Click acá para ir directamente al contenido

Por dentro

Grupo Schiess defiende sostenibilidad del proyecto habitacional al que se oponen vecinos ambientalistas en Algarrobo

Grupo Schiess defiende sostenibilidad del proyecto habitacional al que se oponen vecinos ambientalistas en Algarrobo

El año pasado la empresa Transinmobiliaria, del Grupo Schiess, entregó el anteproyecto del loteo “La Puntilla” a la Dirección de Obras de Algarrobo, la que ya dio luz verde para iniciar el proceso para construir tres edificios de unos 200 departamentos en un paño de tres hectáreas.

Por: María José López | Publicado: Sábado 16 de abril de 2022 a las 21:00
  • T+
  • T-

Fue hace más de treinta años cuando Guillermo Schiess compró un paño de cerca de nueve hectáreas en Algarrobo. El empresario de origen alemán solía ir junto a su familia a un departamento que tenían en un edificio emplazado en la zona conocida como “muelle chico”, en este litoral de la Región de Valparaíso.

Fue ahí donde Christoph, uno de sus cuatro hijos, actual presidente de Tánica, navegó y participó en regatas por años. La idea de Guillermo Schiess –quien murió en 1998– era levantar ahí un loteo “para realzar la belleza lugar”, dicen de su entorno.

El sitio, que está dentro de la zona Punta Fraile –también conocida como La Puntilla–, por su geografía y locación es considerado un espacio icónico en el balneario: la península está justo frente de las playas El Canelo y El Canelillo, en un bosque con una vista despejada a ambas y frente al santuario de la naturaleza Islote Pájaros Niños, un área rocosa donde habitan pingüinos de Humboldt migratorios.

Todos estos años los vecinos pensaron que el lugar era “tierra de nadie”, señala Valesca Navarrete (45), quien vive hace 40 años ahí. “Yo apruebo la obra, pero ese fue el gran error del dueño, no cercar el territorio, porque los vecinos se acostumbraron a entrar, se acostumbraron a que fuera como propio, y de un momento a otro, dejó de serlo”, explica la mujer, quien es gerenta de la organización Algarrobo 2030, entidad que nació en 2017 con el fin de proyectar la ciudad a futuro.

En diciembre del año pasado, tras una publicación del Diario Financiero, los vecinos se enteraron del proyecto que la empresa Transinmobiliaria –ligada al holding Tánica, del grupo Schiess– comenzó a desarrollar ahí: en tres hectáreas del terreno levantarán tres edificios de ocho pisos, que suman 208 departamentos. La inversión supera los US $36 millones y están pensados para segunda vivienda, de 2 y 3 dormitorios.

En febrero de 2021 el arquitecto contratado por la empresa, Francisco Guerrero, entregó a la Dirección de Obras Municipales el anteproyecto de la obra, que fue bautizada como “La Puntilla” en alusión al lugar donde se ubica. El 6 de enero el anteproyecto fue aprobado, dando así luz verde a la construcción.

Un grupo de habitantes del balneario se organizó y creó el movimiento Defendamos Punta Fraile, el que este fin de semana convocó a una marcha para manifestarse en contra de la iniciativa.

Tantear terreno

En 2015 Tánica contrató a la consultora GeCo, liderada por Carlos Abogabir, para sociabilizar con la comunidad de Santa María de Manquehue su proyecto Lo Recabarren, en Vitacura. Desde entonces trabajan con aquella firma, con el fin de –antes de iniciar la obra y diseñarla– tantear terreno e inquietudes con los futuros vecinos. Lo mismo hicieron con Punta Fraile.

Aquí, trabajaron de la mano de Abogabir y otra de las integrantes de la consultora, la periodista Candelaria Valdés, directora de Estrategia, quien tiene amplio conocimiento de Algarrobo y se reunió con diversos representantes de la localidad para conocer su opinión. Lo mismo hicieron los ejecutivos de Transinmobiliaria, cuyo gerente general Matías Poblete ha conversado con el alcalde Yáñez, juntas de vecinos de La Puntilla y sus alrededores, entre otros vecinos.

“Hemos visto el desarrollo de loteos masivos que han destruido el entorno, y eso nos preocupa”, señala un histórico veraneante de este litoral que lamenta edificaciones masivas como San Alfonso del Mar, que se levantó en los 90, con 11 edificios que albergan 1.234 departamentos y 1.926 estacionamientos.

Algunos de los “históricos” de Algarrobo son las familias Von Appen, Pérez de Arce, Alessandri, entre otras que llegaron a este lugar, conocido como “la capital náutica”, por su pasión por navegar: hay dos clubes –La Cofradía y el Yating– para practicar el deporte.

Valesca Navarrete, una de las algarrobinas que ha participado en el proceso para colaborar con ideas para la empresa, asegura que antes de la pandemia en Algarrobo vivían cerca de 13 mil habitantes, y que tras la crisis sanitaria la cifra subió a unos 16 mil. Por lo mismo, entiende la necesidad de más viviendas para la zona.

“Estoy de acuerdo con el proyecto, siempre y cuando sea amigable con el ambiente, con el espacio. Hay muchas cosas lindas que se pueden hacer, un paseo peatonal, por ejemplo”, señala.

El gerente de Tánica responde: “Nuestro proyecto considera generar un desarrollo arquitectónico de primer nivel, que se integre de manera armónica con el entorno del sector de La Puntilla, con amplias áreas verdes para los futuros propietarios de los departamentos y la entrega a la comunidad de Algarrobo de un amplio paseo peatonal, con una vista panorámica privilegiada de las áreas circundantes, asegurando asimismo la continuidad del paseo peatonal por el borde costero”.

Durante los últimos años, cuentan los vecinos, en La Puntilla se hicieron campings, fogatas y fiestas, provocando basura en el entorno. Para frenar el libre acceso, Transinmobiliaria instaló un portón el año pasado.

Pillán Wechun

Los vecinos que se oponen plantean que una obra de estas características destruiría, entre otras cosas, la flora y fauna nativa de esta zona patrimonial. Han dado a conocer su postura en diversos medios digitales locales y redes sociales que crearon para alertar a la comunidad.

“(Debemos) estar atentos y atentas a los avances extractivistas que pretenden continuar instalándose en Algarrobo, comuna saturada de inmobiliarias que ponen en riesgo el abastecimiento hídrico”, se lee en el portal algarrobodigital.cl.

“El caso de Punta Fraile se suma a una larga lista de zonas patrimoniales de Algarrobo amenazadas por el avance inmobiliario, donde la acción ciudadana ha jugado y juega un rol relevante. Todas han sido peleas duras”, advierte Pablo Salinas, escritor, poeta y autor del sitio Algarrobo al día y uno de los líderes del movimiento contra el proyecto de los Schiess.

Pablo Salinas, poeta y autor del sitio Algarrobo al día, es uno de los líderes del movimiento contra el proyecto de los Schiess. No es su primera batalla: en 2020 Esval se querelló acusando una falsa publicación en su portal.

“No vamos a permitir que los espacios de naturaleza sigan siendo arrasados y los espacios comunitarios usurpados (…) invitamos a la comunidad algarrobina a manifestar su apoyo para preservar esta área emblemática del paisaje de nuestro borde costero, conocido como La Puntilla, o también Punta Fraile o Pillán Wechun, cuyo valor natural e histórico ancestral se ve amenazado por el interés inmobiliario”, señala otro documento del movimiento que también se reúne en redes sociales bajo las consignas “Algarrobo #NoADominga #NoAlTPP-11”.

No es la primera batalla de Salinas: en 2020 Esval se querelló acusando una falsa publicación en su portal.

Los manifestantes le llaman Pillán Wechun –que en mapudungún significa lugar sagrado– porque, según explican los representantes de la agrupación, el islote Pájaros Niños en la antigüedad era un cementerio indígena.

La provincia de San Antonio y la desembocadura del río Maipo en general habrían estado marcadas por la presencia de las culturas agroalfareras Bato (200-1000 d.C), Llolleo (200-1100 d.C) y Aconcagua (900-1470 d.C.), las que desaparecieron con la llegada del Imperio inca a fines del siglo XV. Existen estudios que identifican un sitio arqueológico en el “Islote Pájaros Niños”, correspondiente a un cementerio de la cultura Llolleo.

Sin embargo, aclaran desde la empresa, “algunas personas han señalado que nuestro terreno de La Puntilla tendría supuestos vínculos con culturas indígenas, pero no hay evidencias históricas ni arqueológicas que respalden dicha teoría”.

Los miembros del Movimiento Defensa Punta Fraile recolectaron 1.700 firmas para solicitar a la municipalidad –encabezada por el alcalde José Luis Yáñez (UDI)– el cambio de uso de suelo del lugar, por uno de protección que impida obras de este tipo en las nueve hectáreas del Grupo Schiess.

El 15 de marzo presentaron la solicitud formal, y este miércoles 13 de abril, el Concejo aprobó unánimamente la petición. Eso sí, tanto Tánica como los mismos manifestantes tienen claro que esta movida tiene poco futuro.

“Mientras haya un anteproyecto aprobado, cualquier cambio de uso de suelo es inviable sobre el terreno donde este se emplaza, y la modificación territorial es precisamente lo que las agrupaciones locales exigen. Parece demasiado claro el motivo de fondo en la tardanza en escuchar a los vecinos por parte del municipio”, plantea Pablo Salinas.

Hasta ahora, ambas partes no han conversado. “Nuestros canales de comunicación siempre han estado abiertos para el diálogo; sin embargo, el grupo que organizó la manifestación no nos ha contactado formalmente para indicarnos su punto de vista”, dice Poblete.

Lo que viene: diseñar el proyecto

Imagen de la zona donde se emplazará el complejo habitacional “La Puntilla”.
Está pensado para segunda vivienda, con departamentos de dos y tres piezas.

El ejecutivo explica que por estos días están en proceso de diseño y estudio (los departamentos serán “entre sencillos y de lujo”, aclaran de la firma), y que aún no hay bosquejos ni proyecciones de los edificios. Ese es precisamente un asunto que inquieta a otros vecinos, quienes han sido alertados por el grupo de manifestantes que viraliza por redes sociales imágenes de grandes torres en el terreno.

“Esas obras no tienen nada que ver con el espíritu del proyecto”, señalan. “La sostenibilidad es uno de los sellos que caracteriza nuestras construcciones y La Puntilla no será la excepción”, asegura Poblete.

Aclara que tras las reuniones con la comunidad, la iniciativa considera tres ejes: medioambiente –“pondremos especial cuidado en el uso eficiente de las aguas y del entorno natural, así como la gestión de los residuos domiciliarios”; legado –“mejorar el paseo costero existente, entregando alrededor de 5.000 mt2 para la consolidación de un espacio renovado, y, 2.000 mt2 de equipamiento donde esperamos trabajar junto al Municipio”; y, personas al centro, eje que busca contribuir a la reducción de la congestión. Este punto no es menor, pues la calle principal Carlos Alessandri sufre gran atochamiento en épocas estivales.

En cuanto a los plazos, señala que aún están en etapa muy preliminar, por lo que no pueden anticipar cuándo estaría lista “La Puntilla”.

Las alertas que preocupan a franceses dueños de Aguas Andinas

La presión de invertir para enfrentar la sequía y un reciente cambio de dueños finales, tiene atenta a la sanitaria chilena. A todo eso hay que sumarle cambios que se podrían venir sobre los derechos de agua y las concesiones a privados, así como cambios regulatorios que incorpore el nuevo Gobierno de la mano del Congreso.

SIGUIENTE »
« ANTERIOR