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Lecciones de Vida

Guillermo Rolando: “Apenas salí del gobierno partí a África, estas cosas no hay que pensarlas mucho”

Guillermo Rolando: “Apenas salí del gobierno partí a África, estas cosas no hay que pensarlas mucho”

Instalado en Nairobi, la capital de Kenia, el exsubsecretario de Vivienda del gobierno de Sebastián Piñera reflexiona sobre las crisis que tuvo que enfrentar en la pandemia desde su cartera y explica por qué, tras cuatro años en ese trabajo, decidió partir a África.

Por: Antonieta de la Fuente | Publicado: Sábado 16 de abril de 2022 a las 04:00
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Estuve cuatro años como subsecretario en el Minvu y es una experiencia que agradezco mucho en la vida. Pero fue muy complejo, muchas presiones, manejamos cinco millones de dólares al año, tuvimos una pandemia, estallido social, intereses cruzados de muchos actores, dolores permanentes en los barrios de nuestro país.

Las autoridades vamos y venimos, pero esa sensación de tener las herramientas para que lo que hagas cada día puede aportar mucho, lo valoro mucho.

Y logramos, en escenarios muy difíciles, ponernos de acuerdo. A pesar de alzas en los precios de los materiales que todavía siguen afectando, logramos, en los dos últimos años, el acuerdo con el Congreso para el presupuesto histórico del Minvu y que permite que hoy día se esté construyendo un número enorme de viviendas.

Fue una muy buena experiencia, pero también quedé muy cansado y creo que es sano transmitirlo. No hubo ni un solo día que no haya terminado antes de las 9 o 9:30 de la noche, ningún día, te lo prometo, en cuatro años. Excepto el sábado. Me gusta el deporte y tengo a mi familia, mi señora y mis hijas que siempre las trataba de cuidar, pero ya los domingos en la tarde volvía al trabajo.

Lo más difícil en el ministerio fue, sin duda, el enfrentar una crisis evolutiva. Me había tocado, por mis trabajos, no solo en el gobierno, sino en Haití y en la India, con terremotos y reconstrucciones, ver crisis. Pero que fueran evolutivas no me había tocado, no fue tan simple.

Todos los días pasaban cosas nuevas que teníamos que afrontar: flujos migratorios, pérdidas de empleo, aumento de las carencias, mayores necesidades habitacionales. Nos cuentan que estuvimos más o menos a la altura, pero para mí fue un desafío híper grande. Esa urgencia evolutiva, la verdad es que la considero el desafío más grande que nos tocó, entremedio del estallido social que tiene otros componentes.

Muchas personas me preguntaban en el verano, ‘Guillermo, ¿qué vas a hacer cuando salgas? ¿Estás postulando a otros trabajos?’. Y la verdad es que nunca le escribí a nadie ni mandé ningún CV de nada. Si ya estás pensando en irte varios meses antes, te empiezas a despedir y a dejar de lado lo que estás haciendo.

Y creo que no era justo con una crisis habitacional como la que hay en nuestro país. Tengo casi 47 años, tengo dos hijas, de 14 y 17 años, tengo que pagar colegios, cuentas y vivo en un barrio acomodado. Pero insisto, habría sido contradictorio conmigo mismo si hubiera empezado a buscar pega antes de terminar.

Lo que sí tenía más o menos claro era que quería decantar estos cuatro años. Y es más fácil hacer eso cuando estás fuera del bosque. Llegué a Nairobi, la capital de Kenia, en África, el martes 29 de marzo y vuelvo el 1 de mayo. Estuve dos semanas fuera del gobierno y partí, estas cosas no hay que pensarlas mucho.

Me vine solo y me sumé al equipo de Fútbol Más Acá, la fundación que formamos con dos amigos hace 14 años y que hoy ya está en 11 países. El encargado en África es un amigo belga, pero todo el resto del equipo son keniatas, algunos profesionales de la Universidad de Nairobi y otros son chicos que viven en los barrios.

Había estado dos veces antes en África. La primera vez como mochilero y con mi señora vine hace varios años. Siempre me propuse tratar de armar algo aquí con otras personas, y no había tenido la oportunidad de venir porque el programa se abrió en Nairobi un poco antes de asumir en el gobierno.

Aquí mis días parten bastante temprano. Trabajamos en dos barrios que son bien grandes. Uno se llama Kibera, uno de los asentamientos más extensos de toda África. Son cerca de 700 mil personas quienes viven en unas condiciones que no sé cómo transmitir.

No soy tan bueno contando las vulnerabilidades, pero es muy duro. Si sacas el tema de las hambrunas en el mundo y las guerras, probablemente estas son las condiciones más vulnerables en que puede vivir un ser humano. Es muy complejo verlo y me tocó presenciarlo en Haití también.

El otro barrio es Mathare, donde deben ser como 300 a 400 mil personas. Entonces, al final son como un millón de personas en condiciones muy precarias. Estamos enfocados en varios ejes, son programas focalizados en la infancia.

Nuestro objetivo es cómo dar ambientes protegidos a la infancia a través de las comunidades, con proyectos que buscan darles herramientas, life skills, como les llamamos, a los niños: trabajo en equipo, perseverancia, autoestima, y transmitirles que pese a vivir en lugares precarizados, tienen las mismas herramientas que cualquier otro niño o niña en cualquier parte del mundo, si cuentan con el apoyo de su comunidad.

Si los entornos no son propicios, aunque tú transmitas eso o intentes trabajarlo, se desarma el modelo, y eso corre para barrios en todas partes del mundo, también en Chile. Trabajamos bien anclados con los colegios dentro de los barrios, con cerca de 1.200 niños, de entre 6 a 15 años.

Es difícil decir que estoy completamente reseteado, pero sí lo que tengo muy claro es que como tengo la cabeza tan metida en estas reuniones de acá, he ido ponderando fácilmente mis últimos cuatro años. Y se me armó una agenda con personas del Banco Mundial para contar mi experiencia como exsubsecretario. Chile se sigue viendo como un referente bien interesante en temas de vivienda.

Volvería con mucho gusto a trabajar en lo público, pero si uno termina desgastado, con ciertos dolores y rabias, creo que es sano decantarlo muy rápido. Y para mí era muy importante no quedarme pegado en que si el nuevo ministro dijo o no dijo, y estar ahora tuiteando en contra de alguien, todo lo contrario.

No tengo idea a qué me voy a dedicar tiempo completo. Algo se me va a ocurrir, algo me va a gustar, una idea o un proyecto nuevo. Mi plan a futuro es seguir muy vinculado a la fundación, pero más como director que en el día a día. Pero lo principal es decantar y volver a mis bases emocionales, y de ahí volver a repensarme.

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