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Personaje

Jackson y los 100 días del gobierno: “No vine a este cargo para caerle bien a las personas”

Jackson y los 100 días del gobierno: “No vine a este cargo para caerle bien a las personas”

Hoy se cumplen justo 100 días desde que el gobierno de Gabriel Boric asumió el poder. En esta entrevista, el ministro Giorgio Jackson hace un balance del proceso de instalación, revela cómo el Presidente se ha posicionado en su cargo, y cuenta cómo ha cambiado su “rutina de amigos” con Boric.

Por: Antonieta de la Fuente | Publicado: Sábado 18 de junio de 2022 a las 21:00
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Era tarde en la noche el 6 de junio pasado. El ministro Secretario General de la Presidencia, Giorgio Jackson, estaba solo en su casa cuando vio en su celular la foto del presidente Gabriel Boric con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, tomando una cerveza en un bar de Ottawa.


Leyó los comentarios en Instagram donde lo molestaban y le preguntaban si estaba celoso, cuando se le ocurrió subir la story que se hizo viral: “Justo estaba todo el mundo con esta canción “Ultra Solo” por Dua Lipa (la cantante celebró el tema de los chilenos Polimá WestCoast y Pailita), y me pareció que era el momento adecuado. Estaba ultra solo”, cuenta entre risas.

Para su segundo posteo, donde publicó el clásico meme de Juan Gabriel mirando detrás de una palmera, eso sí, pidió permiso a su equipo de prensa. “Pensé que me estaba pasando, pero me dijeron que estaba bien”, confidencia.

Adelanta que va a seguir esa línea del humor. “Hay varias cosas para amargarse, con la impotencia de que ciertos proyectos se demoren, se tranquen y que ciertas injusticias se frivolicen. Hay un montón de cosas que pasan cotidianamente en política que si uno se las toma con amargor, la verdad es que no duraría ni un mes, porque son brutales. Un poquito de humor lo va haciendo más llevadero”, reconoce.

Es jueves en la tarde y el ministro viene de vuelta a su oficina desde el comité político, que se alargó más de la cuenta. No ha sido una semana fácil. El día anterior participó de una sesión del Senado, el que no había visitado desde el 17 de mayo, y recibió ácidas críticas, sobre todo desde los senadores socialistas, que lo acusan de las decisiones adoptadas en la Convención Constitucional, en particular por el fin de la Cámara Alta.  

En el Senado, hay una idea de que de alguna manera el gobierno tuvo algo que ver. Cuando la realidad, es que a cualquier persona que haya trabajado en la Convención, sea asesor, convencional o sean quienes toman actas y están en la Secretaría, les consta que el Ejecutivo no mueve la aguja”, explica. 

Los ánimos están caldeados. El proceso de instalación no ha sido fácil y no hubo luna de miel, como sí sucedió en otras administraciones. A 100 días exactos desde que asumió el nuevo gobierno, el ministro Jackson reconoce que “de todas maneras otra cosa es con guitarra”. 


-Usted dijo en una entrevista cuando llevaba un mes en el gobierno que le había costado tener una relación fluida con las diferentes bancadas pero que se trataba todavía de un periodo de instalación. Después de 100 días, ¿todavía le cuesta?
-En general, mucho menos. Hay excepciones, pero hemos logrado instaurar una metodología de trabajo junto con la división de Relaciones Políticas e Institucionales en la que existe una fluidez para ir trabajando algunos temas e inquietudes que surgen del trabajo parlamentario. Se suma a eso que en las principales reformas las mismas carteras ya han ido avanzando en las conversaciones con los distintos parlamentarios y parlamentarias. 

-¿Se imaginó que iba a ser tan complejo?
-Me imaginé otras complejidades. Para las que me preparé no se ven porque ya estaba preparado, pero hay otras para las cuales no estaba tan preparado.

-¿Como cuáles?
-Como entender que estamos en una crisis de liderazgo que es general y, por lo tanto, en un Congreso tan fragmentado como el que estamos viviendo, donde tenemos minoría en ambas cámaras, hay menos cohesión en las bancadas. Antes -y yo alcancé a estar en la última fase donde eso ocurría- existían liderazgos. Si el gobierno hablaba con cuatro o cinco personas de una determinada área o expertise, luego eso redundaba en un apoyo consistente de esas bancadas. Había una cohesión que era mucho más de proyecto político, ideológica.

-¿Hoy eso no existe?
-Cada vez menos. Al interior de las bancadas hay una fragmentación adicional, que refleja la debilidad institucional de los partidos políticos, de las coaliciones, que creo que es algo que hay que tratar de fortalecer. 

-¿Le ha costado mucho alinear a su coalición de gobierno con este tema?
-Nuestro gobierno tiene una particularidad: aquí confluyen dos coaliciones. Es un pacto de gobierno. Y diría que uno de los desafíos que tenemos es tratar de, sin desconocer nuestro pasado, poner el énfasis en el futuro y, por lo tanto, tratar de hacer converger esas miradas en un solo proyecto. Nuestra convicción es que cuando uno va a los temas, como reforma tributaria, laboral, de pensiones o de sistema de cuidado, hay mucho más acuerdo. Y eso ha sido algo en lo que hemos puesto harto énfasis. Solo cuando el gobierno logra tener al oficialismo más o menos cohesionado frente a un proyecto, recién ahí podemos salir a buscar los votos que nos faltan para lograr las mayorías. 

“El tango se baila de a dos”

-Lo han tildado de soberbio. ¿Cree que le ha faltado humildad en su cargo? 
-Yo trato de pedirle harto a mi equipo que me digan si es que incurro en esas prácticas. Me trato de rodear de gente que no me diga que sí, sino que me cuestione. Por cierto, puedo siempre recoger las críticas constructivas, pero en general he estado tratando de esquivar todos los conflictos en términos de relaciones interpersonales. Estoy de verdad haciendo un esfuerzo activo. Si uno compara mi comportamiento como parlamentario, donde no tienes mucha responsabilidad de la cual hacerte cargo hacia adelante, eres más, por así decirlo, “freelance”, hoy día cualquier observador independiente puede observar que me comporto de una manera más matizada. Ando más tranquilo, más cauto. 

-¿Encuentra que es injusta esa crítica? 
-No soy yo el que la tiene que responder, o si no sería súper soberbio decir ‘no, soy súper humilde’. Tampoco creo que sea el rasgo principal que resalte en mi personalidad. Pero me he propuesto ser alguien que favorezca el diálogo y siempre se puede mejorar. Así que si hay alguien que lo dice de buena fe, lo recojo y feliz de cambiar.

Pero puede que haya otras personas que no necesariamente lo hagan de buena fe y que sientan, no sé, que no les caigo bien. Pero yo no vine a este cargo para caerle bien a las personas, vine a hacer un trabajo, a dialogar con el poder legislativo, a escuchar los puntos políticos para mejorar los proyectos de ley, y yo voy a hacer todo lo posible para tratar de cumplir bien esa labor, y que la personalidad no interfiera en ese diálogo.

Pero el tango se baila de a dos, se requiere un salto de confianza de las dos partes en cada conversación que hay con los  parlamentarios y parlamentarias. Y yo siempre he estado disponible a dar ese salto, pero también me gustaría que el resto lo diera. 

Rol presidencial: “Hay una especie de distancia”


-¿Cómo es su relación hoy día con el Presidente? ¿Se pueden seguir juntando de repente en las noches a tomarse una piscola, o hacer un asado?
-Muy poco, nos hemos juntado, hemos tenido algún momento para distender el ambiente dentro de la gran carga de responsabilidad de trabajo.

Pero mucho menos de lo que nos gustaría. He visto en el Presidente, en Gabriel, un crecimiento exponencial en su liderazgo y de alguna forma veo también en él el peso de la investidura del rol que tiene ocupar. Creo que lo ha ejecutado de una manera muy por sobre las expectativas que yo incluso tenía de este gobierno, que eran altas. 

Eso no impide que en algunos espacios se cruce quizás lo profesional con la cercanía. No estamos acá para decirle sí a todo, todo lo contrario, estamos aquí para tratar de ayudarlo a que este gobierno, por un lado, cometa los menos errores posibles, y por otro lado genere la mayor cantidad de aciertos hacia la consecución del programa. Pero, obviamente que en nuestro rol hay una especie de distancia que se toma. 

-¿Está más solo el Presidente?
-Creo que el poder es un espacio de inconmensurable soledad y en la medida que uno va adquiriendo más poder, más soledad encuentra. A mí me ha pasado en microescala, cuando uno es presidente de una federación de estudiantes, uno encuentra soledad. Después en mi caso dirigente, como diputado, uno encuentra una soledad intrínseca de que la gente te reconoce en la calle. Ahora me toca como ministro. No me ha tocado estar en los zapatos del Presidente, pero es evidente que a medida que crece el espacio de poder, se va generando casi automáticamente un ámbito de soledad. Debe ser bien difícil.

-¿Le ha tenido que llamar la atención algunas veces como ministro?
-Claro, es parte del trabajo. Y a nosotros también nos toca decirle cuando creemos que se está equivocando, si no, no haríamos nuestro trabajo. 

-¿Como ha sido en lo personal tomar este desafío ministerial y que su pareja, Constanza Schönhaut, sea convencional? ¿Cómo logran separar lo profesional de lo personal? 
-Nadie nos cree, pero precisamente por eso tratamos de no hablar nada del tema. Lo menos posible. Si no, nos volveríamos locos si siguiéramos trabajando cuando llegamos a la casa. De verdad sería inllevable. Serían puras peleas, básicamente. 

Si gana el Rechazo…

-Hoy día según la CEP, el Rechazo y el Apruebo están técnicamente empatados. ¿Está en la mesa abrirse a una tercera vía si gana el Rechazo?
-Por respeto al trabajo de la Convención y por el deber de prescindencia del gobierno, entrometernos en este debate cuando la ciudadanía es la que tiene que escoger, después de que aprobó por 80% que se creara un órgano, sería una decisión política que interfiere en las decisiones que van a tomar las personas. Nosotros nos vamos a limitar a garantizar que las personas puedan sufragar de forma libre e informada, les vamos a informar qué dice el texto nuevo y que ellas decidan.

-¿Y si gana el Rechazo cuál es el plan?
-El 5 de septiembre nosotros tenemos la misión y el mandato del Presidente de la República de trabajar por la unidad primero, porque independiente del resultado tenemos que tratar de que esa votación no nos separe como país, sino que tratar de encontrar la forma de unirnos.

-¿Pero me imagino que esa conversación la están teniendo hoy?
-El 5 de septiembre va a ser el día en que vamos a comunicar cualquier cosa.

Reforma tributaria: “Pueden ser más de dos proyectos de ley”

Esta semana empieza el trabajo prelegislativo para la reforma tributaria, que el gobierno pretende presentar al Congreso el 30 de junio. Se trata de una de las piezas clave en el diseño del programa de gobierno que permitirá financiar las demás promesas de esta administración.

“Sin un pacto fiscal no se hace sostenible el upgrade en derechos sociales que nosotros queremos establecer, tanto en seguridad social, pensiones, educación, como en sistema de cuidados, sistema de salud. Todas esas cosas requieren de que podamos tener un financiamiento sostenible”, dice el secretario de Estado. Y adelanta: “Puede que la reforma tributaria sean más de dos proyectos de ley. Pero la idea es poder dar el empuje inicial porque después viene otra serie de reformas: la reforma de pensiones, entremedio vamos a tener el plebiscito y eso nos va a condicionar la reforma de salud para fines de año que está en diseño, pero que depende fundamentalmente del resultado de la Convención”.

-¿Cuál es el plazo ideal para la reforma tributaria?
-Depende de cómo configuremos los proyectos. Algunos pueden ser más rápidos, no sé. Pero me encantaría que este año legislativo podamos tener el grueso de la recaudación de la reforma tributaria aprobada.

“La seguridad se ha transformado, sin una pretensión inicial, en el tema que más recursos y más agenda política ha tenido en este gobierno”

Desde que llegó al gobierno, el momento más difícil que le ha tocado vivir, dice el ministro Jackson, fue la muerte de Francisca Sandoval (la periodista que recibió un disparo en las manifestaciones del 1 de mayo en Estación Central). “Esto no es un trámite legislativo que se cayó o algo que corresponda a la gestión de mi cartera, pero en términos emocionales fue de los momentos más duros”, dice.

“En general el abordaje de la dinámica de la seguridad ciudadana, y se suma el caso del carabinero que asesinaron la semana pasada a quemarropa, es brutal. Hay una dimensión de cosas que uno no puede planificar, que aparecen totalmente inesperadas y que te cambian las dinámicas de la conversación política".

-¿Anticipaba que el tema de seguridad iba a ser uno de los flancos más complejos que iba a tener que enfrentar este gobierno?
-Uno podía preverlo, porque cuando asumimos como gobierno los índices de delincuencia venían subiendo con mucha aceleración. Esto hizo que la agenda de seguridad sea bien difícil de procesar. Hemos estado trabajando para eso, con varios aprendizajes en el camino. El mismo viaje de la ministra del Interior a Temucuicui, donde por supuesto que se generó un aprendizaje, desde la conversación con las comunidades en el norte, en Tarapacá, en Antofagasta, Arica y Parinacota respecto al proceso migratorio y la necesidad de tener planes de acción bien agresivos en infraestructura, en seguridad, pero también en planificación territorial del flujo migratorio.

Y qué decir del caso de Meiggs, donde el copamiento puede ayudar, pero hay que hacer algo después porque no podemos tener ese contingente de Carabineros para siempre ahí. Hay que ver qué otras cosas se pueden hacer para que los barrios estén más seguros. La seguridad se ha transformado, quizás sin una pretensión inicial, en el tema que más recursos y más agenda política ha tenido en este gobierno.

-Sin embargo, poco se ha avanzado en este anhelo de tener este gran acuerdo de seguridad.
-Yo creo que va a haber varios proyectos en los que sí va a haber consenso, y en eso es lo que está trabajando el Ministerio del Interior en materia legislativa con varios paquetes de indicaciones, algunos ya se han ingresado y otros que están comprometidos para la vuelta de la semana distrital: Ministerio de Seguridad, Ley de Inteligencia, Persecución de Narcotráfico, en materia de control de armas.

-¿Le ha pasado la cuenta a usted en su cargo el hecho de que el gobierno haya decidido presentar este estado de excepción acotado? Hay visiones encontradas en los partidos…
-Esa es otra diferencia entre estar en el Ejecutivo y en el Poder Legislativo. Desde el Ejecutivo uno tiende a tener pragmatismo, qué es lo qué se necesita, qué es lo que se tiene que hacer. En el Congreso, uno en general tiene una postura que está un poco más desanclada de lo ejecutivo, valga la redundancia, y por lo tanto está más apegado al principio mismo que está detrás.

Hemos tratado de avanzar en una agenda de diálogo y de cambio de enfoque de manera sustantiva en cuanto a la materia del conflicto entre el Estado chileno y el pueblo mapuche. Sin embargo, hoy hay una capa de inseguridad que impide el despliegue de esa agenda, que es una agenda transformadora, una agenda distinta.

-¿La impide? ¿No se está trabajando de manera paralela?
-Lo estamos haciendo de manera paralela, a lo que voy es que si se mantiene el nivel de inseguridad en la población, no se puede avanzar en las otras cosas.

El ministro aclara que es un mito que el artículo 3 del decreto que permite el Estado de Excepción Constitucional esté acotado territorialmente. Dice que si bien está focalizado para resguardar rutas, es el jefe de zona el encargado de tomar las decisiones operativas y que está facultado para operar dentro de los territorios. 

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