quiera que estén” e identificar información financiera confiable sobre las actividades de la empresa.

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