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Un anarquista y el exfundador de WhatsApp van por el imperio de Facebook

Un anarquista y el exfundador de WhatsApp van por el imperio de Facebook

Moxie Marlinspike sueña con ser un vaquero de los océanos, sin ataduras, y lejos del control del sistema. Brian Acton es un veterano de Silicon Valley, que ahora sale a competir con la propia empresa que él creo.

Por: Márcela Vélez-Plickert | Publicado: Domingo 24 de enero de 2021 a las 04:00
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Imagina por un minuto, sus 60 segundos completos, vivir bajo la vigilancia permanente del Estado. Un Estado que sabe donde estás a cada momento, lo que consumes, quienes son tus amigos... lo que piensas. Suena a 1984. Pero Moxie Marlinspike cree que ya estamos camino a ese mundo imaginado por Orwell. Esa fue su motivación a crear el sistema de comunicación encriptado que bautizó como Whisper Systems en 2010. El mismo sistema que WhatsApp y otras aplicaciones adoptarían, y que en 2013 evolucionaría en Signal.

A pesar de ser considerado un genio por algunos, un gurú por otros, Marlinspike no es el típico emprendedor billonario de Silicon Valley. Lo poco que se sabe de su biografía (Moxie no es su nombre de pila) es por decisión propia, y está plagada de anécdotas de fallidos emprendimientos y arriesgadas aventuras. Las comparte en su blog, donde también hay links a otros de sus proyectos como Audio Anarchy o el Anarchist Yacht Clubb.

Fiel a su orientación política, Marlinspike no buscó monetizar Signal, lo que hizo que se mantuviera casi como una plataforma de culto, preferida por expertos informáticos y activistas de todo tipo, interesados en escapar al escrutinio de la policía o servicios de inteligencia.

Las manifestaciones en la Primavera Árabe, las protestas prodemocracia en Hong Kong, opositores a gobiernos en Europa del Este, los seguidores de Wikileaks; y quizás, sí, también uno que otro traficante de sustancias u objetos ilegales encontraron en Signal su medio de comunicación de preferencia.

Bajo el sistema de encriptado de usuario a usuario, Signal no guarda datos de sus consumidores, excepto cuándo abrieron su cuenta y cuando la usaron por última vez. Por el contrario, la información de WhatsApp o Facebook Messenger puede rastrearse. De hecho, hay empresas, como VoxSmart, que ofrece a las firmas financieras en Londres la vigilancia y análisis de los chats, fotos y mensajes de sus empleados.

De ahí el creciente problema ante la decisión de cientos de traders londinense de pasarse a Signal. No son los únicos. La Comisión Europea ordenó a sus funcionarios cambiar a Signal para sus comunicaciones, citando razones de seguridad. Signal Messenger ha quintuplicado su número de usuarios en las últimas dos semanas, hasta superar los 50 millones.

La cifra es aún baja comparada con los 500 millones que usan la aplicación rusa Telegram, o más aún con los 2.000 millones de usuarios de WhatsApp. Pero expertos en seguridad la están promoviendo como la mejor aplicación de mensajería, y hasta Elon Musk llamó a sus casi 43 millones de seguidores en Twitter que se cambiaran a esta plataforma, después de que WhatsApp anunció que compartirá los datos de sus usuarios con su empresa matriz, Facebook.

Curiosamente, la historia de Signal también está vinculada indirectamente a Facebook, Mark Zuckerberg y WhatsApp. El actor principal es Brian Acton. Uno de los primeros empleados en Yahoo! a mediados de los 90's, Acton dejó la empresa en 2007, junto a su colega Jan Koum. Ambos postularon a empleos en Facebook solo para ser rechazados. Tras un par de años sábaticos, Koum llamó a Acton para fundar WhatAapp.

La idea era simple: un sistema de mensajería sencillo, de bajo costo y seguro. Por eso a Acton le hizo tanto sentido el sistema de encriptado desarrollado por Marlinspike. En 2013, WhatsApp adoptó el sistema de Signal. Un año después, Acton y Koum vendieron su empresa a Mark Zuckerberg por US$22 mil millones, bajo la promesa de continuar siendo independientes.

No pasó mucho tiempo. Tres años para ser exactos. Zuckerberg reveló sus planes para monetizar y expandir aún más esa compra, entre los que se incluía terminar con el sistema de encriptado. Hijo y nieto de emprendedores, Acton se enorgullece de ser fiel a su código moral. A un costo de US$850 millones, renunció a WhatsApp.

"Al final del día del día, vendí mi empresa. Soy un vendido. Lo reconozco", declaró en entrevista con Forbes sobre su desencuentro con Zuckerberg, la única que ha dado sobre el tema.

Algo de lo que parece querer redimirse con Signal. En febrero 2018, Acton presentó al mundo la Signal Foundation, que maneja Signal Messenger, y la cual preside. El veterano de Silicon Valley encontró en el anarquista Marlinspike su nuevo socio, esta vez en una aventura sin fines de lucro.

Ambos comparten su activismo por la seguridad y privacidad en Internet. Al igual que su nuevo socio, Acton también detesta el culto a su persona, aparecer o actuar como billonario. Su uniforme es jeans y una polera de algodón, que ahora -a punto de cumplir 50 años- ha cambiado por una sencilla camisa.

Al igual que Marlinspike, Acton fue enemigo de monetizar Whatsapp a costa de sus usuarios, vendiendo sus datos o avisos en su plataforma. Tanto que ahora Signal funciona con el capital invertido por él y espera crecer en un modelo de donaciones similar al de Wikipedia.

"Todos deberíamos tener algo que esconder," se titula el manifiesto que Marlinspike publicó en 2013 cuando lanzó la plataforma. Su argumento es que el anonimato es condición necesaria para una verdadera libertad de intercambio de ideas, básico para la innovación.

#DeleteFacebook tuiteó Acton el 22 de marzo de 2018. Es su último tuit publicado hasta ahora. En ese entonces aclaró que fue solo una reacción al escándalo de Oxford Analytica y el mal uso de datos de los usuarios de Facebook. Pero hoy, con Signal, Acton está ofreciendo a los usuarios una alternativa. Solo el tiempo dirá si logrará acabar con el imperio de Zuckerberg.

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