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Una carta desde Londres, el otro lado de la cuarentena

Una carta desde Londres, el otro lado de la cuarentena

La segunda cuarentena te golpea, y la tercera tiene un efecto devastador. Lo que era novedoso en el primer encierro ahora solo causa hastío. Pero si Inglaterra sirve de ejemplo, sí hay esperanza. Solo hay que aguantar, lo mejor que se pueda.

Por: Marcela Vélez | Publicado: Domingo 11 de abril de 2021 a las 04:00
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Este lunes 12 de abril por primera vez podré juntarme con alguien a tomar un café o una cerveza después de 97 días de encierro. Tendremos que sentarnos en exteriores; y aunque hagan cero grados, ahí estaré, disfrutando ese pedacito de libertad.

No me odien. No estoy presumiendo. Estoy trayendo un mensaje del futuro. Porque en Inglaterra estábamos hace tres meses, donde hoy está Chile, o aún peor.

Reino Unido era el paria de Europa. Con más de 1.000 víctimas diarias, era el país del G20 con la mayor tasa de mortalidad por el Covid-19. Fue origen de la variante B.1.1.7, responsable de la segunda ola de la pandemia en EEUU, parte de Europa y Latinoamérica. El gobierno era criticado y hasta ridiculizado por sus pares y ciudadanos europeos.


Cientos de personas aprovecharon de salir y visitar el palacio Buckingham tras el anuncio de muerte del Príncipe Felipe

Con vuelos cancelados, escuelas cerradas y la orden de salir a caminar solo cerca de casa y lo menos posible, veíamos, cual niños en la ventana de una heladería, cómo nuestros vecinos en la UE disfrutaban de sus restaurantes y escuelas abiertas.

"Fast forward" tres meses y el escenario es completamente distinto. Mientras Reino Unido registra entre 30 y 40 víctimas diarias, Francia, Italia y Alemania suman casi 500 muertos por Covid diariamente.

Mientras los países de la UE extienden restricciones y cuarentenas, Reino Unido se alista para terminar la suya. No solo eso. Chris Whitty, jefe médico del país, afirmó que esta fue, con gran seguridad, la última cuarentena; que después de que se levanten las restricciones el 21 de junio, el país tratará el Covid-19 como la influenza o la gripe, que por cierto en Reino Unido mata cada año a 25.000 personas y -palabras de Whitty, no mías- “no llegan a los titulares”.

Hago el punto en que puede que Whitty no esté tan confiado en esto, ya que lo dijo en un webinar de la Sociedad Real de Medicina y no en la conferencia de prensa televisada que dio el día anterior. La misma conferencia en que puso a Chile como ejemplo de lo que no se debe hacer: descuidarse solo por haber comenzado la vacunación.

¿No hay acaso otra salida que estar encerrados?, me pregunta una amiga desde Santiago. Conozco el sentimiento. Esa presión en el pecho, esa desesperanza que de repente lo ocupa todo cuando el gobierno anuncia que deberás volver al encierro.

Pero mi experiencia tras tres cuarentenas y media en un año es que cada vez que se han levantado las restricciones de manera rápida terminamos con los hospitales llenos y la tasa de víctimas disparadas. Incluso el experimento sueco, de confiar en el sentido común de las personas, tuvo que revertirse después de que el número de víctimas superara las 13.000. Suecia tiene una tasa de 1.320 víctimas por cada millón de habitantes. Eso es más que la tasa de 1.255 de Chile.

En diciembre, Suecia dio marcha atrás, aprobó una ley para poder cerrar los comercios y cerró los liceos hasta abril. De hecho, según datos del regulador europeo, Suecia es uno de los países de la región con más restricciones. En este tiempo, yo pasé de admirar el modelo sueco y cuestionar las cuarentenas, a ponerme nerviosa cuando veo grupos que superan el máximo permitido de seis personas en exteriores.

 

¿Y la vacuna, qué?

Tras tres meses de encierro, a partir del lunes aún no podremos viajar, ir a restaurantes libremente (sin reservar antes y morirnos de frío afuera), ir al cine, a un concierto o a un museo. Esta vez, contrario a lo que se hizo en el verano el año pasado, Boris Johnson está optando por la cautela.

Según investigadores de la University College of London, este lunes el país alcanzará un hito: el 73,4% de la población británica tendrá inmunidad contra el Covid-19, ya sea por haber contraído el virus o por haber recibido la vacuna. Eso es más que el 70% que los expertos han considerado necesario para que un país pueda abandonar las restricciones. Pero no hay celebraciones. El ministro de Salud, Matt Hancock, se apresuró a desestimar el estudio y a insistir en la necesidad de ir paso a paso. Desde el propio partido de gobierno presionan porque se levanten las restricciones más rápido, tomando en cuenta también que ya el 47% de la población ha recibido al menos una dosis de la vacuna.

Pero el gobierno de Johnson resiste. “La suposición de que solo porque se vacuna a mucha gente el problema desaparece, creo que Chile es un buen correctivo de esa idea”, afirmó Whitty, en la mencionada rueda de prensa.

Sin apurarse

Reino Unido comenzó su proceso de vacunación el 8 de diciembre, dos semanas antes que Chile, donde ya el 37% ha recibido al menos una dosis. Pero mientras Reino Unido, al igual que Israel, comenzó su vacunación en cuarentena, en Chile llegó el verano y con él las vacaciones y los viajes, y las nuevas cepas del virus. A esto hay que agregar que Sinovac, la vacuna más usada en Chile, tiene una efectividad de 50,4% con una sola dosis, mucho menor que el 80% de las vacunas de Pfizer y Moderna, usadas en Reino Unido e Israel.

Consultado por DF MAS sobre el caso de Chile, Jarbas Barbosa, director adjunto de la OPS, advirtió que el efecto de la vacunación no es inmediato. “No sabemos todavía cuál es el porcentaje (de vacunación) que proporcionará la inmunidad de manada. Por eso es importante mantener todas las medidas para prevenir la transmisión”, declaró.

Ben May, economista de Oxford Economics, analizó el caso de Israel. Tras una cuarentena de 139 días, Israel levantó a mediados de marzo casi todas las restricciones. Aún están prohibidos los grandes eventos públicos y la entrada de turistas. Cuando Israel comenzó a vacunar el 20 de diciembre registraba unos 2.000 casos diarios. Un mes después, marcaba un peak de casi 12.000 casos. May calcula que “un marco temporal razonable en el que el despliegue de la vacuna inclinó la balanza para Israel podría ser entre el 7 de febrero y el 7 de marzo”. Para entonces (febrero 7), Israel ya había administrado al menos una dosis al 40% de su población. Un nivel que Reino Unido recién alcanzó el 20 de marzo. Desde entonces, el número de casos diarios se ha reducido a la mitad.

“La vacuna no reduce las transmisiones”, insiste Barbosa, quien además recuerda que la mayoría de las vacunas requiere de dos dosis.

Por eso, al igual que Israel, Reino Unido todavía no baja la guardia, ni abre las fronteras. Se puede viajar fuera del país solo por causas especiales (trabajo, un funeral, razones humanitarias), bajo la amenaza de una multa de casi US$ 7.000 para quien burle la prohibición.

Analizando los patrones de Israel y Reino Unido, los economistas de Capital Economics proyectan que, al ritmo actual de vacunación, en Chile se podrán levantar las restricciones, o gran parte de ellas, hacia final del trimestre.

Suena terrible. Tres meses de cuarentena. Pero como lo dijo el ministro de salud británico esta semana: es mejor no apurarse. “Creo que hemos tomado el rumbo correcto al trazar nuestro camino hacia la libertad y estamos haciéndolo con cuidado, porque queremos que sea irreversible”. Este lunes brindaré por eso.

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