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Personaje

El increíble señor Scherson, el mago chileno que ha conquistado Las Vegas y Dubái

El increíble señor Scherson, el mago chileno que ha conquistado Las Vegas y Dubái

Felipe Scherson es mago profesional desde hace 21 años y durante los últimos 16 ha estado radicado junto a su familia en Dubái. Ha actuado para presidentes, destacados empresarios, familias reales y famosos deportistas y artistas alrededor del planeta.

Por: Josefina Ríos | Publicado: Sábado 23 de octubre de 2021 a las 21:00
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Son cerca de las 21:30 hrs. de una noche de septiembre. Alrededor de 25 personas se congregan en la terraza de una casa en Santiago. El convite es a ver el show de un mago. Se trata de Felipe Scherson, un chileno cuyo nombre no suena mucho en este país, pero que según cuenta el anfitrión de la velada, es toda una celebridad en lugares como Dubái, Kazajistán, Rusia e India.

No por nada, la invitación que llegó a los asistentes al evento iba acompañada de fotos del ilusionista junto a los tenistas Rafael Nadal, Roger Federer y el cantante Andrea Bocelli, entre otros personajes de fama mundial.

Scherson es menudo, usa anteojos y viste camisa, gillette y pantalones negros. Es simpático e ingenioso. Dueño de un humor rápido y mordaz, demora apenas unos segundos en captar la atención de los asistentes. Lo hace con trucos que dejan a todos con la boca abierta, como aquel donde hace volar una moneda de $ 500, la misma que luego dobla completamente solo con el poder de su mente.

Las cosas desaparecen y aparecen en cuestión de segundos en los lugares más insólitos y es capaz incluso de leer la mente de los presentes. El show dura una hora, el público atónito no para de aplaudir y aclamarlo. El mago está satisfecho.

Su especialidad es la magia de cerca. “Esta práctica está ligada a la improvisación y conectada con el ánimo de cada sesión. Decido qué voy a hacer según las características de mis espectadores en ese momento particular. También está la magia de escenario, aquella que popularizó David Copperfield en la década de los ‘90 y que en un 80% está determinada por un guion”, explica Scherson días después por Zoom desde Puerto Varas, ciudad donde está instalado hace algunos meses junto a su familia para pronto volver a Dubái. Allí lo espera una abultada agenda de compromisos laborales hasta fines de este año.

Por acto de magia

Tiene 44 años y practica la magia desde los 16, al comienzo como hobby. “En mi último año de colegio un amigo me mostró un truco de magia con una moneda, sentí como un tirón en el cordón umbilical y pensé que eso lo debía aprender sí o sí”, recuerda. Así comenzó una maratón de búsqueda de información. En una época donde internet era aún incipiente, Scherson recurrió a los libros y si tenía suerte encontraba algún VHS con presentaciones e ideas.

A los 16 años también rindió la PAA, sacó puntaje nacional en matemáticas y estudió Ingeniería Civil en la Universidad Católica. Tras dar su examen de grado el 2000, decidió tomarse tres meses de vacaciones en el Caribe.

Pero un acto de magia que hizo en ese periplo literalmente giró sus planes en 180º: una noche, hizo unos trucos de magia en un bar en Costa Rica, entre el improvisado público estaba uno de los gerentes de la cadena de hoteles Meliá en ese país, quien tras ver el show del chileno lo invitó a su oficina al día siguiente. “Me ofreció trabajar en el hotel haciendo magia para los pasajeros y acepté. Me quedé seis meses y luego viajé a Cancún por cambio de temporada”, rememora.

En Cancún, sobre todo al comienzo, hubo momentos difíciles. En esos años la gente no conocía bien la disciplina que praticaba Scherson. De hecho, David Blaine -uno de los más famosos magos de cerca del mundo- recién estaba apareciendo con sus documentales en HBO. “Yo trataba de que me pescaran en los hoteles, pero me pedían currículum y qué currículum iba a tener yo, a lo más tenía unas cartas de recomendación del gerente del Meliá de Costa Rica”, cuenta.

"En los libros aprendí trucos, pero en Las Vegas experimenté toda la ciencia que hay detrás de un show de magia”. 

Decidió trabajar por propinas y ese fue el punto de inflexión: “Tuve suerte porque Cancún estaba lleno de estadounidenses y ellos tienen una cultura de propinas que no se da en todas partes del mundo. Juntaba en un día cerca de US$ 200 trabajando unas pocas horas, y eso era más de lo que estaban ganando mis compañeros de Ingeniería en Chile. Así, las cosas solo podían mejorar y decidí persistir”.

Pero había que hacerlo mejor. En 2001 viajó a Las Vegas, la capital de la magia en el mundo. Estuvo ahí poco más de dos años y terminó haciendo magia en el hotel Caesars Palace. En Las Vegas, además, estuvo viviendo en la casa de Apollo Robbins -el más reconocido ilusionista de cerca y pickpocket estadounidense-. Lo conoció en el bar Boomers, un local donde cada martes se reúnen los magos de esa ciudad a conversar, reírse y compartir información.

Podría decir que Robbins es mi mayor influencia. Fue muy importante en la profesionalización de mi presentación conocerlo en mi paso por Las Vegas: aprendí de psicología de la magia y la estructura de un show, la tensión y relajación, los conceptos técnicos del timing y la presentación, las estructuras dramáticas. En los libros aprendí trucos, pero en Las Vegas experimenté toda la ciencia que hay detrás de un show de magia”, reconoce.

Pero Scherson sigue permanentemente estudiando. Primero, explica, elige el efecto que quiere lograr y luego indaga la técnica para hacerlo. Busca en internet, se mete a foros y va a congresos de magia. En ellos hay competencias, espectáculos y charlas. Pero también siempre hay un dealers room, donde están las 150 casas de magia más grandes del mundo con un mago mostrando lo último que ha salido al mercado.

“Lo otro fundamental es que constantemente estoy recibiendo feedbacks y reviews de otros magos, tengo un grupo de amigos magos de todo el mundo, donde nos ayudamos y complementamos”.

Mago de exportación

Desde 2003 y por dos años, el ilusionista viajó y se presentó en variadas partes del mundo, contratado por diversos hoteles. Finalmente aterrizaron en Dubái en 2005. Desde entonces ha sido siempre freelance. Abrió su propia empresa para poder trabajar y cobrar por sus presentaciones. Esa compañía -donde es socio con su mujer- con el tiempo se convirtió también en una empresa de representación de talentos, se llama 4Freelancers. Hoy tienen un portfolio de más de 400 artistas, un poco más de la mitad viven en Dubái y el resto en el extranjero.

“¿Cómo funciona? Te doy un ejemplo, me llaman y me dicen tengo un evento para 200 personas, 70% indios, 30% árabes, la mayoría hombres, todos de la industria IT, queremos cerrar la conferencia con una buena cena de despedida, ¿cómo los entretenemos? Entonces, les pregunto si es puertas adentro o en el exterior, qué escenario tiene, si quieren entretenimiento tematizado o algo tailormade, cuál es el presupuesto, etc. Ahí les proponemos un plan, revisamos la disponibilidad de los artistas, hacemos una propuesta y como agencia ganamos un porcentaje de lo que contratan”, explica.

Como es de esperar, la compañía estuvo bastante parada con la pandemia, pero ahora está resucitando.

Con base en Dubái, Scherson viaja por el mundo con su show. “En general tengo clientes bien entretenidos, algunos son frecuentes. Por ejemplo, tengo un cliente de Omán que he estado 27 veces en su casa en ese país y dos veces en su casa en Suiza, ahí conocí al presidente de Suiza, Guy Parmelin, al cantante Andrea Bocelli y al presidente de Toyota, Akio Toyoda”.

También se pasea de mesa en mesa en pomposos matrimonios indios o eventos corporativos de todo tipo. Ha trabajado por ejemplo, para Bentley, Mercedes Benz, Porsche, Van Cleef & Arpels, Cartier, Samsung, Huawei y Hennessy, por nombrar solo algunas marcas. Además, se ha presentado varias veces ante la familia real de Qatar y el presidente de Kasajistán, Nursultan Nazarbayev. Entre las celebridades que han quedado atónitos con su magia están Rafael Nadal, Roger Federer y la estrella de Bollywood Shahrukh Kahn.

El trabajo de los magos más importantes del mundo se concentra entre mediados de octubre y el 30 de diciembre de cada año. De hecho, las funciones de esos dos meses y medio reflejan casi el 50% de las ganancias anuales de Scherson como mago.

“Con la pandemia el ritmo obviamente se redujo bastante, pero en noviembre de 2019 me tocó hacer 33 shows en 30 días, incluyendo eventos internacionales, hubo jornadas que hice tres shows en un día. Pero luego viene julio y agosto que son vacaciones de verano y la temporada baja en el hemisferio norte y generalmente en esos meses vengo a Chile con mi familia o nos tomamos vacaciones”, relata.

Durante la pandemia, además, desarrolló un show online. “Lo presenté para Google y para LinkedIn, hay que reconocer que tiene la gracia de que la gente se impresiona porque uno logra hacer cosas sorprendentes y genera una capa más de imposibilidad el hecho de que no sea presencial, pero a mí no me hace más feliz y no creo que lo haga necesariamente un mejor espectáculo”, precisa.

Entre Dubái y Puerto Varas

Scherson cree que el cambio más profundo que dejó la pandemia en él fue su decisión de volver a Chile con su familia.

“Cuando cayó la pandemia hicimos un movimiento estratégico y nos vinimos, metimos a nuestros hijos al colegio en Puerto Varas y esta vez vuelvo solo a Dubái por dos meses y medio. Mi idea es estar la mitad del año en Dubái y la otra en Chile e ir viendo cómo resulta. Llevamos 16 años en ese país y tiene muchas ventajas, pero creo que en la vida hay que experimentar y ofrecerle a los niños la posibilidad de que también se sientan un poco más identificados con su patria”.

Curiosamente trabajar de mago en Chile nunca estuvo en su radar. Sin embargo, los meses en que ha estado en el país lo han hecho cambiar de idea.

Sin ir tan lejos, ha desarrollado varios shows, pero con un formato distinto al que bautizó como “Sesiones de Magia”. Primero lo hizo en la Cervecería Malta Chocolate que tiene en Puerto Varas y luego ha tenido algunos eventos en Santiago. Se trata de sesiones a grupos de no más de 30 personas, donde todos disfrutan de una misma presentación que dura una hora.

“Es demandante, pero al mismo tiempo muy satisfactorio para el público y para mí porque todos ven un montón de cosas. Cuando los eventos son más grandes tengo que hacer walk around y moverme de mesa en mesa para que todos vean y finalmente cada persona solo ve entre 5 y 12 minutos de magia, explica”.

Desde Chile el mentalista también puede supervisar sus otros negocios: junto a su cuñado son dueños de la cervecería artesanal Malta Chocolate de Puerto Varas, y además están desarrollando un proyecto inmobiliario en esa zona. También posee una exportadora de fruta fresca para el Medio Oriente desde Chile, Colombia y México.

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