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Opinión

J.J. Jinks y el caso Democracia Viva: "Se han desatado una serie de fuerzas que han convertido esta crisis en un problema multisistémico y fuera de control"

J.J. Jinks y el caso Democracia Viva: "Se han desatado una serie de fuerzas que han convertido esta crisis en un problema multisistémico y fuera de control"

Lamentablemente para el Gobierno el problema no se acota en solo perder la auto asignada bandera ética. Estamos frente a la probable comisión de delitos varios por diversos funcionarios ligados al oficialismo.

Por: J.J. Jinks | Publicado: Sábado 1 de julio de 2023 a las 21:00
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“El caos es un vórtice que aumenta la velocidad de sus giros cada vez que se traga algo nuevo”, dice Hernán Díaz en una de las muchas reflexiones presentes en su brillante novela Fortuna.

Y eso es exactamente lo que se encuentra viviendo el gobierno a partir del escándalo de Democracia Viva. Se han desatado una serie de fuerzas que al no encontrar cauce han convertido esta crisis en un problema multisistémico y fuera de control. El gobierno ha optado por una estrategia de “business as usual” que ha hecho agua por todos lados.

El intento de encapsular esto con la salida de un par de funcionarios menores y buscando mantener la agenda sólo ha agravado la situación, pues se ha hecho evidente que no hay claridad conceptual sobre la magnitud del problema y de los riesgos involucrados.

Curiosamente, o quizás no tanto, la oposición es un actor secundario en toda esta majamama. Es difícil distinguir si por fina estrategia o falta de capacidad de estructurar un discurso coherente (intuyo lo que piensa usted ante la disyuntiva), las fuerzas opositoras han permanecido más bien silenciosas en el mullido palco refocilándose con la implosión gubernamental.

Curiosamente, o quizás no tanto, la oposición es un actor secundario en toda esta majamama.

No se requieren más voces cuando en pocos días han intervenido fiscalías de diversas regiones, el Servel y una adormilada Contraloría para poner al Gobierno patas para arriba. Como si fuese poco, una cuota de protagonismo ha sido reclamado también por quienes desde el propio oficialismo han aprovechado la ocasión para salir a cobrar cuentas viejas con el Frente Amplio, y vaya festín que se han dado algunos. En este ambiente la oposición sobra, y como están acostumbrados han cumplido brillantemente el papel de sobrar.


Como el humor no puede faltar hemos escuchado al presidente de Comunes y fundador del Frente Amplio aclararnos que “No somos moralmente superiores que el resto” (vaya sorpresa) y por su parte el siempre ocurrente diputado Winter confesarnos con una honestidad que conmueve que la probidad es en la medida de lo posible no más.

La bandera de la superioridad ética ha sido arriada y si bien ello no es noticia para nosotros los mortales, quienes ya lo sospechábamos, sí lo es para estos cuerpos angelicales que genuinamente creían estar hechos de un material distinto a los continuadores de Adán y Eva luego de su expulsión del Paraíso. ¿Qué harán ahora que ese fuego interior se apagó de un momento a otro? Es difícil predecir, pero seguramente la cohesión, las lealtades y las risas satisfechas dejarán de ser las mismas.

Lamentablemente para el gobierno, el problema no se acota en sólo perder la autoasignada bandera ética. Estamos frente a la probable comisión de delitos varios por diversos funcionarios ligados al oficialismo.

Los hilos van desde financiamiento irregular de la política, incluida la hebra radioactiva de la campaña del Apruebo, hasta lo más tristón y humano de armar peguitas con platas estatales y todo lo que hay desde ahí hasta el horizonte para una imaginación fértil con las debilidades y miserias humanas.

No puede dejarse de lado que todo este mal uso de recursos se da en el contexto de platas destinadas a suplir necesidades de los más pobres entre los pobres, lo que agrega un agravante importante a la hora de que el ciudadano común juzgue estos hechos. Si bien estas son muy malas noticias, la peor noticia de todas para el Gobierno es que en este proceso el vórtice se encuentra totalmente fuera de control.

¿Deben ser más transparentes los salarios?

Las políticas de transparencia salarial se sitúan en un espectro. En un extremo, algunos estados de EEUU protegen el derecho de los trabajadores a debatir sus salarios entre ellos. En el otro, Suecia, Finlandia y Noruega hacen públicos los ingresos de todos.

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