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Opinión

La columna de J.J.Jinks: Vértigo

La columna de J.J.Jinks: Vértigo

Necesito de unos metros de distancia con respecto al vacío para evitar una indisimulable incomodidad. Este hándicap físico tiene un correlato político que se ha visto gatillado a propósito de la visita del otrora candidato presidencial comunista Daniel Jadue al banquillo de los acusados.

Por: J.J. Jinks | Publicado: Sábado 1 de junio de 2024 a las 21:00
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Sufro de vértigo, nada inhabilitante, pero lo suficiente para mirar con una combinación de admiración y pavor a esa mayoría que en cumbres y acantilados se acerca al borde mismo para sacar la correspondiente selfie luego de alcanzar el objetivo trazado.

Necesito de unos buenos metros de distancia con respecto al vacío para evitar una indisimulable incomodidad, mientras el resto se solaza buscando su mejor sonrisa al borde del precipicio. Este hándicap físico tiene un correlato político que se ha visto gatillado a propósito de la visita del otrora candidato presidencial comunista Daniel Jadue al banquillo de los acusados.

Timoratos reclamos han surgido a partir de las manifestaciones en tribunales de la dirigencia y militancia comunista frente al juicio a Jadue. Uno de los partidos principales del Gobierno actual presiona desembozadamente a la justicia en un juicio sobre platas mal habidas en todas sus formas y pasa colado.

El PC ha logrado una especie de carné de impunidad que le permite tensionar la separación de poderes y a nadie le sorprende demasiado. Cualquier otro partido que tuviese el mismo comportamiento sería un escándalo mayúsculo, pero aquí no pasamos de comentarios dichos con boca chica.

Es el mismo partido que con “impecables credenciales democráticas”, según el presidente Boric, se visita y fotografía con los líderes de dictaduras deleznables que sólo han causado hambre y pérdida de libertades esenciales a sus pueblos.

Ahí están los besamanos pasados y presentes con los Castro, Ortega, Maduro y hasta alguna felicitación cumpleañera a Kim Jong-Un porque la disciplina comunista no conoce del humor ni de los límites. Todo esto ocurre mientras nos dan a diario lecciones de democracia y apuntan con el dedo a quienes osan cuestionarlos o contradecirlos.

Todo esto sería anecdótico si fuesen un partido minúsculo formado por un grupúsculo de nostálgicos de los tiempos de la Cortina de Hierro; la política tiene capacidad de alojar sectas, y ésta podría ser una más. Sin embargo, la realidad que intentamos evadir por salud mental, es bien diferente.

Es ese partido el que controla hoy nada menos que el Ministerio de Educación y con ello el destino educacional de los niños y jóvenes del país. Es el PC el que lleva la voz cantante en el Ministerio del Trabajo donde se aloja la principal reforma de este Gobierno y donde se juega el futuro de las jubilaciones de los chilenos. En posición más silenciosa, pero sustantiva, se encuentran enquistados en la subsecretaría de Fuerzas Armadas con todo lo que ello significa para la imaginación.

Y por supuesto, la impertérrita vocera quien nos ha acostumbrado a que la verdad de los hechos tiene una elasticidad tal que no conocíamos hasta aquí. “Es que ustedes ven comunistas por todas partes”. Bueno, la verdad sí.

Jadue pudo perfectamente haber sido Presidente de Chile. La potencial corrupción generalizada sería el menor de los males si eso se hubiese materializado. Fue el arrojo de Boric y el exceso de confianza lo que evitó un desastre irrecuperable. Pese a eso, nos sigue gustando acercarnos al barranco, y yo y mi vértigo no podemos dejar de pensar que de tanto en tanto alguien se cae.

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La escalada en el lenguaje suele no tener vuelta atrás. Cada vez es más difícil impactar a las masas y por tanto, si bien Kast ha logrado poner los focos sobre sí mismo después de muchos meses deslucidos para él tras la segunda convención constitucional y su consiguiente caída en las encuestas, necesitará subir la apuesta cuando el efecto actual se desvanezca.

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