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Cultura

Patagonia: La ópera que une a Sebastián Errázuriz y Marcelo Lombardero

Patagonia: La ópera que une a Sebastián Errázuriz y Marcelo Lombardero

A la dupla del compositor chileno y el director de escena trasandino, se suma la inédita coproducción de dos de los principales escenarios del sur de Chile: el Teatro del Lago y el Teatro Biobío, y la participación de la Orquesta de Cámara de Valdivia.

Por: Sofía García-Huidobro Foto: Teatro del Lago | Publicado: Viernes 4 de marzo de 2022 a las 16:00
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“¿Qué es una ópera desde el punto de vista Covid-19? Un montón de gente arriba de un escenario escupiéndose unos a otros y una orquesta con músicos sin distancia social e instrumentos de vientos que funcionan como lanzavirus”.

El compositor Sebastián Errázuriz rememora este texto tragicómico citando al director de escena argentino Marcelo Lombardero para graficar uno de los muchos momentos de incertidumbre y transformación que experimentó la ópera Patagonia durante los últimos cinco años.

La obra compuesta por el músico chileno conmemora los cinco siglos de la expedición de Hernando de Magallanes y Sebastián Elcano por el estrecho sur de nuestro continente. Pero lo hace desde una nueva perspectiva. Los registros históricos de la hazaña son los de los exploradores europeos, Errázuriz en cambio quiso ponerse en el lugar de los habitantes originarios de la región.

“Me llamó la atención la descripción de Antonio Pigafetta, cronista italiano de la expedición, cuando avistan a los que llamaron Patagones, y que son los Tehuelches o Aonikkenk. Describe a un ser inmenso que bailaba en la playa con la cara pintada. Magallanes le dice a uno de sus hombres que se acerque y lo imite. Y así se pegan una primera danza de reconocimiento. Esa imagen me quedó profundamente marcada”, cuenta el compositor desde Frutillar.

Vive en la localidad a orillas del Llanquihue desde 2017 y comenta que le pareció un buen gesto trabajar en un proyecto que hablara de la zona sur. Comenzó a estudiar lo referente al viaje de Magallanes y en algún momento le comentó a Marcelo Lombardero de sus pasos. A él le encantó la idea. Viejos conocidos y amigos, se abrió la posibilidad de trabajar juntos por primera vez.

Por su lado Errázuriz siguió recabando información y consultó toda la bibliografía disponible. Luego se juntó con el libretista Rodrigo Ossandón para comenzar a trabajar en el texto que relata el encuentro de la comunidad Aonikkenk -habitante de la bahía San Julián- con la tripulación de Magallanes.

Un personaje protagónico de la obra es Juan de Cartagena, tripulante y representante del Rey Carlos V, que tras un intento de motín fue abandonado en ese lugar. “Tenemos el dato histórico, pero no sabemos qué pasó después con él: si ese hombre murió o siguió su vida con los Tehuelches con los cuales había hecho contacto”, dice.

Con estos elementos fueron desarrollando la historia de ficción: “Teníamos la idea de una gran ópera épica. Incluso me junté con un constructor de botes, a ver si se animaba a participar del trabajo escenográfico”, recuerda. En 2019 obtuvo, a través de su productora MusicActual Producciones, el Fondo Iberoamericano Iberescena.

Bajarse del barco
La pandemia lo reformuló todo. Lo que en un comienzo parecía el hábitat ideal del creador, luego quedó en evidencia que implicaba un cambio rotundo de escenario (literal). Entonces fue cuando Lombardero enfatizó lo lejos que estaban de producir una gran ópera en tiempos de emergencia sanitaria y económica. “Así como fuimos los primeros en cerrar, seremos los últimos en volver”, vaticinó el exdirector artístico del Teatro Colón.

Bajo la nueva realidad pandémica tuvieron que rediseñar la obra. “Empezó el desafío de bajarnos de los barcos y decidir cuáles serían nuestros personajes. Y nos largamos a reescribir. Yo tenía escrita una escena coral enorme, necesitaba 30 personas arriba del escenario: chao”, afirma Errázuriz.

Pero por sobre la natural frustración de desechar un montón de trabajo realizado, primaron las ganas de hacer una obra a la medida de las condiciones. “El arte al servicio de una situación real, siempre ha sido mi filosofía de vida”, sostiene.

Menciona grandes obras musicales que se concibieron así; como Historia de un soldado, de Ígor Stravinsky, que en tiempos de guerra se realizó con cinco músicos y tres actores, o Cuarteto para el fin de los tiempos, de Olivier Messiaen, creada en un campo de concentración.

Lengua no extinta
También les otorgó una mayor libertad creativa tomar algo de distancia respecto del hito histórico de los 500 años del viaje de Magallanes, para contar una historia propia. En su intención por incluir en la ópera algunos textos en Aonikkenk, el autor de Viento blanco se encontró con el trabajo del antropólogo argentino Javier Domingo, académico de la Universidad de Montreal, quien le explicó que esta lengua originaria presuntamente extinta tenía hablantes.

Domingo lo contactó con una comunidad de descendientes tehuelches habitantes de la Patagonia argentina y acordaron una reunión por Zoom. Errázuriz y Lombardero, cada uno desde sus casas, se juntaron virtualmente con miembros de esta comunidad y les explicaron el proyecto, pensando que posiblemente no tendrían buena acogida.

Fue todo lo contrario. A algunos de los conectados se les aguaron los ojos y les expresaron que para ellos era muy importante ser reconocidos y que los llenaba de orgullo que en un escenario artístico se usaran palabras tehuelches.

Tras ese encuentro clave, que tuvo lugar a mediados de 2020, el compositor chileno perdió el pudor a contar una historia de ficción y se instaló a ver videos de la última hablante originaria tehuelche, Dora Manchado, para ir rescatando y apuntando, palabra por palabra, las expresiones que quería incorporar al texto.

Luego vino el trabajo de interpretación con los cantantes, para lograr esta obra de sincretismo cultural:

“Una ópera, de tradición europea, cruzada por este lenguaje primitivo y con una estética modernista. Son muchos elementos en los que era fácil perderse y buscamos darle una continuidad de estilo y un hilo que no se corte”. Patagonia es un crossover de géneros, señalan sus creadores, que mezcla elementos operáticos, con narración en prosa -a cargo de la actriz María Paz Grandjean- y danza.

Se sube el telón
Finalmente llega el momento del retorno: este 18 y 19 de marzo Patagonia se estrena mundialmente en Teatro del Lago y luego, el 25 y 26, se traslada al Teatro Biobío. Se trata de una inédita coproducción entre dos de los principales teatros del sur de Chile, a la cual además se suma la Orquesta de Cámara de Valdivia.

En el intertanto, y luego de una primera postulación fallida, se adjudicaron un Fondo de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas convocatoria 2021 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

El director de escena argentino y el elenco de artistas nacionales aterrizaron el 21 de febrero en el sur y han estado trabajando incansablemente con ensayos de 10:00 a 20:00 horas. Es primera vez que comparten presencialmente, porque hasta aquí tuvieron que trabajar de manera virtual.

Lombardero cuenta que no conocía el Teatro del Lago en Frutillar, y que está encantado con el lugar y su entorno, pero rápidamente aclara que a él no lo impresionan los edificios, sí los equipos.

En ese sentido tiene solo elogios para el elenco y el equipo técnico a cargo de la producción de Patagonia: “Puede existir teatro sin edificio, pero no sin gente. Y aquí hay un esfuerzo conjunto para generar un evento artístico de calidad. A mí, que siempre me pregunto por el sentido de las cosas, en este caso se me hace evidente: es un hecho artístico producido en el sur del mundo con una mirada original que aporta a los habitantes de la región”.

El director escénico es un artista reconocido a nivel mundial, fue barítono y luego ha sido director artístico del Colón de Buenos Aires y del Teatro Argentino de la Plata. Hoy tiene su propia compañía independiente, Teatro Musical Contemporáneo, y colabora con distintas instituciones culturales.

Marzo de 2020 lo pilló dirigiendo Lady Macbeth de Mtsensk en el Palacio de Bellas Artes de México, y Patagonia viene a ser su reencuentro con el público. El año pasado montó la ópera El Cimarrón para ser transmitida digitalmente, pero, apunta, fue un paliativo: “El teatro se vive y se aprecia en comunidad. No es solo un acontecimiento artístico, es social. Por eso seguirá existiendo, el hombre siempre necesitó de la representación para verse, observarse, pensarse”.

Sobre el montaje, adelanta que la obra cuenta con muchos recursos multimedia y explica que eso no necesariamente tiene que ver con las circunstancias pandémicas, sino con una tendencia hacia la sustentabilidad. “Como antes se usaban los telones, ahora se utiliza la escenografía virtual. Eso permite una producción más liviana y menos engorrosa de montar, por lo que su traslado también es más ágil”, comenta el argentino en alusión a los cinco días que dispondrán entre las funciones de Frutillar y Concepción.

“Estamos con un ritmo alocado, de sol a sol”, dice sobre la intensidad de los ensayos. ¿Expectativas ante el estreno? “Todavía ni pienso en eso. Ahora se trata de trabajar, trabajar, trabajar. No tengo tiempo para ponerme nervioso. Hasta el día del estreno, entonces el director de escena ya no tiene nada que hacer. Es un estorbo, más que un artista”, comenta riendo.

Por su parte Sebastián Errázuriz destaca el lujo de trabajar con Lombardero: “Es una verdadera enciclopedia, tiene un carisma inmenso y le saca un trote impresionante al equipo”. El compositor afirma que levantarse en la mañana a ensayar es la concreción de un sueño.

“El miércoles pasado hicimos la primera lectura y fue muy emocionante. Después de años, trabajar presencialmente con este equipo ha sido maravilloso. En algunos momentos, cuando una escena se revela como la verdad en el escenario, me doy cuenta que estoy dirigiendo con el ojo tiritón de emoción”.

FICHA TECNICA

Idea original y compositor: Sebastián Errázuriz. Libreto: Rodrigo Ossandón. Director de escena: Marcelo Lombardero. Asistente de dirección y coreógrafo: Ignacio González Cano. Diseño de escenografía y multimedia: Noelia González Svoboda. Diseño de vestuario: Luciana Gutman. Diseño gráfico: María José Díaz. Orquesta de Cámara de Valdivia. Director musical en Teatro del Lago: Rodolfo Fischer. Director musical en Teatro Biobío: Sebastián Errázuriz. Elenco: Evelyn Ramírez, Marcela González, Nicolás Fontecilla, Sergio Gallardo, María Paz Grandjean, Francisco Arrázola.

Teatro del Lago: vi 18 y sá19 de marzo, 20:00 hrs. www.teatrodellago.cl.
Teatro Biobío: vi 25 y sáb 26 de marzo, 20:00 horas. www.teatrobiobio.cl

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