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Emprendedor ucraniano: “Cambié mi computador por una AK-47”

Emprendedor ucraniano: “Cambié mi computador por una AK-47”

Hace 11 años Vadim Lobarev se independizó y fundó MindHunt, una firma para reclutar desarrolladores de software a empresas que quieran entrar a Ucrania. El 2017 fue uno de sus mejores años, uno de sus clientes creció de 15 a 100 empleados y vendieron la compañía por US$ 500 millones. Juntos desarrollaron un software para un private equity. En febrero de este año su vida cambió, empezó la guerra y decidió ir a apoyar a unidades territoriales para vigilar las carreteras de su país.

Por: Juan Pablo Silva | Publicado: Sábado 17 de septiembre de 2022 a las 04:00
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Vadim Lobarev es un economista ucraniano de 42 años. Vive en Kiev. Hace poco más de una década, después de trabajar en dos consultoras de reclutamiento de ingenieros, decidió emprender. Ayudaba a empresas que entraban a su país a reclutar los mejores desarrolladores de software para sus equipos. Con el tiempo le fueron llegando clientes, pero prefería trabajar solo.

“Tenía miedo a que si contrataba a alguien podría disminuir la calidad de los servicios”, recuerda. Sin embargo, el 2014 se dió cuenta de que para hacer crecer el negocio y aumentar los ingresos habían dos opciones: armar un equipo o trabajar el doble. Eligió lo primero.

Así, MindHunt fue creciendo. Empezaron a trabajar con firmas internacionales, principalmente de tecnologías de la información que necesitaban ingenieros de software, developers o personal de informática. Llegaron a tener clientes de Europa, Asia y Estados Unidos. El salto fue el 2017, cuando una de las compañías norteamericanas que habían asesorado durante años -y que había pasado de tener 15 ingenieros a contar con 100 profesionales- se vendió en US$ 500 millones. Desarrollaron un software para el mercado del private equity.

La empresa seguía creciendo, ya eran cinco consultores trabajando remotamente en Ucrania, hasta que el 24 de febrero a las 4 de la mañana cambió el rumbo de la firma y de la vida de Lobarev.

Adiós laptop, hola AK-47

“Todos escuchábamos en las noticias y redes sociales sobre entrenamiento ruso en las fronteras. Algunos decían que la invasión era inminente y otros afirmaban que solo sería una amenaza más de los rusos”, recuerda el economista. En febrero, algunos clientes empezaron a sacar a sus equipos de Ucrania a países más seguros. “El 24 de febrero me desperté a las 4 de la mañana con una explosión. Había empezado la guerra”.

En ese instante, el CEO de la compañía abrió la ventana y vio que cientos de autos se alistaban para escapar de la ciudad. Sin embargo, con su equipo decidieron quedarse. Sacó su computador y buscó en internet qué estaba pasando. “No había dudas, era una invasión” dice Lobarev. Desde ese momento cambió su vida.

Por varios días se despertaba en las mañanas y solo leía los diarios y veía los autos pasar por su ventana, las portadas con sangre de sus compatriotas y las fuertes imágenes de su país natal siendo bombardeado. Tras dos semanas “dije, tengo que ayudar de alguna forma. Caminé por las calles y encontré una unidad de defensa territorial. Ahí cambié mi laptop por una AK-47”, relata el ucraniano.

“Sentí que todo lo que había hecho antes ya no importaba”

Al tomar esa decisión escribió en LinkedIn: “He cambiado el portátil por el AK-47 para rechazar la agresión rusa. En MindHunt seguiremos reclutando IT cuando ganemos. Gloria a Ucrania”. La publicación tuvo más de 69 mil reacciones, 2.000 comentarios y fue compartida 500 veces. Su trabajo era bloquear las carreteras y tenía turnos de ocho horas.

Había toque de queda, entonces tenían que llevar detenidas a las personas que no lo respetaban. No tenía experiencia militar, pero sí había disparado en campos de tiro. “Mi sensación era que mi vida ya había cambiado por completo, sentí que todo lo que había hecho antes ya no importaba. Ni el dinero, ni el negocio ni mi casa. Cuando vigilaba ese poste en la carretera sabía que alguien podía dispararme en cualquier minuto y en cosa de segundos estaría muerto”, relata.

Su puesto se encontraba a 30 kilómetros de la frontera con Rusia, por eso no le tocó tener una experiencia real de combate, pero sí pasó mucho miedo. “Una noche estaba en mi turno y escuché el sonido de una tropa. Estaba completamente oscuro y se escuchaba maquinaria pesada. Me puse a rezar, si eran rusos moría. Me tranquilicé cuándo escuché que eran compatriotas”

Cuando llevaba poco más de un mes vestido de verde, empezaron a llegarle correos de sus clientes. Varios querían seguir trabajando, pero solo quedaban dos personas en la empresa. Ahí Vadim decidió volver a su negocio y aportar de otras maneras a las tropas ucranianas. Hizo campañas de crowfunding en redes sociales y gracias a una publicación logró que un australiano que vendía equipamento de guerra por Amazon le donara 5.000 rodilleras al ejército ucraniano.

Sin embargo, y debido a que la mayor parte de sus clientes llegaban por publicidad en internet, la empresa no ha retomado los niveles previos a la guerra, y dice, “si antes de febrero tenía al menos cinco llamadas a la semana con potenciales compradores, ahora la semana en que tengo dos reuniones es extraordinaria. Veo que las empresas piensan que la situación de mi país aún es impredecible”.

“Ganaremos la guerra, no tenemos otra opción”

Según señala el Financial Times, los soldados ucranianos publicaron el lunes fotografías en la ciudad de Svyatohirsk, afirmando que la habían reconquistado por completo. “Estos mismos han dicho en los últimos días que han tomado más de 3.000 kilómetros cuadrados de terreno, en lo que se ha convertido en el mayor revés militar de Moscú desde que se vio obligado a desechar los planes de conquista de Kiev. Pero a última hora de la noche del lunes, el presidente Volodímir Zelenski prácticamente duplicó esas afirmaciones mientras las fuerzas ucranianas siguen avanzando”, dice el medio británico.

“Todo eso es cierto”, destaca el emprendedor. “Estamos liberando la región de Kharkiv, casi al 100%. Todavía falta. Creo que ganaremos la guerra, no tenemos otra opción, es solo una cuestión de tiempo”, sentencia Lobarev, y destaca el rol del presidente: “Voté por él y si se postula a otro periodo votaré de nuevo”. Todas las semanas dona recursos a su ejército, afirma, mientras muestra una medalla fabricada con restos de un helicóptero ruso que compró por US$ 500 para apoyar a los soldados.

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