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Frente a la tele: cuatro analistas discuten la cuenta pública de Boric

Frente a la tele: cuatro analistas discuten la cuenta pública de Boric

Sentados en la sala de redacción de Diario Financiero, el abogado Gonzalo Müller, la economista Elisa Cabezón, la periodista Paula Walker y la cientista política Talita São Thiago desmenuzaron el tercer mensaje presidencial de Gabriel Boric, que se centró en un llamado a acuerdos, pero que no estuvo exento de polémicas. Esta es la crónica de casi tres horas pegados a la pantalla.

Por: Mateo Navas y Patricio De la Paz - Fotos: Verónica Ortíz | Publicado: Sábado 1 de junio de 2024 a las 22:06
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Las reglas son claras: reaccionar -en tiempo real y de la forma más libre posible- a la tercera cuenta pública del Presidente Boric.

Eso se conversa apenas se sientan a la mesa los cuatro invitados: el abogado Gonzalo Müller, director del Centro de Políticas Públicas de la UDD; la economista Elisa Cabezón, directora de evidencia de Pivotes; la periodista Paula Walker, quien fue jefa de prensa de la expresidenta Michelle Bachelet y hoy es socia directora de Origen Comunicaciones; y la cientista política Talita São Thiago, directora de Rumbo Colectivo.

Frente a ellos, un televisor de 60 pulgadas que muestra el inicio de la tercera cuenta pública del mandatario. Son las 11:05 de la mañana.

Paula Walker abre los fuegos, mientras el Presidente entra al Salón de Honor del Congreso en Valparaíso: “Lo peinaron harto”. Elisa Cabezón añade: “Está peinado como si fuera a una primera comunión”.

De pronto, Walker apunta a los teleprompter: “Eso es una innovación. La Presidenta Bachelet los empezó a usar en la mitad de su segundo mandato”. Sabe de lo que habla: fue a las ocho cuentas públicas de Bachelet, porque trabajó con ella en sus dos gestiones. “Algunas fueron más fáciles; otras más difíciles”, ríe.

Mientras, Müller -quien ha asistido también a varias cuentas públicas- señala que Sebastián Piñera, en su primer gobierno, también empezó a leer sus discursos con este mecanismo.

Elisa Cabezón resalta la formalidad de la ceremonia. “Me gusta la solemnidad, lo republicano”, sostiene. El Presidente inicia su discurso, que no estuvo exento de tensiones previas: existían dudas sobre los énfasis -y posibles anuncios- que realizaría. Por ejemplo, la posible condonación al Crédito con Aval del Estado (CAE). “Esperemos que dure menos que el del año pasado, que fueron más de 3 horas y media”, detalla Walker.

Elisa Cabezón, economista y directora de evidencia de Pivotes

“Cumplo hoy con mi deber constitucional de dar cuenta a las chilenas y chilenos del estado de la Nación”, parte diciendo Boric, vestido de un azul eléctrico, frente a un repleto hemiciclo. Hay silencio total en el Congreso y también en esta mesa instalada en el Diario Financiero. Cabezón, Walker y Sao Thiago toman nota, Muller revisa Twitter.

El mandatario recuerda al expresidente Piñera, “a cuya familia envío un gran abrazo”. “Muy bien ahí, fue un buen gesto”, sostiene Walker. El resto asiente. Luego, Boric rescata los elementos positivos de sus antecesores. Apunta a Eduardo Frei Ruiz-Tagle como “uno de los artífices de la apertura de Chile al mundo”, y a Ricardo Lagos como “el referente y constructor de nuestra democracia”. “¿Este es Boric?”, pregunta -ácido- Müller, al ver al Presidente elogiándolos.

Después Boric se refiere “al monstruo de desesperanza” que se ha tomado Chile y añade: “Como me enseñara un sabio profesor ya fallecido, la buena tradición no consiste en la adoración de las cenizas, sino en la preservación del fuego”. Paula Walker no deja pasar el momento: “Decidió citar a un fallecido para no tener problemas”.

“Lo que dice el Presidente es muy Bachelet”

El Presidente establece 6 ejes de su discurso: garantizar el derecho de las familias chilenas a la seguridad; crecer más y mejor, con equidad y cohesión social; avanzar hacia una sociedad de cuidados compartidos; gestar el Chile que viene desde la educación, la cultura y el deporte; alcanzar un desarrollo justo, resiliente y sostenible; y proteger y ampliar los derechos humanos y la democracia.

Talita São Thiago -que también ejerce como académica en la Universidad Alberto Hurtado- hace notar el estilo de Gabriel Boric para hablar de seguridad: primero, se muestra duro contra la delincuencia; y luego contextualiza sobre la desigualdad. “Ese es el desafío de la izquierda: cómo hablar sobre seguridad incluyendo temáticas de desigualdad”, explica.

Talita São Thiago,cientista política y directora de Rumbo Colectivo.

Müller ahonda: “Para él es un tema ajeno que está tratando de hacer propio. Por eso tiene que hacer el matiz de que él viene de otro lado, porque si no, queda como si estuviéramos escuchando a José Antonio Kast”. Walker recuerda sus momentos con Bachelet: “Ella siempre decía: ‘mano dura con la delincuencia y mano blanda en alusión a las nuevas oportunidades’. En ese sentido, lo que dice el Presidente es algo muy Bachelet”.

Cuando la transmisión muestra fotografías de militares con armas mientras el Presidente habla de la crisis migratoria en las fronteras, Müller comenta: “Si eso que él muestra lo entiende como seguridad, le está pavimentando el camino a otros”.

Y cuando Boric profundiza en sus críticas al ingreso “irregular de migrantes”, Müller retoma la palabra: “¿Qué hubiera dicho el diputado Boric en esto? Hubiera ido a la Contraloría”. Elisa Cabezón lo secunda: “Imagínate cómo estaría el diputado Boric viendo este mismo discurso, yo creo que colapsaría”.

“Eso es falso”

Cuando el Presidente habla sobre economía y crecimiento, Elisa Cabezón no deja pasar cuando él señala que “la pobreza disminuyó a un mínimo histórico del 6,5%, por debajo de las cifras prepandemia”. La economista indica: “La pobreza no está bien medida, está en el 10%. Jorge Quiroz (economista) tiene toda la razón. No han actualizado la metodología”. Y añade: “En el empleo también está mal la cifra”. Luego, cuando Boric afirma que Chile ahora se prepara para entrar “a una etapa de aceleración”, ella corrige: “Eso es falso. No es aceleración, es normalización”.

Minutos después, Boric hace un llamado a que vuelva “esa iniciativa empresarial que toma riesgos, crea y emprende”. Cabezón, ahora, es irónica: “Mira tú, qué bueno. Bien Presidente, ¡qué bueno que lo diga así!”. Walker agrega: “No hay presidente que no te diga que terminan haciendo cosas en las cuales no están plenamente de acuerdo, pero que entienden que son positivas para el país. Ése es el salto que a él le falta”.

“Lleva una hora de discurso y lo veo bien -apunta luego Walker-, no está transpirando. Le queda muy bien el traje, la banda”.

Un punto que toma espacio en el discurso es la crisis de vivienda. “Nos faltan 600 mil soluciones habitacionales para que todas las familias de nuestra patria tengan un lugar donde desarrollar sus proyectos de vida”, apunta el mandatario. Müller, sentado y tranquilo, agrega: “Es la tercera vez que dice 600 mil. Lo dijo en 2022, el año pasado y hoy”. Y agrega: “Eso es un cálculo conservador. La Cámara Chilena de la Construcción lo cifra en un millón”.

Aborto: la polémica

“Veo madurez en el Presidente, harto de realismo. Todavía no se pega ningún gustito”, señala Walker. El reloj marca las 12:30. Más adelante, eso sí, las cosas cambiarían.

Un tema que genera reacción es cuando Boric, hablando sobre cuidados colectivos, repasa la Ley de Pago Efectivo de Deudas de Pensiones de Alimentos. “Quienes incumplen sus obligaciones más básicas con sus hijos no son ‘papitos o mamitas corazón’. Digámoslo con todas sus letras: es abandono parental”, dice el mandatario. “Eso me parece muy importante”, apunta Walker.

Cuatro minutos después, el Presidente entra a los abusos que sufrieron niños en el Sename: “Crearemos la Comisión Especial para determinar toda la verdad sobre las vulneraciones a las víctimas del Sename”. Müller hace un gesto. Le preguntamos si no está de acuerdo. Él explica: “Está bien, son víctimas. Lo raro es que no lo haga judicialmente. Las comisiones de verdad y justicia funcionan cuando la justicia no ha hecho su rol y se arma una vía paralela. Si el Presidente cree que hay violación a los derechos humanos en el Sename, el Ministerio Público debe entrar al Sename”.

Diez minutos más tarde, Müller toma su celular para revisar las 61 propuestas del Presidente, que las redes sociales adelantaron. “No hay grandes anuncios”, adelanta. Elisa Cabezón reacciona: “¡Qué eres fome! ¡Nos mataste la película!”.

Luego de hablar de eutanasia, el Presidente toca el tema que sería el más sensible de su cuenta pública: el aborto. “Pese a que algunos diputados hombres se opongan, el segundo semestre de este año ingresaremos un proyecto de ley de aborto legal, que someteremos a la discusión correspondiente (…). Las mujeres de Chile se lo merecen”, anuncia.

Cabezón se disgusta: “¿Por qué dijo hombres? También hay diputadas mujeres que se oponen. Yo soy mujer y estoy en contra del aborto. Además, pone de enemigo a los hombres ante un derecho de la mujer. Es un recurso muy polémico”. Müller, serio, opina: “Ahí está la bandera de campaña”. “Totalmente”, coincide Walker.

“Aquí viene plata”

Gonzalo Müller, abogado y director del Centro de Políticas Públicas de la UDD

Cuando habla de educación, el Presidente comenta que semanas antes de esta cuenta pública “se ha abierto un amplio debate sobre el financiamiento de educación superior” y se focaliza en el CAE. Lo nombra de manera concisa, sin mencionar la palabra condonación y anunciando un proyecto para septiembre. “No es que el debate se abrió, más bien lo abrió él”, precisa Müller.

Mientras, Talita Sao Thiago está atenta a su celular, a distintos WhatsApp donde le envían novedades del discurso. “Diez diputados republicanos salieron de la sala”, lee en voz alta. Después se sabría que quienes se retiraron fueron de distintos partidos de la oposición.  “Seguro que por lo del aborto”, señala Paula. No se equivoca.

Paula Walker abre los fuegos, mientras el Presidente entra al Salón de Honor del Congreso en Valparaíso: “Lo peinaron harto”. Elisa Cabezón añade: “Está peinado como si fuera a una primera comunión”.

“¿Qué entendemos por cultura?”, se pregunta Boric en la pantalla del televisor. “Aquí viene plata”, adelanta Müller, quien -como ya ha leído las 61 propuestas- hace un nuevo spoiler. Pasa un minuto, y el mandatario anuncia que ya le encargó a la ministra del área hacer realidad el compromiso presupuestario del 1%. Müller sonríe.

Luego Boric menciona a TVN y un nuevo fondo para su modernización. “Salvataje, porque el canal está quebrado”, comenta Müller, quien sólo bebe café. No quiere agua, jugo ni sándwiches.

Llega el momento de los pasados Juegos Panamericanos, a los que el Presidente define como “un momento de excepcional alegría y orgullo”, y destaca la labor de voluntaria de Mariana Recabarren, de Maipú. “Fíjense que todos los casos que ha usado el Presidente para mostrar los temas han sido de mujeres. Es un discurso muy femenino, donde se muestra la actoría social de las mujeres fuera de la casa”, señala Walker. Todos asienten.

Talita Sao Thiago, siempre atenta al celular,  muestra la pantalla de su teléfono y anuncia: “Los diputados republicanos dicen que cortan la relación con el gobierno”.

Críticas a la derecha

Boric habla de litio, hace mención al acuerdo de SQM y Codelco. Luego se refiere al cobre y a la empresa estatal, “que enorgullece y prestigia a Chile”. “Codelco está muy endeudado”, señala Müller. “Codelco quema plata chilena todos los meses”, complementa Cabezón, quien ha tomado apuntes cuando la cuenta pública incluye temas económicos.

El Presidente continúa hablando de energías renovables, combustibles no contaminantes, economía digital, inteligencia artificial. De ahí salta al ecosistema, de crisis ambiental, de ciencia, de vocación antártica.

“Esta cuenta me parece que ha sido luminosa. Hay otras que son sombrías”, comenta Walker. “Se ve bien el Presidente”, opina Talita. Elisa Cabezón dispara con ironía: “Le hizo bien parece encerrarse en su casa hace unos días y decidir hacer teletrabajo, él que sí puede hacerlo”.

En pantalla, el Presidente pasa al último punto que ordena su tercera cuenta pública: Derechos Humanos y Democracia. Entonces, girando completamente del tono más conciliador y unificador desplegado hasta ahora, critica a la derecha. “Creo que la derecha chilena está cometiendo un error histórico en el retroceso que ha tenido en los últimos años en su compromiso con los DD.HH. en nuestra historia nacional”, dice.

Agrega que para la conmemoración de los 50 años del golpe, sus líderes se “atrincheraron en un discurso para sus bases más radicales. Esto le hace mal a nuestro país”. Rescata, eso sí, al ex presidente Piñera por firmar un documento del compromiso con el tema, “que sus partidos no quisieron suscribir”.

Gonzalo Müller está muy serio. Por el momento, es el único representante de la derecha en el grupo, ya que Elisa Cabezón no está en la mesa, porque se ha parado hace unos minutos. “¿Qué opina la derecha de lo que está diciendo el Presidente?”, le preguntamos. “Es por este tipo de cosas que después no va a lograr acuerdo en nada, ni en pensiones, ni nada”, responde, todavía serio.

Boric habla detenidos desaparecidos y del Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia. En un momento hace un anuncio que no deja a nadie indiferente: que esta semana dieron inicio expropiatorio de parte de los terrenos de la ex Colonia de Dignidad en Villa Baviera para convertirlo en un espacio de memoria. Enseguida, casi todos los asistentes a la sala plenaria del Congreso se ponen de pie y aplauden, en lo que es la mayor muestra de apoyo y efervescencia de toda la cuenta pública.

En la mesa frente al televisor, Paula y Talita asienten. Elisa, que ya ha regresado, no hace comentarios. Müller tampoco.

El garrote y la zanahoria

Paula Walker,  periodista y socia directora de Origen Comunicaciones.

Más adelante, el Presidente habla de lugares en el mundo donde se violan derechos humanos. Habla de Nicaragua y de Venezuela. De la invasión de Rusia a Ucrania. Del conflicto en la franja de Gaza. “No nombra a Cuba”, hace notar Müller. “¿Será para que no se le enojen los socios?”, preguntamos, refiriéndonos al Partido Comunista. Müller asiente con la cabeza.

Boric se despliega hablando de la situación en Gaza: de los 35 mil muertos y de “una situación humanitaria catastrófica y una infraestructura prácticamente arrasada”. Acto seguido anuncia que ha decidido que Chile se hará parte y respaldará el caso que presentó Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

“Ahora sí que nos metimos en un forro, porque tenemos relaciones fuertes con Israel”, señala Müller, quien agrega que buena parte de la tecnología y expertise que se usan en la industria de defensa en Chile es de origen israelí.

De pronto, mira la tele y repara en un detalle en un paneo de la cámara. “El presidente de Republicanos (Arturo Squella) no se paró ni salió de la sala”, dice, en relación a la molestia de ese partido por el anuncio sobre el aborto. “Habla bien de él”, complementa Walker.

“Siento que hacia el final de la cuenta Boric dio un giro, con temas donde muestra mucha más pasión y se aleja de ese inicio más tranquilo”, comenta Müller. “Es el garrote y la zanahoria”, puntualiza Walker.

En pantalla, en sus minutos finales, el mandatario hace un resumen -y marca nuevamente énfasis- en los temas que ha ido tratando en sus casi tres horas de cuenta pública. Y otra vez recurre a un contexto amplio para situar sus palabras: habla de gobernantes que no elijen sus desafíos, pero los enfrentan; comienza nombrando a O’Higgins, y pasando por Bulnes, por Prat, por Recabarren, por Elena Caffarena, llega a los presidentes desde el regreso de la democracia. Incluye a Piñera, pese a que originalmente no estaba en el discurso.

“Más acciones y menos palabras, Presidente”, cierra Elisa Cabezón, quien llevaba un rato en silencio.


Reflexiones finales

Gonzalo Müller: “No hubo grandes anuncios. Habla de nuevo de seguridad. Habla de crecimiento, pero sin medidas concretas. La gran pregunta aquí es la gestión, ¿cómo lo va a hacer? La debilidad del Presidente no es su intención, sino la gestión. Nombra muchas cosas, pero no resuelve el cómo. Por eso los anuncios se comienzan a deshacer.  A la oposición nunca la nombra, no le hace ningún guiño para reconocerle aportes, pero al final le pega y la saca al pizarrón. Creo que ahí se equivoca. Por otra parte, este discurso es evidente socialdemócrata, hay una renuncia total a lo de antes. Y está ese llamado que hizo a la unidad de las fuerzas progresistas, algo que siempre genera desconfianza. Yo no había escuchado nunca a un presidente que llamara abiertamente a su sector político para enfrentar a otro, al mismo tiempo que exige unidad”.

Paula Walker: “Me pareció un súper buen discurso, que busca hablarle al centro y que en algunas cosas coquetea poco con los extremos. Saca el pizarrón a una derecha, pero separa al presidente Piñera, porque él deja como legado que tú puedes ser de derecha y no ser pinochetista. Hay un esfuerzo por montar un paraguas donde mi sensación es que los extremos se quedan fuera. No es un discurso de nicho, es más convocador, pero delimita cosas. Hay mucho guiño a la presidenta Bachelet. Creo que es un discurso global, que se enchufa con el mundo; no se queda en un discurso patriotero. Me gustó mucho el tema de la cultura, porque el presidente con eso salda una deuda, y el de derechos humanos”.

Elisa Cabezón: “Agradezco le haya dado mucho espacio a la seguridad y a las medidas que han avanzado, porque es un cambio muy radical, muestra que se ha ido adaptando a la nueva realidad. Eso sí le faltó un guiño de agradecer también a la oposición en ese acuerdo. En educación eché de menos hablar de la deuda que existe con el aprendizaje escolar, muy afectado por la pandemia. Cómo recuperarlo y fortalecerlo. Por otro lado, se habló del empleo, pero no del empleo formal. Desde que él asumió hasta la fecha, éste ha caído cerca de 115.000 puestos laborales menos. Es harto. Y el discurso habló de medidas que encarecen la contratación”.

Talita Sao Thiago: “Es su discurso que más me ha gustado. Boric y su coalición pasaron por un proceso de aprendizaje y creo que ahora se nota: hay una línea clara de acción, qué hicieron, adónde van. Fue un discurso enfocado en dos cosas. Una, estabilidad: política, democrática, con diálogo, pero también estamos hablando de corrupción y de seguridad. Y dos, un énfasis importante en políticas de igualdad. Desde el principio me pareció un discurso socialdemócrata clásico. Hay temas que no profundizó tanto, como pensiones y educación. Me pareció eso sí con mucho coraje eso de entrar de una manera tan clara a lo del aborto”.

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