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Por dentro

Socialab quiere ser unicornio

Socialab quiere ser unicornio

A 12 años de su creación y con oficina en seis países, el ecosistema de innovación social creado por Julián Ugarte quiere dar el salto. En 2018 dejó de ser una fundación para transformarse en empresa. Hoy, aspira a ser unicornio. ¿Cómo? Lanzarán el primer fondo verde de corporate venturing con foco en América Latina en conjunto con Insignia Alternative Assets.

Por: Antonieta de la Fuente | Publicado: Sábado 11 de junio de 2022 a las 21:00
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Uno es chascón, tiene la barba desordenada y siempre usa polera; el otro usa camisa,  pantalón tipo dockers y luce una barba perfectamente recortada. 
El fundador de Socialab, Julián Ugarte, y el ex ejecutivo de LarrainVial y hoy socio de la administradora de fondos Insignia Alternative Assets, Ricardo Pérez, se conocen hace al menos 15 años. Se toparon en Viña en la casa de un amigo en común, viajaron juntos a Brasil y luego se siguieron la pista por años cada uno desde sus diferentes mundos. Uno con oficina en el barrio Italia ideando innovaciones de carácter social, y el otro entre Sanhattan y Nueva Las Condes, levantando capital para grandes inversiones.
Nunca pensaron que sus mundos, algún día, podían confluir.
Fue hace diez meses. Ricardo tuvo la visión. Llamó a Julián y lo invitó junto a los cofundadores de Socialab, Matías Rojas y Andrés Iriondo, a un asado en su casa. También estaba Christian Bourke, el otro socio de Insignia. Y entre cervezas y conversas, se dieron cuenta de que tenían mucho más en común de lo que pensaban. 
“Dijimos hagamos un fondo juntos, le empezamos a dar forma y terminamos con este modelo que junta toda la potencialidad de Socialab, su red de empresas y emprendimientos con la capacidad de crear un fondo que alimente eso y que lo incentive”, recuerda Ugarte. “Todo corrió muy rápido. A la segunda reunión -a la que se unió la ex presidenta de la Asech, Alejandra Mustakis- ya conversábamos con cierta adrenalina”, agrega. 
Lo que crearon desde que empezaron a trabajar en agosto del año pasado, y que lanzan en un evento privado el próximo 23 de junio, es el primer fondo verde de corporate venturing, una idea que reúne a compañías grandes que necesitan innovar en sustentabilidad, startups que tienen su foco puesto en iniciativas de ese tipo y con capacidad de escalar, e inversionistas de Insignia que están dispuestos a apostar en esos emprendimientos. “Esto es un win, win, win -dicen- y el cuarto win es que estamos ayudando al planeta a superar sus grandes problemas ambientales”. 
 
Juntar puntas
El fondo contará en una primera fase con una inversión de 10 millones de dólares que permitirán acelerar la conexión de estas startups con las empresas. Socialab tiene una red de 90.000 emprendimientos en 72 países, oficinas en Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y Guatemala, y operaciones con socios en Paraguay, en Perú, en Bolivia y en Panamá. Además, trabaja con 58 empresas, entre las que están CCU, Agrosuper, AB InBev, SAP, CChC, en procesos de innovación abierta para vincularlos con soluciones sociales y ambientales. Pero les pasaba muchas veces, que aunque exista la conexión de la empresa con la startup, faltaba el capital. El nuevo fondo viene a solucionar esa parte de la ecuación.
Para participar de esta iniciativa, las compañías que necesiten incorporar alguna solución para disminuir su huella, hacer más eficiente el uso del agua o gastar menos en combustibles fósiles, pueden postular al fondo. Cinco mil dólares al año es el costo de entrar en el proceso de innovación abierta, en el cual presentan tres desafíos ambientales vinculados con sus metas y compromisos. Socialab entonces les propone cinco alternativas de startups de impacto capaces de hacerse cargo de ese reto. El emprendimiento escogido pasa a formar parte del portafolio de inversión del fondo para escalarlo.
En esta primera etapa serán treinta las empresas que entrarán. Pero la meta es ambiciosa: quieren llegar a 1.000 empresas en 2025 en Chile. Una meta que conquistarán con el apoyo de Caja Los Andes, que se sumó a la iniciativa y cuyo rol será ayudar a atraer a las empresas de su red que quieran avanzar hacia la sustentabilidad.
Hacia el exterior, los planes son aún más grandes. La meta es llegar a las 20 mil compañías en toda América. Un desafío que no creen difícil de conquistar. La semana pasada, Pérez y Ugarte estuvieron en Miami, se reunieron con distintas empresas y cuentan que hubo muy buena recepción. De hecho, adelantan que el fundador de uno de los unicornios basado en Miami será parte del comité de inversiones, aunque todavía prefieren no revelar su identidad. La expresidenta de la Asech y también socia de Julián Ugarte en IF, Alejandra Mustakis, también integrará ese comité. 
 
La reinvención
La nueva etapa que inicia Socialab con este nuevo fondo es parte de un camino que empezó a forjar en 2018, cuando decidieron dejar de ser una fundación para transformarse en empresa. 
Realizaron un aumento de capital y sumaron a nuevos inversionistas a su propiedad, entre ellos el director de Falabella, Sergio Cardone; el director de Quiñenco, Nicolás Luksic; el fundador de Hortifrut, Víctor Moller; el ex dueño de Celfin, Jorge Errázuriz; Thomas Kimber de Karün; Nicolás Shea de Cumplo; Juan Pablo Larenas de Sistema B; Leo Prieto, de Lemu; Hernán Besomi de Megacentro; Lucy Ana Avilés, de Viento Sur. Hoy, en total suman 92 inversionistas. 
Así, la organización se valorizó en $ 1.000 millones e inició un proceso para acercarse a las lógicas del mundo empresarial. ¿Cómo? Vinculando a empresas con startups para resolver desafíos sociales y ambientales. En Brasil son la aceleradora de Google para América, en México trabajan con JPMorgan y en Chile también tienen una cartera de grandes clientes.
Ahora la tecnología les permitió dar el salto para masificar los procesos de innovación abierta. Si antes el costo de este proceso iba desde los US$ 30 mil a US$ 200 mil, hoy con solo 5.000 dólares una empresa podrá tener acceso. 
“Lo que hicimos es producto de una maduración. Bajamos las barreras para que todos puedan entrar. Y todo eso gracias a las 90 mil startups que tenemos, a la data y a la tecnología”, explica el fundador de Socialab. 
El timing, además, dicen, es el ideal. “Todos queremos de alguna manera, generar impacto y comulgar con los nuevos tiempos. Si uno ve, por ejemplo, lo que pasó en la COP26, y en la COP27 y los compromisos adquiridos para reducir emisiones, hay una obligación de fomentar, mediante la inversión privada, los temas de sostenibilidad”, dicen.  
Ugarte agrega: “La red está creciendo de una manera extraordinaria. De hecho es muy probable que Socialab termine siendo un unicornio, todo indica para va para allá y los expertos nos dicen que es bien increíble lo que hemos armado. Es como que estamos haciendo el unicornio, pero al revés”. 

Domicilio en Canadá

Insignia Alternative Asset es una administradora de fondos de inversión privados que maneja más de US$ 300 millones, tanto en Chile como Estados Unidos. Ricardo Pérez explica que en este caso, el fondo verde va a estar domiciliado en Canadá. “Está en dólares, porque no operará solo en Chile, sino que será para toda América. Y muchas de las startups están basadas en Delaware u otras jurisdicciones. Además, de esta manera los inversionistas entran a través de este Limit Partnership en Canadá que tiene exenciones tributarias a la ganancia de capital que resultan atractivas”, dice.

Agua y baja de emisiones
Ricardo Pérez y Julián Ugarte dicen que los desafíos de las empresas en temas ambientales se enfocan principalmente en el agua y la rebaja en emisiones en búsqueda de la carbono neutralidad. “El agua es la mitad de la demanda. Estamos en sequía. Por tanto, la producción y algunas cosas que se hacen de una forma se va a tener que empezar a ser de otra, desde monitoreo de en qué se usa el agua hasta cuidar la que ya existe. Que los reservorios no se evaporen, que se produzcan alimentos con menos agua, nos han pedido sacar agua del aire en lugares donde no haya cañería. Es una tendencia de todas las empresas grandes. Y también hay otras que han hecho declaraciones potentes con respecto a su baja de emisiones. Y lo que falta son ideas y plataformas, que es lo que llevamos nosotros. Este es un camino que no va a parar.
Entre las startups que podrían entrar está Goodmeal, que trabaja con empresas grandes de supermercado y evitan que los alimentos que están por vencer se pierdan. También hay una empresa de nanoburburjas con aplicaciones para la industria salmonera, para el agro y para los vinos, entre otras, y Reciclapp que hace reciclaje domiciliario con tecnología y que está hoy entrando en México.

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