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Lecciones de Vida

María Fernanda Valdés, tras su frustrado paso por los JJ.OO.: "Ya pataleé, ya lloré, ya grité..."

María Fernanda Valdés, tras su frustrado paso por los JJ.OO.: "Ya pataleé, ya lloré, ya grité..."

La campeona mundial y doble finalista olímpica se encuentra en el comienzo de su recuperación. El pasado jueves se operó de la lesión que la dejó fuera de Tokio 2020, pero ya avizora su futuro: "Esperamos llegar bien a Santiago 2023".

Por: Pablo Portales | Publicado: Sábado 31 de julio de 2021 a las 04:00
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Nací en Coquimbo. Viví un tiempo ahí y después me fui a Serena. Cuando yo estaba en octavo básico, mi papá dijo: “Ya, no las quiero durmiendo todo el día en la casa en vacaciones de invierno”, y nos inscribió en un gimnasio que estaba al frente del local que nosotros tenemos. Y fue cosa del destino que ahí hacían levantamiento de pesas y me invitaron a ser parte del equipo. Fue netamente casualidad. Yo siempre digo que el deporte me encontró a mí.

Estaba chiquitita cuando llegué a Santiago. No cachaba ni una. Me pasaron hartas cosas. Un día me robaron la billetera cuando iba a entrenar. Hasta le pedí disculpas al ladrón, porque lo choqué. O sea, él me chocó, me robó y yo le pedí disculpas (ríe). Pero, bueno, son cosas que tienen que pasar, yo creo. Es parte de la vida y efectivamente yo estaba chica. Viví como dos semanas en el CAR (Centro de Alto Rendimiento de Chile) y luego me fui a la casa de mi madrina, porque era más acogedor, más tranquilo. Y ahí partí entrenando en la selección. Fue a los 16-17 años.

Entonces no tenía idea dónde estaba ni de lo que hacía. Lo hacía porque me gustaba no más. La primera vez que fui a unos Juegos Panamericanos no tenía idea dónde estaba parada. Imagínate que cuando me entregan la medalla yo lloraba pensando que no había conseguido nada, lloraba sin tener idea de nada. Era todo súper nuevo. Me vine a dar cuenta de lo que estaba haciendo en Londres 2012, que fueron mis primeros Juegos Olímpicos.

Yo jugaba con levantar pesas, esa era mi forma. No catalogaría como esfuerzos todo lo que hice. Fue una opción de vida. O sea, lo que más duele y cuesta es perderse los cumpleaños, las fechas importantes, porque a veces tú estás afuera. Pero yo creo que es parte de las decisiones que se deben tomar cuando uno quiere obtener resultados y logros. Entonces no es tanto el sacrificio, sino que es una opción de vida, como le digo yo.

El logro que más me marcó fue ser campeona mundial (en Anaheim, 2017).  Pero no por el hito de ser campeona mundial, sino que por el objetivo. Los chilenos, y hasta yo, como que no creían que las cosas podían pasar, lo veían como si fuese un milagro. Y nada, nosotros nos propusimos llegar a esa meta, cumplirla y al momento de haberla hecho es como: “¡wow!”. Si tú crees y te esfuerzas, llegas. Fue lo que más me marcó, porque fue el comienzo de entender lo que estábamos haciendo y que el camino era correcto.

Cuando me entregaron el Premio Nacional de Deporte en 2017, no me la creía. Incluso dijeron mi nombre y, para variar, yo no sabía dónde estaba. No estaba poniendo ni atención, porque yo pensaba que era otro el que iba a ganar. No tenía idea de nada. Ese año gané ese premio, que te entrega el Estado, y también el reconocimiento al mejor deportista del año, que te entrega el Comité Olímpico, entonces fue súper bonito, la verdad. Porque, claro, uno trabaja, pero uno no busca ser reconocida. Además, como uno piensa que siempre lo puede hacer mejor, uno también piensa que el otro es mejor que uno.



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El deporte de la halterofilia está pasando por una especie de crisis, que representa a la juventud que hoy día tenemos, representa a los niños de esta generación. Nacieron con PlayStation, nacieron con computador, nacieron con celulares, entonces es difícil cambiar eso. Cuando yo nací lo primero que me inculcaban era jugar en la tierra, salir a correr, caminar, andar en bicicleta y eso hoy en día se ve poco. Entonces estamos luchando contra esa era y es súper difícil.

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Respecto a mi baja de los Juegos Olímpicos, ya estoy tranquila. Como se dice en buen chileno: ya pataleé, ya lloré, ya grité... Ahora lo importante es poner la cabeza para recuperarse, para estar mejor, para afrontar lo que viene con la recuperación y con la operación. Estoy más que nada en eso. No me puedo seguir lamentando, porque si no, perdemos tiempo.

La lesión fue el lunes pasado (19 de julio), como una semana antes de viajar. Estábamos haciendo un arranque y lamentablemente el hombro se salió, se luxó. Entonces se cortó el ligamento y se rompieron un par de cosas. Es complejo, porque efectivamente se genera un hombro inestable y, por ende, no puedo levantar, porque en cualquier minuto se puede volver a salir.

Me operé el jueves (29 de julio) en la Clínica Universidad de los Andes, con el doctor Juan Eduardo Santorcuato, que es mi médico de cabecera de hombro. Yo creo que falta un año para poder volver a competir.

Son mínimo seis a siete meses para que pueda empezar a tocar una barra de nuevo, porque vamos a tener que poner un injerto de hueso como tope en la articulación, entonces se tiene que fijar bien, y para eso por lo menos tengo que estar un mes inmovilizada. No voy a poder hacer nada, ni mover el brazo. La idea es ir gradualmente, no sé, haciendo natación o cosas para poder mejorar el rango de movilidad del hombro.

Nosotros en nuestra propuesta (para Tokio 2020) teníamos como meta ir a pelear una medalla, más que obtenerla, porque uno no sabe lo que pasa en el camino. Habíamos trabajado y teníamos las marcas como para conseguirla. Pero bueno, por algo pasan las cosas, creo yo. Hay que seguir trabajando.

Por supuesto que mantengo las mismas expectativas (de cara a los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y los Olímpicos de París 2024). Yo creo que hay que seguir trabajando y esperar a que la operación y todo lo que hagamos funcione de la mejor forma. ¿Ir por medallas? Ojalá, si Dios quiere y lo permite, efectivamente voy por eso. Esperamos llegar bien a Santiago 2023, que es lo más cercano. Paso a paso.

No sé cómo ha sido la participación del Team Chile en los Juegos Olímpicos. La verdad es que te mentiría. Con el dolor de mi alma he tratado de no mirar mucho, por el tema de que, pucha, uno igual dice “yo podría haber estado ahí”, ¿cachái? Uno trata de mantenerse un poquito al margen.

Creo que es importante y bonita (la representación femenina chilena en Tokio 2020). Se marca un hito. Pero más allá de que sean mujeres u hombres, creo que lo importante es que clasificamos la mayor cantidad de deportistas que hemos tenido en una cita olímpica. Y eso se debe reconocer, se ve que el deporte está trabajando, que está avanzando y esperamos que los frutos se den más adelante.

Hay un cambio grande en el deporte, en políticas, en estructuras, en infraestructura. En todo ámbito ha cambiado para mejor. Por algo se ven los avances en los deportistas que van a los Juegos Olímpicos y en las obtenciones de medallas en los Juegos Panamericanos, que hubo más también. Entonces ahí tenemos que reconocer que estamos avanzando. No se pueden pedir cambios de un día para otro, no existe eso. Pero, tenemos que saber que vamos progresando día a día.


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Representar a Chile es un orgullo. Creo que es representar lo que somos todos. Yo estoy representando no solo a mi país, sino que a un equipo de trabajo con el cual nos esforzamos a diario. Estamos de lunes a sábado, no hay vacaciones, no hay feriados. Entonces esto consiste en demostrar que con esfuerzo y dedicación las cosas se pueden lograr.  

La vida es difícil. Uno se cae y se tiene que volver a parar. A veces se gana, a veces se pierde, pero de las caídas se aprende mucho más. Uno al levantarse está más maduro, más completo para poder afrontar el siguiente objetivo de la mejor forma. Uno aprende más cayéndose que ganando. Que nadie te impida hacer lo que tú quieras. Que nadie te diga que no vas a poder. Inténtalo, ahí está el resultado”.

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