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Punto de partida

Una ruta pionera y tres exits: la intensa carrera tech de Leo Prieto

Una ruta pionera y tres exits: la intensa carrera tech de Leo Prieto

Cuando a inicios de los ‘90 pocos hablaban de lo digital e internet, un adolescente chileno usaba el computador de su madre para conocer este incipiente mundo. creó la que tal vez fue la primera fábrica de software: Después del colegio desarrollaba páginas web y se presentaba a grandes firmas. vendió esa empresa y nunca más paró. Leo Prieto luego fundó Betazeta, también vendida, y Odd Industries, adquirida por Arauco. Aquí su historia, que está en el primer capítulo de la nueva temporada del Podcast Mas Pitch.

Por: Juan Pablo Silva | Publicado: Sábado 8 de junio de 2024 a las 21:00
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Leo Prieto es uno de los pioneros del ecosistema tecnológico en Chile. “No tengo una fecha exacta de cuándo fundé mi primer emprendimiento, tengo logos y diseños de ImageMaker desde principios de 1995, pero la primera evidencia que tengo en internet de su existencia es la página de The Macintosh Collection que dice 28 de Julio de 1996”, relata en su blog personal leo.prie.to.

En ese mismo sitio web ha documentado parte de su camino, el cual tratamos de resumir en el primer capítulo de la tercera temporada del Podcast MAS Pitch (ya disponible). Casi 30 años en una hora.

La primera vez que llegó un computador a su casa -dice- fue en 1992 y la primera vez que se conectó a internet fue un año después. “Yo era un niño curioso que necesitaba entender cómo funcionaban las cosas, entonces me regalaban un juguete con lucecitas y con motorcito y después de un rato de estar jugando necesitaba entender cómo se movían las ruedas y terminaba abriendo ese juguete muchas veces a la fuerza. Me costó años después entender que había una cosa llamada desatornillador que permitía armar y desarmar sin romperlo”, recuerda.

A principios de los años ‘90 su madre recibió un Macintosh para trabajar desde la casa. Por esos años, la fascinación de Prieto era por el mundo marino: quería ser como el oceanógrafo francés Jacques Cousteau. Sin embargo, ese invento de Steve Jobs le cambiaría la vida. El hecho de no poder abrirlo para ver cómo funcionaba le trajo más curiosidad, y su primera reacción fue de frustración. “Pero había otro lado que era el software, y ése no lo conocía aún. Fui investigando cómo funcionaba y me empezó a enganchar”, cuenta.

Por esos años, Chile era de los primeros países del mundo en recibir internet. En la Universidad de Chile estaban entregando las primeras cuentas y Prieto logró conseguir una y convencer a su mamá de que comprara un fax que funcionara como módem. Así, “el año 93 pude conectarme a internet y ahí cambió todo, no paré más”.

Un adolescente y un gerente general
A los 13 años, el colegial Leo Prieto empezó a escribir en foros, lo que hoy sería equivalente a Reddit, Discord o Twitter; ahí hacía preguntas para aprender a resolver problemas, y partió creando páginas web. Junto a eso, las notas en el colegio empezaron a bajar en picada, al mismo tiempo que veía cómo avanzaba rápidamente la tecnología. “Me tocó ver cuando nació Yahoo y Amazon”, afirma.

En segundo medio empezó a firmar sus trabajos bajo el nombre de una empresa ficticia: ImageMaker Studios, “y para darle formalidad creé la página de esta empresa y ahí empezó la bola de nieve”. Relata que “un día, volviendo de clases, me llega un mail del gerente general de una empresa de telecomunicaciones queriendo contratar mis servicios. Mi primera reacción fue de pánico, El computador en mi casa estaba en una salita que era como un pasillo. Entonces yo miraba alrededor de que nadie me estuviera viendo como: ‘Chuta, estoy haciendo algo ilegal’”.

Pero con la arrogancia de la adolescencia, respondió: “Muchas gracias por su correo, acabo de revisar mi agenda y tengo disponibilidad para el día viernes a las 17:00”. Prieto corrió la reunión lo que más pudo esperando que le dijeran que no se podía. “No hay problema, te espero”, contestó el ejecutivo.

Con frenillos, espinillas, pantalones de colegio y una mochila colgando, Prieto tomó la micro hasta las oficinas de Providencia donde lo esperaban. “No tenía idea de qué iba a decir y de repente ahí estaba, en Rafael Cañas 50. Subí por el ascensor y al llegar estaba la secretaria del gerente con cara confundida: ¿qué hace este escolar probablemente perdido un viernes a las cinco de la tarde? ‘¿Te puedo ayudar?’ me dijo; ‘sí, vengo a una reunión con el gerente general’, respondí. ‘¿Quién eres?’, preguntó. ‘Soy ImageMaker Studios’, dije. Se asomó el gerente con cara de confusión y me hizo pasar”.

Buscaban crear el primer sitio web de la empresa con sus servicios y un comparador de precios, además de otras cosas. “¿Tú puedes hacerlo?” preguntó el gerente; “Sí, obvio”, dijo Prieto. Le aseguró que en tres meses podía lograrlo. “¿Cuánto costaría?”, le consultaron. “Esa era la parte que más sufría, manos sudando, no tenía idea cómo cobrar. Pensé en el número más grande que se me podía ocurrir en ese momento, lo miré fijamente a los ojos, muy serio, y le dije $ 50.000. El gerente estiró la mano con una sonrisa y me dijo ‘contratado’. Me sentía el Bill Gates del colegio”.

Después de eso no paró. Empezaron a llegar más proyectos y coincidió con su entrada a la universidad, la que al final decidió congelar. A finales de 1999 dejó los estudios y el 28 de diciembre de ese año se constituyó la sociedad de ImageMaker. Se juntó con muchas personas, posibles clientes y entre ellos llegó a una licitación del Banco BCI.

Tras la presentación al banco, vestido informalmente, compitiendo con grandes empresas como Sonda y con una visión de que los bancos debían digitalizarse, salió del directorio y vio que su socio -Cristián Acuña- lo miraba con una extraña cara: “Leo, se te pasó un cero, pusiste un cero más”. Esa tarde, cuando creían que estaba todo perdido, recibieron un llamado: “Han sido seleccionados para ser el nuevo proveedor de una página web bancaria del Banco BCI”, les dijeron.

Mail a Jobs y venta de ImageMaker
En 2004, Prieto le escribió un correo a Steve Jobs: “Apple, tú mismo lo has dicho: ¡ROBAR ES MAL KARMA! Si Dashboard no es una copia de Konfabulator, ¿entonces qué lo es? No me importa (...) Soy un gran fan de Mac y lo he sido durante los últimos 15 años, y creo que es la primera vez que estoy tan enfadado con Apple. Y sé que no soy el único”.

Ese mismo día el fundador de Apple le respondió “Disculpa, pero Mac OS 9 tenía Widgets de escritorio mucho antes de que Konfabulator lo hiciera. Apple también fue la primera en utilizar el término Widgets. Nunca nos quejamos cuando los chicos de Konfabulator ‘estafaron a Apple’ y creo que es un poco injusto que ahora digan que les hemos estafado. Steve”.

Ese mismo año, y mientras veía que todos sus amigos solían tomarse vacaciones, Prieto se dió cuenta de que hacía nueve años no descansaba.  “Decidí vender la empresa no tanto para hacerme rico, sino porque estaba con duda, no he parado de trabajar desde los 15 años, veamos qué se viene”, explica.

Posterior a su salida, se convirtió en un nómade digital. Pasó por Nueva York, diseñó discos de música, afiches para recitales y “me empecé a dar cuenta de que el mundo hispano estaba lleno de cosas alucinantes pero incluso los medios locales hablaban de lo que pasa afuera. Decidí crear un blog. Lo llamamos FayerWayer, dosis diaria de tecnología”.  Nació en 2005.

Luego fueron creando otros blogs y en 2008 nació Betazeta, una compañía de medios enfocada en las comunidades. Todavía el mercado no se recuperaba de la burbuja de las puntocom y llegó la crisis subprime; a pesar de esto, Betazeta cerró una ronda de capital de US$ 3 millones con el grupo de medios Copesa, por un 20% de la compañía: “Fue un tremendo impacto, la ronda más grande que se había levantado casi en una década”, recuerda el emprendedor.

“No venía del mundo de los medios, no sabía cómo hacer una pauta editorial y me criticaban mucho que no fuera periodista, pero con tecnología empezamos a usar datos para tomar decisiones. En 2011 empezamos a usar machine learning para hacer procesamiento natural del lenguaje”, recuerda.

Desde los inicios Prieto se juntó con sus competidores para saber en qué estaban y plantearles la posibilidad de invertir en la compañía; eso es algo que recomienda “porque muchas veces aparecen oportunidades. En todos mis emprendimientos, desde que tengo 19 años, he adquirido otra empresa, ya sea con plata, fusiones o cambio de acciones, entonces le veo mucho valor a juntarme con la competencia”.

Y explica la recomendación: “Mucha gente te pregunta cómo haces que te compren la empresa, y yo cada vez que le hacía esa pregunta a otro emprendedor me decía: ‘La empresa no se vende, la empresa te la compran’, y eso suena muy lindo pero te aseguro que no es tan así. Desde mi experiencia, hay que juntarse con tanta gente como sea posible, también con tus competidores, y en ese intercambio de información voy conociendo al otro y entendiendo cómo funciona su cultura, con Publimetro tuvimos buena onda desde el principio”.

Prieto se juntó en más de una ocasión con el equipo de Publimetro, incluso estuvo con el CEO en Brasil, pero confiesa que la razón como se dieron cuenta de que los querían comprar fue que “teníamos un newsletter que iba a todas las personas con las que habíamos hablado y podíamos ver quiénes lo abrían más. Y había un tufo de que ellos estaban bien atentos”. Tres años después, “nos llama un comprador anónimo y nos dijo: ‘Una empresa está interesada en comprarlos y quiere negociar’”.

El grupo Metro, uno de los periódicos con más circulación del mundo, terminó comprando Betazeta a ocho años de su fundación.

Por ese tiempo, Prieto pasaba un tercio del año en el sur de Chile. Específicamente en Valdivia, de donde es la familia de su señora. Su suegro es un silvicultor de bosques nativos y lo insertó en ese tema.

“Una de las razones por las que vendí era porque en la última fase de Betazeta, en que volví a ser CEO, me frustraba que el indicador principal que medíamos era cuánto tiempo pasaba la gente pegada a nuestro sitio web. Primero siete minutos, luego 15 y después 30: mi medida de éxito era cuánto tiempo logro que la gente quede pegada en la pantalla. Al mismo tiempo, el fin de semana yo pasaba metido en el bosque, diciendo ojalá más personas pudieran disfrutar de esta maravilla y despegarse de su pantalla (...) Era un poco penca. Teníamos grandes avances de tecnología de inteligencia artificial y lo estábamos usando para hacer el ratio de oportunidad de qué contenido podría atraer más gente”, reflexiona.

Pero no fue ese el fin de la carrera emprendedora de Prieto, luego vendió Odd Industries a Arauco y creó Lemu, una startup que define como “una empresa de tecnología para la ecología. Ofrecemos servicios de datos de la naturaleza y servicios de conservación de ella”. En julio lanzarán un satélite con SpaceX.

Para saber más detalles de la carrera de Prieto y los desafíos actuales, puedes escuchar el primer capítulo de la tercera temporada de MAS Pitch.

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